Badajoz

Imprescindibles de Mérida: ¿es posible visitar todo por lo que cuesta un menú del día?

Si estás mirando precios para ir a Mérida, en la provincia de Badajoz, no te asustes.

Mucha gente se agobia con el presupuesto, pero me he propuesto demostrar que se puede ver lo más importante por el precio de un almuerzo.

El secreto para que las cuentas salgan no es ningún milagro, sino saber que se trata de una ciudad volcada a la calle.

Mientras paseas, encontrarás templos romanos, termas, acueductos y arcos de triunfo casi sin querer y ver todo eso no te va a costar ni un euro.

¡Esa es la primera gran ventaja!

Gran parte de lo que hace a esta ciudad única es gratis y está ahí para que lo disfrutes.

Pero claro, para entrar en los «platos fuertes» y ver muchos de los recintos por dentro, el verdadero as en la manga es la entrada única que ofrece el Ayuntamiento.

Es, sin duda, la mejor forma de visitar los puntos clave sin que el bolsillo sufra lo más mínimo.

Si sabes combinar esos rincones increíbles que regala la ciudad con este pase, te vas de Mérida habiéndolo visto todo por muy poco.

En este post te voy a contar cómo organizar la ruta paso a paso para que aproveches cada céntimo y no te dejes nada en el tintero.

¡Prepárate, porque disfrutar de la antigua Roma nunca había sido tan barato!

Los tesoros a pie de calle: ¡lo 100% gratis!

Lo bueno de Mérida es que ha crecido respetando sus raíces, y eso permite que hoy puedas ir de tiendas o a tomarte una caña y encontrarte con monumentos que tienen 2.000 años de historia.

Estos son los imprescindibles que puedes disfrutar totalmente gratis:

El Templo de Diana

Es, probablemente, una de las imágenes más impactantes de Mérida.

Está en pleno centro, rodeado de edificios modernos, y puedes verlo desde todos los ángulos sin pagar un euro.

Ubicado en la calle Romero Leal, este edificio es el único de carácter religioso que se conserva en su lugar original dentro de la ciudad.

Aunque popularmente se le asocia a la diosa Diana, las investigaciones oficiales confirman que fue un templo dedicado al Culto Imperial.

Sus columnas, de orden corintio y fabricadas con granito de canteras locales, reposan sobre un podio de tres metros de altura.

Un detalle fundamental en su conservación fue la construcción del Palacio de los Corbos en su interior durante el siglo XVI, lo que evitó que fuera desmantelado.

El interior de dicho palacio — hoy centro de intepretación — podrás visitarlo con la entrada conjunta.

El Arco de Trajano: una puerta a lo sagrado

Situado en la calle con su mismo nombre, este arco mide 15 metros de altura y 9m de ancho.

Es importante aclarar que, técnicamente, no es un arco triunfal ni estuvo dedicado al emperador Trajano.

En realidad funcionaba como una puerta monumental de acceso al temenos o espacio sagrado que rodeaba a un enorme templo de culto imperial hoy desaparecido.

Está construido íntegramente con sillares de granito y, si te fijas en el suelo, todavía se pueden ver los goznes de las puertas originales.

Marcaba el final del Kardo Maximus, una de las arterias principales de Augusta Emerita, la Mérida romana.

El Pórtico del Foro Municipal: propaganda en mármol

Muy cerca del Templo de Diana, en la calle Sagasta, se encuentra la esquina recuperada de un pórtico monumental que seguía el modelo del Foro de Augusto en Roma.

Fue erigido a mediados del siglo I y estaba revestido totalmente de mármol.

¡Y tuvo que ser impresionante!

Lo que ves hoy incluye grandes hornacinas donde originalmente se ubicaban estatuas de la familia imperial y de divinidades romanas.

Es un ejemplo perfecto de cómo Roma utilizaba la arquitectura como herramienta de propaganda política en sus colonias.

El Puente Romano: ¡uno de los más largos!

Con una longitud total de 792m, este es uno de los puentes más largos que se conservan de la antigüedad.

Se apoya sobre 60 arcos de medio punto — aunque algunos están ocultos o han sido modificados por reconstrucciones históricas, así que no te pongas a contar, que te conozco — y desde 1993 su uso es exclusivamente peatonal.

Para mí, las mejores vistas las vas a tener desde la Alcazaba, de la que te hablo un poco más adelante.

Pero sea como fuere, no te lo pierdas.

El Acueducto de los Milagros

Situado en la avenida Vía de la Plata, este acueducto formaba parte de la conducción de agua que traía el suministro desde el pantano de Proserpina.

Impresiona mucho, ya que llega a alcanzar los 25m de altura en sus puntos más altos.

¿Y por qué se le conoce como «de los Milagros»? ¡Pues muy sencillo! Por la admiración que ha causado siempre su resistencia al paso del tiempo.

Se puede visitar libremente en el parque que lo rodea, lo que te permitirá apreciar de cerca cómo los ingenieros romanos salvaban el desnivel del valle del río Albarregas.

Acueducto y Termas de San Lázaro-Rabo de Buey

Este gigante de más de 1km y medio de largo fue el más extenso de la Augusta Emerita.

Debe su nombre a una antigua ermita derribada en el siglo XX y traía agua desde manantiales del norte, con una piscina de decantación en el punto conocido como «Rabo de Buey».

Hoy puedes ver sus pilares de granito, ladrillo y hormigón por donde pasaba la calzada romana hacia Córdoba o Toledo.

Curiosamente, en el siglo XVI, en lugar de restaurarlo, se construyó el nuevo acueducto que verás justo al lado.

Ah, y no te pierdas las termas romanas que se conservan a pocos metros.

¡Es un conjunto arqueológico brutal y totalmente gratuito!

¡Y muchos, muchos más!

Pues sí, querido lector… La Mérida gratuita no se acaba aquí. La ciudad está salpicada de pequeños tesoros que completan la experiencia sin gastar un euro más.

El Museo Nacional de Arte Romano es gratuito, como también lo son la colección visigoda del museo — que está en la antigua Iglesia de Santa Clara, y que es ideal para entender qué pasó en Mérida tras la caída del Imperio Romano –, la Concatedral de Santa María la Mayor en la Plaza de España, las ruinas del Xenodoquio — el único hospital para peregrinos de época visigoda que se conserva en la península — y otras muchas termas repartidas por la ciudad, como las de la Calle Pontezuelas o las de la Calle Baños.

¡Pues anda que no hay cosas para ver!

¿Y qué incluye la entrada conjunta?

Si ya te ha impresionado todo lo que Mérida ofrece gratis, prepárate, porque ahora viene el plato fuerte.

Para entrar en los recintos cerrados y mejor conservados del mundo romano en la ciudad, no necesitas ir sacando entradas en cada uno de ellos.

El verdadero «truco» para que las cuentas salgan es hacerse con la entrada conjunta. La general cuesta 17,50€, mientras que la reducida — para menores de entre 13 y 17 años, titulares del Carné Joven, mayores de 65 o pensionistas, familias numerosas y personas con discapacidad — cuesta 8,50€.

Es, con diferencia, la inversión más inteligente del viaje: un solo pase que te abre las puertas de los grandes monumentos gestionados por el Consorcio y que te permite completar el puzle de la antigua Augusta Emerita sin que el presupuesto se dispare.

¡En el céntimo está el ahorro!

Lo mejor de todo es que este ticket no tiene fecha de caducidad inmediata, así que puedes dosificar las visitas y disfrutar de cada rincón a tu ritmo durante todo el viaje.

Esto es lo que podrás visitar con este pase especial:

Teatro y Anfiteatro romanos

Estos dos son la visita obligada.

El Teatro Romano, con su impresionante frente de columnas, es el símbolo de la ciudad y sigue vivo gracias al Festival de Teatro Clásico, que tiene lugar cada año en verano. ¡Tendremos que volver!

Justo al lado se encuentra el Anfiteatro, del año 8 a.C., donde se celebraban las luchas de gladiadores y cacerías de fieras.

El Circo Romano: ¿te hace una carrera de cuadrigas?

Ubicado un poco más alejado del centro, el Circo Romano de Mérida es uno de los mejores conservados del Imperio.

Tenía capacidad para 30.000 espectadores, una cifra asombrosa para la época.

Gracias a esta entrada conjunta, podrás recorrer su enorme arena y ver los restos de la spina, el muro central que los carros debían rodear en carreras de siete vueltas. ¡Aquí es súper fácil imaginarlas!

La Alcazaba Árabe

Fue construida en el año 835 por el emir Abderramán II y es la alcazaba omeya más antigua de la Península Ibérica.

Si no tienes mucho vértigo, te recomiendo recorrer el adarve de sus murallas, desde donde obtendrás las mejores vistas del Puente Romano y el río Guadiana.

Y tampoco te vayas de aquí sin bajar a ver su aljibe, una preciosidad que aún conserva una decoración con pilastras romanas y visigodas reutilizadas.

Morería, la Casa del Mitreo y los Columbarios

El Área Arqueológica de Morería son 12.000 metros cuadrados donde verás desde un tramo de la muralla y la calzada romana hasta casas de época califal.

Dale una oportunidad y entra, porque lo que se ve desde la valla de fuera no le hace nada de justicia.

Por otro lado, la Casa del Mitreo es una vivienda señorial situada extramuros.

Su gran tesoro es el Mosaico del Cosmógrafo, una pieza excepcional que representa el nacimiento del mundo con figuras que simbolizan los elementos de la naturaleza y el universo.

También encontrarás aquí dentro, aunque un poco más apartado, los Columbarios, donde conocerás el lado más íntimo de los emeritenses romanos: sus ritos funerarios.

Son dos edificios destinados a guardar las urnas con las cenizas de las familias de los Voconios y los Julios, rodeados de cipreses, olivos (cuidado con la alergia, amigos) y estelas y tumbas de muchos tipos.

Cripta de la Basílica de Santa Eulalia

Cuando yo fui, estaba cerrada por trabajos de restauración. ¡Una pena!

En ella, sin embargo, verás desde los muros de casas romanas hasta una necrópolis con mausoleos donde se enterraban las primeras familias cristianas de la colonia.

El punto culminante de la visita subterránea es el lugar donde se cree que estuvo el túmulo original de la mártir en el siglo IV, rodeado por las estructuras de la gran basílica visigoda levantada por el obispo Masona en el siglo VI.

Eso sí, si quieres visitar la Basílica como tal, tendrás que pagar 2€ aparte por entrar. ¿Tiene sentido? A mí no me lo parece, pero bueno. ¡Esto es así!

Es un edificio de estilo románico-gótico levantado tras la Reconquista y se asienta sobre el solar de la primera basílica cristiana construida en la ciudad tras el Edicto de Milán.

En su exterior verás el «Hornito», una pequeña capilla levantada con piezas de un templo romano dedicado al dios Marte, donde la tradición sitúa el lugar del martirio de la santa.

La Casa del Anfiteatro

Situada a escasos metros del Teatro y el Anfiteatro (¡pero no dentro de este recinto, ojo!), esta zona arqueológica es genial para hacerte una idea de cómo era el ambiente doméstico de la élite de Augusta Emerita.

Enseguida te darás cuenta de que no se trata de una sola vivienda, sino de un conjunto que incluye restos de la muralla, una torre de decantación de agua del acueducto de San Cornelio y, sobre todo, dos grandes casas señoriales.

Lo que hace que la visita sea imprescindible son sus mosaicos.

Destacan especialmente el Mosaico de la Vendimia y el Mosaico de los Peces.

Powered by GetYourGuide

Un itinerario sugerido

Para cumplir el reto de ver Mérida optimizando tiempo y dinero, lo ideal es dividir el día en dos bloques (aplicable a los días de la temporada de verano, que los monumentos cierran más tarde).

Y como yo soy muy visual, creo que lo mejor es que te deje un mapa con la ruta, ¿no crees?

¡Te ayudo a organizar tu viaje! 🚀

He seleccionado estas herramientas para ti porque son las que yo misma uso.
¡Y tienes descuentos exclusivos!

4 Comments

¡Deja un comentario!

error: ¡Este contenido está protegido!

Descubre más desde El viaje de Bubi

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo