Castillo Encantado de Trigueros del Valle: ¿es este el mejor plan con niños en Valladolid?
Cuando tienes un blog de viajes y hablas de Valladolid, el Castillo Encantado de Trigueros del Valle te sale hasta en la sopa.
¡Pero la curiosidad pudo conmigo y fui a ver qué tal era!
Y no me voy a andar con rodeos: si tienes un sábado libre y los niños están subiéndose por las paredes, este plan es un acierto seguro.
Créeme, ¡no te vas a arrepentir!
El Castillo Encantado es una fortaleza del siglo XV, hoy transformada en un laberinto mágico.
Su interior está «okupado» por la mente de un artista que está un poco loco (en el buen sentido), así que es de esperar que aquí nada sea lo que parece.
Además, puedes venir con tu peludito también…
¿Quieres saber más? ¡Pues sigue leyendo!



Un castillo con mucha historia
Antes de que los dragones y las sirenas se mudaran aquí, este sitio ya tenía lo suyo.
El Castillo de los Robles y Guevara — que es su nombre oficial — se levantó allá por el siglo XV y lo mandó construir Fernán Alfonso de Robles, un tipo que, por lo visto, no caía muy bien a sus vecinos.
Aunque el territorio pasó por varias manos desde que Pedro Núñez de Guzmán obtuvo el señorío de estas tierras en 1396, fue Fernán Alonso de Robles quien, en 1427, logró el privilegio de fundar un mayorazgo bajo el reinado de Juan II.
Sin embargo, su ambición le costó cara: acabó encarcelado y asesinado tras alzarse contra el valido real.

Fue su hijo, Gutierre de Robles, junto a su esposa María de Guevara, quien realmente dio forma a la fortaleza que vemos hoy.
De hecho, si te fijas al cruzar la entrada principal, todavía puedes ver sus escudos de armas labrados en piedra con la fecha de 1453, año en el que reforzaron el foso y la barrera para dejar claro quién mandaba en el valle.
Pero, al parecer, el carácter déspota de los herederos de los Robles llevó a los vecinos al límite.
Durante la Guerra de las Comunidades, el pueblo de Trigueros, harto de los abusos, asaltó el castillo dejándolo seriamente dañado.
Como castigo tras la revuelta, los propios vecinos fueron obligados a reconstruirlo en 1521, momento en el que se añadieron las torres esquineras que hoy vemos, ya adaptadas para el uso de artillería.


Pero lo que a mí me parece más curioso de este sitio es cómo ha sobrevivido.
A diferencia de otros castillos que se caen a trozos, este ha sido de todo: cárcel, granero, almacén, establo de mulas y hasta una bodega.
Pero la verdadera magia ocurrió hace unos años.
El castillo estaba vacío, rehabilitado pero sin nada en su interior, hasta que el Ayuntamiento de Trigueros tuvo la genial idea de aliarse con Juan Villa, el creador de gran parte del atrezo y las criaturas de Cuarto Milenio.
¡Y así nació este regalo para la imaginación! ¿No es una forma maravillosa de recuperar el patrimonio abandonado?
¿Y qué magia se esconde en su interior?
Aquí dentro puedes encontrarte casi cualquier cosa (y cuando digo casi cualquier cosa, es casi cualquier cosa).
¡Por eso tienes que tener los ojos bien abiertos!
Como creo firmemente en el derecho a poder descubrir cosas por uno mismo — y que no se desvele absolutamente todo en los blogs — solo te diré algunas cositas que vas a encontrar aquí.
Pero no te diré ni cómo ni dónde, para que sea más divertido.



Si eres fan de Harry Potter, de Marvel, de Disney o de Juego de Tronos, entre muchos otros, como La historia interminable, este lugar te va a encantar.
¡A ti y a tus hijos!
Hay una zona nueva este año que se llama «El laberinto de Medusa», un recorrido en el patio de armas del castillo donde la mirada de la Gorgona te va acechando todo el rato.
Eso sí, hay seres muy curiosos y «cuquis» por el camino (dragones, sirenas, cíclopes, unicornios, gnomos…), y se mantienen salas como la del laboratorio de un científico loco o el Gabinete de Curiosidades, pero quizá de otro modo.
Tenlo en cuenta, si viniste hace tiempo. ¡El interior va cambiando!
Ah, y para poder salir del castillo tendrás que encontrar un pasadizo secreto en la Torre Encantada…
¡Mucho ánimo para encontrarlo, si no quieres quedarte aquí atrapado para siempre!



Información práctica
Y ahora sí, has llegado al final de este post.
Para que tu visita sea tan mágica como el castillo y no te lleves sorpresas de última hora, aquí tienes todo lo que necesitas saber antes de poner rumbo a Trigueros del Valle.
¿Cómo llegar?
El castillo se encuentra en el municipio de Trigueros del Valle, a unos 25 kilómetros de Valladolid capital y a unos 235km de Madrid.
Si sales desde Valladolid, el trayecto es un suspiro.
En coche apenas tardarás unos 20 o 25 minutos conduciendo por la autovía A-62 en dirección a Palencia hasta encontrar la salida 114. Una vez que dejes la autovía, la carretera VA-VP-4401 te llevará directamente a las puertas del pueblo.
Si prefieres el transporte público, la empresa La Regional ofrece servicios de autobús que conectan la capital con Trigueros del Valle, aunque te aconsejo mirar muy bien los horarios de vuelta porque no son muy frecuentes.
Para los que preferís el tren, aunque el municipio no tiene estación propia, la cercanía con la estación de Valladolid-Campo Grande permite hacer el trasbordo al autobús o coger un taxi para cubrir el último tramo de forma rápida.

Si como nosotros vienes desde Madrid, el castillo es una escapada de día ideal que se planta en poco más de dos horas.
En tu propio coche, el camino más directo es subir por la A-6 hasta llegar a Tordesillas y allí conectar con la A-62, bordeando Valladolid hasta llegar de nuevo a esa salida 114 que te mencionaba antes.
Es un viaje muy cómodo porque casi todo el trayecto es por autovía.
Si te apetece un plan más relajado sin conducir, el tren de alta velocidad es tu mejor aliado.
El trayecto desde Madrid-Chamartín hasta Valladolid se hace en apenas una hora, y una vez allí puedes optar por un taxi o buscar el enlace de autobús.
En cuanto al autobús directo desde Madrid, la empresa Alsa realiza el trayecto hasta la estación de Valladolid con mucha frecuencia, y desde ese mismo punto puedes enlazar con el bus local que te dejará en el centro de Trigueros, listo para empezar la aventura entre dragones y pasadizos.
Horarios y tarifas
Los horarios del Castillo Encantado suelen concentrarse en los fines de semana durante la mayor parte del año.
Normalmente, el castillo abre sus puertas los viernes por la tarde, de 17:00 a 20:00, mientras que los sábados, domingos y festivos el horario es más amplio, con turnos de mañana de 11:00 a 14:00 y de tarde de 17:00 a 20:00.
Eso sí, ten en cuenta que el último acceso se permite media hora antes del cierre, aunque yo te recomiendo ir con tiempo porque recorrer cada rincón con calma lleva su rato.
En verano — del 1 de julio al 31 de agosto — abre de martes a domingo de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00.



En cuanto a las tarifas, los precios son bastante razonables para una escapadita en familia.
La entrada general cuesta 6€, mientras que los niños de entre tres y 11 años y las personas mayores de 65 años pagan una tarifa reducida de 5€.
Los más pequeñitos de la casa, los menores de tres, entran gratis.
Consejito de viajera: aunque puedes comprar las entradas allí mismo en la taquilla, si vas a ir en un puente o un sábado de mucha afluencia, lo mejor es comprarlas online con antelación para aseguraros vuestra franja horaria y evitar colas innecesarias con los niños.
¡Sabemos que la paciencia no es su fuerte!



Qué mas ver en Trigueros
Ya que te has desplazado hasta aquí, sería un error no dedicarle un rato a explorar Trigueros del Valle, porque el pueblo en sí es una prolongación de esa atmósfera especial que tiene el castillo.
Nada más salir de la fortaleza y subiendo unas escaleras hasta lo más alto del pueblo, te vas a encontrar con las famosas casas cueva, que son una auténtica pasada.
Estas construcciones están excavadas directamente en la montaña y te permiten explicarles a los niños, de una forma supervisual, cómo se aprovechaba el terreno antiguamente para mantener la temperatura ideal durante todo el año.
Eso sí, para visitar las casas cuevas tienes que reservar en este número de teléfono o a través de esta dirección de e-mail. La entrada cuesta 3€ (los menores de 12 entran gratis) y se pueden visitar en el mismo horario que el castillo.
Allí arriba encontrarás también la ermita de Santa María del Castillo, cerrada normalmente. Pero pasear por esa zona es muy guay y, además, ofrece unas perspectivas del castillo geniales para las fotos.



Si te gusta el arte sacro o simplemente quieres disfrutar de un rincón tranquilo, la Iglesia de San Miguel es otra parada obligatoria.
Es una joya del románico, del siglo XII, que destaca por su sencillez y esa piedra dorada tan típica de la zona que brilla de forma increíble cuando cae el sol.
Y si vas con ganas de caminar un poquito más, puedes acercarte a la zona de las bodegas tradicionales.
Aunque muchas son privadas, ver las «zarceras» — esas chimeneas de piedra que asoman por el suelo y sirven para que las bodegas subterráneas respiren — es algo muy curioso que seguro que llamará la atención de los más pequeños.
Para terminar el día con un toque de naturaleza, puedes acercarte al entorno del Canal de Castilla, que pasa muy cerca del municipio.
Es un lugar estupendo para dar un paseo tranquilo junto al agua, ver alguna de sus antiguas esclusas y dejar que los niños quemen la última energía que les quede antes de subir al coche para volver a casa.
¡Es el cierre ideal para un día redondo!
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2 Comments
Ángela
Una tarde muy buena pasamos
Diferente ….pero curiosa la visita
Mira q me gusta un escudo …pues chica se me pasaron los de la entrada 😢
María
¡Y mira que estaban justo encima de la entrada! También hacía algo de calorcete y te resguardaste a la sombrita… Es normal. Pero fue una tarde muy chuli y diferente.