Nueva York

Central Park: el pulmón de Nueva York en un día

A veces, en el ajetreo de viajar, lo que más necesitamos es encontrar un lugar donde podamos detenernos, respirar profundamente y disfrutar de la belleza del entorno. En Nueva York, ese lugar es Central Park.

Esta vasta extensión de naturaleza en pleno Manhattan no solo es el espacio verde más famoso de la ciudad, sino un lugar cargado de historia, arte y una belleza incomparables. ¡No parece que estés en medio de una gran ciudad!

Diseñado en el siglo XIX por los arquitectos Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux, Central Park se ha convertido en uno de los pulmones más importantes no solo de Nueva York, sino del mundo. En sus 341 hectáreas, encontrarás un sinfín de actividades, monumentos, áreas de recreo y espacios naturales. ¡Tantos que no sabrás por dónde empezar!

Y seguro que por eso has llegado hasta aquí.

Si tienes un día para explorar este parque tan icónico, quiero ayudarte a planificar la mejor ruta para disfrutar de sus principales atractivos. A continuación te comparto algunas de las joyas ocultas que lo hacen aún más especial y te dejo un mapa con varias opciones de visita. ¡Vamos allá!

Recorrido de medio día: los imprescindibles

Aunque Central Park tiene mucho que ofrecer, medio día es suficiente para recorrer sus principales puntos de interés. Aquí te dejo un itinerario para aprovechar al máximo tu visita:

1. Entrada sureste: 5th Ave./59 St.

Comenzamos nuestro recorrido en una de las entradas del parque, la más cercana a la 5ª Avenida en el sur del parque.

Consejito: Si llegas en metro, puedes salir directamente en la estación 5Av/59St (líneas N, R y W). Desde aquí, el parque está a muy poquitos pasos.

Comenzamos a caminar y llegamos a la altura de The Pond, el primer estanque que nos vamos a encontrar. Es automático: parece que ya no estamos en Nueva York. ¡Se respira un ambiente super relajado!

Sigue paseando junto al estanque hasta llegar al emblemático y bello Gapstow Bridge. Si llegados a este punto todavía no has sacado la cámara (que, sinceramente, lo dudo), este es el momento. Aprovecha para hacer alguna fotito al puente con los rascacielos de fondo. La estampa es curiosa, cuando menos.

Crúzalo hacia el otro lado, si quieres, pero para seguir el itinerario marcado, tendrás que dejarlo a tu izquierda y seguir caminando recto. ¡Así que si lo haces, asegúrate de cruzarlo de nuevo para volver por dónde has venido!

El siguiente punto es la emblemática pista de patinaje Wollman Rink, que puede ser una actividad súper divertida si vas a Nueva York entre octubre y marzo (y te sobra algo de tiempo). Si vas fuera de esos meses, en su lugar encontrarás el Victorian Gardens Amusement Park, un pequeño parque de atracciones dirigido, sobre todo, a los más pequeñitos de la casa.

Para obtener una buena vista, cerquita hay unas rocas (las vas a ver seguro), desde donde hacer buenas fotos. Es un lugar bastante concurrido, y verás mogollón de gente haciéndose selfies con los rascacielos de fondo.

Consejito: Para hacerte fotitos así, yo te recomiendo que explores por los alrededores, porque algunos caminos te llevan a otros conjuntos rocosos mucho menos concurridos donde poder retratarte sin tener que hacer malabares entre la gente.

De camino a los siguientes puntos, haz una paradita en el centro de visitantes del parque, The Dairy Visitor Center and Gift Shop, donde podrás hacerte con algún souvenir y mapas del parque. ¡Importante hacerse con uno (son gratis), aunque vayas guiándote con Google Maps!

2. ¿Izquierda o derecha? ¿Y por qué no ambas?

Y aquí llega el primer dilema… Te cuento.

Una vez en el centro de visitantes — en la 65 St., y tras haberte hecho con tu mapa del parque y con un regalito para tu tía — tienes dos opciones: tirar hacia la izquierda y visitar el Central Park Carousel, o tirar hacia la derecha y visitar el zoo de Central Park. ¡Tú decides!

Como aquí te queremos dar todas las opciones, te diremos que te vayas a ambos lados. ¡Y te damos razones!

El Central Park Carousel, o el Friedsam Memorial Carousel, es un tiovivo con más de un siglo de antigüedad (el que hay hoy es de principios del siglo XX, aunque hubo otro anterior en ese mismo lugar) que cuenta con 57 caballos tallados a mano, dos carrozas decoradascon todo detalle y un órgano mecánico. Y si quieres montar, cuesta $3.50.

Un poco más allá está el Sheep Meadow, un lugar genial para hacer picnics.

Por otro lado, el zoo de Central Park no necesita mucha presentación. ¡Es tal cual sale en la película de Madagascar! Si no quieres entrar, no te preocupes, no estoy aquí para eso — aunque si quisieras, debes saber que la entrada cuesta $22.95 para adultos (de 13 años en adelante), $16.95 para niños (de entre 3 y 12 años) y $18.95 para mayores de 65.

De hecho, yo me pasaba por aquí para decirte que la entrada es una preciosidad y que deberías acercarte a ella. En ella hay un reloj, el Reloj Delacorte, que cada media hora da un espectáculo precioso.

En la parte superior del reloj, dos monos de bronce golpean una campana que activa una pista debajo, sobre la cual giran seis estatuas de bronce de animales tocando instrumentos, acompañadas de una banda sonora que incluye canciones infantiles y otras melodías. ¡Para esto quería yo que fueras hasta el zoo!

3. Estatua de Balto y The Mall: un paseo arbolado

Para llegar hasta el siguiente punto, deberás deshacer tus pasos y volver hasta el centro de visitantes. Muy cerquita sale un camino que te llevará directamente hasta la estatua de Balto.

Imagino que todos conocemos su historia, pero por si acaso tú no… ¡Te la cuento!

En 1925, la ciudad de Nome, en Alaska, se enfrentó a un brote mortal de difteria. No había suficiente antitoxina para toda la población, por lo que equipos de mushers y perros de trineo, luchando contra una tormenta implacable, recorrieron varios cientos de kilómetros para ir a buscar la medicina que salvaría muchas vidas.

Balto, un mestizo de husky siberiano, fue uno de los perros que destacó en esta misión heroica, sobre todo porque fue el encargado de hacer el último tramo y entregar la medicina.

Y ahora su estatua se erige sobre una roca, justo al norte del Tisch Children’s Zoo. Es una de las más visitadas del parque, lo notarás enseguida.

Una vez vista esta estatua, accede a The Mall, una de las avenidas más famosas de Central Park. Este paseo arbolado es perfecto para caminar con calma y disfrutar de la serenidad que ofrece el parque. Aquí podrás ver a artistas locales y músicos callejeros, lo que le da otro rollo.

Una de las estatuas más importantes que te vas a encontrar en este paseo es la Estatua de las Sufragistas, la primera en el parque que honra a mujeres que existieron de verdad. En ella, las pioneras de los derechos de las mujeres Sojourner Truth y Elizabeth Cady Stanton están sentadas en una pequeña mesa como si discutieran una estrategia, con Susan B. Anthony de pie entre ellas. ¡Me encanta!

Al final de The Mall, llegarás a uno de los lugares más emblemáticos de Central Park: Bethesda Terrace y Fountain. Esta terraza elevada tiene unas vistas impresionantes del Upper Lake y la Fuente de Bethesda, que es famosa por su arquitectura y su icónica estatua de «Ángel de la Caridad».

Consejito: Este es un buen momento para sentarse junto a la fuente y disfrutar de un merecido descanso. Aquí siempre hay personas relajándose, artistas pintando y, a menudo, músicos que le dan un toque aún más especial al lugar.

4. Seguimos hacia el este: ¿cuánto es para siempre?

Y el conejo blanco respondió: «A veces, solo un segundo».

¡Efectivamente! Ahora nos dirigimos hacia el extremo este del parque, para parar primero (no nos adelantemos) en el restaurante Central Park Boathouse. Justo al lado está el embarcadero donde puedes alquilar una barquita con remos para pasear por The Lake, un lago bastante grande que, más tarde, acabaremos casi rodeando por completo.

Si este plan no te llama mucho, no te preocupes, que seguimos ruta.

Continúa caminando hacia el este y llegarás a la estatua de Hans Christian Andersen, leyendo el cuento de «El Patito Feo» a un patito. ¡Muy tierna!

Está justo frente al encantador estanque circular Conservatory Water. Aquí, durante los meses más cálidos, puedes alquilar un barquito teledirigido y sentirte como Stuart Little al verlo deslizarse por las aguas. ¡Una actividad muy divertida, sobre todo si vas con niños!

Y al norte del estanque… ¡Por fin llegas a mi estatua favorita de todo el parque! La estatua de Alicia en el País de las Maravillas. Está hecha para que los niños se puedan subir a ella, así que que no te extrañe verlos escalar por las setas o intentar sentarse en el sombrero del Sombrerero Loco.

¡Cuando hay mucha gente, hacerse una foto puede ser misión imposible!

Y ahora, llegados a este punto, mi consejo es que, de nuevo, volváis a desandar vuestros pasos hasta llegar a la Fuente de Bethesda. ¡Nos vamos rumbo al oeste del parque!

Estatua de Alicia en el País de las Maravillas de Central Park. Foto: María Feijóo

5. Imagine all the people

Lo que debes hacer ahora es seguir la orilla oeste de The Lake hasta llegar al Bow Bridge, famoso por muchísimas películas románticas y por ser el lugar donde Mary Jane deja a Spiderman por Harry Osborn. ¡Ni los superhéroes se libran de las rupturas!

Obviamente, crúzalo, párate y hazte mil selfies, fotografía el puente y los alrededores desde todas las perspectivas… Pero vuelve hacia atrás para seguir el recorrido por el camino correcto. ¡No quiero que te pierdas nada!

Si sigues bordeando el lago, vas a llegar a un lugar precioso, donde se respira paz y los oídos se llenan de las canciones de John Lennon. ¡Estás en Strawberry Fields! Esta zona está justo frente al edificio Dakota, donde él y su esposa, Yoko Ono, vivían y donde fue asesinado. A Lennon le encantaba pasear por aquí.

El nombre del memorial es una referencia a la canción que Lennon escribió e interpretó con los Beatles, «Strawberry Fields Forever«. En su centro, encontrarás un mosaico circular con la palabra Imagine, a veces rodeado con flores y velas, y algún músico tocando sus canciones.

Mosaico Imagine en Central Park. Foto: María Feijóo

5. Nos adentramos en el bosque: ¡en busca de las tortugas!

¿Recuerdas el Bow Bridge? ¿Dónde dieron calabazas al bueno de Peter Parker? Pues bien, vuelve allí y crúzalo. ¡Nos vamos de excursión al bosque de Central Park!

The Ramble, que es como se llama esta zona boscosa de senderos laberínticos serpenteantes, se diseñó para parecerse a los bosques del norte del Estado de Nueva York, así que te encontrarás senderos sinuosos, puentes rústicos — como el Oak Bridge, si lo encuentras –, un arroyo, formaciones rocosas bastante dramáticas y una densa vegetación.

Si te gusta la observación de aves, este es un lugar perfecto para perderte (porque te perderás, eso está garantizado) y disfrutar de algunos avistamientos. Cada año, unas 200 especies de aves distintas pasan por aquí.

Cuando consigas salir (¡ánimo, que puedes!), dirígete hacia el norte y llegarás al Belvedere Castle, un castillo — concebido más como mirador que como castillo — de finales del siglo XIX. Si está abierto, sube a echar un vistazo. Las vistas panorámicas del Turtle Pond, un estanque repleto de tortugas, y del Great Lawn al norte, del The Ramble al sur y de los rascacielos circundantes, son una maravilla.

¡Por algo se llama «Belvedere» («hermosa vista», en italiano)!

Además, el castillo alberga uno de los centros de visitantes del parque y una tienda de regalos. ¡Por si ves algo que te guste!

Por la zona también están el Delacorte Theatre, un teatro al aire libre donde en verano se representa Shakespeare in the Park, y el Shakespeare Garden, que es una monada de espacio que emula los jardines británicos. ¡Muchos neoyorquinos van allí a hacerse las fotos de boda!

6. ¿Nos vamos de museo?

Has acabado el recorrido de medio día. Ahora estás en ese punto en el que puedes o bien ir hacia el oeste y visitar el Museo de Historia Natural, o bien ir hacia el este y visitar el Metropolitan Museum of Arts.

Si decides hacer esto último, no olvides parar de camino en el Obelisco. Este monolito de 220 toneladas fue uno de los dos obeliscos encargados por el faraón Tutmosis III para el Templo del Sol en Heliópolis, cerca de lo que hoy es El Cairo.

Se dice que estos obeliscos representaban la eternidad y la inmortalidad, y su forma larga y afilada tenía la función de conectar el cielo con la tierra. ¡Curioso!

¿Todavía tienes fuerzas (y tiempo) para seguir?

Si has llegado hasta aquí y todavía tienes ganas de seguir descubriendo Central Park, has de saber que estás a punto de adentrarte en la zona más al norte. ¡Una gran desconocida!

En esta zona no hay apenas monumentos, pero es ideal para dar un paseo tranquilo y disfrutar de una zona mucho menos concurrida. Es por eso que te recomiendo que la explores a tus anchas, sin presiones, sin buscar dónde ir.

De todos modos, te dejo una lista de algunos sitios que puedes ver aquí, por si eres como yo y «fluir» no es mucho lo tuyo:

  • Great Lawn, un enorme prado en el centro geográfico del parque. Un lugar popular para hacer picnic, tomar el sol, relajarse, jugar al softball (parecido al baseball) o simplemente disfrutar del paisaje.
  • Jacqueline Kennedy Onassis Reservoir, el lago más grande de Central Park.
  • Conservatory Garden, compuesto por tres áreas, cada una con un diseño distinto: el Jardín Norte de estilo francés, el Jardín Central de inspiración italiana y el Jardín Sur de estilo inglés.
  • Harlem Meer y Harlem Meer Center, un lago con un pequeño centro donde hacer patinaje sobre hielo en invierno y nadar en verano.
Jugador de softball en Central Park, Nueva York. Foto: María Feijóo

Consejos para disfrutar al máximo

Aunque Central Park tienes que visitarlo sea cual sea la época del año en la que vayas a Nueva York, aquí te dejo algunos consejos que te ayudarán a disfrutarlo a tope:

  • Ve temprano para evitar las multitudes y disfrutar de la tranquilidad del parque.
  • Lleva calzado cómodo, ya que es fácil perderse entre sus numerosos senderos y vas a nadar mucho. De hecho, tómate este consejo para todo tu viaje en Nueva York.
  • Consulta el clima. Aunque Central Park es increíble todo el año, la experiencia varía mucho dependiendo de la estación.
  • Si prefieres evitar caminar, puedes alquilar una bicicleta o incluso un carrito eléctrico. Eso sí, te vas a perder mucho, y la experiencia no es la misma. Si es la primera vez que visitas Central Park, yo no te lo recomiendo.
  • Ya te lo he dicho antes, pero hazte con un mapa. Ya no solo por si te pierdes, si no también porque en ellos verás dónde están los baños públicos. ¡En algún momento te entrarán ganas de ir al baño!
  • Tómate el tiempo que necesites para recorrer los espacios. ¡No vayas corriendo! El parque tiene un horario muy amplio (abre de 6:00 a.m. a 1:00 a.m. todos los días) y no hay por qué ir con prisas.

¿Y para comer en el parque?

Hay varias opciones para comer aquí, pero te adelanto que no son baratas. Hay dos restaurantes y una cafetería: el Central Park Boathouse, el Tavern on the Green y Le Pain Quotidien. En los dos primeros hay opciones sin gluten.

Que, hablando de gluten-free, si no llevas nada tú, y además no quieres salir del parque para buscar algún otro sitio, no te queda más opción que comer en alguno de ellos. La siguiente opción que te doy, la de comer de puesto ambulante, no aplica para ti o para mí. ¡No vi ni uno!

Pues eso, comer de food truck es otra opción. Perritos, kebab, patatas… ¡Pero tampoco es barato!

Y, por último, lo que yo recomendaría si hace buen tiempo: compra comida fuera (para llevar o prepárate un par de bocadillos) y móntate un buen picnic. ¡Barato, barato!

¡En fin! Creo que no me dejo nada, pero si tienes algún apunte o alguna otra recomendación, ¡soy toda ojos! Déjame un comentario y charlamos.

Y ahora… ¡A disfrutar de Nueva York!

¡Te ayudo a organizar tu viaje! 🚀

He seleccionado estas herramientas para ti porque son las que yo misma uso.
¡Y tienes descuentos exclusivos!

error: ¡Este contenido está protegido!

Descubre más desde El viaje de Bubi

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo