Tras las huellas del románico: de ruta por los secretos mejor guardados de Andorra
Entre montañas y valles, Andorra esconde un legado arquitectónico que muchos desconocen. Aunque es un país pequeño, tiene una historia sorprendentemente rica, en gran parte gracias a su aislamiento geográfico y a su profunda herencia cultural.
A lo largo de los siglos, este rincón del Pirineo ha sido un refugio para la arquitectura de estilo medieval, especialmente el románico lombardo, que se conserva súper bien hasta el día de hoy.
Este estilo, que floreció entre los siglos XI y XII, se caracteriza por su sencillez y su perfecta integración con el entorno natural. Las iglesias, de pequeñas dimensiones y construidas en piedra, son la antítesis de la ostentación: ¡nada de adornos!
En total, son más de 40 las iglesias y monumentos románicos que salpican el territorio andorrano, muchos de ellos en lugares apartados, rodeados de montañas, y que son el sueño de todo fotógrafo.
El que avisa no es traidor: saca la cámara, porque vas a querer fotografiarlo todo.
¿Qué vas a encontrar en esta ruta?
La respuesta es sencilla: construcciones modestas, cuya arquitectura parece fundirse con el paisaje de alrededor, como si fueran una prolongación natural del paisaje que las rodean.
Algunas son más accesibles que otras, pero todas son igual de maravillosas.
Lo más fascinante de este recorrido es la oportunidad de conocer una Andorra más tranquila y menos turística, alejada del bullicio del esquí y las compras. Esta, opino yo, es la Andorra más auténtica. ¡Y tienes que descubrirla!
Muchas de las iglesias que te menciono solo abren en verano o en horario de misa, así que si planeas hacer esta ruta, tenlo en cuenta. Yo fui en abril y me encontré con que la mayoría estaban cerradas.
Si consigues entrar en alguna, verás que muchas conservan pinturas murales originales que, junto a la atmósfera del lugar en el que están, aportan un toque mágico. ¡Eso sí! Eso no significa que, si vas fuera de temporada, no puedas disfrutar de ellas y su entorno, aunque sea desde el exterior.
De hecho, si te gustan las rutas culturales y el senderismo, esta es una forma estupenda de combinar ambas opciones. Las iglesias románicas de Andorra no son fascinantes solo desde el punto de vista histórico, sino que además se encuentran en lugares privilegiados, con unas vistas maravillosas.
Así que, si al pensar en Andorra solo se te vienen a la mente las compras y el esquí, te animo a que amplíes un poquito tu visión. Este país tiene mucho — pero mucho — más que ofrecer.


Una lista y un mapa: todo lo que necesitas
Para poder visitar todos los puntos de interés en esta ruta, la organización es vital. Yo recomiendo hacer este recorrido en unos dos o tres días, así que es genial para una escapadita de fin de semana.
Enumerar todos sus atractivos sería una tarea interminable, ¡ya sabes que son más de 40! Así que he decidido resumirlo y dejarte con cinco ejemplos (no necesariamente en orden), acompañados de un mapa (al final) con descripciones breves que te guiarán hacia el resto de las maravillas que te esperan.
Y sin más dilación… ¡Despegamos!
1. La más famosa: Iglesia de Santa Coloma
Ubicada en la parroquia de Andorra la Vella, en el núcleo de Santa Coloma, esta iglesia destaca por algunas particularidades que la convierten en un verdadero tesoro del románico. Una vez delante, enseguida te darás cuenta de a qué me refiero.
Y es que, de entre todas las iglesias del país, la de Santa Coloma es única por su campanario de planta redonda, una característica muy inusual en el románico lombardo, donde los campanarios suelen ser de planta cuadrangular. Sin duda, la joya del edificio.
También es muy peculiar porque, aunque se considera una iglesia románica, su origen es mucho más antiguo. Se cree que Santa Coloma es una de las iglesias más antiguas de Andorra, con orígenes prerrománicos. ¡Ahí es nada!
En su interior se pueden admirar impresionantes pinturas murales al fresco, aunque solo una parte de lo que originalmente fueron, ya que varias fueron vendidas a principios del siglo XX y no se recuperaron hasta 2007.
Y, aunque en la iglesia se llevan a cabo sesiones de video mapping para poder observar la obra en su totalidad, la visita es mejor que la hagas en conjunto con el Espai Columba, donde podrás ver las que no están en la iglesia y aprender un poco más acerca del románico lombardo.
La entrada general cuesta 7€, y es gratis para niños menores de 10 años, personas con discapacidad o portadores del carné joven europeo. Si vas en un grupo de más de 10 personas o eres estudiante o mayor de 65, la entrada te cuesta la mitad.
Bonus track: Cerquita (muy cerquita) tienes otra iglesia, la de San Vicente de Enclar, que junto con la de Santa Coloma es otra de las más antiguas del Principado. ¡También con un campanario circular! Y a esta solo se puede acceder andando, para que lo tengas en cuenta.


2. Tras una ruta: Iglesia de San Miguel de Engolasters
Esta me gustó especialmente por ser uno de los ejemplos más bonitos del románico lombardo que vas a encontrar en la zona y por el lugar en el que se encuentra. ¡Las vistas desde aquí son muy bonitas!
Además, está situada en la carretera que une Escaldes-Engordany con el Lago Engolasters, cuya visita recomiendo al 100%. Parar en la iglesia antes o después de haber hecho una rutita para llegar a él, me parece un planazo para echar media mañana.
La iglesia de San Miguel de Engolasters, aunque también es una de las más conocidas de Andorra, es pequeñita y sencilla, y se caracteriza por el tamaño desproporcionado (en comparación con la nave) de su campanario. ¡Casi 18 metros de altura!
En el interior se pueden admirar réplicas de las pinturas murales que decoraban la iglesia. Las originales fueron arrancadas tras la Primera Guerra Mundial por encargo de la Junta de Museos de Barcelona y ahora se conservan en el Museu Nacional d’Art de Catalunya.
Y como curiosidad, curiosísima: ¿sabías que aquí, en 1898, los pastores de la zona guardaban el ganado en el interior? ¡Eso sí que habría sido todo un espectáculo!
A tener en cuenta: si vienes en coche, aparcar es complicado. En la parte trasera de la iglesia hay un pequeño espacio, pero no caben muchos coches.
En verano, también puedes venir aquí en autobús, ya que la línea 5 del bus turístico de Andorra para en la puerta. ¿Quieres saber más acerca de este medio de transporte? ¡Te lo cuento en otro post!


3. Una gran desconocida: Iglesia de San Miguel en Fontaneda
Si te gustan la naturaleza y las aldeas perdidas, no puedes perderte Fontaneda, en la parroquia de Sant Julià de Lòria. A unos 1.300 metros de altitud, este rincón de Andorra tiene un encanto mágico y es un lugar súper bucólico en medio de los Pirineos. ¡Prácticamente aislado!
Y, como era de esperar en un lugar tan pequeñito, su edificio más importante es su iglesia, construida con la piedra típica de la zona y un tejado de pizarra que combina a la perfección con el paisaje montañoso que la rodea.
Si vas en verano, la pillarás abierta entre las 10:00 y las 19:00, y dentro encontrarás una ancestral mesa de altar esculpida en una sola pieza, que en su día albergó reliquias muy antiguas.
Si, por el contrario, vas fuera de temporada, no te la pierdas. Incluso aunque no puedas entrar, Fontaneda es un lugar muy curioso para dar una vuelta y en los alrededores de la iglesia hay un banco que hace las veces de mirador. ¡Búscalo bien y disfruta de un poco de calma!
Eso sí, el que avisa no es traidor: aquí no vas a encontrar bares ni restaurantes, ni ningún comercio. Este núcleo parece estar diseñado para huir del ruido y respirar aire limpio.
Bonus track: Si quieres visitar otra muy poco conocida, no te pierdas la Iglesia de San Cristóbal de Anyós, en la parroquia de La Massana. Desde aquí, puedes ver la entrada al valle de Escaldes-Engordany y los núcleos poblacionales de Sispony, La Massana y Ordino. ¡Preciosa!



4. Con vistazas: Iglesia de San Román en Les Bons
Desde esta iglesia, se pueden disfrutar de unas vistas espectaculares del pueblo de Encamp y los hermosos paisajes que lo rodean. La subida hasta aquí merece la pena. ¡Y hay un parking cerquita!
De nuevo, si la encuentras abierta, podrás encontrar en su interior una reproducción de pinturas murales que representan la visión apocalíptica de San Juan. También se conservan restos de pinturas góticas del siglo XVI que se superponen a las originales, creando un contraste súper curioso entre ambas épocas.
En los alrededores hay torre de defensa del siglo XIII (a la que se puede subir, por cierto, para obtener unas vistas a mayor altitud), una casa fortificada del siglo XVII, un depósito de agua excavado en la roca y dos palomares modernos.
Muy, muy recomendable es dar una vueltecita por el pueblo de Les Bons, ya que estás allí. Es curioso, porque a pesar de ser muy pequeñito, está muy bien cuidado y se pueden dar paseos muy agradables.
Bonus track: Para vistazas también, las que se pueden observar desde la Iglesia de San Esteve de Juberri. Está en cuesta y sobre el valle de Sant Julià de Lòria. No hay fotografía que le haga justicia a este lugar. Esta vez, ¡para creer, tendrás que ver!



5. En núcleo poblacional: Iglesia de San Serni de Canillo
Aunque es, en su mayoría, de época barroca, esta iglesia guarda en su interior vestigios de su origen románico, que datan del siglo XII. Estos restos los podrás ver musealizados en el propio suelo de la nave central.
En el interior, uno de los grandes atractivos de la iglesia es un crucifijo gótico popular, una obra en madera policromada que data de finales del siglo XIV. Junto a él, un retablo barroco dedicado a San Serni, el obispo de Tolosa, también de madera policromada que es una verdadera maravilla.
Así que si estás por Canillo, aparte de visitar la Iglesia de San Joan de Caselles (bonus track, ya que es una de las más representativas de Andorra y es la que ves en la foto de portada de este post) y el Santuario de Meritxell (bonus track x2, de obligada visita y al que dedicaré un post aparte), tienes que pasarte por aquí.
Además, el exterior conserva vestigios de muros románicos y una pila bautismal reutilizada como fuente, un detalle muy curioso que verás justo en la entrada.


Puentes románicos, que no todo van a ser iglesias…
Si creías que habías llegado al fin de este post, déjame decirte que todavía me queda una cosa por contarte. En Andorra, también encontrarás varios puentes románicos repartidos por todo el territorio. ¡En un estado de conservación asombroso!
Te dejo una lista de los cinco, que también están señalados en el mapa:
- Puente de la Margineda, el más grande de los que se conservan en Andorra.
- Puente de Engordany, que es bastante asimétrico y que une las antiguas poblaciones de Escaldes y Engordany.
- Puente de Ordino o Puente del Estarell, cuya ubicación actual no es la original.
- Puente de San Antonio de la Grella, que aunque su construcción es de origen medieval, se reconstruyó a mediados del siglo XX.
- Puente de la Tosca, el que sale representado en la silueta del escudo de la parroquia de Escaldes-Engordany.
Y ahora sí… ¡A disfrutar de la ruta!
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