Nueva York

Museo de Historia Natural de Nueva York: ciencia y diversión para toda la familia

El Museo Americano de Historia Natural de Nueva York (o el American Museum of Natural History) es uno de los destinos más fascinantes de la ciudad, no solo por su gran tamaño, sino por su capacidad para sorprender y educar a personas de todas las edades.

Con más de 150 años de historia, este museo se ha consolidado como uno de los más importantes del mundo, siendo un referente para quienes quieren pasar un buen rato mientras adquieren nuevo conocimiento sobre ciencia, historia natural y el universo.

Si estás planeando un viaje a Nueva York, deberías incluirlo en tu itinerario. ¡Es una pasada!

Ubicado en el Upper West Side, justo al lado del famosísimo Central Park, el Museo de Historia Natural es un espacio donde admirar fascinantes colecciones de fósiles, animales disecados y minerales, además de aprender sobre el cosmos, la evolución y la biodiversidad de nuestro planeta.

Pero, más allá de su valor educativo, el museo está lleno de diversión y actividades interactivas, así que es perfecto para disfrutar en familia. ¡Vas a flipar con la zona de los dinosaurios, ya verás!

En este post, te voy a guiar un poco a través de las principales atracciones, actividades y recomendaciones para que puedas disfrutar al máximo tu visita a este museo tan icónico.

Si planeas una escapada en familia, o si simplemente eres un amante de la ciencia y la historia, sigue leyendo para descubrir todo lo que este lugar tiene para ofrecerte. ¡Te va a sorprender!

¿Qué vas a encontrar aquí?

La historia detrás del museo

El Museo de Historia Natural de Nueva York, inaugurado en 1869, es uno de los museos más grandes y prestigiosos del mundo, con una misión clara: promover el conocimiento sobre el planeta, el universo y la vida en la Tierra.

Y con más de 33 millones de piezas en sus archivos, ¡vaya que si lo consigue!

Su historia se remonta a los esfuerzos de Albert Smith Bickmore, un zoólogo que dedicó su vida a la misión de acercar el mundo natural a la población neoyorquina. Gracias a su gran labor — y lo cabezón que era –, logró convencer a las autoridades de lo importante que era crear un espacio como este.

¡Y así sucedió! El 6 de abril de 1869, el entonces gobernador de Nueva York, John Thompson Hoffman, aprobó oficialmente la creación del museo.

En sus inicios, la institución tuvo como primera sede el edificio Arsenal, en Central Park. Sin embargo, el rápido crecimiento del museo y su popularidad entre la población hicieron que este espacio se quedara pequeño en poco tiempo.

Eso sí, los comienzos no siempre son fáciles.

De hecho, el museo estuvo a punto de cerrar en 1874, apenas cinco años después de su apertura, tras la costosa adquisición de una colección de invertebrados fósiles valorada en $65.000. Se esperaba recuperar la inversión mediante una cuota de suscripción al museo, pero el plan no funcionó.

Menos mal que al final se consiguió salvar, ¡o no estaríamos hablando de él ahora mismo!

Entre los fundadores del museo, destaca la figura de Theodore Roosevelt Sr., padre del futuro presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt Jr. Junto a él, otros influyentes personajes de la sociedad neoyorquina contribuyeron a hacer realidad el proyecto, entre ellos William T. Blodgett, coleccionista de arte, y Howard Potter, matemático.

Hoy en día, el museo sigue desempeñando un papel clave en la investigación científica, con más de 225 científicos en su equipo que llevan a cabo más de un centenar de expediciones cada año.

¡Siempre al día con los últimos avances en el estudio de los ecosistemas y la biodiversidad!

¿Qué puedo ver aquí?

El Museo abarca una variedad de temas, desde paleontología hasta astronomía, pasando por antropología, geología y biología.

Es un lugar donde se encuentran representaciones de la historia natural del planeta, los avances científicos más recientes y las maravillas del cosmos, todo bajo un mismo techo.

¿Todavía no te han entrado ganas de ir? No te preocupes, que todavía hay más.

Su extensa colección incluye desde fósiles y esqueletos de dinosaurios — un esqueleto completo de T-Rex o el cadáver de un dinosaurio de pico pato, entre muchos otros — y animales con miles y miles de años — como un mamut de hace 11.000 años –, hasta meteoritos que viajaron por el espacio hasta nosotros o un auténtico moai de la isla de Pascua.

Todo ello en un total de 45 salas. ¡Pura magia! Te dejo una pequeña lista de las que a mí más me gustaron, y un mapa para que puedas orientarte mejor antes de ir:

  • Sala Milstein de la Vida Oceánica. Con más de 750 criaturas marinas, esta sala se reconoce fácilmente por su réplica de una ballena azul de 29 metros de largo y 9.500 kilos.

  • Sala Bernard de Mamíferos Americanos. Aquí encontrarás 46 especies de mamíferos de América del Norte.

  • Sala de bosques de América del Norte. Te sentirás un poquito más pequeño al observar el diámetro de una secuoya gigante. ¡Y no cualquiera! Sino una de las más antiguas del mundo.

  • Salas de piedras preciosas y minerales Allison y Roberto Mignone. Más de 5,000 especímenes que revelan la increíble historia del origen de los minerales en la Tierra.

  • Sala de meteoritos Arthur Ross. Porque, querido lector, ¿quién no querría observar fragmentos de nuestro sistema solar y rocas traídas directamente de la superficie de Marte? ¡Me encantó!

  • Planetario Hayden. Aunque yo no accedí a él — porque requiere una entrada adicional –, si eres muy fan de F.R.I.E.N.D.S como lo soy yo, quizá te gustaría saber que fue aquí donde Ross trajo a Rachel en su cita al museo. ¡Tendré que volver, porque me han dicho que es espectacular!

  • Insectario de la familia de Susan y Peter J. Solomon. Allá donde pueda haber mariposas, nosotros tenemos que ir a verlas. Este insectario es una pasada, y su decoración es un sueño.

  • Sala de mamíferos africanos Akeley. Aquí encontrarás todos los grandes mamíferos de África y en el centro ocho elefantes en grupo.

  • Sendero cósmico Harriet y Robert Heilbrunn. Para que des un paseito mientras viajas a través de los 13 mil millones de años de la evolución cósmica, desde el Big Bang hasta la actualidad.

  • Salas de dinosaurios. ¡Son varias! Así que encuéntralas en el mapa, apúntalas y no te pierdas ninguna. Verlos todos es una experiencia impresionante.

¡AVISO! Lamentablemente, en los tiempos de la fundación de este museo, la caza era una actividad muy a la orden del día, así que no es de extrañar que muchos de los animales que se exponen aquí fueran producto de ella.

¿Y por qué hago este pequeño paréntesis para decirte esto? Porque creo que es importante poner en contexto este tipo de exposiciones, y que sepamos en qué momento se idearon.

Ahora sí, ¡sigamos!

Además de su enfoque educativo, el Museo de Historia Natural de Nueva York destaca por su edificio, el Theodore Roosevelt. Es uno de los más emblemáticos de la ciudad, y seguro que te suena por haber servido como escenario para importantes documentales y películas, como Noche en el Museo.

Aunque déjame que rompa un poco la magia de este momento… La película se grabó en Vancouver, en Canadá, y de este edificio solo se utilizaron los exteriores. ¡El interior no tiene mucho que ver, así que no te decepciones mucho!

10 (+1) curiosidades

Quien me conoce bien sabe que me encantan las curiosidades de los lugares con tanta historia, y que intento, siempre que puedo, recuperar al menos 10 de ellas. ¡Y yo te traigo siempre una más de regalito!

Aquí van algunas de las más interesantes sobre el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York:

  1. En diciembre de 2024, el museo presentó a «Apex», uno de los esqueletos de estegosaurio más completos jamás encontrados, adquirido por el filántropo Ken Griffin por $44.6 millones.

  2. El museo alberga el meteorito Ahnighito, que pesa 31 toneladas, siendo el meteorito más grande en exhibición en cualquier museo y el más grande jamás movido por el hombre. ¡Y es solo una fracción de uno más grande que cayó del espacio!

  3. Y con relación a la anterior, el museo tiene una de las colecciones de meteoritos más grandes del mundo, que incluye otros como el meteorito de Canyon Diablo.

  4. El museo fue víctima de un gran robo en 1974. ¡Súper peliculero, además! Jack Murphy, un surfista de 27 años, entró junto con otras dos personas más en el museo para dirigirse hasta el salón de las joyas. Con un cortador de vidrio y una escobilla — literal, como en las películas — rompieron unas vitrinas y se llevaron rubíes y otras piedras preciosas, algunas de las cuales — como un Eagle Diamond de 14 quilates — nunca se lograron recuperar. Y si te lo preguntas, sí, lo acabaron pillando y metiendo en la cárcel.

  5. Hoy en día, este museo tiene una de las bibliotecas más grandes del Hemisferio Norte, pero hubo un par de años donde sólo tuvo un libro. Así que ya sabes, si alguna vez piensas que tienes pocos libros, recuerda que hubo una vez en la que el Museo Americano de Historia Natural tuvo menos.

  6. Si el museo te parece que está lleno de cosas y que tardarías días en verlo todo con detenimiento, déjame decirte que lo que se expone es solo un 10% de lo que esconde. En su sótano tiene guardado el otro 90%.

  7. En su colección visible puedes encontrar cosas tan maravillosas como su ítem más antiguo y pequeño. ¿Sabes de qué se trata? ¡Pues no es de nuestro planeta! Es un frasquito con polvo de estrellas. Y dentro hay unos 60 quintillones de nanodiamantes.

  8. El tamaño de la réplica de la ballena azul ya lo conoces, porque lo he mencionado antes. ¿Pero alguna vez te has preguntado cómo hacen para limpiarle el polvo? Pues esto sucede una vez al año y el baño dura días. ¡Puedes ver un time-lapse aquí!

  9. Durante la II Guerra Mundial, el museo sirvió como base para formar soldados en espionaje y técnicas de camuflaje.

  10. En la década de 1930, hubo una propuesta para construir una pasarela a través de Central Park que conectara el museo con el Museo Metropolitano de Arte, aunque nunca se llevó a cabo.

Y de regalo te diré que, si quieres, puedes pasar aquí una noche y sentirte un poco como Ben Stiller en la película de Noche en el Museo. La experiencia es solo para niños de entre 6 y 13 años o adultos de más de 21.

En el caso de los adultos, se organizan fiestas de pijamas aquí, con una cena buffet, champán y música jazz. Ah, y si quisieras montar aquí una fiesta o celebrar tu boda, también podrías.

¿No te parece algo súper original?

Información práctica

Si estás planeando visitar el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, es fundamental conocer algunos detalles logísticos que te ayudarán a aprovechar al máximo la experiencia.

Desde los horarios de apertura hasta cómo llegar y qué tipo de entradas elegir, aquí te comparto todo lo que necesitas saber antes de tu visita, con la información más actualizada.

¿Cómo llegar?

El museo está situado en el 200 Central Park West, y llegar a él es muy sencillo. ¡Tienes dos opciones!

Puedes pillar el autobús (líneas M7, M10, M11, M79, M86 y M104) o el subway (81st St. Museum of Natural History Station, líneas B y C). ¡Sencillo!

Horarios y tarifas

El museo abre todos los días de 10:00 a 17:30, menos el día de Acción de Gracias y el día de Navidad.

Hay algunas exhibiciones que cierran por mantenimiento, pero puedes ver cuáles son y qué días exactamente son los que no estarán abiertas al público aquí.

La entrada general cuesta $30, mientras que los niños de entre 3 y 12 años solo pagan $18. Los estudiantes — con un carné valido — y los mayores de 60 años pagan $24.

¡Por cierto! Ahora mismo hay cinco exhibiciones que no entran dentro del precio de la entrada general. Para verlas tienes dos opciones: adiquirir una entrada general + 1, que costaría $36, o adquirir una entrada general + todas, que costaría $41.

Estos son los precios de adulto, para que tengas una referencia.

Una de las formas más cómodas y económicas de visitar el museo es a través de las tarjetas turísticas de Nueva York. La entrada general al museo está incluida en prácticamente todas ellas, lo que te permite ahorrar tiempo y dinero durante tu estancia en la ciudad.

Por si te preguntas cuál puede irte mejor para esta atracción concreta, la New York CityPASS es la única tarjeta que, además de la entrada general, incluye una exposición temporal del museo sin coste adicional.

Por cierto, la última hora del día es gratis, pero ten en cuenta que empiezan a desalojar siempre 15 minutos antes del cierre, así que solo podrás pasar dentro 45 minutos. ¡No te dará tiempo a mucho!

Más info útil para tu visita

El museo está muy comprometido con ofrecer una experiencia accesible, cómoda y enriquecedora para todos sus visitantes. Ya sea que estés aquí por primera vez o que estés repitiendo la experiencia, estos detalles te ayudarán a disfrutarla al máximo.

Accesibilidad

El museo es totalmente accesible para personas con movilidad reducida y otros tipos de discapacidad. Hay recursos para personas con discapacidad auditiva o visual, como dispositivos de asistencia auditiva y mapas táctiles.

Las entradas accesibles se encuentran en la calle 81 (puerta Rose Center for Earth and Space) y en el nuevo Richard Gilder Center. Además, hay ascensores disponibles para acceder a todos los pisos del museo y el museo dispone de sillas de ruedas gratuitas, que se pueden solicitar en el guardarropa.

Si lo necesitas, has de saber que también se permite el ingreso de animales de servicio.

Servicios adicionales

Durante tu visita puedes aprovechar varios servicios pensados para que tu experiencia sea más cómoda:

  • Wi-Fi gratuito en todo el recinto.
  • Guardarropa disponible para dejar abrigos o mochilas grandes.
  • Mapa del museo en papel y versión digital en su app gratuita «Explorer», que incluye rutas sugeridas, geolocalización y descripciones de las salas.
  • Tiendas de regalos con productos relacionados con la ciencia, los dinosaurios, el espacio…
  • Zonas de comida con varias opciones, desde cafeterías hasta restaurantes más amplios. Comer en el museo fuera de los lugares acotados para ello está prohibido, pero puedes salir y volver a entrar más tarde.

Consejos prácticos

Yo te recomendaría llegar temprano. Las mañanas, justo al abrir, suelen ser más tranquilas, y te permitirás disfrutar de las exposiciones sin aglomeraciones. Ponte en la cola lo antes posible, ese es mi primer consejo.

Por otro lado, planea tu recorrido. ¡El museo es enorme! Revisa el mapa antes de llegar o descarga su app para ubicar las salas que más te interesen, sobre todo si vas con el tiempo justo.

Consulta también qué exposiciones temporales hay durante tu visita, ya que muchas merecen la pena.

¡Lleva calzado cómodo! Puedes tomarte este consejo como uno general para tu viaje a Nueva York, ya que vas a caminar mucho. En el museo, algunas salas están conectadas por largos pasillos o escaleras y vas a agradecer ir lo más cómodo posible.

Por último, evita los fines de semana, si puedes. Para una experiencia más tranquila, especialmente si viajas con niños pequeños o prefieres ver las piezas con más calma, es mejor visitar el museo entre semana y no en fin de semana o festivo.

Y a ti, ¿qué es lo que más te llama la atención de este museo? ¿Eres más de dinosaurios, del espacio o de los océanos? ¡Te leo en los comentarios!

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