Los Lagos de Covadonga y su santuario: cómo visitar uno de los grandes símbolos de Asturias
Los Lagos de Covadonga no necesitan muchas presentaciones. Aunque nunca hayas ido a Asturias, los tienes en la mente de un modo u otro, ¿verdad?
Lo que sí que necesitan, sin ninguna duda, es una buena planificación.
No es lo mismo verlos en una foto que plantarte allí arriba, en pleno Parque Nacional de los Picos de Europa, con el tiempo cambiando cada 10 minutos y las vacas campando a sus anchas.
Los lagos Enol, Ercina y Bricial — porque sí, no son solo dos, como medio mundo piensa — llevan miles de años ahí, pero para llegar hasta ellos necesitamos entender cómo funciona el acceso, cuándo se puede subir en coche y cuándo toca hacerlo en autobús.
Abajo, en Covadonga, el ambiente cambia. El santuario es un lugar bastante tranquilo, cargado de historia y donde conviven turistas, peregrinos y viajeros curiosos como tú y como yo.
Tanto la basílica como la Santa Cueva forman parte de la identidad de Asturias. Una vez allí verás muy claramente por qué este rincón es tan especial para los asturianos.
Ah, y si viajas con perro, este post también es para ti.
Los lagos y el parque permiten la visita con nuestros peluditos, siempre que se haga con responsabilidad y respetando las normas del espacio protegido. ¿Te ayudo a planear la aventura?

Entender Covadonga: ¡mucho más que un paisaje!
Antes de nada, es importante saber que aquí se mezclan geología, pastoreo, minería, religión, política… Y también bastante leyenda. Y entender todo eso ayuda a mirar el lugar con otros ojos.
Así que como bien dijo en su momento el Sobrerero Loco de Alicia en el País de las Maravillas, comencemos por el comienzo.
Covandoga, el origen de un reino
La historia de este lugar empieza un poco más abajo, en el pueblo mágico de Cangas de Onís, considerada la primera capital del Reino de Asturias. Fue aquí donde, a comienzos del siglo VIII, un pequeño grupo de astures se rebeló contra el poder musulmán establecido en la península tras la conquista.
Al frente de ese grupo estaba Pelayo, una figura tan importante como enigmática.
Lo que se cuenta es que Pelayo y los suyos se refugiaron en una cueva del monte Auseva, un lugar abrupto y difícil de acceder que ellos conocían muy bien.
Esa cueva es hoy la Santa Cueva de Covadonga, situada sobre una pequeña laguna formada por la cascada del río Deva. Bajo ella está la Fuente de los Siete Caños, ligada a la conocida creencia popular de que beber de sus aguas ayuda a conseguir casarse.
Igual necesitabas esta info y no lo sabías, así que de nada.
El santuario, tal y como lo vemos ahora, es el resultado de siglos de devoción y reinterpretaciones históricas, algo bastante habitual mucho antes de que existiera el marketing moderno. ¡Había que hacer «publi» del lugar de alguna forma!


Las crónicas cristianas, escritas tiempo después, cuentan que desde este refugio los astures lograron derrotar a un ejército musulmán enviado desde Córdoba en el año 722.
Para unos fue una gran batalla, para otros una simple escaramuza. Las fuentes musulmanas hablan incluso de apenas treinta hombres refugiados en la cueva y de una retirada sin mayor importancia.
Pero lo cierto es que, escaramuza o no, con el paso de los siglos, este episodio se convirtió en el origen simbólico de la Reconquista y en el acto fundacional del Reino de Asturias.
La cueva, que probablemente ya era un lugar sagrado antes del cristianismo — posiblemente ligado a cultos a divinidades fluviales como la diosa Deva –, pasó a ser un espacio mariano. En su interior se venera hoy a la Virgen de Covadonga, la Santina, y también se encuentra la tumba del rey Pelayo.
Siglos más tarde, en 1877, se construyó sobre el cerro del Cueto la Basílica de Santa María la Real de Covadonga, levantada en piedra rojiza y pensada para dar al conjunto la monumentalidad que hoy conocemos.
Y justo al lado está el Museo de Covadonga, un museo de arte sacro al que puedes acceder por 3€ (5€ la visita guiada), o por 1€ (3€ la visita guiada) si eres un menor de entre 13 y 17 años, estudiante, mayor de 65 años o formas parte de un grupo de 10 o más personas. Los niños menores de 13 años entran gratis.
Desde el 13 de octubre hasta Semana Santa, el recinto abre por la mañana de 10:30 a 14:00 y por la tarde de 16:00 a 18:30, mientras que desde Semana Santa hasta el 13 de octubre se amplía ligeramente el horario, cerrando a las 19:00.
Para quienes queráis profundizar en la historia del lugar, las visitas guiadas al museo se realizan los sábados y domingos, con dos turnos disponibles a las 11:00 y a las 13:00.



Los Lagos, un viaje de millones de años
Los Lagos de Covadonga son el resultado de millones de años de historia geológica y de miles de años de relación entre el ser humano y la montaña.
¡Un paisaje con memoria!
Desde la creación del primer parque nacional en 1918 y su ampliación en 1995, los lagos forman parte del Parque Nacional de los Picos de Europa, hoy uno de los espacios naturales más visitados de España y Reserva de la Biosfera.
De ahí la importancia de que visites los lagos con tiempo, respeto y mucha conciencia. Hablemos de ellos.
El lago Enol y el lago Ercina son lagos de origen glaciar. Se formaron cuando los glaciares que cubrían esta parte de los Picos de Europa excavaron el terreno, dejando cubetas que, tras el deshielo, se llenaron de agua.
Esto es responsable de los valles en forma de U, de las morrenas que rodean los lagos y de la sensación de anfiteatro natural que tiene todo este entorno. Estar aquí arriba es una maravilla y si te toca un día despejado como a nosotros… ¡Es todo un espectáculo!

El Enol se sitúa a 1.070 metros de altitud y es el más profundo de los dos. Suele ser el primero que se visita y, probablemente, el más fotografiado. Es aquí donde se encuentra el pequeño monumento sumergido en honor a la Virgen de Covadonga, visible cuando el nivel del agua baja.
El Ercina, a 1.108m, es más tranquilo, poco profundo y con aguas alcalinas, lo que lo convierte en una masa de agua única dentro del Parque Nacional. De hecho, su valor ecológico es muy alto.
Si te apetece caminar un poco, las orillas de este último son ideales para dar buenos paseos con niños o con tu peludito — siempre atado, como exige la normativa del parque –, ya que la ruta circular que lo rodea es muy sencilla.
¿Sabías que estuvo a punto de desaparecer? Paradójicamente, fue la actividad minera de finales del siglo XIX la que evitó su desagüe completo. Los responsables de la Mina de Buferrera construyeron un muro de contención para garantizar el suministro de agua. ¡Algo bueno!
Y entre ambos se alza la Porra del Enol, una pequeña elevación que los separa visualmente, pero que a nosotros nos viene genial para hacer fotos desde las alturas.
Por cierto, aunque muy pocas veces se puede ver, existe un tercer lago, el Bricial, que solo aparece durante el deshielo o en épocas de lluvias abundantes. ¡Pero está ahí!

Eso sí, mucho antes de que llegáramos nosotros, los visitantes, este territorio fue modelado por el pastoreo, una actividad presente desde hace más de 6.000 años.
Cabras, ovejas y, más tarde, las vacas que hoy nos encontramos aquí fueron configurando las camperas, los senderos y las majadas de este lugar tan precioso.
Durante siglos, los pastores subían a los lagos entre mayo y octubre, viviendo en altura y elaborando quesos tan deliciosos como el gamonéu, que si vienes a Asturias espero que pruebes.
Y para conocer el entorno a fondo y darle el valor que tiene, ¿qué es lo mejor que podemos hacer? ¡Pues dar una vuelta por aquí! Desde los lagos parten algunas de las rutas más conocidas de la zona.
Una de las más exigentes es la que conduce hacia Peña Santa, aunque muchos nos conformamos con llegar hasta el mirador de Ordiales, a más de 1.600 metros, o con subir desde el Ercina hasta la vega de Ario, uno de los balcones naturales más impresionantes de los Picos de Europa.
¡Otras vistas preciosas las tendrás desde el el mirador del Polje de Comeya!
Aunque, querido lector, incluso sin hacer grandes rutas, caminar entre Enol y Ercina o sentarse un rato a observar el paisaje ya es una experiencia súper completa.
Al menos, sube a lo alto de la Porra del Enol y disfruta.


Información práctica
El Santuario y los Lagos forman un espacio histórico, natural y cultural.
Eso significa que hay normas, horarios y limitaciones que conviene conocer para no llevarse sorpresas ni chascos.
En este apartado te dejo todo lo que necesitas saber para organizar tu visita. ¡Allá voy!
¿Cómo llegar?
La forma más habitual de empezar la visita es desde Cangas de Onís, a unos 40 minutos.
Desde allí, la carretera que asciende hasta los lagos recorre unos 23km de montaña, con curvas y tramos estrechos, así que tómatelo con calma. ¡Y ve siempre con mucho cuidado!
Si vienes desde Oviedo, el trayecto son unos 90 km que se hacen en una hora y media, más o menos.
El Santuario de Covadonga se recorre fácilmente a pie desde cualquiera de los aparcamientos que hay en la zona. Para visitar la Santa Cueva, eso sí, tendrás que subir una escalera de 104 peldaños hasta la ermita. ¡Prepárate!
Justo allí arriba se alza también la Basílica de Santa María la Real, a la que puedes entrar de forma gratuita en el mismo horario que el santuario, de 8:00 a 20:00.


¿Y si voy con mi peludito?
Si viajas con perro, la visita al lugar tiene algunas limitaciones: los peluditos no pueden entrar en la Basílica ni en la Santa Cueva, pero se puede pasear con ellos por los exteriores y los senderos siempre atados.
En nuestro caso, Samuel y yo entramos al santuario por turnos y uno se quedaba siempre fuera dando una vuelta con Shawn. ¡El lugar es precioso!
La subida a los lagos, sin embargo, es diferente.
En temporada alta, del 1 de junio al 19 de octubre, el acceso en coche particular se restringe y solo se puede subir en autobuses oficiales (9€ el billete de adulto y 3,5€ el de niño de entre tres y 12 años) o taxi compartido (12€ por persona).
¿Y cómo haces con el perrete? Tienes dos opciones:
Que suban contigo en el autobús. Suena ideal, pero en realidad no lo es tanto. Esta es la opción que yo no te voy a recomendar, ya que los perros deben ir en el maletero lejos de sus dueños. Si has subido alguna vez o te han contado cómo es la subidita, sabrás por qué lo digo.
Que suban contigo en un taxi. Como ves, la diferencia de precio no es muy grande y, aunque van en el maletero del taxi, te puedes sentar muy cerquita de él en los últimos asientos e ir tranquilizándolo por el camino. Nosotros subimos con Taxitur y Shawn fue muy a gusto, tanto a la ida como a la vuelta.


Comer y dormir aquí mismo: ¡se puede!
En el propio Real Sitio de Covadonga es posible alojarse a escasos metros de la Santa Cueva. El edificio más emblemático es el Arcea Gran Hotel Pelayo (65-165€ la noche, según temporada), un hotel histórico de cuatro estrellas situado entre la basílica y la cueva, dentro del Parque Nacional.
¡Admite mascotas! Eso sí, abre de mediados de marzo a mediados de octubre solamente.
En los alrededores también hay hoteles rurales, casas rurales y agroturismos más sencillos, como El Repelao (65€ la noche), que permiten dormir en plena naturaleza sin renunciar a cierta comodidad. Este solo abre de abril a junio.
El santuario también gestiona algunos albergues, pero es importante que sepas que no funcionan como alojamientos turísticos al uso, sino como hospederías destinadas a grupos y actividades religiosas. Échale un ojo a su página web.



Por otro lado, para comer, la oferta dentro del conjunto es limitada pero suficiente si tu idea es pasar el día aquí sin bajar a otros pueblos.
En el entorno del santuario hay algunos restaurantes, bares y cafeterías donde comer tranquilamente, y si eres celíaco o sensible al gluten no celíaco como yo, te recomiendo el Merendero de Covadonga.
¡Los cachopos están increíbles!
En los lagos, frente al lago Ercina y junto a uno de los aparcamientos, se encuentra el Bar Restaurante María Rosa, y algo más apartado y tranquilo está el Refugio Vega de Enol, que además de refugio de montaña cuenta con restaurante también.
Consejitos de viajera
Covadonga no es un sitio para ir con prisas. Este lugar necesita tiempo, así que dedícale, al menos, medio día. ¡Ese es mi primer consejo!
Por aquí te dejo algunos más:
Si tu plan es subir a los lagos y caminar, lleva algo de comida y agua, ya que los servicios son pocos y en temporada alta pueden estar muy saturados.
Evita los días y horas de máxima afluencia, sobre todo si visitas Covadonga con tu peludo. Lleva agua suficiente para él y no lo pierdas de vista ni un segundo.
Asume que habrá momentos en los que no podrás acceder con él a ciertos espacios. A cambio, podrás disfrutar de uno de los paisajes más impresionantes de Asturias con tu compi de cuatro patas, siempre desde el respeto al entorno y a quienes lo visitan.
Recuerda que está prohibido salirse de los caminos señalizados, arrancar plantas, molestar a los animales o dejar cualquier tipo de residuo. No hay muchas papeleras, así que, en la medida de lo posible, baja tu basura contigo.
La ganadería extensiva forma parte del paisaje y hay que respetarla, así que mantén siempre la distancia y evita cualquier interacción, especialmente si viajas con perro.
El tiempo en los Picos de Europa es imprevisible, incluso en verano. Lleva siempre algo de abrigo, chubasquero y calzado cómodo con buena suela. Aunque solo vayas «a ver los lagos», acabarás caminando más de lo que crees. Y si hay niebla, paciencia: a veces se abre en cuestión de minutos, o no. ¡Forma parte del juego!
El uso de drones no está permitido sin autorización expresa.
Tampoco se puede acampar ni pernoctar libremente, ni en los lagos ni en los alrededores del santuario. Dormir en furgoneta o autocaravana fuera de las zonas habilitadas también está prohibido, aunque a veces veas a gente «probando suerte». Las sanciones existen y no son simbólicas…
Muestra un especial respeto en las zonas de culto. Dentro de la basílica y la Santa Cueva no se permite hacer fotos durante las celebraciones religiosas, ni entrar con ropa inapropiada. Aunque no seas creyente, es importante recordar que este lugar lo es para mucha gente.
Por último, míralo todo a través de tus ojos y menos a través de la cámara. Covadonga gana mucho cuando te paras a escuchar el agua caer bajo la Santa Cueva, cuando ves cómo cambia la luz en los lagos… Si lo visitas así, te lo llevas contigo de otra manera.
Y ahora cuéntame tú cómo fue tu experiencia en comentarios: ¿subiste a los lagos con sol o con niebla? ¿Fuiste en bus o en coche? ¿Ibas con tu peludito?
Si todavía no has ido, dime en qué época te gustaría conocer este lugar. ¡Me encanta leerte!

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2 Comments
Ángela Ramos
90 por ciento de España sin conocer… Puffff…. Deseando visitar estas joyas hispanas.❤️
Me chifla la foto de Shawn y SU PALITOOO 😂😂
María
Shawn siendo Shawn. ❤️😍