Sahagún, el alma mudéjar de León donde la brisa sabe a galleta de vainilla
A menudo, los destinos turísticos más conocidos suelen acaparar toda la atención, dejando a pequeños pueblos como Sahagún, en la provincia de León, en un segundo plano.
Sin embargo, este pueblo de Castilla y León tiene para ofrecer mucho más de lo que su tamaño sugiere, con una rica herencia que se remonta a la Edad Media. ¡Así que no lo subestimes!
Situado entre los ríos Cea y Valderaduey, se encuentra en la comarca Tierra de Sahagún, a 56 kilómetros de León capital y a 283km de Madrid. ¡Unas tres horitas y media en coche desde la capital!
Pero que esto no te engañe: aunque está alejado del bullicio de las grandes ciudades, es un punto muy destacado del Camino de Santiago Francés, lo que quiere decir que siempre está lleno de vida.
Y, oye, algo tendrá este pueblo cuando un rey eligió ser enterrado en él, ¿no crees? ¡Te lo cuento todo!
¿Qué vas a encontrar aquí?
- De la Antigua Roma al siglo XXI
- Sahagún mudéjar
- El descanso de un rey
- ¿Y ese olor a vainilla?
- Nos vamos de ruta, ¿te vienes?
- Información práctica

De la Antigua Roma al siglo XXI
Es cierto que Sahagún tiene una historia muy vinculada al Camino de Santiago, pero su legado va mucho más allá de los peregrinos y se remonta a épocas mucho más antiguas.
Su ubicación en la Vía Trajana, una de las rutas más importantes de la época romana, convirtió este lugar en un estratégico cruce de caminos entre ciudades clave como Astorga, Zaragoza o Tarragona, destacando por su estrecho vínculo con las legiones que recorrían esta vía.
¿Te imaginas a los ejércitos romanos paseando por aquí?
Sin embargo, fue en el siglo II cuando Sahagún comenzó a forjar su identidad, bajo la sombra de un monasterio medieval dedicado a los santos Facundo y Primitivo. Estos mártires cristianos, decapitados y arrojados al cercano río Cea, fueron enterrados allí, dando inicio así al culto en su honor.
El monasterio sufrió varias destrucciones y restauraciones a manos de los musulmanes durante los siglos VIII y IX, pero fue en el siglo XI, durante el reinado de Alfonso VII, cuando Sahagún alcanzó su máximo esplendor.
El monarca, impulsado por su matrimonio con Constanza de Borgoña, decidió introducir el rito litúrgico romano — el más extendido en la Iglesia católica — en la Península Ibérica a través de la Orden de Cluny. Fue así como los monjes de Cluny llegaron a la villa, y con ellos, una nueva era de prosperidad para el monasterio. ¡El pueblo se transformó así en el «Cluny español»!


El siglo XII marcó otra etapa dorada para Sahagún. Bajo la dirección del Abad Don Diego, el primer abad español, la villa experimentó un auge significativo. Don Diego otorgó a los burgueses el derecho de construir una muralla defensiva para proteger la villa, que todavía hoy se puede admirar en parte.
Además, el derecho a acuñar moneda fue otro de los privilegios que convirtió a Sahagún en un centro económico importante, destacándose por su producción de vellón, una aleación de plata y bronce.
A pesar de los logros alcanzados en épocas anteriores, el declive de la villa comenzó a partir del siglo XIII, y con el paso del tiempo, el monasterio perdió gran parte de su influencia.
A finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, durante la Revolución Francesa y la Guerra de Independencia, el monasterio fue saqueado y muchos de sus bienes fueron destruidos o dispersados. La exclaustración de 1820 y la desamortización de 1835 acabaron definitivamente con este edificio, y en la actualidad poco queda en pie.


No obstante, Sahagún siempre ha conservado su importancia histórica y cultural, y hoy ostenta el título de «Muy Ejemplar Ciudad», por ser, junto a Jaca (Huesca) y Éibar (Guipúzcoa), una de las primeras poblaciones en proclamar la Segunda República española en la madrugada del 14 de abril de 1931.
También ostenta el título de «Pueblo Mágico de España», el primero de la provincia de León. ¡Y no son muchos los pueblos que consiguen estar dentro de esta red!
¿Te parece todo esto razón suficiente para ir a descubrirlo? ¿Todavía no? ¡Pues sigue leyendo!
Sahagún mudéjar
Este pueblo mágico es uno de los lugares más importantes en el origen y desarrollo del románico mudéjar en Castilla y León. En esta región, Sahagún destaca como uno de los primeros ejemplos de la fusión entre las tradiciones arquitectónicas cristianas y musulmanas.
Por eso, y por todo lo que te he contado antes, es un lugar imprescindible si te interesa la historia y la arquitectura medieval, con monumentos clave que nos ofrecen una visión muy buena de la evolución del estilo románico hacia el mudéjar. ¿Te gustaría recorrerlos conmigo?
Pero antes — por si eres como yo y no tienes mucha idea de estilos arquitectónicos –, te cuento muy brevemente cuáles son las características de esta mezcla de estilos: el material fundamental de construcción es el ladrillo, la torre tiene una gran importancia en el diseño, los techos son de madera tallada y la decoración suele ser mayormente geométrica (estrellas, rombos…) y en azulejo.
Así, a grandes rasgos, que me perdonen los entendidos. Y ahora… ¡Vamos de paseo por el pueblo!

1. Iglesia de San Tirso: la revolución del ladrillo
Mi favorita y la que ocupa el encabezado de este post, la iglesia de San Tirso es uno de los ejemplos más significativos del nacimiento del románico mudéjar. Simplemente preciosa.
A escasos metros de los restos del antiguo Real Monasterio de San Benito, y en la plaza con su mismo nombre, este templo impone muchísimo. ¡Y qué me dices de su torre!
En su interior, hay una exposición permanente de maquetas realizadas por Valentín Mon Aláez, vecino, confitero y visitador médico de pueblo, quien falleció en 2016.
Las maquetas incluyen réplicas de los restos de la Abadía de San Benito, una representación detallada de cómo era el convento de San Francisco (La Peregrina) entre los siglos XI y XV, así como de las iglesias de Santiago (de la que solo quedan unos restos entre dos viviendas), San Tirso y San Lorenzo.
Entrar es gratis, y abre de miércoles a sábado. En invierno (octubre-marzo), abre de 9:30 a 14:00 y de 15:00 a 18:00, excepto los domingos que solo abre de 10:00 a 14:00. En verano (abril-septiembre), abre de 10:15 a 14:00 y de 16:30 a 20:00, excepto los domingos que abre de 10:15 a 14:00.
El templo permanece cerrado los lunes y martes, excepto durante el martes anterior y posterior al último fin de semana de cada mes, así como del 1 al 3 de octubre, cuando abre todos los días, independientemente del día de la semana.


2. Iglesia de San Lorenzo: la evolución
Esta iglesia, también muy bonita, con esos arcos en el exterior, representa la fase más madura del románico mudéjar, iniciada a principios del siglo XIII. A diferencia de San Tirso, la iglesia de San Lorenzo fue construida íntegramente con ladrillo, lo que la convierte en un ejemplo puro del estilo.
La torre de San Lorenzo es otra de las características destacadas de la iglesia, con sus cuatro cuerpos. ¡Una estructura verticalmente impresionante! Además, como curiosidad te cuento que también sirvió de inspiración para otras torres en la región, como las de las iglesias de San Lorenzo en Segovia.
De nuevo, esta iglesia esconde algo en su interior que puede ser de gran interés para ti. Sobre todo si te gusta la Semana Santa, como ya te dan una pista las esculturas que se encuentran en la puerta.
Aquí podrás encontrar los pasos de la Semana Santa de la Cofradía de Jesús Nazareno, algunos de gran importancia como el «Cristo de la Urna» y un Retablo del siglo XVIII. Es importante que sepas que en este pueblo se vive esta celebración con mucha devoción.
¡El año pasado fue nombrada Fiesta de Interés Turístico Nacional!
En invierno, hay que pedir cita previa para visitarla, pero en verano abre de martes a domingo de 11:00 a 13:30 y de 17:00 a 20:00. Entrar cuesta 1€.

3. Convento de San Francisco: La Peregrina
El Santuario de la Virgen Peregrina, que forma parte del antiguo Convento de San Francisco, fundado en 1256, es otro ejemplo fascinante del románico mudéjar.
Aunque tiene elementos góticos, su cabecera presenta características mudéjares, con arcos de herradura redondeados y frisos de esquinilla que recuerdan a la estética de este estilo.
¿Sabías que este edificio fue originalmente utilizado como hospital para los peregrinos que recorrían el Camino de Santiago? Aunque hoy ha dejado de cumplir esa función, sigue siendo un lugar importante ya que es el Centro de Documentación del Camino de Santiago de Sahagún.
Así que, peregrino o no, no te lo puedes perder.
Además, en sus instalaciones se expide de forma gratuita la «Carta Peregrina», un documento simbólico para los que transitan el Camino, y que certifica su llegada al centro geográfico de la ruta. Para conseguirla, solo necesitas presentar tu credencial del peregrino, el documento que muestra las etapas que has recorrido hasta ese momento.
El santuario abre de miércoles a domingo, incluidos los festivos, y en temporada de verano abre todos los días.
Desde el 9 de septiembre hasta el 1 de julio, su horario es de 9:30 a 14:00 y de 16:00 a 19:00. Durante la temporada de verano (del 3 de julio al 30 de septiembre), mantiene el mismo horario de lunes a viernes, y los sábados, domingos y festivos abre de 10:00 a 20:00. La última admisión se realiza media hora antes del cierre.
La entrada general cuesta 3€, 2€ si se va en grupo de más de 10 personas.


4. Otros monumentos mudéjares
Sahagún alberga una serie de monumentos que no son tan conocidos como los que ya te he presentado, pero que son igualmente fascinantes.
Entre ellos, se encuentra la Ermita de la Virgen del Puente, ubicada en un entorno natural precioso. Está a unos 3km al este de Sahagún, y es la primera edificación que da la bienvenida a los peregrinos del Camino de Santiago cuando entran en León.
En su momento, también fue hospital de peregrinos y leprosería, y hoy cumple una función muy importante para el pueblo: cada 25 de abril se convierte en el escenario de la fiesta de San Marcos.
¡Por cierto! Justo en la pradera que hay frente a la ermita, se encuentra el monumento que marca el centro geográfico del Camino de Santiago, ¡un hito simbólico genial para hacerse un selfie!
Por otro lado, está también el Monasterio de San Pedro de las Dueñas, un ejemplo más de esa transición de que la hablábamos entre románico y mudéjar. También está a las afueras de Sahagún, a unos 5km, y su iglesia se puede visitar.
La entrada es gratuita y está abierta todos los días de 11:00 a 13:30 y de 16:30 y 19:30.
También échale un ojo al Albergue de Peregrinos Cluny, construido en el siglo XIII para dar servicio al culto como Iglesia de la Trinidad. Aquí te pueden sellar tu Pasaporte Mágico y tu credencial del Camino de Santiago, ya que la oficina de turismo se encuentra en su interior.
Bonus track: No es mudéjar, ni tiene nada que ver con este estilo, pero no dejes de visitar la iglesia de San Juan, barroca, de estilo neocolonial y con una fachada preciosa en blanco y amarillo. En su interior se encuentran las reliquias de los santos Facundo y Primitivo, fundadores de la villa.


El descanso de un rey
Te llevo hasta el Monasterio de las Benedictinas de Santa Cruz, cuyo origen se remonta a 1546.
A lo largo de su historia, ha sido testigo de las turbulencias políticas, guerras civiles, la invasión francesa y otros hechos históricos que, a pesar de todo, no han logrado apagar su luz. Incluso la desamortización del siglo XIX no pudo con este edificio.
Hoy en día, el monasterio se erige como un cofre de ladrillo y hierro que alberga tesoros espirituales, humanos, históricos y artísticos, y cumple múltiples funciones: convento, residencia, obrador de repostería, hospedería, iglesia y museo. ¡Tienes que visitarlo!
Y ahora, deja que te cuente una historia.
El Monasterio de Santa Cruz también guarda un lugar especial para la memoria de Alfonso VI, uno de los monarcas más relevantes en la historia de España. Este rey, conocido como «El Bravo», fue una figura clave en la Reconquista, y su relación con Sahagún es indiscutible.
A su muerte en 1109, fue enterrado junto con tres de sus cinco esposas en el Monasterio de San Benito, como dispuso en su testamento.
«Elegí para mi sepultura Sahagún para demostrarle, aun en la muerte, el mucho amor que le tuve en vida.»
Sin embargo, como el edificio mismo ya se encarga de recordarnos todos los días, el siglo XIX acabó definitivamente con él, y fue el propio abad el que, en secreto, trasladó sus restos en dos cajas al vecino Monasterio de Santa Cruz.
La abadesa los custodiaba con sumo cuidado, y el secreto se transmitió de una a otra generación, hasta que, por la prematura muerte de una de ellas, se desvaneció y se perdió. ¡Pero no para siempre!
En 1908, los sepulcros fueron descubiertos de nuevo. Aunque en varias ocasiones se planteó su traslado a los panteones reales de San Isidoro en León y San Lorenzo de El Escorial en Madrid, el empeño de los monjes y monjas del pueblo, junto con el firme apoyo de los vecinos, logró evitarlo.
De este modo, hoy puedes ver aquí los sepulcros de Alfonso VI y sus tres esposas: Berta, Constanza de Borgoña e Inés de Aquitania. Pero no están solos… También está enterrada aquí Zaida, una de sus concubinas, a la que bautizó como Isabel.
El monasterio también esconde entre sus paredes un pequeño museo de arte sacro — orfebrería, escultura, pintura y ornamentos litúrgicos — procedentes del Monasterio de San Benito, de fondos propios o de donaciones.
El museo se puede visitar todos los días, excepto los lunes, de 10:00 a 12:00 y de 16:00 a 18:00, y la entrada general cuesta 3€ (2€ si vas en grupo).
La iglesia, por su parte, está abierta de 7:30 a 9:15 y de 18:30 a 20:00. A las 19:00 se suele llevar a cabo la «bendición de peregrino». En Semana Santa y verano, el horario de la iglesia se amplía un poco y se abre también de 11:00 a 14:00.
Además, las monjas cuentan con una tienda donde comprar dulces (¡los hay sin gluten y sin lactosa!), licores, productos de cosmética natural, pulseras de tela, artículos religiosos y libros.



¿Y ese olor a vainilla?
Así huele medio pueblo, sin exagerar.
De verdad, es imposible no notar este olor tan delicioso, y seguro que te estás preguntando que de dónde sale, ¿verdad? Pues se escapa de una tienda familiar en la avenida de la Constitución de Sahagún, que lleva siete años haciendo galletas de manera artesanal.
Un pequeño negocio que rescató una receta tradicional para crear un dulce sencillo, las galletas de hierro, pero con un sabor único que ya es un emblema del pueblo. Samuel todavía sueña con ellas.
La receta es natural, como las que más nos gustan: sin colorantes ni aditivos, y solo ingredientes básicos como huevo, harina, azúcar, vainilla, mantequilla y canela.
El proceso de fabricación, además, es totalmente artesanal: cada galleta se hace a mano, una a una, y se cocinan en una plancha de hierro sobre fuego (de ahí su nombre), a pedal y con bombona de butano. Nada de prisa. ¡Y por eso están tan buenas!
El resultado es una galleta crujiente, con un toque dorado perfecto, que huele increíble y sabe mejor. Imposible pasar cerca y no pararse a probarlas.
Más platos típicos
Aprovechando que ya te he abierto el apetito, voy a seguir contándote qué más cosas puedes comer en Sahagún que sean típicas del pueblo.
Como hemos empezado por el postre esta vez, no te vayas sin probar los amarguillos (sin gluten, ni lactosa) y los canutillos de crema de las monjas de San Pedro de las Dueñas.
También tienes que probar la miel, los puerros — su producto estrella –, unas buenas alubias al estilo de Sahagún, las muelas — también llamadas almortas –, el queso de cabra, la carne de caza, los caracoles y el cangrejo, y la cecina de vaca y todos los productos típicos de la matanza.
Todo ello acompañado, por supuesto, de una buena copita de vino prieto picudo D.O. León.

Nos vamos de ruta, ¿te vienes?
Si estás en Sahagún durante tu paso por el Camino de Santiago, lo más probable es que tengas que continuar tu viaje, o si has elegido este pueblo como destino del día, seguro estarás buscando descansar un poco.
Pero si no eres un peregrino y te apetece explorar Sahagún de otra forma o conocer sus alrededores, te propongo los siguientes dos recorridos.
La Ruta de las Lanzas
Su nombre se debe a una leyenda, así que… ¡Dentro historia!
En el siglo XII, el Codex Calixtinus — que se escribió para dar a conocer el Camino de Santiago y hacerlo atractivo — popularizó una leyenda en la que el rey Carlomagno, tras derrotar al ejército sarraceno de Aygolando, fundó el Monasterio de San Benito en Sahagún como agradecimiento.
Sin embargo, muchos historiadores cuestionaron la veracidad de la historia, sugiriendo que podría ser un reflejo de los conflictos entre los cristianos del Reino de León y las fuerzas de Almanzor, y que ese «Carlomagno legendario» representaba en realidad al rey Alfonso VI.
La leyenda fue reinterpretada en el siglo XVII por Fray Juan Benito Guardiola, quien situó la batalla en el año 805, cuando Carlomagno y sus huestes defendían Galicia, León y Castilla del avance islámico.
Durante una pausa en el Cea, el ejército de Aygolando sorprendió a los francos, y ambos bandos se enfrentaron en una serie de escaramuzas que duraron todo el día. Al caer la noche, la moral cristiana estaba baja, y el rumor de que Aygolando había usado nigromancia para darle fuerza sobrenatural a sus tropas se extendió entre las filas.
Sin embargo, antes del amanecer, ocurrió un milagro: las lanzas de los soldados caídos, al ser recogidas y clavadas en la tierra, habían echado raíces profundas. Solo la intervención divina podría estar detrás de esto. Con esperanza, los cristianos se enfrentaron al ejército moro, y aunque la batalla fue bastante cruenta, lograron la victoria.
Tras la contienda, los tocones de las lanzas caídas brotaron y dieron lugar a bosques de fresnos, sauces y álamos, bajo los cuales, hoy en día, se puede pasear en Sahagún, recordando esa legendaria batalla.
¿Qué te parece? ¡A mí me encanta!
La ruta es de unos 8,7km, lineal, siguiendo el margen derecho del río Cea. Es sencillita, sin apenas desnivel, así que puedes tomártela como un buen paseo largo (ida y vuelta son cuatro horas y media, tenlo en cuenta), y está super bien señalizada, así que no tendrás problemas para seguirla.
Comienza en el Puente Canto de Sahagún y concluye en el el azud de Galleguillo de Campos, un pequeño embalse, pasando por el puente de hierro de San Pedro de las Dueñas, de 1913.
¡Se puede hacer también en bici, si la llevas contigo! Y con perrete, si viajas con tu mejor amigo.



La Ruta de los Murales
Al recorrer el pueblo, te encontrarás con una gran cantidad de murales llenos de color que cuentan la historia de Sahagún. ¡Hay un montón repartidos por el pueblo!
No estoy segura de si existe algún mapa con todos los murales señalizados, pero lo que sí es cierto es que cada año se añaden nuevos. En 2024, por ejemplo, se sumaron dos murales: uno dedicado al Camino de Santiago, ubicado en el camino de la Virgen del Puente, y otro en homenaje a la mujer del campo, en la calle Morería nº 8.
Pregunta por esta ruta, y échale un vistazo a esta recopilación que ha hecho un vecino de pueblo, José Luis Luna, en su página web. ¡Unas fotos maravillosas!
Información práctica
Has llegado al final de este artículo, pero antes de que te vayas, quiero compartir contigo algunas recomendaciones para que puedas planear tu visita con todo detalle.
¿Cómo llegar?
Sahagún está muy bien ubicado entre León y Burgos, así que no te va a costar nada llegar hasta aquí.
En coche, puedes venir por la Autovía del Camino y la N-120.
En autobús, las principales conexiones son desde León y Burgos. Desde León, las compañías Alsa y Autocares Abel ofrecen salidas diarias (salvo sábados) con diferentes horarios. Desde Burgos, Alsa cubre la ruta con una salida diaria a las 10:30 (excepto los domingos). Puedes informarte mejor de los horarios aquí.
En tren, Sahagún está en la línea Palencia-A Coruña, y mantiene múltiples conexiones con ciudades importantes de toda la Península. Desde Madrid, hay varios trenes hacia Sahagún, mientras que desde Barcelona hay solo dos al día. También es posible llegar desde Galicia, País Vasco, Alicante, Valladolid o León. Para más información y frecuencias, yo te recomiendo ir directamente a la página web de Renfe.
Si eres bicigrino, aquí vas a encontrar un buen taller de bicis, Bicicletas Redondo, por si quieres hacer aquí una paradita para revisar o repararla antes de continuar.
¿Dónde comer?
Para comer y tomar algo, tienes muchos sitios para elegir en el pueblo, y La Roldana, El Arco, El Restaurante Luis de Sahagún o el Restaurante Medieval San Facundo son solo algunos de ellos. En todos vas a poder degustar alguno de los platos típicos de los que ya hemos hablado antes, así que disfruta.
Si eres celíaco o SGNC como yo, en el El Ruedo II tienen opciones y se ve que controlan del tema. No es local sin gluten, pero entienden lo que es la contaminación cruzada, que no todo el mundo entiende el concepto todavía. He leído que Casa Simón puede que también, pero no puedo decirlo con seguridad.
¿Dónde dormir?
Para dormir, también tienes varias opciones, como Domus Viatoris — que tiene desayuno sin gluten y además acepta mascotas –, el Hotel Puerta de Sahagún, o sus muchos y variados albergues peregrinos ¡Hay un montón, así que echa bien un vistazo!
Y ahora dime, ¿te he convencido ya para que visites Sahagún?
Ah, y por cierto, como ya es costumbre en este blog, aquí tienes un mapa con todos los lugares de interés (o la mayoría, al menos). En él he señalado también algunos de los murales que yo he podido encontrar. ¡Para que te organices bien!
¡Te ayudo a organizar tu viaje! 🚀
He seleccionado estas herramientas para ti porque son las que yo misma uso.
¡Y tienes descuentos exclusivos!