Guipúzcoa

Getaria, el pueblo vasco que vio nacer a un grandísimo navegante y a un genio de la moda

Hoy quiero contarte acerca de un pueblo del País Vasco lleno de vida e historia: Getaria.

Está ubicado en la costa de Guipúzcoa, a apenas media hora en coche desde Donostia-San Sebastián. Así que, si buscas un plan tranquilo cerca de la ciudad, este es el lugar ideal.

Getaria es pequeño, pero tiene un encanto muy especial. Aunque fue fundado en 1209, hay vestigios que demuestran que la zona estuvo habitada desde el siglo II d.C., en plena época romana. ¡Aquí hay historia para rato!

La vida en Getaria siempre ha girado alrededor del mar. Durante siglos, su puerto fue uno de los más importantes para la pesca, especialmente para las anchoas, famosas en toda España por su calidad.

De hecho, las anchoas de Getaria son un símbolo del pueblo y una razón más para visitarlo. Pero, querido lector, en este post descubrirás que Getaria es mucho más que mar y pesca.

Aquí nacieron dos personajes que han puesto este pequeño pueblo en el mapa mundial: Juan Sebastián Elcano, el marinero que completó la primera vuelta al mundo en barco en el siglo XVI, y Cristóbal Balenciaga, uno de los diseñadores de moda más influyentes de todos los tiempos.

¿Qué más secretos guarda esta villa marinera? ¡Vamos a descubrirlos juntos!

¿Qué vas a encontrar aquí?

  1. De poblado romano a puerto pesquero
  2. Mucho más que pesca
    1. Elcano: el gran navegante
    2. Balenciaga: el verdadero couturier
  3. Qué más ver y hacer: planazo de día (o dos)
    1. Pasear por el casco histórico
    2. Subir al «Ratón de Getaria»
    3. Darte un baño en la playa
    4. Atardecer en el puerto, pescado y txakoli
    5. Entrar en la Iglesia de San Salvador
    6. Conocer los barrios de Getaria
  4. Información práctica
    1. ¿Cómo llegar?
    2. ¿Dónde comer?
    3. ¿Dónde dormir?
    4. Consejitos de viajera

De poblado romano a puerto pesquero

La historia de Getaria está muy ligada al mar, y eso no es ninguna sorpresa. Desde tiempos del Imperio Romano, hace casi dos mil años, esta zona ya tenía asentamientos a orillas del Cantábrico.

En aquel entonces, lo que hoy es Getaria era un poblado asentado sobre un acantilado con un puerto natural espectacular, protegido por un islote que resguardaba a los barcos de los vientos más fuertes del norte.

Esto hacía que fuese perfecto para que los habitantes se dedicaran a la pesca y la navegación.

Las excavaciones arqueológicas confirman que entre los siglos II y V d.C, durante la época romana, hubo construcciones bastante avanzadas, con edificios de piedra y madera que estaban bastante bien organizados.

Incluso se ha encontrado una gran casa romana con un soportal y un techo especial típico de la época. La vida en Getaria durante este tiempo estaba muy relacionada con las redes comerciales que conectaban con ciudades importantes como Burdeos, Bayona o Irún.

Eso quiere decir que sus habitantes no solo pescaban para comer, sino que también participaban en un comercio marítimo regional muy activo.

Cuando el Imperio Romano empezó a decaer, entre los siglos IV y V, las conexiones con esas grandes ciudades imperiales fueron disminuyendo. Pero Getaria, gracias a su ubicación estratégica y su puerto natural, logró mantener una economía y sociedad propias que le permitieron sobrevivir a esos tiempos difíciles.

Ya en la Edad Media, el poblamiento fue creciendo alrededor de una ermita primitiva, que hoy corresponde a la iglesia de San Salvador, un punto clave que sigue en pie en el casco antiguo.

A partir de este momento, Getaria se fue transformando poco a poco, con cabañas y casas sencillas para los pescadores y agricultores, y una estructura social más organizada. En el siglo XV la familia Zarauz, importante en la zona, levantó una torre señorial junto a la iglesia que servía como centro social y económico del pueblo.

En esta época también se introdujeron las redes de arrastre conocidas como «redes barrederas», que revolucionaron la pesca local, especialmente para capturar sardinas, anchoas y albures. El pescado se conservaba en escabeche y se comercializara en toda la Península.

Los siglos XVI y XVII fueron épocas de expansión para el pueblo, con construcciones importantes como el Zarautz Jauregia, un palacio que dominó parte del pueblo hasta su ruina en el siglo XVIII. ¡Hoy alberga la oficina de turismo!

Mucho más que pesca

Aunque Getaria lleva siglos viviendo del mar y la pesca, este pueblito costero es mucho más que solo barcos y redes. Aquí nacieron dos figuras que han dejado una huella gigantesca, no solo en España sino en el mundo entero. ¡Ya te dije quiénes!

Elcano: el gran navegante

Empecemos con Juan Sebastián Elcano, porque si hablamos de aventuras, este vasco es uno de los más grandes.

Nació en Getaria hacia 1486, en una época en la que el mundo era todavía un misterio.

Elcano fue parte de la expedición de Magallanes, que buscaba llegar a las Islas de las Especias navegando hacia el oeste. Para hacer la historia corta y sencilla, déjame decir que cuando Magallanes murió en Filipinas, la misión parecía perdida, pero Elcano tomó el mando y la continuó.

En 1522, después de casi tres años, regresó a España completando la primera vuelta al mundo en barco. Fue la primera persona en lograrlo, enfrentándose a tormentas, enfermedades, hambre y muchos (muchos) conflictos.

En Getaria, su figura es un orgullo local. ¡Un gran vasco, sin duda!

De hecho, el pueblo ha sabido conservar y rendir homenaje a su «ilustre hijo» de distintas maneras que puedes visitar y descubrir hoy:

  • Monumento a Elcano. Situado en el puerto, fue creado en 1924 para celebrar el cuarto centenario de la primera vuelta al mundo. En él aparecen los nombres de todos los supervivientes de la expedición.

  • Cenotafio en la iglesia de San Salvador. Este memorial, construido en 1671, honra a Elcano y su familia, recordándolo como el primero en dar la vuelta al mundo con la nao Victoria.

  • Dos estatuas de Elcano. Una de bronce, creada en 1860, fue trasladada a San Sebastián en 1941 para honrar a los guipuzcoanos muertos en el mar y regresó tras la dictadura para quedarse en su lugar original. Otra de 1881, en mármol, que estuvo muchos años en Madrid hasta ser donada a Getaria para conmemorar el cuarto centenario de la gesta.

  • Casa natal y solar familiar. Aunque hoy no se conserva la casa natal de Elcano, sabemos que en el año 1800 se comenzó a construir una ermita sobre el solar familiar, que desafortunadamente fue destruida durante el bombardeo francés de 1813.

  • Palacio Erromeronekua: Propiedad de una familia relacionada con Elcano, donde se guardaron archivos y el escudo concedido por Carlos I.

  • Berdura Plaza: Aquí encontrarás un mural contemporáneo dedicado a la primera vuelta al mundo. ¡Una preciosidad!

Balenciaga: el verdadero couturier

Ahora, hablemos de Cristóbal Balenciaga, que nació aquí en 1895 y es otro gigante, pero esta vez en el mundo de la moda.

Hijo de un marinero y una costurera, Balenciaga no solo fue un gran diseñador y todo un innovador… ¡Revolucionó la alta costura por completo! Vestía a reinas, aristócratas y celebridades, y hasta Coco Chanel dijo de él que era «el único y verdadero couturier (modisto, en castellano)».

Sin duda, uno de los diseñadores más influyentes del siglo XX.

Lo increíble es que, a pesar de su fama mundial y de que su carrera despegó realmente en París, sus raíces están aquí y él siempre mantuvo un vínculo fuerte con su Getaria.

Y hoy, es el pueblo el que le rinde homenaje con un espacio único: el primer gran museo del mundo dedicado exclusivamente a un modisto.

Situado en lo alto del pueblo, se encuentra junto al Palacio Aldamar, que no es un lugar cualquiera: fue la residencia de los marqueses de Casa Torres, protectores del joven Balenciaga y clave en sus primeros pasos como creador.

Aquí puedes ver desde bocetos hasta vestidos originales, y, en definitiva, arte en forma de tela. Porque Balenciaga no solo cosía, diseñaba como un arquitecto, como un pintor. Él mismo lo decía:

“Un buen modisto debe ser arquitecto para la forma, pintor para el color, músico para la armonía y filósofo para la medida”.

La colección del museo es de las más completas del mundo: más de 1.600 piezas entre vestidos, bocetos y accesorios, que se exponen de forma rotativa para que siempre haya algo nuevo que ver.

Abre todo el año, con horarios que varían según la época: de noviembre a enero abre de martes a domingo, de 10:30 a 15:00; en marzo, hasta las 17:00; de abril a octubre, hasta las 19:00; y en julio y agosto, todos los días de 10:30 a 20:00.

La entrada general cuesta 14 €, y hay una tarifa reducida de 9 € para mayores de 65 años, menores de 26, personas desempleadas, personas con discapacidad y residentes en Getaria.

Los menores de 18 entran gratis siempre que vayan acompañados de un adulto, y si te interesa profundizar más, puedes unirte a una visita guiada en castellano o euskera por 16 €.

¡Puedes comprar tus entradas aquí!

Por cierto, en la calle Aldamar, se encuentra también la casa natal de Balenciaga, una vivienda muy sencillita de pescadores, construida en piedra y sin lujos. Aquí vivió hasta los 12 años, cuando se trasladó a San Sebastián y empezó su camino en el mundo de la moda.

Qué más ver y hacer: planazo de día (o dos)

Getaria es un pueblo pequeño, pero da para mucho. Tanto si vienes a pasar el día como si te quedas un poco más, aquí tienes un resumen de todo lo que no te puedes perder.

Pasear por el casco histórico

Las calles del centro tienen mucho encanto, y vas a dar unos paseitos la mar de tranquilos.

Casas antiguas, balcones con flores, ropa tendida al sol y un ambiente que invita al relax. Un poquito de slow travel del que tanto nos gusta en El viaje de Bubi, ¿verdad?

La Kale Nagusia (que es la calle principal) sigue el trazado de un antiguo riachuelo y te lleva directamente desde la iglesia de San Salvador hasta el puerto. Yo pienso que, si llegas a Getaria y no sabes por dónde empezar, caminar por aquí es una muy buena primera opción.

Subir al «Ratón de Getaria»

Ese monte que ves justo al lado del puerto, que parece un ratón tumbado, en realidad se llama San Antón, pero todo el mundo lo conoce como el «Ratón de Getaria».

Hay un sendero muy fácil que sube hasta el faro, desde donde se tienen unas vistas espectaculares de la costa vasca. ¡Perfecto para despejarse un poco y hacer muchas fotos!

Darte un baño en la playa

Getaria tiene dos playas: Malkorbe, que es más familiar, con aguas tranquilas e ideal para un baño relajado; y Gaztetape, que da más al mar abierto y suele tener más olas, así que si te va el surf, esta es tu opción.

En verano ambas se llenan de ambiente, y teniendo en cuenta que Getaria no es de los lugares más concurridos del País Vasco, se está súper a gusto. ¡Ideal para huir de las masas!

Atardecer en el puerto, pescado y txakoli

El puerto también es pequeño, pero tiene mucha vida.

Por ejemplo, pasear por él al atardecer es un planazo. Y si te entra hambre (que te va a entrar), hay muchos restaurantes donde probar pescado a la parrilla hecho al momento: rodaballo, besugo, rape… Todo cocinado a la brasa frente al mar.

¡Que alguien me lleve de vuelta a Getaria, por favor!

Ah, y no te olvides de acompañarlo con una copa de txakoli, el vino blanco típico de la zona, fresco, con un toque ácido, y que va perfecto con el pescado.

Y hablando de txakoli…

Si te interesa el vino, puedes aprovechar para visitar alguna bodega en los alrededores. Muchas, como la Akarregi Txiki o la Ameztoi, están a menos de 10 minutos del centro del pueblo y ofrecen visitas con cata.

Durante esta experiencia, verás las viñas en ladera con vistas al mar y aprenderás cómo se elabora este vino tan característico. ¡Idílico!

Entrar en la Iglesia de San Salvador

Aunque ya la mencionamos antes, vale la pena pararse un momento dentro.

Es uno de los ejemplos más destacados del gótico vasco, y tiene una inclinación en el suelo bastante curiosa que responde a la forma natural del terreno. Además, aquí es donde empezó todo el proceso para conceder a Getaria el título de villa allá por 1209.

¡Historia pura!

Conocer los barrios de Getaria

Aunque la mayoría de quienes visitan Getaria se quedan en su encantador centro y su paseo marítimo, merece muchísimo la pena alejarse un poco y descubrir sus barrios rurales.

En total, hay cuatro: San Prudencio, Askizu, Eitzaga y Meaga, y cada uno tiene su propia personalidad, rodeados de viñedos y paisajes de postal. ¡Te vas a enamorar!

  • San Prudencio. El primero que te encuentras si sales del pueblo camino a Zumaia. Su ermita, situada en pleno Camino de Santiago, guarda restos medievales y una talla gótica de la Virgen. Dicen que una piedra de su altar cura los dolores de cabeza, ¡por si quieres probar suerte!

  • Askizu. Un poco más adentro, es un barrio precioso y tranquilo, rodeado de viñedos y con vistas al Cantábrico. Su joya es la iglesia de San Martín de Tours, con un calvario gótico impresionante.

  • Eitzaga. ¡El barrio del txakoli! Aquí se concentran varias de las bodegas que se pueden visitar. Perfecto para una caminata fácil con paradita para catar vino.

  • Meaga. Si quieres alejarte un poco más, tienes este barrio bajo el monte Garate. Desde allí las vistas son brutales. Destacan la ermita de San Isidro y caseríos con mucha historia, como Abeta Zaharra. Ideal para desconectar y ver otra cara de Getaria, más rural y auténtica.

Información práctica

¡Este post está llegando a su fin! Pero antes de cerrar, para que tu visita a Getaria sea aún más fácil y agradable, aquí te dejo algunos datos prácticos que te ayudarán a organizar tu viaje.

¿Cómo llegar?

Getaria es ese tipo de pueblito encantador del que no vas a querer irte.

Y lo mejor de todo es que, una vez estés ahí, no vas a necesitar coche ni nada para moverte: todo se recorre caminando, con vistas al mar de fondo y ese ambientillo tan especial del norte.

Pero claro, primero hay que llegar. ¡Hay varias opciones!

Si te mola la idea de hacer una rutita por la costa vasca (que te la recomiendo muchísimo), el coche es la opción más flexible. Getaria está justo entre Zumaia y Zarautz, dos joyitas que también merecen una visita, y todas están conectadas por la carretera N-634.

El paisaje es precioso, así que conducir por aquí ya es parte de la experiencia. Si vienes desde Madrid, tendrás que hacer un trayecto de casi cinco horas (unos 440 kilómetros).

¿Que prefieres no conducir? ¡Sin problema!

Getaria en sí no tiene estación de tren ni aeropuerto, pero los pueblos vecinos sí. Tanto Zarautz como Zumaia están conectados por tren con otras ciudades importantes del País Vasco. Así que puedes llegar en tren hasta uno de estos pueblos, y luego hacer el último tramo en bus, taxi o incluso caminando, si te va el senderismo con vistas al mar (¡hay un paseo costero precioso!).

El aeropuerto más cercano es el de San Sebastián, que está a solo 43km (unos 35 minutitos en coche, así que ni te enteras). Otra opción es volar a Bilbao, que está a unos 80km.

Por cierto, la línea de autobús de la que te hablo está operada por EuskoTren y conecta San Sebastián con Zumaia, parando en Getaria. Es una forma cómoda y bastante económica de llegar. Solo asegúrate de revisar bien los horarios porque, como en muchos pueblos costeros, no hay una frecuencia altísima.

SI viajas desde Madrid, puedes coger el AVE hasta San Sebastián, que tarda algo más de cinco horas. Súper cómodo si quieres descansar, leer o trabajar un rato.

También tienes la opción de ir en autobús con compañías como ALSA hasta San Sebastián (unas seis horas y media, más o menos, según el servicio), y luego llegar a Getaria en el bus de EuskoTren, el LurraldeBus, o en taxi.

¿Dónde comer?

Comer en Getaria es una auténtica delicia. Aquí el buen comer es parte de la cultura, y se nota. Entre el olor a parrilla, el pescadito fresco y el txakoli que no para de servirse, vas a querer alargar cada comida, créeme.

Y si necesitas opciones sin gluten como yo, también estás de suerte: hay varios sitios donde puedes comer rico, seguro y sin preocupaciones.

Si buscas un restaurante de los de toda la vida, Restaurante El Astillero es una opción estupenda.

Está cerquita del puerto, tiene terraza con vistas y una carta bastante variada. Su especialidad, como no podía ser de otra forma, es el pescado a la parrilla, que lo hacen al momento y con un sabor brutal. ¡Y también tienen opciones sin gluten!

Y es que para quienes comemos sin gluten, encontrar sitios donde comer con tranquilidad es un alivio. En Getaria, estos otros lugares también están al tanto y cuidan mucho el tema de la contaminación cruzada: Restaurante Balearri, Elkano Txiki y Politena.

Para el postre, tienes Dona Doni, una heladería artesanal con opciones sin gluten certificadas. Tienen cucuruchos sin gluten y sabores naturales que van cambiando según la temporada. Súper recomendada.

¿Dónde dormir?

Para ser un pueblo tan pequeñito, tengo que decirte que son muchas y muy variadas las opciones de alojamiento que ofrece. ¡Es genial!

La vez que yo fui me quedé en un apartamento en pleno casco histórico (en Elkano Kalea) que encontramos en Booking y que salió por 177€ la noche para cinco personas (Samuel y yo viajamos con mis padres y mi hermano).

Pero tienes hoteles, agroexperiencias que incluyen alojamiento y catas de txakoli, albergues, pensiones, casas rurales… ¡De todo!

Si quieres echar un vistazo a la oferta completa, lo mejor que puedo hacer por ti es dejarte la página oficial de Turismo Getaria. En ella encontrarás lo que buscas seguro.

Consejitos de viajera

Getaria no es solo bonito… es muy bonito. Y eso hace efecto llamada.

Para que disfrutes al máximo de la experiencia, aquí van algunos consejitos prácticos y sinceros, basados en mi paso por este rinconcito vasco.

  • Reserva con tiempo. Sobre todo si vienes en verano o en puentes. Es un destino tranquilo, pero bastante popular y puede llenarse rápido. Aplica a alojamientos, museos y restaurantes.

  • Lleva calzado cómodo. El casco antiguo de Getaria tiene cuestas, callejuelillas empedradas y escaleritas por todos lados, que no son muy amigas de los tacones. Unas zapatillas cómodas (o sandalias con sujeción si vas en verano) van a ser tus mejores aliadas para patearte el pueblo sin sufrir.

  • Ropa en capas. ¡Incluso en verano! Aquí el viento no perdona. Puede que estés a pleno sol y de repente venga una ráfaga fresca del Cantábrico que te deje helado. Lleva siempre una chaqueta ligera o una sudadera en la mochila, aunque haga calor.

  • Aparcar puede ser misión imposible. Si vas en coche, intenta llegar temprano o aparca en las afueras y ve caminando. El centro es muy pequeñito y las plazas de parking vuelan. ¡Madrugar siempre ayuda!

  • Picnic con vistas. Si vas con el presupuesto para las vacaciones algo justito, puedes prepararte un picnic con productos locales y subir a alguno de los miradores o sentarte en la zona alta del pueblo, donde las vistas al mar son una pasada.

  • Ve mejor entre semana (si puedes). Si puedes organizar tu viaje entre semana, ¡hazlo! Getaria entre semana tiene otro ritmo: más local y más auténtico. Nada de agobios ni colas para sacar fotos o encontrar mesa. Un auténtico lujo.

  • Visita el puerto al atardecer. Este consejo es válido para cualquier pueblo o ciudad con costa, porque de verdad que al atardecer tienen algo especial. La luz, los barquitos, el sonido del agua… Es un momento perfecto para pasear sin prisa, tomar algo, o simplemente sentarte a mirar cómo se va escondiendo el sol.

  • Si puedes, haz una visita guiada. Nada mejor que conocer Getaria de la mano de quienes mejor la conocen. ¡Seguro que sales súper feliz de haberme hecho caso en este punto! En este link puedes ver todas las que se organizan desde la oficina de turismo, y verás que de precio están genial.

Y sobre todo, ven con ganas de disfrutar, de comer bien, de hablar con la gente (¡son majísimos!) y de dejarte llevar por ese ritmo costero que tanto nos gusta.

¿Tienes alguna duda más antes de lanzarte al viaje? ¡Aquí estoy para ayudarte! Déjame cualquier cosa en comentarios y estaré encantada de echarte un cable.

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4 Comments

  • Ángela

    Que recuerdos más bonitos tengo, tenemos de ese viaje al País Vasco… Con visita OBLIGATORIA a Getaria por rendir un homenaje a mis antecesoras modistas, si o si teníamos q ver el museo Balenciaga. Fue increíble.. Ver modelos, figurines, diseños… Tb el homenaje del escultor Chillida a Balenciaga con pequeñas esculturas con inspiración de algunos modelos… Guauuuu q bonito. Siempre, en toda la visita tuve en mi mente y corazón a mi madre y mis tías las modistas ❤️.. Y colofon de la visita pudimos conocer, por la calle, a la, sobrina nieta del genial diseñador y ella nos contó historias y tb supimos q donde dormimos era la casa de su nieta. Pero después de leer este artículo…. Tengo algo seguro.. TENEMOS QUE VOLVER 😜

  • Vir

    ¡Qué pedazo de post amiga, no le falta un sólo detalle! ❤️ Me has tele transportado, yo viví en el País Vasco, concretamente en Vitoria y me recorrí sus maravillosos pueblos, son una pasada 🥰😍

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