Segovia

Dentro del castillo que inspiró Blancanieves: así es visitar el Alcázar de Segovia

Cuando visité por primera vez el Alcázar de Segovia, no esperaba que me impresionara tanto.

Había visto fotos y leído acerca de él (me encanta ir preparada), pero nada te prepara para verlo en persona. ¡Parece un decorado! Y sin embargo, lleva aquí cientos de años.

A lo largo de su historia, ha sido residencia real, fortaleza militar e incluso academia de artillería. En su interior, puedes recorrer numerosas salas con techos ricamente decorados y, desde su torre, disfrutar de unas vistas panorámicas espectaculares de Segovia.

Además, su silueta inspiró a Walt Disney para diseñar el castillo de Blancanieves (y no lo digo yo, lo dijo la multinacional allá por 2023). Solo basta comparar una foto para entender por qué.

¿Vale la pena visitar el Alcázar de Segovia? Si tienes poco tiempo y estás planificando una escapada breve, seguro que te lo preguntas. Mi respuesta es clara: sí, vale muchísimo la pena. No solo porque es un lugar precioso, sino porque ofrece una experiencia muy completa.

¡Y porque sorprende un montón!

Un poco de historia

Una de las cosas que más sorprende del Alcázar de Segovia es que su historia es muy larga.

Se construyó sobre un promontorio rocoso entre dos ríos, el Eresma y el Clamores, en un lugar que ya había sido usado como zona defensiva por romanos, visigodos y musulmanes.

Pero no fue hasta el siglo XII cuando empezó a convertirse en el castillo que conocemos hoy. La primera mención oficial es de 1122, aunque probablemente ya había estructuras anteriores.

Alfonso VIII fue quien lo convirtió en una residencia real. Desde entonces, muchos reyes de Castilla pasaron por aquí. Algunos lo usaron como residencia, otros como punto de apoyo en sus campañas.

Lo que está claro es que el castillo se fue ampliando y embelleciendo con el tiempo, sobre todo entre los siglos XIII y XV.

Por ejemplo, bajo el reinado de Juan II se construyó la torre más reconocible del castillo hoy en día (la que lleva su nombre), y Enrique IV añadió varias salas interiores, como la del Trono y la de la Galera.

Pero si hay un momento clave en la historia del Alcázar es cuando Isabel la Católica lo utilizó como base para su proclamación como reina de Castilla, en 1474.

Salió directamente de aquí hacia la iglesia de San Miguel, en la Plaza Mayor, para anunciarlo. Poco después, junto con Fernando de Aragón, firmaron la Concordia de Segovia en estas mismas salas, el acuerdo que selló su unión política y marcó el inicio del camino hacia la unificación de España.

¡No es poca cosa!

Con los siglos, el Alcázar dejó de ser tan importante como residencia real y se le dieron otros usos. En el siglo XVIII se convirtió en prisión de Estado y, más adelante, Carlos III lo transformó en la sede del Real Colegio de Artillería. Esto fue en 1764, y lo curioso es que esa academia militar sigue existiendo a día de hoy, lo que la convierte en una de las más antiguas de Europa.

En 1862 sufrió un incendio bastante grave que destruyó buena parte del interior. Quedaron afectados los techos, varias salas y también se perdieron documentos valiosos.

La restauración comenzó dos décadas después, en 1882, y gracias a ese trabajo de recuperación podemos ver hoy el castillo prácticamente como era en su época de esplendor.

En 1898 también se instaló aquí el Archivo General Militar.

Hoy, el Alcázar es Monumento Histórico-Artístico y está gestionado por un patronato formado por representantes civiles y militares. Sigue teniendo parte de uso institucional, pero también se puede visitar casi entero.

¿Realmente inspiró el castillo de Blancanieves?

“Esto se parece demasiado al castillo de Blancanieves…».

No, no te lo estás inventando: Disney confirmó oficialmente que el perfil del Alcázar de Segovia sirvió de inspiración para Blancanieves y los siete enanitos (1937).

En su recopilación «Disney100: The Landmarks», lo incluyeron como una de las 30 localizaciones europeas que influyeron en los diseños de sus películas. ¡Así que es cierto! El Alcázar de Segovia es el castillo de Blancanieves. Fin de la discusión.

¿Significa eso que Walt Disney estuvo aquí en persona? Eso sí que no lo sabemos con certeza.

Lo que sí sabemos es que, en 1935, Disney y su equipo viajaron por Europa buscando referencias arquitectónicas, y utilizaron imágenes del Alcázar — grabados del siglo XIX, fotos, postales — para dar forma al castillo de la reina malvada.

Las coincidencias son clarísimas. La torre triangular sobre la roca, los tejados de pizarra que parecen gorros puntiagudos, el puente sobre el agua… ¡Todo cuadra!

La multinacional misma reconoció en un comunicado que el Alcázar, con esa silueta tan definida, fue «la fuente más comúnmente citada» para el castillo de Blancanieves.

Claro que también mezclaron ideas provenientes de otros castillos europeos, pero cuando ves la primera imagen de la película, difícilmente no ves al Alcázar.

Incluso en su versión más moderna, la que se estrenó en marzo de este año, el equipo volvió a escoger este castillo para presentar la película en Europa. Rachel Zegler, la protagonista, cantó allí, y el propio diseño del set toma elementos muy reconocibles de salas reales del Alcázar, como la Sala del Trono o el pozo de la Terraza de Reyes.

Una visita paso a paso: qué ver dentro

Empezaré diciendo que el Alcázar no es muy grande, pero sí tiene bastante cosas que ver, así que conviene que vayas con algo de tiempo y sin prisas.

La visita comienza en el Patio de Armas, que es el espacio central del castillo. Es un patio al aire libre rodeado por arcos y paredes altas, con acceso directo a las salas interiores. Desde ahí puedes empezar la ruta, que está súper bien señalizada.

La primera sala que suele visitarse es la Sala del Trono, decorada con tonos rojos y dorados, y con dos tronos bajo un dosel con los escudos de los Reyes Católicos. No es una recreación, puesto que se usaba realmente para actos oficiales.

Después entrarás en la Sala de la Galera, que tiene un techo de madera en forma de quilla de barco invertida y unas ventanas con vistas muy buenas al paisaje que rodea el castillo. ¡Una preciosidad!

¿Consejito? No dejes de admirar los techos. Para mí es de lo más bonito que tiene el Alcázar.

Otra de las salas más conocidas es la Sala de los Reyes. En lo alto de las paredes están los bustos de todos los monarcas de Castilla, ordenados cronológicamente. El techo, de madera tallada y dorada, también llama muchísimo la atención.

Aquí se observa claramente cómo el Alcázar funcionaba no solo como fortaleza, sino también como símbolo de poder. ¡Impone un montón!

El recorrido sigue por varias salas con funciones distintas, algunas más decoradas, otras más sobrias, hasta llegar al Museo de Armas. Esta parte es más enfocada a la historia militar del Alcázar: hay espadas, lanzas, escudos, armaduras, proyectiles, documentos y maquetas.

Es una parte interesante aunque no demasiado grande.

Después viene uno de los puntos más esperados: la subida a la Torre de Juan II. Para llegar al mirador hay que subir 152 escalones por una escalera de caracol bastante estrecha. No es difícil, pero puede cansar un poco.

Una vez arriba, las vistas merecen el esfuerzo, pero por si acaso… ¡Mejor que tengas toda la info!

Desde aquí, se ve toda la ciudad de Segovia, con la catedral al fondo, y si el día está claro, se distingue incluso parte de la sierra de Guadarrama. Es el lugar perfecto para sacar fotos panorámicas de la ciudad.

Información práctica

Visitar el Alcázar de Segovia no es complicado, pero conviene tener algunos datos claros antes de ir para aprovechar bien el tiempo y evitar sorpresas. ¡Y para eso está este apartado!

¿Cómo llegar?

Si ya estás en Segovia, lo mejor es dejar el coche y acercarte caminando. Desde el acueducto hay unos 15 o 20 minutos a pie y la caminata es agradable, sobre todo si tomas la calle Real y vas paseando por los alrededores de la Catedral.

Además, el casco antiguo tiene muchas calles estrechas, peatonales o de acceso restringido, y encontrar aparcamiento cerca del Alcázar es muy complicado. Las pocas plazas que hay son zona verde, más caras y con tiempo limitado.

Solo el sábado por la tarde y los domingos el aparcamiento en la calle es gratuito.

La mejor opción si quieres ir en coche sí o sí es dejarlo en uno de los aparcamientos de pago. El más cercano es el subterráneo Catedral-Oblatas, a unos 10 minutos andando del Alcázar. También puedes dejar el coche en los parkings del Acueducto (en Padre Claret o Fernández Ladreda) y subir desde allí.

Si prefieres aparcar gratis, tienes dos opciones. Una está en el Paseo Ezequiel González, desde donde puedes subir al Alcázar caminando por la Puerta de San Andrés y las murallas (unos 20 minutos).

La otra está en el barrio de San Marcos, algo más lejos, pero con muy buenas vistas. Desde allí, el paseo cuesta arriba hasta el castillo lleva unos 30 minutos.

También puedes acercarte en autobús urbano. La línea 10 conecta el acueducto con el casco histórico y te deja cerca del Alcázar.

Horarios y tarifas

El Alcázar de Segovia abre sus puertas al público en dos horarios según la época del año.

Durante el invierno, que abarca del 1 de noviembre al 31 de marzo, el horario de visita es de 10:00 a 18:00, con el último acceso permitido hasta media hora antes del cierre.

En la temporada de verano, que va del 1 de abril al 31 de octubre, el horario se extiende hasta las 20:00, manteniendo las mismas condiciones para el acceso.

Además, existen algunos días especiales con horarios distintos o cierres, por ejemplo, el 24 y 31 de diciembre el Alcázar abre solo por la mañana hasta las 14:30, mientras que el 25 de diciembre, el 1 y el 6 de enero permanece cerrado durante todo el día.

En cuanto a las tarifas, la entrada completa que incluye el Palacio, el Museo y la subida a la Torre de Juan II tiene un precio general de 10€. Para quienes pueden acogerse a tarifas reducidas — como menores entre 6 y 16 años, estudiantes, familias numerosas, personas mayores de 65 años, desempleados y personas con discapacidad igual o superior al 33 % — el precio es de 8€.

Los residentes o nacidos en la provincia de Segovia disfrutan de una tarifa especial de solo 2€, y el acceso es gratuito para menores de hasta cinco años, personas con discapacidad igual o superior al 65 % y guías oficiales.

Para aquellos que prefieren visitar solo el Palacio y el Museo sin subir a la torre, la entrada general cuesta 7€, a reducida de 5€ y 1€ para segovianos. Además, en este caso la entrada es gratuita también para ciudadanos de la Unión Europea los martes no festivos de 14:00 a 16:00.

En cuanto a las visitas guiadas, que solo cubren el Palacio y el Museo, tienen un coste adicional de entre 2€ y 3,50€, duran aproximadamente 45 minutos y no incluyen la torre. Se pueden contratar en la taquilla o al hacer la reserva en la web.

Por otro lado, las audioguías están disponibles en varios idiomas por un precio de 3,50€.

Consejitos de viajera

Como en casi cualquier sitio turístico, hay formas de visitar el Alcázar con más calma y menos estrés. Estos son algunos truquitos simples para que tu visita vaya mejor:

  • Una visita completa, sin correr, lleva entre una hora y media y dos horas. ¡Tenlo en cuenta!

  • Alquilar una audioguía o contratar una visita guiada siempre te va a ayudar mucho a entender el valor de cada sala, sobre todo si te interesa la historia de los Reyes Católicos, la monarquía castellana o la evolución militar del castillo.

  • Dentro del castillo no hay cafetería ni nada que se le parezca. Solo hay una pequeña tienda de recuerdos y baños en el acceso principal.

  • Si puedes, compra la entrada por internet. En fines de semana, festivos o en temporada alta podrías encontrarte con largas colas.

  • Si vas en verano, lleva bien de agua y algo para cubrirte del sol.

  • Si te finalmente te animas a subir a la torre, hazlo con calma. Son 152 escalones estrechos y en espiral. No es peligroso, pero puede agobiar un poco si hay mucha gente. Arriba, las vistas compensan, te lo prometo.

  • Lleva calzado cómodo. Vas a caminar bastante, y aunque no es un recorrido largo, hay zonas con suelo de piedra, escaleras y algunas cuestas.

  • Si puedes alargar la visita, reserva algo de tiempo para pasear por los alrededores. Las vistas desde la bajada de las murallas o desde la iglesia de la Vera Cruz son de lo mejor de Segovia.

Y ahora cuéntame tú: ¿has estado ya en el Alcázar? ¡Me encantaría saber qué te pareció!

¿Subiste a la torre? ¿Cuál fue tu sala favorita? Puedes contármelo todo en los comentarios o escribirme por Instagram o Tik Tok. Y si aún no lo conoces, guárdate esta guía para cuando vayas.

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