Albertine, el refugio literario de El Principito en la Quinta Avenida de Nueva York
En la ciudad que nunca duerme, hay rincones que, paradójicamente, nos invitan a soñar, como si la quietud de un buen sueño pudiera, por un instante, colarse en su caos. ¡Y eso es exactamente lo que pasa con Albertine!
Esta librería, situada en el corazón de la Quinta Avenida de Nueva York, ofrece algo que muchos buscamos en medio del bullicio de las ciudades grandes: un espacio en calma donde leer.
La sensación que se tiene al cruzar su puerta es la de dejar atrás la ciudad y aparecer en un lugar completamente distinto. Aquí no hay multitudes, ni largas colas, ni el ruido constante de los coches. Solo un profundo silencio y un respeto reverente por la lectura.
Con una amplia selección de libros, muchos de ellos en francés, y un ambiente diseñado para la introspección, bastaron solo unos minutos para que Albertine se ganara el título de mi refugio literario favorito al otro lado del charco. ¡Y, al parecer, también es el de El Principito!
¿Te intriga el porqué? Sigue leyendo y lo descubrirás.



Historia y concepto
Lo fascinante de Albertine es que no es solo una librería, sino un pequeño fragmento de la historia de Nueva York. Situada en el número 972 de la Quinta Avenida, ocupa la histórica mansión Payne Whitney, construida en 1902, un imponente edificio de cinco pisos y unas 40 habitaciones.
Esta mansión, que fue un regalo de bodas del magnate Oliver Hazard Payne para su sobrino Payne Whitney, ha albergado desde 1952 los Servicios Culturales de la Embajada de Francia. No fue hasta 2014 cuando Albertine abrió sus puertas como librería, sumándose a la rica tradición cultural del lugar.
Con más de 14.000 libros de 30 países de habla francesa, Albertine es la única librería en Nueva York dedicada completamente a los libros impresos en francés e inglés. Aquí, los amantes de la lectura podemos perdernos en su vasta oferta literaria: desde clásicos franceses hasta obras contemporáneas.
¡Por cierto! La librería no es solo un espacio para comprar libros, sino también un lugar donde se fomentan debates, discusiones y lecturas abiertas al público. Si estás por Nueva York durante un tiempo y te apetece pasarte por alguna, échale un ojo a su web.
Pero si hay algo que me llamó verdaderamente la atención, fue su impresionante techo: un mural pintado a mano que representa constelaciones, estrellas y planetas, inspirado en el techo de la sala de música de la Villa Stuck en Múnich, y creado por el pintor y arquitecto Franz von Stuck.
Es como si al mirar hacia arriba, el universo se abriera sobre ti. ¡Lo mismo que ocurre al leer!
Aunque eso no es todo. Entre los elementos más emblemáticos de la librería, se encuentran los bustos de figuras clave de la cultura francesa y franco-estadounidense, como Voltaire, Benjamin Franklin, Tocqueville y Descartes, elaborados en los talleres del Museo del Louvre.
Para completar la atmósfera, en la entrada del edificio se encuentra una réplica del Joven Arquero de Miguel Ángel. El original ocupó durante años el vestíbulo hasta que, en 2009, se le atribuyó oficialmente al maestro renacentista y fue retirado de allí.
Curiosamente, ese es el único ejemplar de una obra de Miguel Ángel en los Estados Unidos, y actualmente se encuentra en préstamo en el Museo Metropolitano de Arte (MET).
Con tanta historia a sus espaldas, imposible no querer visitarla en tu próximo paseo por Manhattan.


Vínculo con Le Petit Prince
Es imposible hablar de literatura francesa y no pensar, casi al instante, en El Principito, Le Petit Prince, en su lengua original.
Una obra que, aunque se considera un libro para niños, realmente toca las fibras más profundas de nuestra humanidad: la vida, la soledad, la amistad, el amor y la pérdida. ¡Uno de mis favoritos!
Además, es el libro francés más leído y traducido del mundo, y se ha convertido en un referente literario que ha cruzado generaciones. Pero lo curioso es que este libro, escrito por el aviador Antoine de Saint-Exupéry en 1943, tiene un vínculo muy especial con Nueva York.
Saint-Exupéry, quien vivió en esta ciudad y en Northport, Long Island, entre 1940 y 1943, escribió El Principito mientras huía de la Segunda Guerra Mundial. Y fue en su paso por Nueva York cuando se gestó una de las historias más queridas del mundo.
Para conmemorar el 80 aniversario de esta obra, en 2023 se erigió una escultura de bronce en su honor, que ahora saluda a todos los que pasean por la Quinta Avenida. ¿Quién podría imaginar que este pequeño príncipe tendría su lugar en las bulliciosas calles de Manhattan?
Pero, ¿acaso podría ser de otro modo? Si fue en Nueva York donde su creador lo dejó nacer en palabras.
La escultura, realizada por el artista francés Jean-Marc de Pas, está en el jardín de la Mansión Payne Whitney, a la derecha de la entrada. Con esa posición, El Principito parece pedirnos hacer una pausa, sentarnos junto a él y contemplar las estrellas, tal como lo hace el protagonista del libro.
Un lugar estupendo para hacerse un selfie, tras haber comprado una (otra más) edición del libro, ¿no te parece? ¡Uno de mis lugares favoritos de Nueva York, sin duda!



Lo que debes saber antes de ir
Aquí respondo a preguntas como «¿cuál es su horario de apertura?» o «¿cómo llego allí?». Así que no te vayas muy lejos, ¡estamos casi al final del post, pero aún queda un poco!
Para llegar a Albertine, lo mejor es que lo hagas en subway en las líneas 4, 5 o 6, para bajarte en la 86th Street o en la 77th Street (esta última, si viajas en la 6). Desde ambas paradas, tendrás que andar un poquito para llegar a la Quinta Avenida, pero no mucho.
Está muy cerquita del MET, por si ya estás por la zona. Y si quieres ir en autobús, los que paran cerca son el M79, el M1, el M2, el M3 y el M4. ¡Igual te pilla mejor!
La librería abre todos los días de 10:00 a 18:00, y es especialmente recomendable visitarla entre semana. Cuando yo fui no había un alma, y no sabes lo mucho que lo agradecí.
Una iniciativa preciosa
Como curiosidad final, te diré que Albertine forma parte de una amplia red de librerías francesas en Estados Unidos dentro del proyecto «Rincones Franceses», o «French Corners» en inglés.
¿Y qué es exactamente esto? Una iniciativa que ofrece una gran variedad de libros franceses, que van desde los clásicos de Honoré de Balzac o Simone de Beauvoir hasta los autores más contemporáneos como Michel Houellebecq o Yasmina Reza, para acercar la literatura francesa a los lectores estadounidenses.
Una forma estupenda de disfrutar de un pedacito de Francia sin salir de Estados Unidos, ¡y sin necesidad de hablar francés!
Lo interesante es que, además de Albertine, más de una docena de librerías de todo el país participan en este proyecto. Desde Politics and Prose en Washington D.C. hasta Skylight Books en Los Ángeles, o Community Bookstore en Brooklyn, todas estas librerías tienen su propio “Rincón Francés”.
Y lo mejor de todo: cada uno de estos rincones está lleno de libros elegidos a mano, lo que significa que vas encontrar una selección pensada especialmente para ti, ya sea que busques algo clásico o una obra más moderna. Además, es una forma perfecta de explorar a autores que, de otra manera, tal vez no conocerías. ¡Una excusa más para perderse en sus estanterías!

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3 Comments
Alfredo
Descubrir que a través de la cultura y los libros se entrelazan naciones y continentes es algo genial,porque eso significa que la cultura popular no sabe de fronteras,barreras,aranceles,o idiomas,sino que puede estar repartida por todo el mundo,y por tanto al alcance de todos.
Gracias por hacernos conocer ese lugar » casi escondido» en una ciudad tan cosmopolita como es Nueva York,y a tantos personajes tan relevantes ligados a ella.
María
En mi opinión eso es lo más bonito de la literatura. ¡Está en todas partes y conecta a los seres humanos, unos con otros!
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