Toledo

Guía para conocer la Catedral de Toledo a fondo: 800 años de la ‘Dives Toletana’

En el año 1226, bajo el reinado de Fernando III «el Santo» y el impulso del arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada, se colocó la primera piedra de lo que hoy conocemos como la Catedral Primada de Toledo.

Hoy, ocho siglos después, celebramos su 800 aniversario, una efeméride que no solo conmemora un edificio, sino el nacimiento del gótico más ambicioso de España.

Conocida como la «Dives Toletana» — la Rica Toledana –, este sobrenombre no es una exageración: su interior esconde una acumulación de arte e historia que la deja al nivel de las grandes basílicas del Vaticano.

¡Nada que envidiar, eso seguro!

Si estás planeando visitarla, lee este post hasta el final. ¿Estás preparado para dejarte sorprender?

Un poco de historia

La historia de la catedral es larga — 800 años dan para mucho, como podrás imaginar –, pero voy a intentar resumirla un poco.

Aunque la gran estructura gótica que vemos hoy comenzó a levantarse en el siglo XIII, el solar sobre el que se asienta ya era el centro religioso de la ciudad desde mucho antes.

En el siglo VI, durante el reino visigodo, aquí se encontraba la basílica de Santa María, consagrada en el año 587 bajo el reinado de Recaredo I.

Este templo fue el escenario de la conversión del rey al catolicismo en el 589, un acontecimiento que unificó religiosamente la península y convirtió a Toledo en la sede de los influyentes Concilios de Toledo, donde se tomaban decisiones que afectaban tanto a la Iglesia como al Estado.

Con la conquista musulmana en el siglo VIII, la basílica visigoda fue transformada en la Mezquita Mayor de la ciudad.

Durante casi cuatro siglos, el edificio cambió de forma y de religión, pero mantuvo su importancia central.

Tras la reconquista de Toledo por Alfonso VI en 1085, se pactó inicialmente que los musulmanes conservarían el uso de la mezquita para su culto. Pero, querido lector, esto duró poquísimo,

En 1087 se consagró como catedral cristiana y, durante más de cien años, el culto se realizó dentro de la antigua estructura árabe, sin muchos cambios.

Como ya te he dicho antes, el año 1226 marca el inicio de la catedral tal y como la conocemos.

Su construcción fue un proceso lento que se extendió por más de dos siglos y medio y la estructura principal no se dio por terminada hasta 1493, cuando se cerraron las bóvedas de los pies en tiempos de los Reyes Católicos y el Cardenal Mendoza.

Esta dilatada construcción permitió que la catedral se convirtiera en un compendio de diferentes estilos artísticos.

Pero más allá de su arquitectura, la catedral se consolidó como la «Dives Toletana» debido a la inmensa cantidad de arte acumulado en su interior.

¡Cada cardenal y cada época aportaron algo excepcional!

En el siglo XV, el gótico flamígero de Hanequín de Bruselas decoró sus puertas; en el XVI, el Renacimiento entró con fuerza en el Coro, donde Alonso Berruguete y Felipe Vigarny compitieron tallando una de las mejores sillerías de Europa.

Más tarde, en 1732, el arquitecto Narciso Tomé rompió la penumbra gótica con el Transparente, un punto de luz cenital para iluminar el Sagrario de la Capilla Mayor.

¡Que por cierto es una preciosidad!

Qué ver en la Primada: ¡no pestañees!

Para que no te pierdas entre tanta grandeza, vamos a ir por partes. ¿Te parece?

El exterior

Antes de entrar por la Puerta Llana — el acceso principal para las visitas, llamado así por ser la única a nivel del suelo, sin escalones –, es imprescindible dar una vuelta por fuera y rodear el templo.

En la Plaza del Ayuntamiento se encuentra la fachada principal, un conjunto gótico grandioso flanqueado por la torre y la cúpula de la Capilla Mozárabe. Aquí se encuentran las tres portadas que resumen la teología medieval:

  • La Puerta del Perdón (la central). Es la más espectacular. Su nombre viene de las indulgencias que se concedían a quienes la cruzaban en ocasiones especiales. Fíjate en el tímpano: representa la imposición de la casulla a San Ildefonso por la Virgen, el tema central de la identidad toledana.

  • La Puerta del Juicio Final (la de la derecha). Es la más antigua de las tres. Su iconografía es fascinante y aterradora a la vez, con representaciones de la resurrección de los muertos y el pesaje de las almas.

  • La Puerta del Infierno (la de la izquierda): También llamada de la Torre o de las Palmas. Su nombre no se debe a escenas de castigo, sino a que daba acceso a la zona donde se guardaban las palmas del Domingo de Ramos, aunque popularmente el nombre ha quedado así por su contraste con las otras dos.

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Y ahora fíjate en la torre ¡y en sus 92 metros de alto!

Comienza con un cuerpo cuadrado y liso, pero a medida que la vas recorriendo con los ojos verás como aparecen frisos de pizarra negra, arcos apuntados con azulejería valenciana de Manises en azul y blanco y un tramo final octogonal rematado por un chapitel piramidal del siglo XIX.

En su interior se esconde la Campana Gorda. Fundida en 1753, pesa más de 17 toneladas.

Dice una leyenda que la primera vez que sonó, el estruendo fue tal que se rompieron cristales en toda la ciudad y algunas mujeres embarazadas se pusieron de parto por el susto. ¡Imagínate!

Pero no te quedes ahí, y sigue rodeando el templo. Enseguida verás sus otras dos grandes entradas:

  • Puerta del Reloj (en la fachada norte). Es la más antigua de las laterales (siglo XIV). Se la conoce también como de la «Chapinería» porque daba a la calle de los fabricantes de chapines, el calzado de la época. Su nombre actual se debe al reloj de su parte superior, que tiene una súper particularidad: solo tiene una aguja para marcar las horas canónicas (el ritmo de los rezos, vaya).

  • Puerta de los Leones (en la fachada sur. Es la más moderna y «alegre» de todo el conjunto y recibe su nombre por los leones de bronce que sujetan los pilares de la reja exterior. Es una obra maestra del gótico flamígero y el arte hispanoflamenco, llena de estatuas y relieves.

Por último, un detalle curioso, que sé que te encantan: al caminar por la calle que bordea el claustro, fíjate en la Puerta del Mollete.

Se llama así porque allí el cabildo repartía diariamente un «mollete» de pan a los pobres.

Cuentan en Toledo que el famoso Hombre de Palo, el autómata creado por Juanelo Turriano para el emperador Carlos V, bajaba caminando por estas calles para recoger su pan y entregárselo a su dueño.

¡Una estampa cuando menos interesante!

¿Qué te parece si ahora que hemos rodeado el templo, entramos dentro para descubrir sus secretos?

El interior

La sensación de magnitud es inmediata. ¡Vaya enormidad!

Pero la Catedral de Toledo no solo destaca por su gran tamaño — 120m de largo y 60 de ancho –, sino por la armonía de sus 88 pilares y la luz que filtran sus 750 vidrieras. Una atmósfera casi mística, la de aquí dentro.

El eje central: el coro y la Capilla Mayor

Hablemos de estos dos espacios.

El coro es, sencillamente, uno de los mejores de la cristiandad. ¡Lo tengo clarísimo! Fíjate en la duadidad de su sillería.

La parte baja narra en 54 relieves la toma de Granada con un realismo casi periodística, mientras que la parte alta es el escenario de un duelo de genios: a la izquierda, Felipe Vigarny (estilo borgoñón, más clásico); a la derecha, Alonso Berruguete (estilo expresionista, casi nervioso).

No olvides buscar el atril de bronce y la imagen de la «Virgen Blanca», que preside el espacio con una sonrisa gótica única.

En cuanto a la Capilla Mayor, verás que está protegida por una reja renacentista que es una obra de arte en sí misma y que alberga un retablo gótico flamenco de dimensiones colosales que narra la vida de Cristo.

En los laterales, descansan los Sepulcros Reales, donde yacen monarcas como Sancho IV o Alfonso VII.

Ah, y si te apetece un jueguecín, busca a Martín Alhaja — un pastor — y al alfaquí Abu Walid en sus pilares. Representan el pacto y la ayuda que permitieron la supervivencia del templo en momentos clave.

El Transparente, una ventana al cielo

Para mí, este es uno de los detalles más bonitos y curiosos de toda la catedral. Ubicado en la girola, justo detrás del Altar Mayor, el Transparente es su hito barroco por excelencia.

Se trata de una perforación de la bóveda gótica para permitir que un haz de luz natural iluminara el Sagrario. ¡Es una explosión de mármoles, jaspes y bronce preciosa!

Para no perdértelo — que entre tanto estímulo es más fácil de lo que crees — busca la última cena tallada en mármol y mira hacia la ventana superior.

La sacristía

Este espacio no tiene nada que envidiar a las grandes pinacotecas del mundo. Bajo una inmensa bóveda pintada al fresco por Luca Giordano, se despliega una colección apabullante con varias piezas de El Greco.

De hecho, El Expolio de El Greco es la pieza central de la colección. ¡Se pintó específicamente para este lugar!

Alrededor también encontrarás obras de Goya — como El prendimiento de Cristo –, Caravaggio, Tiziano y Van Dyck.

Por cierto, detrás de la sacristía está el Ochavo, un espacio octogonal que es el Relicario Mayor de la Catedral. Aunque no siempre está abierto al público, su cúpula pintada es una de las más bonitas que verás aquí.

La Sala Capitular y el Tesoro

Para maravillarte aún más, cruza la portada plateresca de la Sala Capitular para descubrir un artesonado mudéjar que es una filigrana de madera.

Verás, además, que los muros están decorados con frescos de Juan de Borgoña que muestran escenas de la Vida de la Virgen y la Pasión, y debajo, una serie de retratos de todos los arzobispos de Toledo.

En la base de la torre se guarda la Custodia Procesional, una maravilla de la orfebrería (vas a flipar). Mide 2,5m, pesa más de 200 kilos y está compuesta por 5.600 piezas y 12.500 tornillos.

¡Se dice que el oro que la recubre fue el primero que trajo Colón de América!

Las capillas

Aunque yo te voy a mencionar solo tres por su importancia histórica, no te pierdas ni una. Punto.

  • Capilla Mozárabe. Conserva el rito litúrgico visigodo-mozárabe. Destaca su cúpula, obra de Jorge Manuel Theotocópuli (hijo de El Greco). Fíjate también en el Mosaico de la Concepción: una donación del Cardenal Lorenzana traída de Italia, cuyo daño en el color tiene dos leyendas: una caída al mar o una mala reacción de los materiales de embalaje.

  • Capilla de los Reyes Nuevos. Un panteón real impresionante donde el gótico tardío se vuelve exquisito.

  • Capilla de la Descensión. Aquí está el pilar de mármol rojo que protege la piedra donde la Virgen María, según la leyenda, puso sus pies al aparecerse a San Ildefonso. Verás a mucha gente tocando la piedra a través de la reja, una de las tradiciones más vivas del templo.

La cripta

Bajo el Altar Mayor se encuentra la Cripta de la Capilla Mayor, el lugar más íntimo y antiguo del templo.

Se trata de una capilla de planta semicircular que sigue la forma de la girola superior. Aquí se encuentran enterramientos de personajes ilustres vinculados a la catedral, pero lo más impresionante es su arquitectura de bóvedas bajas.

Históricamente, este espacio subraya la importancia del lugar como relicario y panteón desde los tiempos más remotos.

El San Cristóbal gigante: ¡el guardián de la buena suerte!

Justo al lado de la Puerta de los Leones, en el muro, te encontrarás con una pintura enorme: el San Cristobalón. ¡Tiene unos 11m de altura!

¿Pero por qué es tan grande? En la Edad Media existía la creencia de que quien mirase la imagen de San Cristóbal — patrón de los viajeros, por cierto — no moriría de forma repentina ese día.

Al hacerlo gigante, los fieles podían verlo desde casi cualquier punto sin tener que acercarse, asegurándose así su «protección» diaria. ¡Es uno de los iconos más queridos por los toledanos!

El suelo

Sí, querido lector, a menudo caminamos mirando hacia las bóvedas, pero en la Catedral de Toledo el suelo es un mapa de historia.

Está repleto de lápidas de canónigos, clérigos y nobles. La más buscada es la de Petrus Petri, el maestro constructor, que tiene una inscripción donde se le reconoce como el hombre que «edificó esta iglesia».

Los órganos

La Catedral de Toledo posee uno de los conjuntos de órganos más espectaculares de Europa. No hay uno, sino varios, pero los dos que flanquean el coro son los protagonistas:

  • El Órgano del Emperador, en el lado de la Epístola, es el más antiguo y espectacular visualmente, con una caja que parece un retablo en sí misma.

  • El Órgano del Arzobispo, en el lado opuesto, destaca por su potencia sonora. ¡Dicen que escucharlo sonar es un verdadero espectáculo!

Si eres muy de fijarte en los detalles, fíjate en los tubos horizontales o «en batalla». Es una característica típica del órgano español que permite que el sonido se proyecte de forma directa y brillante hacia la nave central.

El claustro

Espacio de recogimiento por excelencia, está dividido en dos. ¿Vamos por pisos?

Empezamos en el claustro bajo, un «jardín del silencio» cuya construcción comenzó en 1389. En sus momento fue un proyecto ambicioso que transformó el antiguo barrio comercial de la ciudad en un oasis gótico.

Al caminar por sus galerías, fíjate en el ciclo de veintisiete frescos que relatan la vida de la Virgen y de Cristo. ¡Preciosos!

Y entra en la Capilla de San Blas, escondida en una de sus esquinas. Se trata de un panteón medieval, famoso por sus frescos italianizantes de principios del siglo XV.

Elevado sobre este claustro gótico está el claustro alto. Construido a finales del siglo XV, albergaba las llamadas claverías, estancias donde vivían y trabajaban los sacristanes y «claveros», que eran los encargados de custodiar las llaves y los tesoros.

A diferencia de otros claustros catedralicios que pueden ser algo oscuros, el de Toledo es muy luminoso. ¿Mi recomendación? Visítalo al final, justo antes de volver al bullicio de las calles de la ciudad.

Información práctica

Después de perdernos un poco por sus naves y descubrir cada uno de sus secretos, Samuel y yo sabemos que enfrentarse a la Catedral de Toledo por primera vez puede abrumar un poco.

¿Cómo llego si el coche es misión imposible en el casco? ¿Hay algo más que hacer aquí? En este apartado final he volcado toda nuestra experiencia de campo para facilitarte las cosas.

¡Allá vamos!

¿Cómo llegar?

Como ya sabes, el acceso principal para la visita turística se realiza por la Puerta Llana, situada en la calle Cardenal Cisneros.

Es la única puerta de la catedral que está a nivel de calle, lo que facilita la entrada a todo el mundo. ¡No vas a tener problemas para acceder si tienes dificultades de movilidad!

La mejor opción para llegar a ella es hacerlo a pie y si te encuentras en la Plaza de Zocodover — el centro neurálgico de Toledo –, solo tendrás que bajar por la calle Comercio. En menos de cinco minutos llegarás a la Plaza del Ayuntamiento, donde se alza la fachada principal.

Rodea el edificio por la izquierda para encontrar la entrada y listo.

En autobús, las líneas L1, L2 y L12 tienen parada cerca del Alcázar o de la Plaza de Zocodover. Desde allí, el paseo es breve y cuesta abajo (que se agradece, la verdad).

Si, por el contrario has venido hasta Toledo en coche, tienes que saber que el casco histórico de Toledo es peatonal en gran parte.

Lo mejor es dejarlo en los parkings de la periferia (como el que hay junto a la estación de autobuses y de tren, que tiene escaleras mecánicas cerca para subir al casco) o en el parking del Corralillo de San Miguel, junto al Alcázar.

Horarios y tarifas

Me parece importante empezar este apartado advirtiéndote que la entrada no se adquiere en el interior del templo ni en sus portadas principales, sino que debe comprarse obligatoriamente en la tienda oficial de la Catedral que se encuentra situada justo enfrente de la Puerta Llana, en la misma calle Cardenal Cisneros.

¡Importantísimo! Aunque también puedes comprarlas online.

En cuanto a los horarios de visita, la catedral abre de lunes a sábado de 10:00 a 18:30. Los domingos, debido a las celebraciones litúrgicas de la mañana, el horario de visita comienza a las 14:00.

Eso sí, estos horarios pueden sufrir variaciones puntuales en días de festividades especiales como el Corpus Christi, Semana Santa o Navidad, por lo que siempre es mejor que le eches un vistazo a la web oficial antes de venir.

Respecto a las tarifas, la entrada general cuesta 12€, aunque existe una tarifa reducida de 9€ para grupos, familias numerosas, mayores de 65 y demandantes de empleo.

El acceso es gratis para los nacidos y residentes en Toledo, los menores de 12 años acompañados por un adulto y las personas con un grado de discapacidad superior al 65%.

Si además estás interesado en subir a la torre para ver la Campana Gorda, deberás consultar la disponibilidad de pases y el suplemento correspondiente en la misma oficina de venta, ya que el acceso suele estar sujeto a cupos muy limitados por razones de conservación.

¡Y por cierto! Si estás pensando en pasar la noche en Toledo y quieres vivir una experiencia diferente, no te pierdas Lumina, un espectáculo de videomapping espectacular. Cuesta 24,90€ (33€ si coges una entrada conjunta con el acceso general).

Ahora me encantaría escucharte a ti: ¿has tenido ya la oportunidad de perderte en la inmensidad de la Catedral de Toledo o estás planeando tu escapada para este 800 aniversario?

Si ya la conoces, déjame en comentarios cuál fue ese rincón o detalle que más te impactó. ¡Te leo!

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