Madrid,  España

Un paseo por el Palacio de Godoy, un gran símbolo del Madrid de los Austrias

Poco visitado, el Palacio del Marqués de Grimaldi — más conocido como Palacio de Godoy — se encuentra justo enfrente del Senado, en la Plaza de la Marina Española, un lugar estratégico y con mucho significado histórico en Madrid.

Este edificio, construido entre 1776 y 1782, fue encargado inicialmente por el Marqués de Grimaldi, un influyente ministro de Carlos III. Es un claro ejemplo de la arquitectura neoclásica que marcó aquella época en la ciudad.

Más tarde, pasó a ser la residencia de Manuel Godoy, valido del rey Carlos IV y una figura clave de la historia española de finales del siglo XVIII y principios del XIX. ¡Vaya pieza, Godoy!

Aunque normalmente no está abierto para visitas (en este post te cuento cuándo sí), acercarse hasta él es una manera perfecta de imaginar cómo era Madrid en aquellos años y de descubrir parte de la historia política y social que marcó el rumbo de España.

Y es que, a lo largo de su historia, el palacio ha tenido varios usos. ¿Te vienes a descubrir su historia?

Un palacio con muchas vidas

El Palacio de Godoy está justo al lado del Palacio Real, en un lugar súper estratégico para la política de Madrid desde finales del siglo XVIII. Y fue Carlos III quien decidió que su primer secretario de Estado necesitaba un lugar especial donde vivir y trabajar.

De esta forma, en 1775 encargó a Francesco Sabatini, su arquitecto favorito (como ya sabemos), la construcción de este palacio, que además iba a estar en plena zona de poder, pegado a su residencia real.

La idea era que el palacio fuera para el Marqués de Grimaldi, que entonces era el secretario de Estado. Pero lo curioso es que Grimaldi nunca llegó a vivir allí. Antes de que la obra terminara en 1778, ya había cambiado de secretario y quien se instaló fue el Conde de Floridablanca, que vivió ahí unos diez años.

¿Te imaginas que un rey te prepara un casoplón y tú nunca llegas a usarlo? ¡Qué terrible!

Luego llegó Manuel Godoy, el personaje más famoso — y polémico — de esta historia, que en 1792 compró el palacio para él. Y no solo eso, sino que fue comprando casas cercanas para hacerlo más grande y más impresionante.

Este fue el momento de mayor esplendor del palacio. Godoy vivía a todo lujo, rodeado de arte y cultura. De hecho, aquí se guardaron piezas súper importantes, como las famosas Majas de Goya y la Venus del Espejo de Velázquez.

Solo imaginar este lugar en aquellos años ya impresiona, ¿no te parece?

Pero la historia del palacio no se queda ahí. En 1807, Godoy vende el edificio a la Corona, aunque se reserva las habitaciones que daban a la calle Bailén. Pero poco después, tras el Motín de Aranjuez, pierde todos sus bienes y propiedades, incluido el palacio.

Después, con la invasión francesa en 1808, el palacio se convierte en la residencia del general Joachim Murat, cuñado de Napoleón y comandante de las tropas francesas en Madrid.

Desde aquí, Murat dirigió las tropas durante los famosos sucesos del 2 de mayo, una fecha clave para la historia de España y de Madrid. ¡Tengo pendiente contarte muchas cosas de esta época!

Cuando terminó la guerra, el palacio dejó de ser residencia para convertirse en sede de varias instituciones. Fue la Biblioteca Real, luego las secretarías de Gracia y Justicia, Guerra, Marina y Hacienda. Durante mucho tiempo, fue conocido como la Casa de los Ministerios.

Un incendio en 1846 destruyó gran parte del edificio y, después de eso, solo quedó la Secretaría de Marina. De hecho, el nombre de la plaza donde está ahora, Plaza de la Marina Española, viene de la presencia de este ministerio. Una curiosidad que te doy gratis.

En el siglo XX, el palacio sufrió una gran pérdida: en 1931 se derribó casi un tercio del edificio para ensanchar la calle Bailén, justo la zona donde estaban las habitaciones privadas de Godoy. La fachada que ves hoy en esa calle se construyó en los años 40, intentando mantener el estilo original.

En esos años, también se convirtió en Museo del Pueblo Español y, desde 1975, es la sede del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, que sigue ahí hoy en día.

El palacio fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1962 y Bien de Interés Cultural en el 2000, porque, como ya habrás comprobado, es un edificio con mucha historia y muchísimo valor para Madrid. ¡Y había que protegerlo!

Y ojo, que hay más: en 2019, durante unas obras en la cercana Plaza de España, aparecieron restos de la parte del palacio que se había derribado. Estos restos están bastante bien conservados y tanto la Comunidad de Madrid como el Ayuntamiento quieren preservarlos para que, en el futuro, se puedan visitar.

¿Y quién te llevará allí cuando eso ocurra? ¡Pues El viaje de Bubi, está claro!

Sobrio por fuera, sorprendente por dentro

Hoy en día, el Palacio de Godoy no es un museo como tal ni está siempre abierto al público como otros edificios históricos de Madrid.

Como ya te he contado antes, funciona como sede del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, un organismo dependiente del Ministerio de la Presidencia.

Aun así, sí que hay formas de conocer parte del edificio por dentro y merece muchísimo la pena, sobre todo si te interesa la historia, la arquitectura o simplemente tienes curiosidad por la ciudad. ¡En el siguiente apartado te las desvelo todas!

Aunque no es el típico palacio que deslumbra con grandes fachadas decoradas o amplios jardines, el Palacio de Godoy tiene un encanto discreto. Desde fuera puede parecer algo austero, pero es fiel reflejo del estilo de Sabatini, que apostaba por la simetría, el equilibrio y la funcionalidad.

El arquitecto utilizó ladrillo y piedra en su construcción, con una fachada organizada al milímetro: ventanales alineados, formas sencillas y una entrada principal con arco de medio punto y balcón central que da cierta presencia al edificio sin pasarse de pomposo.

Tiene tres niveles: un piso bajo, un entresuelo intermedio y la planta principal. Todo muy medido, muy clásico. ¡Muy del momento!

Pero lo realmente especial está en el interior.

Lo más llamativo es, sin duda, la escalera principal. Aunque el espacio donde se construyó no era demasiado amplio, el diseño hizo que pareciera mucho más grande de lo que es en realidad.

¿Cómo? Colocando los escalones laterales en continuidad con los muros, lo que genera un efecto visual de amplitud. Es una escalera elegante, bien pensada, y para muchos (me incluyo), el elemento arquitectónico más interesante del palacio.

En sus tiempos de máximo esplendor, sobre todo cuando Godoy vivía aquí, el interior del palacio estaba lleno de lujo. Contaba con 29 estancias en la planta principal, entre ellas un oratorio, un gran salón con columnas y sus habitaciones personales, que daban justo a la calle Bailén.

En la planta baja estaban las dependencias del servicio, una biblioteca, un archivo, las habitaciones de verano de la condesa y hasta un gabinete de Historia Natural. ¡Casi como tener un pequeño mundo dentro del edificio!

Lamentablemente, gran parte de esa decoración se perdió con el tiempo, especialmente después del incendio de 1846 y la demolición parcial en 1931, cuando se amplió la calle Bailén.

De hecho, lo que se destruyó incluía las habitaciones privadas de Godoy, así que la parte más personal del palacio desapareció para siempre. Aun así, se conservan algunos elementos importantes, y lo que ves hoy es una reconstrucción bastante fiel del espíritu original del edificio.

El verdadero tesoro está en las estancias que se abren solo en momentos concretos del año.

En estas visitas es cuando puedes ver en todo su esplendor la gran escalera diseñada por Dugourc, el Salón de Tapices decorado con piezas del siglo XVIII, el Aula-Capilla — una antigua capilla transformada en espacio académico — o incluso algunas estancias privadas que conservan frescos originales en los techos, como las habitaciones de la condesa.

Aunque no es tan espectacular como otros, ¡este palacio sorprende un montón!

Información práctica

En una ciudad donde cada adoquín parece tener un pasado ilustre, el Palacio de Godoy sigue siendo uno de esos secretos bien guardados que tiene la capital.

De hecho, no es un lugar que suela aparecer en las guías más conocidas de Madrid, ni uno de esos edificios que se pueden visitar siempre y en cualquier momento. Aquí hay que venir con intención.

Y aunque su acceso está algo más limitado que en otros palacios madrileños, hay formas de conocerlo por dentro. Si te ha picado la curiosidad (o ya te estás imaginando paseando por alguno de sus salones neoclásicos), aquí te dejo todo lo que necesitas saber para organizar tu visita.

¿Cómo llegar?

Para empezar, el Palacio de Godoy (o del Marqués de Grimaldi) está ubicado en la Plaza de la Marina Española, número 9.

La mejor forma de llegar es caminando o en transporte público, ya que la zona está muy transitada.

Si vienes en metro, tienes varias opciones: la estación de Ópera (líneas 2, 5 y Ramal) está a cinco minutos andando, y desde ahí solo tienes que subir por la calle de la Escalinata o la calle del Lazo hasta alcanzar la plaza.

También puedes bajarte en Plaza de España (líneas 3 y 10), salir por la calle de Leganitos y bordear la Plaza de Oriente, o desde Santo Domingo (línea 2), caminar por la cuesta de Santo Domingo hacia arriba y girar a la izquierda al llegar a la plaza.

Si prefieres llegar en autobús, las líneas 25, 39, 46, 75, 138, 147 y la C1 tienen paradas cercanas en calles como Bailén, Gran Vía o Cuesta de San Vicente.

Y si vienes desde fuera de Madrid o desde otras zonas de la ciudad en Cercanías Renfe, la estación de Príncipe Pío te deja a unos 10-12 minutos a pie del palacio, subiendo por el Paseo de la Florida y cruzando hacia los jardines de Sabatini.

En cualquier caso, el paseo hasta la plaza es parte del encanto: todo el entorno está cargado de historia. ¡Y es una de las zonas más bonitas que tiene Madrid!

¿Cuándo y cómo visitarlo?

Aunque lo habitual es disfrutar el palacio desde el exterior, su interior se puede visitar en momentos concretos del año o accediendo a los espacios abiertos al público, como la biblioteca del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, que funciona como sala de lectura y está abierta de lunes a viernes, de 9:00 a 20:00 (con horario reducido en agosto).

En este caso, la entrada es libre, sin necesidad de cita previa. ¡Pero verás la escalera y poco más!

Para poder conocerlo más a fondo, el Palacio abre sus puertas de forma puntual durante jornadas especiales como la Semana de la Constitución, organizadas por el centro de estudios.

Si te interesa, podrás reservar en esta página web cuando se acerque un poco más la fecha.

También participa a menudo en iniciativas como el programa ¡Bienvenidos a Palacio!, de la Comunidad de Madrid, o durante eventos como la Semana de la Arquitectura.

Todas las visitas requieren inscripción previa, ya que el aforo es limitado, pero suelen ser gratuitas y muy recomendables para quienes disfrutan del patrimonio menos conocido de Madrid.

Así que, si lo tienes en tu lista, conviene que estés bien atento a todas estas fechas para no perder la oportunidad. ¡Intentaré mantenerte al tanto, sobre todo en Instagram!

Ahora que ya conoces un poco más sobre el Palacio de Godoy, ¿te animas a acercarte y descubrirlo por ti mismo, querido lector?

¡Déjame todos tus comentarios y preguntas, me encantará leerte y ayudarte a seguir explorando esta ciudad llena de historia!

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