Córdoba

Lucena, la Perla de Sefarad: una muy grata sorpresa cultural en tu ruta por Córdoba

Si estás organizando un recorrido por Córdoba o por el interior de Andalucía, quizá te apetezca visitar alguna ciudad diferente no muy lejos de la capital.

¡Pues déjame decirte que Lucena encaja perfectamente en esa descripción!

Está muy cerca de varios de los pueblos más visitados de la Subbética y aunque la primera impresión que te llevas de ella es la de ser una ciudad andaluza bastante tranquila, su historia es mucho más compleja y rica de lo que parece.

De hecho, destaca por su pasado sefardí, uno de los más importantes de la Península en época medieval. Hoy, ese legado puede recorrerse y entenderse con claridad gracias, en parte, a una gran necrópolis judía que se ha convertido en un referente para conocer la historia de Sefarad.

¡Pero hay muchísimo más! Palacios barrocos, un castillo, iglesias con un patrimonio artístico impresionante… Estoy segurísima de que te va a encantar este destino.

¿Te han entrado ganas de conocerlo? ¡Pues vamos a ello!

¿Qué vas a encontrar aquí?

De Eliossana a la Lucena actual

Ya te adelantaba yo que la historia de Lucena es más rica de lo que parece a simple vista, y con este apartado te lo voy a demostrar.

Aunque no existe un testimonio histórico claro y universalmente aceptado que sitúe a Lucena con fuerza en época romana, sí se sabe que su territorio estuvo habitado desde muy temprano gracias a su posición estratégica entre caminos naturales de la campiña y las sierras cercanas.

Pero la primera etapa verdaderamente bien definida comienza en la Edad Media, cuando Lucena aparece en los documentos como una comunidad muy destacada dentro de al-Ándalus.

Durante los siglos IX al XII, la ciudad fue conocida como Eliossana, un nombre directamente asociado a su carácter singular: se trataba de un núcleo poblado casi en exclusiva por judíos.

Esta particularidad la convirtió en un caso excepcional dentro del mundo andalusí. La comunidad no solo era numerosa, sino también influyente y altamente formada.

En Eliossana funcionó una prestigiosa yeshivá, una academia talmúdica que atrajo a sabios judíos muy importantes de la época, como Isaac Alfasi, Isaac ibn Ghayyat o Judá Haleví.

Tal fue su desarrollo en este sentido, que Lucena se conocía como «la Perla de Sefarad».

Pero ya sabes que lo bueno no dura para siempre…

Ese periodo de esplendor tuvo un final brusco con la llegada de los almohades a mediados del siglo XII. Su política religiosa más estricta provocó la huida, conversión o dispersión de las comunidades judías de al-Ándalus, incluida la de Lucena.

Con ellos desapareció la Eliossana judía tal como había sido conocida durante siglos. Desde ese momento, la ciudad comenzó a transformarse, integrándose en nuevas estructuras políticas y sociales.

La siguiente gran etapa llegó en el siglo XIII, cuando Lucena fue conquistada por las tropas cristianas y pasó a formar parte de la Corona de Castilla. Poco después fue entregada al obispado de Córdoba.

Durante los siglos XIV y XV cayó bajo distintos señoríos nobiliarios, lo que también influyó en la configuración de su urbanismo y de sus edificios principales. ¡Por eso es tan rica!

De esta época procede buena parte del Castillo del Moral, una fortaleza que, aunque tiene origen anterior, fue adquiriendo su forma actual a lo largo de los periodos almohade y cristiano y terminó convirtiéndose en residencia de nobles locales.

Con el paso de los siglos la ciudad siguió creciendo y enriqueciendo su patrimonio, especialmente durante el Barroco, una época en la que se construyeron muchas de sus iglesias y palacios.

Pero la historia dio un giro inesperado en pleno siglo XXI, cuando en 2026 unas obras de expansión urbana sacaron a la luz uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de la ciudad: la Necrópolis Judía de Lucena.

Se documentaron más de trescientas tumbas, muchas de ellas datadas entre los siglos X y XI.

Este hallazgo confirmó de manera contundente la magnitud de la comunidad judía que habitó la antigua Eliossana y aportó pruebas materiales de un pasado que, hasta entonces, se conocía principalmente por textos históricos.

¡Tuvo que ser súper emocionante encontrar todo esto!

Desde luego, conocer su historia y comprenderla, es una forma genial de empezar esta ruta por la ciudad.

Qué ver en Lucena

Lucena es una ciudad que se puede recorrer fácilmente a pie, ya que buena parte de su patrimonio se concentra en el casco histórico.

Eso sí, en mi opinión, necesitarás al menos medio día para verla. ¡Aunque un día entero es mejor!

¿Y qué es lo que vas a encontrar aquí? En la introducción y en el apartado de historia ya te he dado algunas pistas, pero es mejor que lo vayamos desarrollando por apartados, ¿verdad? Pues allá va.

Castillo del Moral

Su construcción se remonta al siglo XIV, aunque se han encontrado elementos anteriores que indican que ya había un asentamiento defensivo en la zona.

Es especialmente famoso porque aquí fue capturado Boabdil, el último rey nazarí de Granada, tras la caída del reino nazarí en 1492, y por albergar el Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena.

Si te apetece visitarlo, la entrada general — para mayores de 17 años — cuesta 4,50€. Los menores de siete a 16 años, miembros de familia numerosa, desempleados, jubilados, residentes en Lucena y grupos de 20 personas o más pagan una tarifa reducida de 3€.

El castillo abre sus puertas de lunes a viernes de 10:00 a 18:00, los sábados de 12:30 a 18:00 y los domingos de 12:30 a 15:00.

Desde sus almenas obtendrás una panorámica única del casco antiguo y de los alrededores, permitiendo entender la posición estratégica que Lucena ha tenido a lo largo de los siglos.

Iglesias, parroquias y otros templos

Sus iglesias y conventos son un reflejo del arte, la devoción y la riqueza cultural acumulada durante siglos.

Cada uno de ellos cuenta con detalles arquitectónicos únicos y obras de arte de gran valor, así que apúntalos todos y no te olvides de entrar en ninguno. ¡Aquí te dejo una lista!

  • Iglesia de San Mateo. Una de las joyas de Lucena, sin ninguna duda. Esta iglesia del siglo XV combina arquitectura gótica con elementos renacentistas y barrocos añadidos posteriormente. Su retablo mayor es una obra maestra barroca, y la Capilla del Sagrario e va a dejar con la boca abierta. ¡Vas a flipar!

  • Parroquia de Santiago. De estilo gótico-mudéjar, su construcción se inició en 1503. Se conservan un artesonado reconstruido y esculturas como el Cristo de la Columna, obra de Pedro Roldán, y la Virgen de la Esperanza. Al parecer en este lugar se levantaba una antigua sinagoga, lo que refuerza un montón su valor histórico.

  • Iglesia de San Pedro Mártir de Verona y Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno. ¡Vaya nombre largo! Este templo es parte de un convento dominico del siglo XVI.

  • Parroquia de Santo Domingo de Guzmán. Construida sobre una ermita del siglo XVII, la iglesia actual data de 1730. El antiguo convento anexo ha tenido diversos usos a lo largo de los siglos y hoy funciona como hotel.

  • Iglesia de la Madre de Dios y Convento de los RR.PP. Franciscanos. Aquí voy a destacar su cúpula semiesférica y el claustro. ¡Tiene una fuente barroca impresionante!

  • Parroquia del Carmen. Cuando fui estaba cerrada por obras de mantenimiento y desconozco si ya han finalizado. ¡Infórmate bien! Dicen que tiene una cúpula y un retablo muy bonitos.

  • Iglesia de San Juan Bautista y antiguo hospital de San Juan de Dios. Hoy es una residencia de ancianos que todavía conserva su claustro decorado con azulejos de Manises.

  • Iglesia Conventual de San Martín (San Agustín). Fundada en 1639 y construida entre 1669 y 1726, este templo destaca por su monumental espacio elíptico y la elevada cúpula en tambor.

  • Ermita de Dios Padre y ermita de la Aurora. La primera se construyó en 1718 y la segunda en 1715. Esta última es famosa por la tradición de los campanilleros (una agrupación musical que participa en procesiones y fiestas como las Fiestas de la Aurora).

  • Dos joyas neoclásicas o con influencias de ese estilo: la Iglesia de la Purísima Concepción y la Iglesia de San Felipe Neri.

  • Parroquia de la Sagrada Familia (El Valle). Fundada en 1713 por los Franciscanos Descalzos, fue desamortizada en 1835 y luego utilizada como casa-asilo.

  • Basílica paleocristiana de Coracho. Este yacimiento, recuperado en 2008, conserva una de las primeras basílicas constantinianas de Hispania. Si quieres visitarla, tendrás que reservar con 24 horas de antelación llamando a los teléfonos 957 503 662 o 605 867 514.

  • Real Santuario de María Santísima de Araceli. Se encuentra a unos seis kilómetros de la ciudad, en la cima de la Sierra de Aras. ¡Desde aquí hay unas vistas preciosas!

¿A que no te imaginabas tanto templo por aquí? ¡Espero no haberme dejado ninguno!

Palacio de los Condes de Santa Ana

Este palacio es uno de los ejemplos más significativos de la arquitectura civil del siglo XVIII en Lucena y un testimonio del esplendor de la aristocracia local de la época.

Originalmente la residencia de los condes de Santa Ana, refleja tanto la riqueza económica como el gusto artístico de las familias nobles de la región. Su construcción combina elementos del barroco tardío con la sobriedad y elegancia propias de la arquitectura civil andaluza.

¡A mí este es de los sitios que más me gustaron!

Su fachada ya anticipa la importancia que tuvieron tanto el edificio como sus antiguos moradores.

Pero al entrar, querido lector, te recibirá un gran patio andaluz y uno de los elementos centrales de este lugar: la escalera principal. Fíjate en los detalles de la carpintería, en los elementos de hierro forjado, en la decoración de los techos… ¡Fíjate en todo!

Actualmente, el palacio funciona como centro cultural y sede del Archivo Histórico Municipal, lo que te permitirá sumergirte un poquito más en la historia de Lucena. Ideal como visita complementaria al museo arqueológico del castillo.

En su interior se organizan exposiciones temporales, eventos culturales y conferencias, así que pide info en la oficina de turismo por si acaso hay algo que te interese allí el día que vayas.

La entrada es gratuita y podrás acceder de lunes a sábado de 10:30 a 18:00 y los domingos de 10:30 a 14:00.

Casa de los Mora y otras casas señoriales

La Casa de los Mora es otro de los edificios civiles más interesantes de Lucena, tanto por su historia como por su arquitectura.

Originalmente, este edificio formaba parte del antiguo convento dominico anexo a la Iglesia de San Pedro Mártir de Verona, fundado en 1575.

Tras la exclaustración de 1836, pasó a ser propiedad privada y, a lo largo de los años, ha tenido diversos usos: fábrica de anises, molino de aceite y bodega, antes de ser adquirida por el municipio.

El edificio conserva un hermoso patio manierista porticado y una fuente rodeada de palmeras. ¡Un lugar para pasar un rato tranquilo!

Actualmente, la Casa de los Mora se ha rehabilitado como centro público polivalente, con espacios destinados a exposiciones, docencia y actividades sociales. Entre sus exposiciones permanentes destacan «Nuestra Escuela» y la «Artesanía Velonera Lucentina».

Además de la Casa de los Mora, Lucena cuenta con otras casas señoriales repartidas por el centro histórico, muchas de las cuales pertenecieron a familias de la nobleza y la burguesía local.

Una de ellas es la Casa de la familia González Palma, con dos escudos nobiliarios de estilo barroco, considerados Bien de Interés Cultural.

Estas casas se caracterizan por sus fachadas de estilo barroco o neoclásico, con portadas decoradas, balcones con hierro forjado y patios interiores que siguen el modelo tradicional andaluz. ¡A ver si encuentras alguna más!

El Barrio Judío y la Necrópolis

Muchas construcciones originales ya no existen, pero pasear por el antiguo Barrio Judío de Lucena y su laberinto de calles estrechas y callejones es un ejercicio esencial de memoria histórica.

Aquí en este pequeño punto de mundo convivieron diversas tradiciones y religiones, dando lugar a un patrimonio cultural único. Si viajas a Lucena con interés en la historia sefardí, este recorrido es totalmente imprescindible.

No por nada Lucena forma parte de la Red de Juderías de España — donde podrás sellar tu pasaporte de Descubridores de Sefarad — y del conocido como «triángulo judío» de Andalucía.

Por otro lado, a las afueras del casco histórico se encuentra la Necrópolis Judía de Lucena, considerada una de las necrópolis medievales hebreas más extensas y mejor conservadas de España.

Este espacio fue descubierto de manera casual a comienzos del siglo XXI y ha permitido conocer con bastante precisión cómo se organizaba el rito funerario de la comunidad judía que vivió en la ciudad entre los siglos IX y XII.

En la necrópolis se han identificado tumbas excavadas en roca, muchas de ellas con orientación este-oeste, siguiendo la tradición funeraria hebrea. Algunas conservan sus inscripciones, un elemento de enorme valor histórico que permite identificar nombres, fechas y fórmulas litúrgicas.

Sin duda, uno de los descubrimientos arqueológicos más relevantes de las últimas décadas.

La visita a la necrópolis requiere reserva previa obligatoria, y tiene un horario de apertura distinto en función de la época del año en la que vayas.

En invierno — del 16 de septiembre al 14 de junio — los sábados se realizan dos turnos de visita, uno entre las 9:00 y las 9:30 y otro entre las 10:00 y las 10:30. Los domingos hay un único turno entre las 9:00 y las 9:30.

En verano — del 15 de junio al 15 de septiembre — las visitas se concentran en un único turno a las 9:00 tanto los sábados como los domingos. Como ves, ¡sólo se puede visitar en fin de semana!

El precio general de la entrada es de 4,50€, mientras que los grupos a partir de 20 personas disfrutan de una tarifa reducida de 3€ por persona.

La Plaza Nueva y otros espacios abiertos

Situada en pleno centro, la Plaza Nueva es el punto de encuentro por excelencia para lucentinos y visitantes. Es una plaza siempre llena de vida, rodeada de comercios, bares y cafeterías donde parar a tomar algo y disfrutar un poquito del ir y venir de la ciudad.

Aquí es habitual ver familias paseando, terrazas repletas cuando hace buen tiempo y un ambiente bastante animado desde primera hora de la mañana hasta la noche.

Excepto en verano durante las horas centrales de calor, ¡como en cualquier otro lugar de Córdoba!

A pocos minutos de aquí, lo mejor que puedes hacer es ir a dar una vuelta por el Parque Europa. Es uno de los espacios verdes más amplios de Lucena y un lugar ideal para desconectar o buscar una sombra. ¿Te hace un picnic?

Y si estás en modo aventurero, quizá te apetezca ir a conocer el conjunto arqueológico de la Cueva del Ángel, uno de los enclaves más sorprendentes de Lucena, o el yacimiento arqueológico de Morana.

El primero forma parte de un importante asentamiento paleolítico con una antigüedad estimada entre 400.000 y 500.000 años, lo que lo convierte en uno de los yacimientos prehistóricos más relevantes de la Península.

Es, además, el único datado en España como lugar de residencia prolongada de homínidos durante más de 300.000 años.

El segundo, Bien de Interés Cultural desde el año 2000, conserva restos que abarcan desde el Bronce Final Orientalizante, alrededor del siglo VIII a. C., hasta épocas ibéricas, romanas e incluso algunos testimonios dispersos del periodo musulmán.

¿No te parece alucinante todo lo que tiene Lucena para ofrecer?

Y por cierto, Lucena también tiene un entorno natural increíble, así que no faltan las rutas senderistas como la de la Laguna Amarga, la Vía Verde de la Subbética que discurre por el trazado del antiguo «Tren del Aceite» o las que te llevan a pueblos cercanos como Rute.

Pero aún hay más… ¡museos en Lucena!

La oferta museística de Lucena es mucho más rica y variada de lo que esperaba. Aunque ya hemos hablado de algún que otro museo, ¡todavía hay más!

Te dejo aquí los demás:

  • Casa Hermandad-Museo de la Cofradía del Stmo. Cristo del Amor y María Stma. de la Paz. En un edificio de unos 400 metros cuadrados, esta Casa Hermandad guarda enseres de culto, piezas de arte sacro y los tres pasos procesionales de la corporación. Por si quieres conocer mejor la profunda tradición cofrade lucentina.

  • Centro Temático del Bandolerismo Romántico. A pocos kilómetros de Lucena, en la pedanía de Jauja, se encuentra uno de los centros temáticos más innovadores de la zona. El Centro del Bandolerismo Romántico permite adentrarse en la figura de los míticos bandoleros del siglo XIX, entre los que destaca José María «El Tempranillo», nacido precisamente en este lugar.

  • Casa Museo de la Virgen de Araceli. Es la sede social de la Real Archicofradía y la Fundación Obra Pía de María Santísima de Araceli, patrona de Lucena, y en su interior hay un valioso conjunto de piezas relacionadas con el culto aracelitano. Si quieres acceder, tendrás que llamar con antelación a través del teléfono 957 516 165.

  • Museo-Bodega El Alfolí. Entre el Palacio de los Condes de Santa Ana y la Necrópolis Judía se encuentra la calle Molino, antiguamente repleta de almazaras. En ella se conserva un edificio del año 1777 que hoy alberga este museo. Además de la visita, El Alfolí organiza catas guiadas por enólogos, talleres, cursos de venencia… ¡De todo!

¡Si es que aquí la oferta es casi infinita! ¿Te acuerdas que te dije que mínimo necesitabas medio día para conocer Lucena? Pues si sumamos todo esto, quizá necesites un fin de semana entero o un puente largo.

Información práctica

Lucena se disfruta más cuando vas con un par de buenos consejos bajo el brazo. No porque sea difícil de recorrer, sino porque tiene muchos pequeños detalles que no te vas a querer perder.

Aquí te cuento todo eso que yo misma consulto antes de viajar y que te permitirá moverte por Lucena como si ya la conocieras. ¡Allá vamos!

¿Cómo llegar?

Lucena está en pleno centro de Andalucía, así que llegar es bastante fácil.

Si vienes en coche, las conexiones principales son bastante cómodas. Desde Madrid, puedes llegar a la ciudad por la A-4 en unas cuatro horas y cuarto (420 kilómetros); desde Sevilla se sigue esa misma vía en sentido Madrid y el trayecto ronda la hora y 45 minutos (160km).

Desde Málaga, el acceso más directo es la A-45 y se tarda una hora más o menos (96km).

Si viajas en tren, la opción más práctica es la estación de AVE Puente Genil–Herrera, situada muy cerca de Lucena. Desde Sevilla a Córdoba el AVE tarda unos 40 minutos, y desde Madrid a Córdoba alrededor de una hora y 40 minutos.

Luego tendrás que ir en coche desde allí o en autobús. Pide información en la Estación de Autobuses de Córdoba por teléfono.

En avión, aunque el Aeropuerto de Córdoba no opera vuelos regulares, tienes muy cerca los aeropuertos de Málaga, Sevilla, Granada y Jerez, siendo Málaga la opción más cómoda al encontrarse a una hora en coche, aproximadamente.

¿Donde y qué comer?

La gastronomía de Lucena se apoya en productos locales de calidad como el aceite de oliva virgen extra con Denominación de Origen Lucena, pescados que llegan frescos desde Málaga y vinos de la D.O. Montilla–Moriles. ¡Empezamos bien!

Entre las recetas más típicas destacan los bolos lucentinos, la roña de habicholones, los pimientos ajogaos, el gazpachuelo, las albóndigas de boquerones, el potaje de castañas o la curiosa tortilla al charco.

Y esta vez ni te voy a explicar lo que son para que lo descubras tú con el paladar. ¡Sorpréndete!

Los esparragados de temporada, por cierto, también son un imprescindible. Y si te gusta lo dulce, Lucena es una tentación permanente: hojaldres, molletes, alegrías, pestiños, tirabuzones, gajorros, leche frita, turrones artesanos y, desde hace unos años, la recuperación de antiguos dulces sefardíes.

A la hora de sentarte a la mesa, Lucena cuenta con un gran número de bares y restaurantes para todos los presupuestos. Si quieres una experiencia más cuidada, Tresculturas es un acierto seguro. Además, es una opción muy recomendable para personas que buscan menú sin gluten.

¡A mí me encantó!

Entre los clásicos que nunca fallan están El Valle, perfecto para comer bien a un precio razonable, y Los Bronces, con una carta que con productos del mar y de la tierra (dicen que su parrillada de verduras es… ¡una pasada!)

¿Dónde dormir?

Lucena ofrece una buena variedad de alojamientos.

Desde hoteles y apartamentos — como Doña Lola Alojamientos o el Hotel Sierra de Araceli — hasta casas rurales en sus alrededores — como el Cortijo Domínguez o la Finca Fuente la Parra –, pasando por opciones mucho más económicas, como el Apartamento El Llano.

Seguro que encontrarás la opción que mejor encaja con tu viaje.

Consejitos de viajera

Al visitar Lucena, conviene tener en cuenta algunos consejos prácticos:

  • Como yas has visto, algunos museos y monumentos requieren reserva previa. ¡Que no se te olvide o te llevarás una decepción muy grande!

  • El centro histórico es ideal para recorrer a pie, pero no olvides llevar calzado cómodo y agua.

  • Tenemos la tendencia de ir al sur de España siempre en verano, pero Lucena — como muchas otras ciudades andaluzas — tiene un encanto especial en invierno. ¿Sabías que a principios de enero, por ejemplo, Lucena organiza una fiesta para montar un Roscón Gigante de Reyes?

  • La ciudad es muy calurosa en verano, pero el sol invernal es el que más engaña. Protege tu piel con crema solar, gafas y gorra (o gorro). ¡Y en invierno lleva ropa de abrigo, que hace bien de «frifri»!

  • Respeta las normas de conservación del patrimonio y los horarios de apertura de los espacios culturales. Nada de saltarse vallas o intentar entrar a la fuerza en los sitios. ¡Que hemos visto de todo ya!

  • Planifica el transporte si quieres visitar zonas naturales o yacimientos arqueológicos cercanos. Y recuerda que si vas en coche, algunas de las rutas te llevarán por senderos no asfaltados. Tenlo en cuenta y decide bien.

  • Si vas con tu peludito — aunque no es una ciudad muy dog friendly, debo añadir — recuerda recoger sus excrementos y dejarlo todo más limpio incluso que como lo encontraste.

Y tú, ¿te animas a perderte por las calles de Lucena y probar todos sus dulces y vinos?

Cuéntame cuál es tu rincón favorito y el plato que más te ha sorprendido (y que más ganas tienes de probar). ¡Estoy deseando leerte en los comentarios!

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