Entre Tajo y Jerte: camino mágico hacia la Sierra de Francia
Si buscas una escapada breve para un puente o unas minivacaciones, no te pierdas esta ruta por cuatro pueblitos mágicos de Extremadura y Salamanca.
Pueblos Mágicos de España ha conectado de manera fascinante estas dos bellas comunidades autónomas a través de una de sus 18 rutas por España: «Camino a la Sierra de Francia, entre los vados del Tajo y Jerte». ¿A que ya solo el nombre suena genial?
Para que te hagas una idea, este recorrido pasa por cuatro localidades que parecen detenidas en el tiempo: Alcántara, Garrovillas de Alconétar, Cabezuela del Valle y Cepeda. Los tres primeros en Cáceres y el último al poquito de cruzar la frontera con Salamanca.
Cada uno de estos pueblos tiene una personalidad única y una infinidad de rincones por descubrir, así que te aseguro que no te aburrirás ni un segundo. ¡Hay tanto por ver y hacer! ¿Mi consejo? Disfruta incluso del trayecto en carretera entre ellos y, siempre que sea seguro, haz paraditas para contemplar el paisaje.
A lo largo del camino, te esperan vistas panorámicas, senderos naturales y una experiencia cultural única que te conectará con la riqueza de la España rural. Esta ruta es perfecta para ti si te gusta explorar con calma, disfrutar de cada parada y desconectar del ritmo acelerado que llevamos todos a diario.
Ya te adelanto que mi objetivo es que, al terminar de leer, tengas toda la información necesaria para emprender tu propia aventura: qué ver, qué hacer, cómo llegar, qué comer…
¿Qué me dices, te vienes? ¡Al final del todo te dejo un video de la ruta completa para que te ayude a decidir!
¡Comenzamos ruta!
Alcántara, Cáceres: rico patrimonio monumental
Alcántara es un pueblo pequeño, pero impresiona mucho. Y, partiendo de esa base, ya uno puede hacerse una idea de que indiferente, lo que es indiferente… ¡No te va a dejar!
Situado en la provincia de Cáceres — y a tan solo 15 kilómetros de la frontera con Portugal –, es conocido por su patrimonio histórico y su ubicación privilegiada en el Parque Natural Tajo Internacional.
Su nombre, que significa “el puente” en árabe (al-qantara), no podría ser más acertado, ya que el principal atractivo de la localidad es el Puente Romano de Alcántara, una obra maestra de la ingeniería construida en el siglo II d.C. sobre el río Tajo.
Con más de 70 metros de altura y casi 200m de largo, fue declarado Monumento Nacional en 1924 y es considerado uno de los puentes romanos más imponentes de España. ¡Y de Europa!
Y este es, sin duda, la joya de Alcántara, con sus seis majestuosos arcos y un arco honorífico dedicado al emperador Trajano. Además, el entorno natural en el que se encuentra hace de este lugar un espacio único, ideal para la fotografía y la observación de aves, como el avión común, el colirrojo tizón o el vencejo real, que anidan en los arcos del puente.
En las cercanías, la cantera de Alcántara es otro lugar ideal para ver especies como la cigüeña negra y el alimoche. ¡Saca la cámara, rápido!
También a las afueras, muy cerquita del puente, se encuentra el Rincón de los Engendros, uno de esos lugares inesperados y curiosos que se encuentran por el camino si aprendes a mirar bien. Este peculiar museo al aire libre, creado por el artista local Fernando Tostado, está lleno de esculturas coloridas y surrealistas construidas con palos de madera, ruedas, materiales reciclados y mucho cemento pintado.
Además de por su arte, este pequeño rincón evoca una atmósfera mágica, como si de un capítulo olvidado del Quijote se tratara. No olvides parar aquí, entre el pueblo y el puente, y dedicar un rato a pasear entre estas inusuales creaciones.
Pero, querido lector, déjame decirte que todavía no hemos entrado en el pueblo siquiera. ¡Así que prepárate porque esto se pone aún más interesante!
¿Qué más puedo ver en Alcántara?
En el casco antiguo del pueblo se encuentra el Conventual de San Benito, un conjunto monumental que fue la sede de la Orden de Alcántara. Este complejo, que incluye una iglesia, un convento y un claustro gótico, refleja el poder de la orden durante la Edad Media.
La fachada renacentista y el claustro de tres niveles son una muestra de su riqueza artística e histórica. ¡No olvides sacarte un selfie en el letrero del pueblo, que se encuentra aquí!
Alcántara tiene una rica tradición religiosa que también se refleja en sus diversas iglesias. La Iglesia Parroquial de Santa María de Almodóvar destaca por su arquitectura románica-gótica y sus bellas portadas.
Otras construcciones religiosas importantes son la Iglesia de San Pedro y la Ermita de la Encarnación. No te pierdas el Barrio Judío ni la Sinagoga, que te transportarán a la época medieval, cuando la localidad era un importante centro cultural y comercial.
Si eres aventurero como yo, no te costará nada perderte por entre sus calles. En ellas, las casonas señoriales de los siglos XVI y XVII, como la Casa Palacio de los Roco Campofrío o la Casa Palacio de los Marqueses de Torreogaz, te dan la bienvenida. El Arco de la Concepción, que forma parte de la muralla medieval, es otro de los puntos emblemáticos de la localidad.
¿Qué actividades puedo hacer aquí?
Alcántara es la puerta de entrada al Parque Natural Tajo Internacional, una extensa área protegida donde la naturaleza es la protagonista. El parque es ideal para realizar rutas de senderismo, observación de aves o paseos a caballo. Entre sus bosques de encinas y alcornoques, podrás disfrutar de una tranquilidad única, así que puedes tomarte tu visita con mucha calma.
La Cañada Real de Gata, que discurre paralela al río Erjas, es perfecta para los que nos gusta una buena jornada de senderismo. Con sus paisajes de valles angostos, afloramientos de granito y bosques de encinas, es una de las rutas más pintorescas. Si eres aficionado a los deportes acuáticos, el Embalse de Alcántara y el río Tajo, rodeados de un paraje natural súper bonito, ofrecen la posibilidad de practicar piragüismo, pesca y paseos en barco.
¡Un buen mes para conocer este pueblo es agosto! Concretamente, en la primera semana de agosto. Si viajas en esa fecha, te encontrarás con su mercado medieval y verás el pueblo totalmente transformado en una recreación del medievo con puestos, espectáculos y actividades para toda la familia.
Aprovecha también para disfrutar del Festival de Teatro Clásico, un evento que tiene lugar, normalmente, en las mismas fechas.
Eso sí, Alcántara es un destino ideal durante todo el año. Si prefieres el senderismo y la naturaleza, la primavera y el otoño son las mejores estaciones para disfrutar del paisaje sin las altas temperaturas veraniegas.
Y comer… ¿a quién no le gusta comer?
Alcántara es un verdadero paraíso para los amantes de la gastronomía tradicional extremeña. Entre sus platos más representativos se encuentran las migas, la caldereta de cordero, el cochifrito de patatas, la sopa de trapo o la perdiz al estilo Alcántara.
Otros platos típicos incluyen:
- Garbanzos con bacalao
- Tenca (un pececillo de agua dulce) a la cazuela
- Patatas a lo pobre
- Mormenteras y puchas
- Queso de cabra local, ideal para acompañar con un buen vino de la D.O. Ribera del Guadiana.
No te olvides de terminar la comida con un dulce conventual típico de la región, como las yemas de Alcántara, elaboradas con yema y almendras, las mormenteras (de origen árabe) o las puchas. Estas últimas también se conocen en el pueblo como las «Natillas de pobres», ya que normalmente no se utilizaban ni huevos, ni leche para su elaboración. ¡Por si lo lees así por ahí!
¿Hay opciones sin gluten en el pueblo? Este es siempre nuestro gran problema, ¿verdad? Pues déjame decirte que en Alcántara… ¡Hay una! No es mucho, pero ya es más de lo que hay en otros lugares.
Si quieres comer sin preocupaciones, el Restaurante Kántara en la Hospedería Conventual de Alcántara es un sitio ideal. Tienen varias opciones, incluidos menú del día, menú degustación y platos a la carta para comer por 15-30€ por persona.
Consejitos prácticos para visitar Alcántara
Cómo llegar: Alcántara está bien conectada por carretera. Desde Cáceres, toma la carretera EX-207 en dirección a Portugal. El viaje es de más o menos una hora y fácil, y el paisaje en el camino te ofrece vistas espectaculares de la comarca.
Si viajas desde Madrid como yo, tienes unas tres horas y media de viaje en carretera y unos 340km.
Dónde dormir: Si quieres pernoctar en Alcántara, tienes varias opciones en el propio pueblo, como la Hospedería Conventual de Alcántara (unos 75-85€ la noche) o el Hotel Kantara Al-Saif (unos 75€ la noche). ¡Pero hay más opciones, así que echa bien un vistazo!
La Hospedería admite mascotas, pero el Hotel Kantara Al-Saif no. ¡Tenlo en cuenta si, como nosotros, sueles viajar con tu amigo de cuatro patas!



Garrovillas de Alconétar, Cáceres
Siguiente parada: Garrovillas de Alconétar, y en adelante, Garrovillas.
Con un rico patrimonio histórico, cultural y natural, Garrovillas es otro lugar perfecto si estás buscando una escapada rural auténtica, sin las multitudes que ya se comienzan a observar en otros destinos a pocos kilómetros de aquí.
Y es que estás ante un precioso pueblín de Cáceres que, a pesar de estar muy cerquita de algunos destinos más conocidos, como Cáceres, Plasencia o Mérida, ha logrado preservar su magia y tranquilidad. ¡Se dan unos paseítos estupendos por su casco!
Y, como no podía ser de otra manera, también te llevamos a descubrir qué ver, qué hacer, cómo llegar y qué comer en este pueblo de Extremadura.
¿Qué ver en Garrovillas de Alconétar?
La Plaza Mayor de Garrovillas es uno de los principales atractivos del pueblo. Declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional, esta plaza, construida entre los siglos XV y XVI, es un claro ejemplo de arquitectura medieval. Con su suelo empedrado, los soportales con columnas de piedra y las antiguas casas de dos plantas, es especialmente bonita. ¡Sobre todo los domingos, cuando se puede disfrutar de ella libre de coches!
En la plaza también se encuentra el Palacio de los Condes de Alba y Aliste, rehabilitado para convertirse en una hospedería de cuatro estrellas. ¡Aquí también se come muy bien, y también tienen opciones sin gluten!
Algo que no puedes perderte aquí es el Corral de Comedias, uno de los pocos que quedan en España. Construido en el siglo XVIII, este espacio está parcialmente remodelado, pero aún conserva ese encanto único de los corrales de comedias antiguos.
Para visitarlo, solo tienes que llamar al número de teléfono que hay en su entrada o preguntar por él en el Ayuntamiento. ¡A revivir la historia del teatro popular español!
Garrovillas también cuenta con dos iglesias: la Iglesia de Santa María (del siglo XVI), que alberga un órgano renacentista considerado uno de los más antiguos de Europa; y la Iglesia de San Pedro (del siglo XV), que destaca por su estilo gótico y por su precioso retablo renacentista.
El pueblo también tiene varias ermitas y conventos, como el Convento de Nuestra Señora de la Salud, donde las monjas Jerónimas venden dulces tradicionales (lo que nos gusta un buen dulce ¿eh?), o el Convento de San Antonio de Pádua, que está en ruinas pero ofrece vistas espectaculares del entorno.
A tu alrededor verás que se abre muy cerca un camino repleto de almendros que, en flor, tiene que ser un verdadero espectáculo. De hecho, si planeas tu vista en febrero, te recomendamos hacer cualquier cosa (una ruta a pie, a caballo o en bicicleta, por ejemplo) por el campo. Es en este mágico mes cuando los almendros florecen creando un paise súper chuli de ver.
Por otro lado, el río Tajo es, de nuevo, un gran protagonista en el entorno natural de Garrovillas. Como pasa en Alcántara, el río ofrece multitud de actividades, como el senderismo y el ciclismo a través del Camino Natural del Tajo (GR 113), que cruza el municipio.
¡No te pierdas el Puente de Alconétar! Un puente sin río, pero no por eso menos digno. Es súper sencillo de localizar, justo al norte del pueblo. ¡Y se pueden hacer allí unas fotos muy interesantes!
A muy poca distancia, el embalse de Alcántara es ideal para la pesca y los deportes acuáticos. Y, si nada de esto te llama la atención porque no te gusta mucho el agua, no puedes dejar de pasar por ahí para buscar el Castillo de Floripes, que solo es visible cuando el nivel del agua está bajo.
Los alrededores también ofrecen bellos paisajes, especialmente el pinar de Garrovillas, donde habitan especies como la cigüeña negra y la cigüeña blanca. ¡Saca los prismáticos y a buscar.
¿Y qué manjares puedo probar aquí?
Como era de esperar, la gastronomía de Garrovillas está marcada por los sabores tradicionales de Extremadura. La repostería es uno de sus puntos fuertes, destacando mucho los dulces que se elaboran con almendra (¡cómo no!), como los cagajones, las tartas de almendra, las perrunillas y las chicas.
En cuanto a platos salados, la cocina local ofrece delicias como el buche con berzas, la chanfaina de cordero con arroz y el frite. Además, no puedes dejar de probar los derivados del cerdo, como el jamón ibérico y los embutidos.
¿Hay opciones sin gluten en el pueblo? De nuevo, solo hay una opción. ¡Pero una opción maravillosa! Las Hospederías de Extremadura siempre salvando nuestro día, y esta vez le ha tocado a la Hospedería Puente de Alconétar.
Su restaurante, Torre de Floripes, tiene varias opciones, incluidos menú del día, menú de caza, menú infantil, platos a la carta para comer, ¡y hasta un menú vegano! De precio, ronda los por 20-30€ por persona.
Consejitos prácticos para visitar Garrovillas de Alconétar
Cómo llegar: Garrovillas se encuentra a unos 40km al norte de Cáceres, lo que lo convierte en una escapada perfecta desde la capital extremeña. Desde Alcántara, hay 30 minutos y algo más de 31km.
Para llegar en coche desde Cáceres, se toma la EX-208 y se tarda, más o menos, media hora.
Si viajas en tren, la estación más cercana es Cáceres, y desde donde puedes tomar un autobús hasta Garrovillas. Y si como yo vienes desde Madrid, tienes unas tres horas de viaje en carretera y unos 300km.
Dónde dormir: Si quieres pernoctar en Garrovillas, hay varias opciones que incluyen la Hospedería Puente de Alconétar (75-85€ por noche) o la Hostería La Higuera (unos 65€ por noche). ¡Échale un ojillo!
Plus: ambas opciones aceptan mascotas. ¡Nos encantan los sitios así!



Cabezuela del Valle, Cáceres: sabor a cereza
La tercera parada de esta ruta mágica es Cabezuela del Valle, un pintoresco pueblo enclavado en el corazón mismo del Valle del Jerte.
Conocido por sus calles estrechas, sus muchas piscinas naturales y sus cerezas (¡ñam, ñam!), Cabezuela es, de nuevo, un destino ideal para seguir disfrutando de un turismo rural tranquilo y auténtico en Cáceres.
Fundado en tiempos medievales, este pueblo ha sabido preservar la esencia de sus orígenes, desde las estrechas calles de su casco histórico hasta sus iglesias y ermitas barrocas, todo ello envuelto por el verde paisaje que caracteriza al Valle del Jerte.
Declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1998, su casco antiguo es un verdadero laberinto. La localidad desciende por las laderas de un cerro hacia el río Jerte, que le da vida y una belleza natural única que se refleja en las piscinas naturales del río, ideales para disfrutar de un baño refrescante en veranito.
A lo largo de su historia, Cabezuela del Valle ha sido testigo de la convivencia de diversas culturas, desde la judía en la Edad Media, hasta su adaptación al siglo XXI como un lugar que combina la modernidad con un gran respeto a sus raíces.
¿Qué ver en Cabezuela del Valle?
El casco histórico de Cabezuela del Valle fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1998, y no es para menos. El trazado de sus calles, de origen medieval como ya te hemos contado, es algo que te transporta a esa época de un salto.
El pueblo tiene una disposición triangular (sí, como lo lees) que rompe con la estructura lineal de otras localidades de la zona. Este es un claro ejemplo de urbanismo medieval, lo que lo convierte en un lugar perfecto para explorar a pie.
Las calles empedradas y los callejones umbríos, como la famosa Calleja de la Cárcel o el Portal Viejo, evocan la antigua judería de la villa. De hecho, uno de los lugares más fascinantes del pueblo es La Aldea, la antigua judería del pueblo.
Aquí, puedes perderte por laberintos de callejones, admirando las casitas blancas con fachadas de piedra, algunos escudos nobiliarios y una atmósfera que conserva todo su encanto medieval.
Una de las principales joyas arquitectónicas de Cabezuela es la Iglesia de San Miguel Arcángel, construida sobre el solar de la que fuera una sinagoga. La torre de campanas, adosada a la iglesia, es uno de los elementos más antiguos de la construcción.
Cabezuela del Valle cuenta, además, con varias ermitas, todas del siglo XVIII, pero la que más destaca es la Ermita de la Virgen de Peñas Albas, patrona del pueblo. Eso sí, no dejes de visitar las demás ermitas como la de Santiago y San Felipe, El Cristo del Humilladero y San Antonio. ¡Algunas de ellas con unas panorámicas espectaculares del valle!
Hablando de vistas, yo considero que las más bonitas son las del Mirador de San Felipe. Desde aquí, podrás admirar todo el valle y las montañas que rodean Cabezuela, además de disfrutar de la tranquilidad de la zona.
A las afueras del pueblo se encuentran los restos del despoblado de Vadillo, un interesante y misterioso lugar para los amantes de la historia y el senderismo. Y también a las afueras está la famosísima Reserva Natural Garganta de los Infiernos, un lugar precioso para hacer una rutita y darse un chapuzón al final, si el tiempo acompaña. ¡Ideal para ir con tu peludito también!
Por cierto, si te gusta la escalada encontrarás en la zona de Las Monjas una excelente oportunidad para practicar este deporte en un entorno natural espectacular.
En Cabezuela, la cereza no es solo una fruta, es un símbolo de identidad. Puedes conocer más sobre este fruto visitando el Museo de la Cereza, donde aprenderás todo sobre su importancia en la economía local y cómo influye en la famosa Fiesta del Cerezo en Flor, a finales de marzo.
Y, oye, si tienes la oportunidad de visitar Cabezuela en Semana Santa, no puedes perderte la tradicional Quema del Judas. Se trata de una fiesta popular en la que un muñeco relleno de paja y pólvora es paseado por el pueblo antes de ser incendiado a la medianoche del Sábado de Gloria.
Por último, no dejes de explorar el Museo Escolar y el Centro de Interpretación sobre el Agua, donde descubrirás el papel crucial del agua en este pueblo. En el río Jerte, podrás disfrutar de las aguas frescas y cristalinas en piscinas naturales como la Pesquerona, El Simón, La Picaza y El Vao.
¿Qué puedes comer aquí?
La gastronomía de Cabezuela del Valle está profundamente marcada por los productos locales. Entre los platos más destacados se encuentran:
- Cordero asado: Preparado de manera tradicional, el cordero asado es uno de los platos más representativos de la cocina local de Cabezuela.
- Truchas del Jerte: Las truchas frescas del río Jerte son una delicia, y las puedes probar a la parrilla o hasta en guisos.
- Migas extremeñas: Un plato contundente y sabroso, típico de la región, que suele acompañarse de embutidos y carne.
- Cerezas, ¡por supuesto! En temporada (mayo-julio), las cerezas del Valle del Jerte son una auténtica joya que puedes degustar frescas o en postres (en tartas de cereza o buñuelos).
¿Hay opciones sin gluten? Si las hay, yo no las encontré. Así que, si vas y encuentras alguna, déjamelo saber en comentarios e iré a comprobarlo.
Consejitos prácticos para visitar Cabezuela del Valle
Cómo llegar: Cabezuela del Valle se encuentra en una ubicación privilegiada, perfectamente comunicada por carretera. Desde Garrovillas hay una hora y cuarto en coche y unos 103km.
Desde Plasencia, puedes llegar en unos 40 minutos a través de la N-110. También es accesible desde Ávila y Hervás, a través del Puerto de Honduras. Si vienes desde Cáceres, el trayecto es más largo, pero igual de sencillo, siguiendo la EX-203.
Y si como yo vienes de Madrid, está a tres horas en coche y unos 247km.
Dónde dormir: Como pasa en muchos pueblos, en Cabezuela lo que más abundan son los apartamentos rurales gestionados por particulares. Nosotros hemos visto que hay al menos dos que admiten mascotas: Apartamentos Lalola (108-120€ la noche) y Apartamentos Flores para Ángela (120-156€ la noche).



Cepeda, Salamanca: refugio entre montañas
Y así, casi sin más, hemos llegado a la última parada de esta ruta mágica. ¡Qué rápido acaba lo bueno!
En el corazón de la Sierra de Francia, en la provincia de Salamanca, se encuentra Cepeda, un pequeño y pintoresco pueblo que, a pesar de no ser uno de los destinos más conocidos de la región, esconde una belleza y una historia que te cautivarán. ¡Es una preciosidad!
Este encantador enclave, ubicado sobre una colina, se alza majestuoso entre paisajes montañosos y valles que parecen salidos de un cuento. Paseando pensé: «¿será esto lo más cerca que estaré de sentirme una princesa Disney?».
Con vistas panorámicas sobre el valle del río Francia, Cepeda es el lugar perfecto para desconectar de la rutina y sumergirse en un entorno natural sin igual. De hecho, si tuviésemos que elegir uno de los cuatro pueblos de la ruta para descansar y desconectar al 100%, este lugar sería el elegido para ello.
¿Qué ver en Cepeda?
Una de las primeras cosas que te cautivará al visitar Cepeda es su arquitectura local, de carácter austero y sencillo. A diferencia de otros pueblos cercanos, Cepeda no fue hogar de nobles ni grandes mansiones, pero su arquitectura, hecha de madera, piedra y adobe, refleja el modo de vida tradicional de sus habitantes.
Las calles, callejones y plazas del pueblo parecen invitarte a perderte en sus recovecos. Es todo un gusto descubrir poblaciones tan «anárquicas», desconcertantemente hermosas en su trazado laberíntico. ¡Me enamoró!
Entre los lugares más destacados, puedes encontrar la Plaza Mayor, presidida por un olmo centenario que es un símbolo vivo del pueblo, y la Iglesia de San Bartolomé, un templo de los siglos XVI-XVIII que combina varios estilos arquitectónicos, siendo el barroco el que predomina en su interior.
Otro de los grandes atractivos del patrimonio de Cepeda es la Torre de las Campanas, una torre exenta del siglo XVII que se separa de la iglesia por unas cuantas casas.
Entre los elementos más antiguos, también puedes visitar la Casa de los Judíos, un testigo de la presencia de la comunidad judía en la localidad. Aunque el edificio está en estado ruinoso, todavía conserva su arco gótico del siglo XV, lo que lo convierte en una parada obligatoria. ¡No te lo pierdas!
Las ermitas también tienen su protagonismo en Cepeda. La Ermita del Humilladero, a la entrada del pueblo, cuenta con un altar renacentista, mientras que la Ermita de San Marcos, aunque en ruinas, es también un punto importante en el itinerario de viaje.
¿Qué actividades se pueden hacer en el pueblo?
El entorno natural de Cepeda es otro de sus grandes atractivos. La Sierra de Francia es famosa por su impresionante biodiversidad, y Cepeda no es la excepción. El paisaje está marcado por densos bosques de robles, castaños, madroños, acebos y otros árboles autóctonos que dotan al lugar de un verde vibrante durante la primavera y de intensos tonos rojizos y ocres en otoño. ¡Súper «instagrameable» en cualquier época del año!
Si eres amante de la naturaleza y el senderismo, Cepeda ofrece una variedad de senderos señalizados que te permitirán disfrutar de todos estos paisajes de los que te hablo. Entre las rutas más destacadas se encuentra el Sendero PRSA-19 Cepeda-Monforte (de unos 4,8 km) y el Sendero PRSA-13 Cepeda-Herguijuela (de unos 4,3 km), ambos ideales para hacer a pie o en bicicleta.
A lo largo de estos caminos, podrás admirar la rica flora de la zona y, si tienes suerte, encontrarte con alguna de las especies de fauna que habitan en el bosque, como corzos, jabalíes, ardillas y zorros. ¡Pero respétalos y no los molestes! Fotografíalos a distancia, si quieres.
Como te vengo diciendo desde el principio, Cepeda es un lugar tranquilo, que se presta a los paseos. Como muchos pueblos de la zona, tiene un pasado agrícola y ganadero que se ve reflejado en sus paisajes, así que no te pierdas ni un solo detalle.
A lo largo de los años, la economía del pueblo se ha basado en la obtención de carbón vegetal, el pastoreo y el cultivo de productos como el vino, el lino y la cera.
Además, la arriería, una profesión vinculada a los mudéjares y moriscos, fue fundamental para el comercio local, ya que los arrieros recorrían las montañas transportando productos entre los pueblos de la zona. Y aunque ahora el turismo rural ha reemplazado oficios tan antiguos como este, Cepeda todavía sigue manteniendo ese espíritu.
¡Disfruta del entorno y de la verdadera slow life que ofrece este pueblo mágico!
¡Te dejamos algunas tradiciones y festividades curiosas!
Las principales fiestas de Cepeda son en honor a San Marcos (25 de abril) y San Bartolomé (24 de agosto). La primera es la más sencilla y de carácter agrícola y ganadero,mientras que la segunda es la más importante.
San Bartolomé comienza con el tradicional tamboril y la recogida de danzarines y ramajeras, quienes, tras una misa, desfilan en procesión por las calles. En la Plaza Mayor, se bailan danzas típicas, como el picao y el baile de la botella. ¡Precioso!
Los habitantes del pueblo también conservan otras tradiciones como «El Ramo» (en Sábado Santo), donde los muchachos colocan ramos de laurel, romero y otras plantas aromáticas en los balcones de las muchachas que pretenden, cada uno con un significado especial:
«El laurel, te quiero ver. El romero, te quiero. El manzano, te amo. El olivo, te olvido. De cerezas, firmeza.»
También está «La Alborada«, que se celebra la víspera de una boda, y en la que amigos y familiares de los novios, acompañados del tamboril, se acercan a su casa para cantarles y comer juntos. ¡Qué original!
Y hablando de comer…
Tras toda esta actividad, te entrará hambre. Es normal. Y Cepeda responde con todo un menú delicioso.
Uno de los platos más representativos del pueblo es el hornazo, un pan relleno que, en su versión local, lleva huevo duro, chorizo y lomo. La particularidad del hornazo de Cepeda es que está cubierto con una capa de azúcar, lo que le da un toque dulce que lo hace único en la región.
Otro plato típico es el limón serrano, una ensalada refrescante y ligera que combina limón, naranja, huevo y, en algunas versiones, chorizo o carne. Esta ensalada se aliña con sal, aceite, vinagre, un toque de vino y unas hojas de poleo, lo que le otorga un sabor único y aromático. ¡Aunque ya verás que tiene muchas variantes!
En cuanto al dulce, Cepeda también tiene una oferta casera muy amplia. Entre los más famosos destacan las perrunillas, los mantecados, los briñuelos y las rosquillas, perfectos para acompañar una taza de té o café.
Por último, si tienes la suerte de visitar Cepeda en verano, no puedes dejar de probar la lechehelá, un helado de leche que, aunque sencillito, es súper tradicional. Se prepara de manera artesanal y se disfruta tanto en familia como en las plazas del pueblo. Aunque en la actualidad ya no es tan común… ¡Hagamos que vuelva a ponerse de moda!
¿Hay opciones sin gluten? De nuevo, yo aquí tampoco las encontré. Me quedé con las ganas de probar muchas cosas. ¡Es muy triste! Aunque me queda el consuelo de los tontos, de preguntar por las recetas e intentar hacerlas yo en casa…
Consejitos prácticos para visitar Cepeda
Cómo llegar: Cepeda es fácilmente accesible desde diferentes puntos. Desde Cabezuela del Valle, hay 15km, y el trayecto en coche dura unos 20 minutos.
Si vienes desde Salamanca, Cepeda está a unos 40km y a unos 45 minutos en coche. Desde la ciudad, toma la A-66 en dirección a Béjar y sigue las señales hacia Cepeda. El trayecto es bastante directo y te permitirá disfrutar del paisaje de la región mientras te acercas al pueblo.
Si vienes desde Madrid, Cepeda se encuentra a unas 2 horas y 30 minutos en coche, aproximadamente 200km.
Dónde dormir: De nuevo, las casas y los apartamentos rurales van a ser tu mejor aliado en este pueblo. La Casona de los Peregrinos (100€ la noche) y la Casa Rural El Rincón de San Marcos (80€ la noche, con un mínimo de dos noches y para dos personas) admiten mascotas. ¡Pero hay muchísimas opciones y para todos los gustos!



Pero antes de dar esta entrada por terminada…
¡Lo prometido es deuda!
Te dejo por aquí el video que realicé para Pueblos Mágicos de España y que resume a la perfección lo que vas a encontrar en esta ruta. Espero que disfrutes de él casi tanto como disfruté yo haciéndolo.
Y recuerda que si te asalta alguna duda, puedes dejarme un comentario o contactarme sin problema. ¡Estoy para ayudarte!
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