Madrid,  España

Cómo visitar el Senado de España: una guía rápida para un plan diferente en Madrid

Si vienes a Madrid y estás buscando un plan gratuito, visitar el Senado de España puede sorprenderte.

Este emblemático edificio, situado junto a la Plaza de Oriente, abre sus puertas al público de vez en cuando con visitas guiadas que mezclan arte, historia y política. ¡Y son una maravilla!

El Senado es una de las cámaras que forman las Cortes Generales, el órgano legislativo español. Su función principal es revisar y aprobar leyes, pero también tiene un papel importante en la política del país.

Eso sí, más allá de su relevancia política, el edificio en sí es un monumento con siglos de historia, que ha pasado por diferentes fases y usos antes de convertirse en lo que es hoy.

En esta guía rápida te voy a contar paso a paso cómo organizar tu visita: desde dónde está ubicado y cómo puedes reservar tu entrada, hasta qué espacios podrás recorrer y qué cosas interesantes no te puedes perder.

También te daré algunos consejitos prácticos para que tu experiencia sea cómoda y enriquecedora. ¿Qué tal te suena el plan?

¿Qué es el Senado y cuál es su historia?

El Senado es la Cámara Alta de las Cortes Generales (el Parlamento español, vamos) y forma parte del poder legislativo junto con el Congreso de los Diputados, aunque sus funciones son muy distintas.

Mientras que el Congreso representa directamente al pueblo español, el Senado tiene como misión principal representar a los territorios del Estado, es decir, a las comunidades autónomas y a las provincias.

En la práctica, el Senado participa en la creación y revisión de las leyes, controla la acción del Gobierno, y puede proponer iniciativas legislativas, además de ejercer funciones como la aprobación del uso del artículo 155 de la Constitución — cuando una comunidad autónoma incumple gravemente sus obligaciones.

Aunque en muchos casos el Congreso tiene la última palabra, el papel del Senado es clave en el proceso legislativo y en el equilibrio institucional de España.

El Senado actual se constituyó como tal en 1834, durante el reinado de Isabel II, en el marco del proceso de transición hacia una monarquía constitucional.

Nació bajo el nombre de Estamento de Próceres del Reino, inspirado en el modelo del House of Lords británico (enseguida te vas a dar cuenta de hasta qué punto es así cuando lo visites), y fue evolucionando hasta adquirir el formato bicameral que conocemos hoy.

Desde entonces, ha pasado por distintas etapas según los cambios de régimen político en España. Te las resumo muy brevemente:

  • 1834-1873: Senado bajo la monarquía constitucional, con períodos de suspensión.
  • 1873-1874: Abolido durante la Primera República.
  • 1876-1923: Restauración monárquica y vuelta del Senado.
  • 1931-1939: Eliminado de nuevo durante la Segunda República.
  • 1939-1977: No existió durante la dictadura franquista.
  • Desde 1977: Reinstaurado con la democracia y regulado por la Constitución de 1978.

Por cierto, sus miembros se eligen por sufragio directo en las provincias y también son designados por los parlamentos autonómicos, lo que le da una doble legitimidad: por la vía electoral y por las comunidades autónomas.

¿Y del edificio qué me cuentas?

¡Pues claro que sí! Aquí si contamos la historia de un sitio, la contamos bien.

Vamos a hablar un poco acerca del edificio, pero empezaré por decirte que el lugar donde se encuentra hoy el Senado no fue construido para ese fin.

Su origen se remonta al siglo XVI, cuando funcionaba como el Colegio de Doña María de Aragón, una institución educativa y religiosa fundada por orden de Felipe II y gestionada por los monjes dominicos.

Es decir, que durante siglos este lugar funcionó como centro de formación para teólogos y filósofos. ¡Nada que ver con su función actual, como ves!

En el siglo XIX, tras la desamortización de Mendizábal (1836, por si quieres fechas exactas), el edificio fue expropiado y destinado a nuevos usos públicos. En 1837 se adaptó para acoger sesiones parlamentarias, y desde entonces es la sede permanente del Senado.

A lo largo de los años, el edificio ha sido objeto de diversas reformas y ampliaciones. La más importante se llevó a cabo en el siglo XX, cuando se construyó un nuevo edificio anexo para ampliar los espacios de trabajo y servicios.

En las visita guiadas, podrás ver ambos, así que no te preocupes. El nuevo no es tan espectacular como el viejo (como suele pasar con todas las nuevas construcciones), pero seguro que lo reconoces enseguida tras haberlo visto tantas y tantas veces por televisión.

A pesar de estos cambios, el Senado ha conservado zonas históricas que aún pueden visitarse, como el Antiguo Salón de Sesiones, que mantiene su mobiliario y diseño original del siglo XIX.

El resultado es un espacio que nos permite recorrer más de 500 años de historia política, religiosa y cultural de España en un solo edificio. ¿No suena interesante?

¿Qué se ve durante la visita?

A lo largo del recorrido guiado, que dura aproximadamente entre 45 minutos y una hora, podrás acceder a varias salas y espacios representativos del edificio, muchos de ellos normalmente cerrados al público.

Aquí te cuento un poco lo más destacado que vas a ver durante la visita. ¡Allá voy!

El Antiguo Salón de Sesiones

Es uno de los espacios más impresionantes del recorrido, y mi favorito sin ninguna duda.

Se utilizó como hemiciclo principal desde 1850 hasta 1980 y, al entrar, lo primero que te va a llamar la atención es su disposición semicircular, muy al estilo de los parlamentos clásicos.

Las bancadas de madera tallada, el estrado de la Presidencia y los retratos de antiguos senadores y presidentes le dan también un aire bastante solemne. Aquí la guía te explicará cómo se organizaban los debates, qué papel jugaba cada miembro y por qué este salón dejó de usarse.

Y es que, aunque ya no se usa para sesiones parlamentarias — aunque sí se sigue utilizando para algunos actos parlamentarios e institucionales –, se conserva casi intacto y está declarado Bien de Interés Cultural.

El Salón de Plenos actual

Como ya te he adelantado antes, también conocerás el Salón de Plenos moderno, que es donde se celebran hoy las sesiones del Senado. ¡Accedes directamente al hemiciclo!

De hecho, esta suele ser la primera parada que se hace nada más comenzar la visita. Te darás cuenta más tarde que el contraste con el salón anterior es más que evidente: aquí todo es más funcional, con tecnología integrada y un diseño mucho más sobrio (y moderno, claro).

Desde aquí podrás imaginarte los debates, las votaciones y el ambiente que se vive en un pleno real.

Si tienes suerte y no hay sesión ese día, podrás estar un rato observando el espacio mientras la guía te explica cómo se reparten los escaños, qué partidos hay representados y cómo se toman las decisiones. ¡Súper interesante!

La biblioteca, que parece sacada de Hogwarts

Si la visita lo permite (porque, al parecer, no siempre se incluye), también se accede a la Biblioteca del Senado, y aquí sí que es fácil quedarse con la boca abierta.

¡El espacio es impresionante! Techos altos, madera oscura, vitrinas de hierro forjado, luz natural desde los lucernarios y estanterías repletas de volúmenes antiguos… Muy Hogwarts, la verdad.

La biblioteca fue reformada en el siglo XIX y hoy conserva más de 340.000 libros, muchos de ellos históricos. Verás algunos incunables, ediciones antiguas de leyes, la primera gramática de Nebrija… No hace falta ser un amante de los libros para apreciar lo especial que es este lugar.

El Salón de Conferencias o de Pasos Perdidos

Este salón fue diseñado en 1877 por el arquitecto Agustín Ortiz de Villajos como parte de una gran reforma del edificio. La idea era crear un lugar cómodo y representativo donde los senadores pudieran reunirse y conversar durante los recesos parlamentarios.

Se construyó sobre uno de los antiguos patios del convento agustino que ocupaba el solar del actual Senado, y desde entonces se ha convertido en otro de sus espacios más emblemáticos.

El estilo es neoclásico, con una gran bóveda central, lucernarios que iluminan el salón con luz natural, y una fila de 24 pilastras corintias. Pero para mí, lo mejor está en las paredes: verás cuadros que representan momentos clave de la historia de España, como La rendición de Granada o La jura de la Constitución por la reina regente María Cristina.

También hay esculturas de mármol de figuras como Colón, Hernán Cortés, Don Juan de Austria o el cardenal Cisneros, colocadas en hornacinas a lo largo del salón. ¡Un lugar precioso!

¿Y el Sillón del Trono del Senado?

Aunque no siempre está visible durante la visita (yo, por ejemplo, no lo he visto aún), merece la pena mencionar una de las piezas más singulares del Senado: el sillón del trono.

Se expone solo en ocasiones especiales, como durante las jornadas de puertas abiertas, y lo sueles poder ver en el Salón de Conferencias.

Se trata de un sillón de estilo neobarroco, hecho en madera tallada y dorada, cuyo origen exacto no está del todo claro, ya que no se sabe si fue comprado o cedido. Lo que sí se sabe es que originalmente hubo dos, pero desde 1844 solo se conserva uno.

Este trono se utilizaba cuando un monarca acudía a la Cámara Alta para abrir o cerrar las Cortes, una práctica ceremonial común en el parlamentarismo español.

A lo largo del tiempo, se han sentado en él figuras como Isabel II, Amadeo de Saboya, Alfonso XII, Alfonso XIII… y, más tarde, Francisco Franco, cuando el Senado fue sede del Consejo Nacional durante la dictadura.

Curiosamente, el sillón fue modificado para incorporar las armas del rey emérito Juan Carlos I, pero nunca llegó a usarlo. ¿Lo veré algún día? ¡Ya te lo contaré!

Por cierto, otros espacios que no se suelen ver normalmente (sólo durante las jornadas de puertas abiertas) son los Despachos de Honor, tres estancias elegantemente decoradas que aún conservan su uso institucional. Aquí la Presidencia del Senado recibe a embajadores, jefes de Estado y otras autoridades en actos protocolarios.

También comienza en este lugar la Galería de Presidentes del Senado, que recorre la historia de la Cámara desde el general Castaños — Duque de Bailén — hasta los presidentes más recientes.

10 (+1) curiosidades

Quien me conoce bien sabe que me encantan las curiosidades de los lugares con tanta historia, y que intento, siempre que puedo, recuperar al menos 10 de ellas. ¡Y yo te traigo siempre una más de regalito!

Aquí van algunas de las más interesantes sobre el Senado de España:

  1. El Senado fue uno de los primeros edificios de Madrid en contar con luz eléctrica a principios de siglo XX, iluminado mediante lámparas de araña vigiladas por funcionarios mientras fumaban puros. ¡Qué estampa!

  2. Las Cortes de Cádiz, que aprobaron la Constitución de 1812, se reunieron por primera vez en lo que hoy es el antiguo salón de sesiones del Senado, que en su momento fue la antigua iglesia del convento.

  3. Ya te he dicho que la biblioteca te va a sorprender, pero más te va a sorprender el por qué de sus estanterías de hierro forjado: ¡para evitar incendios! O sea que no fue una decisión meramente estética.

  4. Durante las ampliaciones de los años 80-90, se descubrió un antiguo aljibe en el subsuelo que, por un tiempo, fue convertido en una «piscina» para senadores. Fue clausurada porque, como comprenderás, no estaba muy bien vista.

  5. En su subsuelo hay pasadizos supuestamente conectados con edificios como el Alcázar Real, el Monasterio de la Encarnación o incluso la Casa de Campo. Hoy están tapiados. ¡Vaya, vaya!

  6. El Senado cuenta con obra de artistas como Casado del Alisal, Sorolla, los Madrazo o Miró, formando una colección pública integrada en pasillos. Vamos, que casi es un pequeño museo privado.

  7. Los colores rojo y azul del Antiguo Salón de Sesiones simbolizan gobierno y oposición. El azul corresponde al gobierno y el rojo a la oposición, siguiendo una tradición parlamentaria muy antigua.

  8. Pocos saben que detrás del edificio principal hay un pequeño jardín histórico que se mantiene para actos oficiales o momentos de relax (como los descansos entre pleno y pleno, por ejemplo).

  9. El edificio alberga una capilla que se conserva desde el convento original, con un órgano del siglo XVIII restaurado.

  10. En la modernización del Palacio, el Senado incorporó uno de los primeros sistemas de voto electrónico en Europa, a finales de los años 90. ¡En algo teníamos que destacar!

Y como curiosidad extra — que quizá ya conozcas –, las sesiones del Senado pueden seguirse en directo online, pero también puedes ir a verlas en persona si te apetece. ¡Te dejo aquí un calendario!

Información práctica

Si ya te has animado a incluir el Senado en tu ruta por Madrid (¡yupi!), aquí te dejo toda la información útil para planificar tu visita. ¡Vamos a por lo más práctico!

¿Cómo llegar?

El Senado de España se encuentra en pleno centro de Madrid, en la calle Bailén número 3, justo al lado de los Jardines de Sabatini y muy cerca de la Plaza de España. Así que es un lugar muy accesible.

Si quieres ir en transporte público desde cualquier lugar de la ciudad, la estación de Metro de Madrid más cercana es Plaza de España (líneas 3 y 10). Desde ahí, tienes un paseito de apenas cinco minutos hasta la puerta del Senado.

También hay varias líneas de autobús que te dejan a pocos pasos del edificio. Estas son las más útiles:
001, 1, 2, 3, 25, 39, 44, 46, 62, 74, 75, 133, 138, 148, C1 y C2.

Y si prefieres ir en coche (aunque yo es la opción que siempre menos recomiendo cuando se trata del centro de la ciudad, hay varios parkings públicos en la zona, como el de Plaza de España o el de Plaza de Oriente (ambos a poca distancia del Senado).

En Cercanías Renfe, las estaciones más cercanas son la de Príncipe Pío (líneas C7 y C10) y la de Sol (líneas C3, C4 y C4b), pero desde ambas tendrás que andar un ratito. ¡Te recomiendo tomar el Metro!

¿Y cómo lo puedo visitar?

Las visitas guiadas se ofrecen de lunes a viernes por la mañana a las 10:00, 11:00, 12:00 y 13:00, y también de lunes a jueves por la tarde a las 16:00 y 17:00.

Ten en cuenta que en agosto, durante Semana Santa, festivos nacionales y los días de sesión plenaria, no hay visitas guiadas. En esos casos, es posible asistir como público a las sesiones (te cuento cómo un pelín más abajo).

Te recuerdo que no se puede hacer la visita por libre, así que es imprescindible reservar previamente. Para ello, tanto si vienes por tu cuenta como en grupo, deberás rellenar un formulario de solicitud a través de la web oficial del Senado.

Las reservas deben hacerse con al menos 15 días naturales de antelación. Una vez confirmada, hay que enviar un listado con los datos de los asistentes como máximo 7 días antes de la visita. Si no se hace, la reserva se anula automáticamente.

Para grupos grandes (de más de 25 personas), tendrás que pedir dos turnos distintos. Ah, y si vas tú solo o en un grupo pequeño, lo más probable es que te añadan a otro grupo que ya tenga visita concertada. ¡Otra forma de hacer amigos en la capital!

¿Y qué pasa si prefieres ir a un pleno? Pues también es posible y el procedimiento es similar, ya que también tendrás que solicitar tu visita por la página web (marca la opción de «Asistencia sesiones plenarias» y listo) con al menos 15 días naturales de antelación.

¡Consejito de viajera! Si tienes flexibilidad de fechas, intenta evitar semanas en las que haya mucha actividad parlamentaria. Así aseguras tu visita y evitas cambios de última hora.

De todos modos, si hubiese algún imprevisto, el equipo del Senado se pondrá en contacto contigo para reprogramar, no te preocupes.

¡Y no te olvides de llevar el DNI o el pasaporte para acceder!

Bueno, y ahora que ya sabes cómo visitarlo, ¿te animas a descubrir el Senado? ¿Prefieres este tipo de visitas culturales cuando viajas o eres más de callejear sin rumbo fijo?

¡Cuéntamelo todo en los comentarios! Ya sabes que me va a encantar leerte.

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