Pasaporte de los Museos del Metro de Madrid: explora los tesoros más ocultos de la red
Si eres de los que piensa que un viaje en metro es solo para ir de un lado a otro, ¡prepárate para cambiar de opinión!
El Pasaporte de los Museos del Metro de Madrid no solo te permite moverte por la ciudad, sino que te invita a adentrarte en su mundo subterráneo y a descubrir sus tesoros más ocultos. ¡Como ya te adelantábamos con el título!
El Metro de Madrid está abarrotado de gente todo el tiempo, sí, pero también está lleno de historia, arte y muuuuuchas curiosidades.
En esta breve guía, te contamos todo lo que puedes descubrir con este pasaporte gratuito, cómo obtenerlo y por qué deberías lanzarte a explorar los fascinantes rincones del metro de Madrid. ¡Pasajeros al tren!
¿Qué vas a encontrar aquí?
- ¿Qué es el Pasaporte de los Museos del Metro?
- ¿Qué veré en este recorrido?
- Estación de Chamberí: un viaje en el tiempo
- Nave de Motores: el corazón energético de Metro
- Vestíbulo de Pacífico: revive la historia
- Trenes históricos de Chamartín: una ventana al origen
- Vestíbulo de Tirso de Molina: un secreto fantasmagórico
- Museo de Gran Vía: el templete recreado
- Museo de los Caños del Peral: el agua de Madrid
- Yacimiento paleontológico en Carpetana: ¿mamuts en Metro?
- ¿Cómo reservo las visitas?
- ¿Cómo puedo obtener el pasaporte?
- ¿Dónde puedo sellarlo?
¿Qué es el Pasaporte de los Museos del Metro?
No hará falta que os diga que Madrid es famosa por su arquitectura, museos y monumentos. Peeero también es reconocida por el rico patrimonio oculto bajo la superficie, dentro de su extensa red de Metro. ¡Vamos a descubrirlo!
El Pasaporte de los Museos del Metro de Madrid es una iniciativa única que te permite acceder de manera gratuita a varios espacios históricos muy emblemáticos. Con él, podrás descubrir la fascinante historia de Metro, su evolución a lo largo de los años y explorar sus secretos más sorprendentes, mientras coleccionas sellitos.
¡Una actividad genial para peques y mayores, y un reto para todos!
Lo mejor de todo es que cada estación y cada espacio histórico que visitas te cuenta una parte de la historia de la ciudad, desde sus orígenes hasta la Madrid moderna. ¡Una clase de Historia super divertida, creedme! Se aprende un montón.
Y… Si recorres todos los espacios y consigues todos los sellos, Metro de Madrid te dará una recompensa. ¡Pero tendrás que esperar hasta el final de este post para descubrir de qué se trata!
(¡ATENCIÓN! Puedes acceder a todos los lugares que te nombramos a continuación sin el pasaporte y todas las veces que quieras. Se trata de un juego para fomentar su visita y su posesión no es condición ni requisito necesario).

¿Qué veré en este recorrido?
Este pasaporte te lleva a través de una serie de puntos históricos que son, en su mayoría, auténticas joyas ocultas de la ciudad. Aquí te dejamos una lista más detallada de los lugares que puedes explorar:
Estación de Chamberí: un viaje en el tiempo
La Estación de Chamberí es probablemente el lugar más famoso de este recorrido y uno de los más emblemáticos del Metro de Madrid.
Inaugurada en 1919, esta estación fue cerrada al público en 1966, pero afortunadamente, en 2008 fue restaurada y transformada en una estación-museo, conservando su aspecto y esencia originales.
¡Y ahora podemos disfrutar de ella y de sus historias, un siglo después!
A través de los azulejos de cerámica vidriada y los carteles publicitarios de la época, podemos hacer un verdadero salto al pasado, cuando el Metro de Madrid era algo completamente nuevo para la ciudad.
Lo más impresionante de esta estación fantasma es cómo te permite revivir la atmósfera de principios del siglo XX. Es una maravilla que se conserven lugares como estos en Madrid.
Así que no solo visitarás una estación-museo, sino que también tendrás la oportunidad de ver cómo era el Metro de Madrid en sus primeros días.
La estación está situada en el barrio de Chamberí, en el distrito de Chamartín, al norte de Madrid, y más concretamente, en la Plaza de Chamberí.
Cómo llegar: Puedes ir en Metro hasta Alonso Martínez (líneas 4, 5 y 10), Bilbao (líneas 1 y 4), Iglesia (línea 1), Quevedo (línea 2) o Rubén Darío (línea 5), y caminar hasta la plaza.
También puedes ir en autobús, ya que paran cerca los número 3, 5, 16, 40, 61 y 147.

Nave de Motores: el corazón energético de Metro
La Nave de Motores es uno de los puntos más fascinantes y menos conocidos de la historia del Metro de Madrid.
Construida en 1923, esta nave se utilizaba para albergar las primeras máquinas de vapor que generaban la electricidad necesaria para el funcionamiento de la red ferroviaria. De esta manera, la Nave de Motores fue crucial en los primeros días del metro, cuando el sistema no estaba conectado a la red eléctrica general y dependía de su propia fuente de energía.
Es genial, porque se conserva casi en su totalidad con los equipos originales, incluidos los generadores, interruptores y transformadores de la época. ¡Uno casi puede escuchar el ruido que hacen las máquinas!
Con el tiempo, la llegada de la red eléctrica a Madrid hizo que las máquinas de vapor quedaran obsoletas y la nave fuera cerrada como planta generadora en 1960.
Aunque la actividad en la nave cesó, el edificio continuó siendo parte de la historia de Metro, y en la década de los 90, fue renovado y transformado en un centro de interpretación. ¡Y así podemos visitarlo y aprender más acerca de los inicios de la red y, también, de Madrid como gran ciudad!
Si llegados a este punto te estás preguntando cómo es que no la has visto antes, te diré que está ubicado cerca de la estación Pacífico, en el distrito de Retiro. Su dirección exacta es: C/ Antonio López, 153.
Cómo llegar: Puedes ir en Metro hasta Pacífico (líneas 1 y 6), Conde de Casal (linea 6) o Menéndez Pelayo (línea 1), y luego caminar hasta la nave.
También puedes ir en autobús, ya que paran cerca los número 10, 24, 37, 54, 56, 57, 141 y 156.

Vestíbulo de Pacífico: revive la historia
El antiguo vestíbulo de Pacífico, ubicado en la estación homónima, forma parte importante de la historia de la red.
Esta estación fue inaugurada en 1923 como parte de la prolongación de la línea 1 — para conectar Atocha con Puente de Vallecas –, una de las primeras expansiones importantes de Metro.
El vestíbulo fue diseñado para recibir a los viajeros con un estilo elegante y funcional, pero sobre todo… ¡luminoso! Porque, aunque nosotros estamos muy acostumbrados a meternos bajo tierra para acceder a sus instalaciones, los usuarios de aquella época era la primera vez que veían algo semejante.
Para muchos, el primer contacto con este medio de transporte tuvo que ser una experiencia sorprendente, y no exenta de cierta inquietud, ya que el concepto de viajar bajo tierra era, por aquel entonces, bastante impactante. ¡Daba un poco de mal rollo!
¿Y quién lo diseñó? Pues el reconocido arquitecto Antonio Palacios, el mismo que diseñó muchas otras de las estaciones más emblemáticas de Metro — como Gran Vía o la anteriormente mencionada Chamberí — y algunos de los lugares más icónicos de la capital, como el Palacio de Cibeles.
Lo más fascinante de este espacio es que, a pesar de los años, ha logrado mantener su esplendor original gracias a una meticulosa restauración. ¡Se conserva tal y como era en los años 20! Y eso nos permite experimentar lo que era acceder al Metro en sus primeras décadas de existencia.
Sin embargo, este espacio se cerró al público en 1966, cuando se realizaron modificaciones en la estación para ampliar los andenes. La necesidad de dar cabida a dos vagones más para poder atender al creciente número de viajeros hizo que el vestíbulo quedara obsoleto para el nuevo diseño de la estación.
Como ocurrió con otras estaciones históricas, el vestíbulo de Pacífico se cerró, pero afortunadamente, no fue del todo olvidado. ¡Por eso está congelado en el tiempo!
Mantiene su decoración original, como los famosos azulejos blancos viselados, que no solo ofrecían una apariencia más limpia y luminosa, sino que también eran muy fáciles de mantener. Los detalles en azul, que evocan el océano Pacífico, y los motivos florales siguen siendo una de las características más destacadas del diseño, dejando claro el simbolismo que une el nombre de la estación con el color del mar. ¿Conocías este detalle?
Cómo llegar: Puedes ir en Metro hasta Pacífico (líneas 1 y 6), y seguir las indicaciones que hay en la propia estación y que te llevarán al anden dónde se encuentra.
También puedes ir en autobús, ya que paran cerca los número 10, 24, 37, 54, 56, 57, 141 y 156. ¡Eso sí! Ten en cuenta que necesitarás entrar en Metro con un título de transporte válido (es decir, comprando billete o con tu abono transporte).

Trenes históricos de Chamartín: una ventana al origen
Si eres un apasionado de la historia del transporte y te fascina cómo han evolucionado los trenes de Metro de Madrid, esta es una parada imprescindible en tu itinerario. ¡Te va a flipar!
Este espacio único — como su nombre ya nos indica — se encuentra en la Estación de Chamartín, y aquí es donde más se aprende acerca de la historia de Metro. ¡Si puedes, empieza tu recorrido aquí!
La estación en sí fue inaugurada en 1967, pero la colección de trenes históricos expuestos en ella proviene de los primeros vehículos que circularon por la ciudad. Así podemos hacernos una idea de cómo fueron los inicios de esta red.
En sus primeros años, los trenes del metro eran tirados por locomotoras de vapor. Estos trenes no solo eran más lentos, sino que también requerían estaciones de ventilación y sistemas especiales para eliminar el humo.
A medida que el sistema de Metro creció, la electrificación se convirtió en una necesidad para aumentar la capacidad y la eficiencia del transporte. ¡Y se notan las mejoras!
La colección de trenes históricos de Chamartín incluye ejemplos de ambos tipos, lo que nos permite observar las diferencias en los diseños y la tecnología de aquellos primeros vehículos. Los que encontramos aquí estuvieron en servicio entre los años 1919 y 1965. ¡Todo un privilegio poder observarlos a día de hoy!
Cómo llegar: Puedes ir en Metro hasta Chamartín (líneas 1 y 10), y seguir las indicaciones que hay en la propia estación y que te llevarán al anden dónde se encuentra.
También puedes ir en autobús, ya que paran cerca los número 5, 80, 152 A, 154 A, 171 y 815. ¡Eso sí! Ten en cuenta que necesitarás entrar en Metro con un título de transporte válido (es decir, comprando billete o con tu abono transporte).


Vestíbulo de Tirso de Molina: un secreto fantasmagórico
El vestíbulo de la estación de Tirso de Molina es una de esas pequeñas joyas de la historia que, aunque muchos pasan por alto, merece la pena detenerse a contemplar.
Esta estación, con su arquitectura singular y su fascinante pasado, no solo es un punto de paso para los viajeros actuales (sí, este vestíbulo sigue en uso), sino también un fragmento escondido de la historia de Madrid que guarda secretos y leyendas. ¡Y cómo nos gustan las leyendas en El viaje de Bubi!
La estación se inauguró en 1921, originalmente con el nombre de Progreso, en homenaje a la plaza que por aquel entonces llevaba ese nombre. Sin embargo, antes de ser una estación de metro, este lugar albergaba un convento: el Convento de la Merced. Fundado en el siglo XVI, el convento fue hogar de los frailes de la Orden Mercedaria hasta su desamortización en 1834.
Una de las figuras más importantes de este convento fue Fray Gabriel Téllez, un monje que ingresó en 1600 y que, más tarde, se haría famoso bajo su nombre literario de Tirso de Molina. Fue en su honor que, en 1939, la estación pasó a llamarse así.
Como pasa con muchas otras estaciones, Tirso de Molina tiene varios accesos, así que si no quieres perderte este en particular, debes entrar por la boca de metroque da a la Plaza de Tirso de Molina y a la calle del Conde de Romanones.
Un elemento a destacar es el escudo antiguo de la ciudad de Madrid, realizado en cerámica con reflejos metálicos. Aunque déjame decirte que no siempre estuvo aquí, sino en la estación de Cuatro Caminos, ya que se creó para la inauguración de la línea 1 en 1919.
Sin embargo, el verdadero misterio de la estación de Tirso de Molina no reside únicamente en su arquitectura, sino en el oscuro secreto que esconden sus paredes. Durante la construcción de la estación, los obreros se encontraron con restos humanos, específicamente huesos que pertenecían a los frailes enterrados en el antiguo convento de la Merced.
Se dio aviso a las autoridades, quienes no sabían qué hacer con los restos. Finalmente, se optó por depositarlos en las paredes de la estación antes de colocar los azulejos. Un gesto que ha alimentado más de una historia inquietante…
Desde entonces, algunos viajeros afirman haber escuchado ruidos extraños y lamentos de frailes al pasar por la estación, sobre todo cuando los vagones circulan por las vías cercanas a donde se encontraron los restos. ¡Qué «yuyu»!
Y para «yuyu» el de la siguiente leyenda…
Al parecer, una joven subió una noche al último tren que pasaba por la estación. El vagón estaba casi vacío, con solo tres pasajeros: una anciana que la miraba fijamente, sin pestañear, y dos hombres sentados a su lado en silencio.
La muchacha, como es normal, comenzó a sentirse muy incómoda por la mirada penetrante de la anciana y la atmósfera extraña que se respiraba.
De repente, en la siguiente estación, un hombre se sentó junto a ella y, en voz baja, le dijo: «No te muevas, no hables, no la mires a la cara y bájate conmigo en la siguiente parada».
La chica, aterrada, decidió seguir las indicaciones del hombre. Cuando llegaron a la parada, se bajaron y él le explicó que era un médium y que la anciana estaba muerta, mientras que los dos hombres que la acompañaban eran los que la mantenían de alguna forma en ese estado. ¡Si me pasa algo así, no monto en Metro en un tiempo!
Cómo llegar: Puedes ir en Metro hasta Tirso de Molina (línea 1), y seguir las indicaciones que hay en la propia estación y que te llevarán a la salida dónde se encuentra.
También puedes ir en autobús, ya que paran cerca de la plaza los número 9, 23, 26, 32, 53, 65, 133 y 146.

Museo de Gran Vía: el templete recreado
La estación de Gran Vía fue inaugurada en 1919 dentro de la primera línea de Metro de Madrid, aunque durante su primer año tuvo otro nombre diferente: Red de San Luis, en referencia a la plaza donde se encuentra.
Su gran desnivel hizo necesario la colocación de un templete con ascensor para su acceso. El original, diseñado por Antonio Palacios, fue desmontado en 1970, por lo que en la actualidad solo se puede ver una réplica en el mismo sitio que ocupó en 1919.
(El original, por si te lo preguntas, está en Porriño, Pontevedra, la localidad natal de Palacios).
Durante las actuaciones de modernización y accesibilidad de la estación realizadas entre 2018 y 2021 aparecieron restos arqueológicos tanto de la antigua estación y hueco del ascensor, como del entorno en el que se ubica.
Estos restos están hoy expuestos al público en la propia estación, entre los que destacan otro escudo de Madrid, elementos decorativos de la estación del siglo XX — cenefas decoradas en su parte superior con cabezas de leones –, anuncios publicitarios de la época en los azulejos que revestían los peldaños de las escalinatas de la estación y una colección de objetos cotidianos del siglo XVIII.
Cómo llegar: Puedes ir en Metro hasta Tirso de Molina (líneas 1 y 5), y seguir las indicaciones que hay en la propia estación y que te llevarán a la salida dónde se encuentra.
También puedes ir en autobús, ya que paran cerca de la estación los número 001, 2, 3, 146 y 147. ¡Eso sí! Ten en cuenta que necesitarás entrar en Metro con un título de transporte válido (es decir, comprando billete o con tu abono transporte).

Museo de los Caños del Peral: el agua de Madrid
Otro de los más fascinantes de Metro se encuentra a diez metros de profundidad, en la estación de Ópera. Sí, has leído bien: dentro de esta estación, entre los andenes de la línea 2 y la línea 5, se esconde un pequeño museo dedicado a la historia del agua en Madrid.
Todo comienza en 2009, cuando, durante las obras de renovación de la estación, los trabajadores hicieron varios descubrimientos inesperados. Excavando bajo la Plaza de Isabel II, hallaron restos de la Fuente de los Caños del Peral, el Acueducto de Amaniel y una antigua alcantarilla que databan de los siglos XVI y XVII.
Estos restos pertenecen a uno de los sistemas hidráulicos más importantes de la historia madrileña, utilizado para abastecer de agua a la ciudad desde el reinado de Felipe II. ¡Una maravilla!
De hecho, ante el valor histórico de los hallazgos, Metro de Madrid modificó el proyecto de la estación para preservar estos vestigios, y creó un pequeño museo subterráneo que nos permite conocer cómo funcionaban estos antiguos sistemas de distribución de agua.
Una de las piezas clave del museo es la Fuente de los Caños del Peral, que recogía las aguas de un manantial cercano y, a través de un sistema de caños, las distribuía por la ciudad. En su época, fue vital para el abastecimiento de agua en Madrid, especialmente en la zona del Alcázar Real.
La fuente original, de 34 metros de longitud, se encontraba en lo que hoy es la Plaza de Isabel II y abastecía tanto a los madrileños como a los jardines reales.
Por otro lado, están expuestos algunos fragmentos del acueducto de Amaniel, que data del siglo XVII, fue construido para salvar el barranco del arroyo del Arenal y permitir el paso del agua desde la Dehesa de la Villa hasta el Palacio Real. Fue parte del llamado «Viaje de agua de Palacio», que surtió agua al Alcázar Real y a las casas de los alrededores durante siglos.
Y, finalmente, también podemos observar un pequeño fragmento de la alcantarilla del Arenal. Construida a lo largo del siglo XVI, su función era canalizar las aguas del arroyo del Arenal y, al mismo tiempo, recoger los desechos arrojadas por los habitantes de la ciudad.
Como os podéis imaginar, fue una obra fundamental para la urbanización de la zona y contribuyó a hacer más habitable el entorno cercano al Alcázar. En el museo, puedes ver cómo se construyeron las galerías subterráneas y cómo funcionaba este sistema de alcantarillado. ¡Allí aprendí un montón!
Cómo llegar: Puedes ir en Metro hasta Ópera (líneas 2, 5 y Ramal) y seguir las indicaciones que hay en la propia estación y que te llevarán al anden donde se encuentra.
También puedes ir en autobús, ya que paran cerca los número 18, 133, 146, 147 y 148. ¡Eso sí! Ten en cuenta que necesitarás entrar en Metro con un título de transporte válido (es decir, comprando billete o con tu abono transporte).

Yacimiento paleontológico en Carpetana: ¿mamuts en Metro?
Si alguna vez has pasado por la estación de Carpetana, en el barrio de Vista Alegre, y te has sorprendido por los murales y vitrinas con piezas prehistóricas, prepárate para conocer una historia que va mucho más allá de un simple descubrimiento arqueológico.
Lo que en su momento parecía un proyecto de renovación, se transformó en un hallazgo que nos transporta a hace más de 15 millones de años.
Durante las obras de remodelación de la estación, se encontraron cerca de 15.000 piezas fósiles, lo que representó uno de los hallazgos paleontológicos más importantes de Madrid. Estos restos pertenecen al Mioceno, un periodo geológico que empezó hace 23 millones de años y terminó hace unos 5 millones.
Los paleontólogos descubrieron fósiles de animales y flora de aquella época, como mandíbulas de caballos primitivos, huesos de rinocerontes y tortugas gigantes, y restos de mastodontes que vivieron en la zona.
¡Y nos encanta la réplica del mamut, que se ha instalado en una de las vitrinas de la estación! Este colosal animal, que parece estar listo para caminar por los andenes en cualquier momento, representa un impresionante recordatorio de los gigantes que habitaron la Tierra. ¡También Madrid!
A pesar de que el mamut no se encontró íntegro en las excavaciones, se han utilizado modelos y fragmentos de huesos para crear una maqueta que captura su impresionante tamaño. Y lo tenemos ahí, en una parada de Metro. ¿No es genial?
Cómo llegar: Puedes ir en Metro hasta Carpetana (línea 6) y seguir las indicaciones que hay en la propia estación y que te llevarán al lugar donde se encuentra.
También puedes ir en autobús, ya que paran cerca los número 17, 481 y 486. ¡Eso sí! Ten en cuenta que necesitarás entrar en Metro con un título de transporte válido (es decir, comprando billete o con tu abono transporte).

¿Cómo reservo las visitas?
Para asegurarme de que disfrutas de esta experiencia al máximo como yo, te cuento todo lo que necesitas saber sobre cómo organizar tu visita.
Aunque la entrada es gratuita, es imprescindible reservar plaza para visitar ciertos espacios museísticos. Los museos que requieren reserva de plaza son:
- Museo de los Caños del Peral
- Estación de Chamberí
- Nave de Motores de Pacífico
- Vestíbulo de Pacífico
- Trenes históricos de Chamartín
Solo es necesario reservar para estos cinco espacios. La visita libre NO está permitida en estos museos, por lo que no podrás acceder sin una plaza previamente reservada. ¡Acuérdate de lo que te digo!
Las reservas se habilitan durante la última semana del mes anterior a la visita, así que asegúrate de estar atento y hacer tu reserva lo antes posible en la web de los Museos de Metro de Madrid. Dado que las visitas a estos espacios históricos tienen una gran demanda, es recomendable que asegures tu entrada en cuanto esté disponible.
En la web podrás consultar los horarios disponibles, el número de plazas para cada visita y las instrucciones para el acceso. Asegúrate de elegir bien el día y la franja horaria que más te convenga. ¡Y cancela siempre que te surja algún inconveniente!
Recuerda que es importante llegar con tiempo suficiente. La mayoría de las visitas guiadas tienen una duración de entre 30 y 40 minutos, por lo que es importante ser puntual para disfrutar de la experiencia completa.
Además, como muchos de los museos están ubicados en espacios subterráneos, te recomiendo llevar ropa cómoda y algo de abrigo, ya que las condiciones de temperatura y humedad pueden variar. ¡A veces hace verdadero «frifri»!
¿Cómo puedo obtener el pasaporte?
Para conseguir un pasaporte, hay varias opciones. ¡Es muy sencillo!
Puedes obtenerlo de forma gratuita en varios puntos clave de la red: en la estación de Chamberí, en la Nave de Motores de Pacífico y en la exposición de trenes históricos de la estación de Chamartín.
Si no, también puedes acercarte a ninguna de estas estaciones, también puedes recoger tu pasaporte en las tiendas de Metro en las estaciones de Sol y Plaza de Castilla.
¡Eso sí! Solo se entrega un pasaporte por unidad familiar, por lo que si vas en grupo o con tu familia, solo necesitarás pedir uno para todo el conjunto.
¿Dónde puedo sellarlo?
El pasaporte solo puede sellarse en los siguientes puntos:
- Estación de Chamberí
- Nave de Motores de Pacífico
- Trenes históricos de Chamartín
- Tiendas de Metro de Sol y Plaza Castilla
Y entonces te preguntarás: ¿y cómo consigo los otros cinco sellos? ¡También es muy sencillo!
En los puntos sin recepción, hazte un selfie donde se te vea claramente. ¡Son la prueba de tu visita! Enséñalos en cualquiera de los anteriores puntos de sellado y voilà.
Ah! ¿Que llevas todo este rato queriendo saber cuál es la recompensa que da Metro a todos aquellos exploradores que completen el pasaporte? Pues verás…
Al terminar deberás llevar tu prueba de explorador a una de las dos tiendas de Metro que ya hemos mencionado y allí te harán entrega de lo siguiente: ¡un libro conmemorativo del primer centenario de la red!
Y ahora te toca a ti: ¿conocías ya esta iniciativa de Metro de Madrid? ¿Tienes algún consejo para aprovechar mejor el pasaporte de museos o alguna experiencia que compartir? ¡Te leo en comentarios!
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