Una vuelta por las Islas Cíes, el paraíso español con una de las mejores playas del mundo
Las Islas Cíes son uno de los tesoros más preciados de Galicia y un destino imprescindible para los amantes de la naturaleza. ¡Son una preciosidad!
Junto con las islas de Ons, Sálvora y Cortegada, forman parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, un área protegida en las aguas del Atlántico norte, cerca de la ciudad de Vigo.
Este parque, que se extiende a lo largo de más de 8.000 hectáreas de mar y tierra, no solo es un santuario para la biodiversidad, sino también un refugio para aquellos que buscan escapar del bullicio de la vida urbana y sumergirse en paisajes de una belleza sin igual.
Vamos, que si buscas «paraíso» en el diccionario, te sale una foto suya.
Las Cíes, en particular, están compuestas por tres islas principales: Faro, Monteagudo y San Martiño, junto con varios islotes que completan este paraíso natural.
En conjunto, ofrecen una fusión perfecta de montañas verdes, acantilados, aguas cristalinas y playas vírgenes que han sido reconocidas internacionalmente, como la famosa Playa de Rodas — de la que te hablo en nada — considerada una de las mejores de España y del mundo.
Sus aguas transparentes albergan una rica fauna marina, ideal para el avistamiento de delfines, aves marinas y otras muchas especies. Si te gusta el snorkel, ¡este es tu sitio! Y en tierra, hay varias rutas de senderismo que te llevan de paseo hacia miradores espectaculares con vistas panorámicas de la costa gallega y el océano Atlántico.
¿Qué vas a encontrar aquí?
- Un poco de historia y contexto
- ¿Playa soñada? ¡Aquí están las mejores!
- Senderismo con vistas
- Qué más ver y hacer en las Cíes
- Información práctica

Un poco de historia y contexto
Visitar las Islas Cíes es una pasada, y no solo por sus playas de arena blanca y aguas cristalinas que parecen sacadas del Caribe (aunque estén en Galicia, sí). Es que también tienen una historia súper rica.
¡Hay siglos de vida detrás de esas piedras y esos caminos!
Las Cíes llevan muchísimo tiempo en el mapa. Los primeros humanos pasaron por aquí ya en tiempos prehistóricos, aunque no está del todo claro si llegaron a vivir de forma permanente en esas épocas tan remotas.
Lo que sí sabemos es que, durante la Edad del Bronce, ya había gente instalada en lo alto del Monte Faro, en un poblado que se llamaba As Hortas. De hecho, se han encontrado restos de cerámica, conchas, herramientas… Cosas que nos cuentan cómo vivía esta gente, recogiendo marisco, pescando y cultivando lo que podían.
Y luego llegaron los romanos, que como buenos exploradores del mundo antiguo, no se perdían una. Al parecer, quedaron tan flipados con las islas que las llamaron «las Islas de los Dioses», y no me extraña nada (tampoco hace falta preguntarse por qué).
Hay quien dice incluso que Julio César pudo haber pasado por aquí en una de sus campañas por el norte de la península, persiguiendo a tribus rebeldes. ¡A saber! Lo que sí es seguro es que han aparecido restos romanos — ánforas, cerámica e incluso un anillo de oro — que prueban que estuvieron aquí y que las conocían bien.
Durante la Edad Media, las islas tomaron un rumbo más espiritual. A principios del siglo XI, fueron donadas por Alfonso III a la catedral de Santiago, y con el tiempo se construyeron dos monasterios: uno en la isla de o Faro y otro en la isla de San Martiño.
Allí vivieron monjes, primero benedictinos y luego franciscanos, en plan vida retirada, dedicados a la oración, el trabajo y la vigilancia del territorio. También hubo algunas familias viviendo cerca, en pequeñas comunidades que dependían de los recursos de la isla: un poco de pesca, un poco de agricultura, lo justo para ir tirando.
Pero claro, esa tranquilidad no duró para siempre. A partir del siglo XVI, las cosas se pusieron bastante feas por culpa de los piratas. Las Cíes eran un blanco fácil, y las saqueaban sin piedad.
El mismísimo Francis Drake — sí, ese pirata inglés tan famoso y temido — arrasó la zona en una de sus incursiones. Y no fue el único: franceses, ingleses y otros corsarios hicieron de las suyas durante siglos. Entre ataques, incendios y saqueos, los monjes terminaron abandonando los monasterios, y los pocos habitantes que quedaban tuvieron que irse también.



Ya en el siglo XIX, con más estabilidad en la zona, las islas vivieron una especie de renacer. Se instaló un faro, el de Monte Faro, que aún hoy puedes visitar (y las vistas desde allí arriba son una locura, por cierto), y también se pusieron en marcha pequeñas fábricas de salazón para conservar pescado.
En esa época también vivía gente en las Cíes: había familias, niños, animales, incluso pequeñas huertas. Te los puedes imaginar levantándose con el sonido de las olas, saliendo a pescar o cuidando cabras. Era una vida dura, eso sí, pero también muy especial, ¿no crees?
Algunos gallegos ya mayores aún recuerdan veranear allí de pequeños o haber escuchado historias de sus abuelos sobre los inviernos en la isla. ¡Todo un paraíso!
Pero poco a poco, la vida en las Cíes se fue apagando. No había servicios, ni electricidad, ni escuela, ni médico… Y al final, la mayoría acabó marchándose.
Afortunadamente, lo que para algunos fue abandono, para otros se convirtió en oportunidad de conservación. Ya en 1980 se declararon Parque Natural, y en 2002 pasaron a formar parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, junto con Ons, Sálvora y Cortegada.
Desde entonces, se han protegido con mucho mimo: el acceso está limitado, la fauna está súper cuidada y todo está pensado para que el impacto del turismo sea mínimo.
Y así, con toda esta historia a cuestas, las Cíes siguen ahí. Intactas, tranquilas, esperando que llegues y las recorras por completo (ahora sabiendo un poco más de lo que esconden). ¿No te han entrado ganas de ir mañana mismo? ¡Porque yo volvería sin pensármelo!



¿Playa soñada? ¡Aquí están las mejores!
Las Cíes tienen nueve playas, a cada cual más mágica. Y todas son un verdadero espectáculo para los sentidos. ¡Yo volví enamorada de este viaje!
Todas ellas se caracterizan por su estado virgen y su excepcional conservación, lo que las convierte en un destinazo si lo que estás buscando es escapar del turismo masivo de playa. ¡Te dejo una lista y un mapa para que puedas ubicarlas todas!
Playa de Rodas: ¡la mejor playa de mundo! Y no lo digo yo, aunque también lo pienso. Esta playa fue galardonada en 2007 por el diario británico The Guardian como la mejor del mundo, y desde entonces, parece que sigue manteniendo esa distinción.
Playa de Bolos, o Playa de Os Viños. Esta está al final de la Playa de Rodas y se accede a ella través de un sendero cercano al antiguo cementerio de la isla.
Playa de Nosa Señora. En la isla de O Faro, es bastante más tranquila y está mucho menos concurrida que la de Rodas. Está a continuación de la playa de Bolos.
Playa de San Martiño. En la isla con el mismo nombre — una gran desconocida, debo admitir –, esta playa es la «playa VIP» de las Cíes. ¡Solo se puede acceder a ella en barquito privado!


Cala de Areiña. Junto al embarcadero de Rodas, según llegas a la isla a mano derecha, encuentras esta calita, muy pequeña e íntima, en la isla de Monteagudo (a partir de este momento, todas las que te traigo ya están en esta isla).
Cala de Área Grande de Muxieiro. Esta es de las más curiosas porque en ella hay una ermita dedicada a la Virgen del Carmen.
Playa de Figueiras, también conocida como la playa nudista de las islas. Está en un entorno muy virgen y rodeada de pinos. Ideal si lo que buscas es un extra de intimidad.
Cala de Margaridas. Esta está protegida por rocas, así que es todavía más «exclusiva». También está bastante frecuentada por nudistas.
Cala de Cantareira. Cerquita del campamento de trabajo de las islas y de pequeños cantos rodados. ¡Se acabó la arena fina! Si esto te incomoda, quizá no sea la mejor opción para ti, pero es precisamente esto lo que hace que normalmente no haya tanta gente pasando el día por aquí.
Senderismo con vistas
Si eres de los aventureros que prefieren explorar allá dónde van, las Islas Cíes son un auténtico sueño. Con cuatro rutas señalizadas y de fácil acceso, podrás descubrir cada rincón de este paraíso natural a tu propio ritmo.
Y lo mejor: todas parten desde la caseta de información junto al muelle de Rodas, así que no hay pérdida. ¡Aquí te dejo todas las opciones!
Ruta del Monte Faro. La más famosa y panorámica. Sube hasta el faro más alto de las Cíes, con vistas espectaculares de toda la ría. Pasa por la Playa de Rodas, el Lago dos Nenos y la Pedra da Campá (y, si te apetece, desvíate a ver el Faro de A Porta). Ideal si te va el senderismo con buenas vistas. ¡Siete kilómetros ida y vuelta!
Ruta del Faro da Porta. Aunque te puedes desviar para verlo en la anterior ruta, la llegada hasta este faro también tiene su sendero aparte, más pegadito al mar. Si no te apetece subir tan arriba, es genial. ¡5km ida y vuelta!
Ruta del Faro do Peito. Ruta tranquila hacia el faro norte, pasando por la Playa de Figueiras. Menos transitada y con vistas a la costa de la Vela y al archipiélago de Ons, y perfecta si buscas algo más calmado y menos turístico. ¡Otros 5km ida y vuelta!
Ruta del Alto do Príncipe. La más cortita pero también muy popular. Sube a uno de los mejores miradores de las islas. El punto final, la «Silla de la Reina», ofrece una vista increíble sobre la Playa de Rodas y los acantilados. Muy recomendable si tienes poco tiempo. ¡Sólo 3km ida y vuelta!
Si quieres conocer más info de cada una de ellas, y tener un mapa a mano, échale un ojo a la página web de las islas. ¡Te lo van a contar todo mucho mejor que yo!



Qué más ver y hacer en las Cíes
Aparte de playeo y rutitas senderistas, seguro que ya te imaginas que aquí se pueden hacer muchas otras cosas. Yo te voy a dejar algunas ideas por aquí para que tu paso por las islas sea todavía más completa.
Snorkel, buceo y otras actividades acuáticas
Las aguas cristalinas que rodean las islas son ideales para la práctica del snorkel y el buceo.
Aunque la temperatura del agua puede ser bastante fresquita, rondando los 15°C en verano, la visibilidad y la riqueza submarina compensan con creces el «frifri» que pasas.
Puedes alquilar equipos de snorkel en las islas y, si te interesa el buceo, has de saber que es necesario solicitar un permiso con antelación. Además, existen empresas autorizadas que ofrecen salidas guiadas para explorar los fondos marinos de forma segura y respetuosa con el entorno.
Estas empresas también ofrecen paseitos en barco o en kayak y paddle surf. ¡Un poco de todo!
Observación de aves
Las Islas Cíes son un paraíso para los amantes de la ornitología.
En la isla del Faro, cerca del mirador de Pedra da Campá, y en la isla de Monteagudo, junto al Faro do Peito, encontrarás observatorios de aves equipados con casetas de madera diseñadas para acercarse a las zonas de cría sin perturbar a las colonias.
Durante la temporada de cría, puedes observar especies como la gaviota patiamarilla, el cormorán moñudo y el arao ibérico, entre otras.



Actividades interpretativas y educativas
El Parque Nacional organiza diversas actividades para acercar a los visitantes a la naturaleza y cultura de las islas.
Estas incluyen visitas guiadas, talleres prácticos, jornadas y cursos formativos, así como actividades de voluntariado y ciencia ciudadana.
Estas actividades se realizan tanto en el Centro de Visitantes de Vigo como en las propias islas, y son una excelente manera de profundizar en el conocimiento del entorno natural y cultural del archipiélago. ¡Ideal si quieres aprender más acerca de su conservación!
Acampada en el Camping Islas Cíes
Iba a guardarme esta info para el apartado «¿Dónde dormir?», pero he decidido contártelo ahora.
Si deseas pasar la noche en las islas, el Camping Islas Cíes, ubicado en la isla do Faro, es la única opción de alojamiento disponible.
Este camping ofrece parcelas para tiendas de campaña y es necesario reservar con antelación, ya que el acceso está regulado y limitado a un número máximo de visitantes diarios.
Es importante tener en cuenta que las instalaciones son básicas y que el agua potable puede ser escasa, por lo que se recomienda llevar suficiente agua para la estancia.
¿Te imaginas dormir aquí y ver de noche el cielo estrellado? ¡Vaya pasadote!
Centro de Visitantes de las Islas Atlánticas
Antes o después de tu visita a las islas (preferiblemente antes), puedes acercarte al Centro de Visitantes de las Islas Atlánticas en Vigo, desde donde sale el ferry hacia las islas.
Este centro de interpretación ofrece una visión detallada del Parque Nacional, con exposiciones interactivas, audiovisuales y modelos a escala de los archipiélagos que lo componen. Es una excelente manera de contextualizar tu visita y aprender más sobre el lugar.
¡Además, la entrada es gratuita!
Se encuentra en pleno casco histórico de Vigo, en la calle Palma número 4, justo detrás de la Colegiata o Concatedral de Vigo, en una zona muy fácil de localizar. El horario, sin embargo, varía según la temporada:
- En verano, del 15 de mayo al 30 de septiembre, el centro abre de martes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 16:30 a 20:00. Los lunes, domingos y festivos permanece cerrado.
- En invierno, del 1 de octubre al 14 de mayo (excepto en Semana Santa), abre de lunes a jueves de 10:00 a 14:00, y los viernes y sábados tanto por la mañana (10:00 a 14:00) como por la tarde (de 16:30 a 19:30). Los domingos y festivos está cerrado.
¡ATENCIÓN! de lunes a jueves entre las 10:00 y las 12:00 hay atención preferente a grupos escolares, así que si prefieres una visita más tranquila, evita ese tramo horario.



Información práctica
Si estás pensando en escaparte a las Islas Cíes, aquí tienes todo lo que necesitas saber para que tu visita sea fácil, segura y memorable. Desde cómo llegar hasta qué meter en la mochila, en esta pequeña guía te lo pongo todo en bandeja. ¡No hay excusas!
¿Cómo pedir el permiso?
Lo que hace aún más especial a este parque nacional es su status de área protegida. Solo un número limitado de visitantes puede acceder a las Cíes cada día para preservar su frágil ecosistema, lo que asegura que las islas mantengan su encanto natural y su tranquilidad.
La gestión sostenible del parque es esencial, y por ello es necesario obtener un permiso previo para acceder a las islas en temporada alta. ¡Pero no te preocupes! Conseguirlo es muy sencillo.
Al día, sólo pueden entrar 1.800 personas, así que lo primero que tendrás que hacer es solicitar una autorización gratuita en la web oficial de la Xunta.
Una vez que te la concedan, te mandarán unos códigos que podrás usar para comprar los billetes del barco con cualquiera de las navieras que operan desde Vigo, Cangas o Baiona. Deberás adquirirlos en las siguientes dos horas desde que recibes el e-mail con la pre-reserva aceptada.
Es un proceso muy sencillo, pero tienes que hacerlo en ese orden: primero el permiso, luego el billete.
En temporada baja — fuera del 15 de mayo al 15 de septiembre –, si vas en barco privado o con alguna empresa de buceo o excursiones, también necesitas autorización previa, aunque el cupo es más flexible.
El permiso puede solicitar con una antelación máxima de 90 días y, en una misma petición, se pueden conseguir hasta 10 permisos. ¡Los bebés y niños pequeños también necesitan el suyo, tenlo en cuenta!
¿Te queda alguna duda? No dudes en escribirme, porque estaré encantada de echarte un cable.
¿Cómo llegar?
Ya tienes todos los permisos, y ahora quieres llegar. Ya te comentaba antes que deberás comprar billetes de barco desde Vigo, Cangas o Baiona.
Hay varias navieras (Mar de Ons, Piratas de Nabia…) que operan a diario en temporada alta.
El trayecto desde Vigo dura unos 40 minutos y el barco te deja en el muelle de la isla de Monteagudo, justo al lado de la famosa Playa de Rodas. ¡Y salen varios al día!



¿Cuándo ir y cuánto tiempo quedarse?
La mejor época para visitar las Islas Cíes es entre finales de mayo y principios de septiembre, que es cuando el tiempo acompaña y los barcos operan con regularidad. En julio y agosto las islas se llenan, así que si buscas más tranquilidad, junio y septiembre son meses ideales.
¿Y cuántos días necesitas? Con un día tienes suficiente para disfrutar de alguna ruta, tumbarte en la Playa de Rodas y darte un chapuzón.
Pero si quieres vivir la experiencia completa, quedarte a dormir en el camping al menos una noche es una maravilla: ver el atardecer desde un mirador, las estrellas por la noche o despertarte con el sonido del mar es algo que el dinero no paga.
¡Eso sí! Podrás pernoctar aquí un máximo de siete días (y desde el 15 de junio hasta el 6 de septiembre, un mínimo de dos noches si alquilas tienda de campaña allí).
Toda la info la tienes en la página web del Camping Islas Cíes. ¡Las plazas vuelan!
¿Dónde comer?
En la isla hay tres bares-restaurantes muy básicos y con precios algo elevados. ¡Y yo no es la opción que más recomiendo! Aún así, te los dejo señalados en un mapa un poco más abajo.
Si prefieres ir sobre seguro, llévate un buen picnic y aprovecha alguna sombra o mesa cerca del muelle para comer tranquilamente con vistas al mar, o haz uso de los merenderos.
Eso sí, recuerda: lo que lleves, te lo traes de vuelta. No hay papeleras en las islas. ¡Nada de dejar residuos por allí! Y tampoco des de comer a ningún animal: está completamente prohibido.



Últimos consejitos de viajera
Y ahora sí, para terminar, te dejo algunos consejitos extra que te van a venir de lujo si estás organizando tu escapada a las Cíes.
Lo primero y más importante: no dejes nada para última hora. Tanto el permiso de acceso como los billetes de barco o la reserva del camping (si tienes pensado dormir allí) hay que gestionarlos con antelación. En verano las plazas vuelan, sobre todo en fines de semana o en agosto, así que cuanto antes lo tengas todo, mejor.
El día del viaje, intenta llegar al puerto con tiempo de sobra. Aunque ya tengas el billete comprado, suele haber bastante movimiento y colas en los embarques. Los barcos salen muy puntuales, así que mejor evitar prisas y sustitos innecesarios.
Una vez en las islas, muévete siempre por los senderos señalizados. Las Cíes son un espacio protegido, y muchas zonas están restringidas para proteger la fauna, especialmente durante la época de cría de aves. No se puede acampar fuera del camping, ni hacer fuego, ni recoger plantas o molestar a los animales. ¡Respeta las normas!
Y hablando de animales: ojo con las gaviotas. Son muy habituales, especialmente en la zona de Rodas, y si ven comida sin vigilancia, no se cortan un pelo. Durante los meses de cría pueden estar un poco más agresivas si te acercas demasiado a sus nidos, así que mejor observarlas con distancia y no dejar bolsas abiertas ni restos de comida por ahí.
Un detalle muy importante que mucha gente no sabe es que no hay papeleras en las islas. Lo repito aquí para que el mensaje cale del todo: todo lo que lleves, lo tienes que traer de vuelta.
Mete en tu mochila una bolsita para la basura, y así te aseguras de dejar todo tal y como lo encontraste. Es parte de lo que hace tan especial este lugar: que sigue estando limpio, salvaje y bien cuidado.
Por último, lleva ropa y calzado cómodos, protégete bien del sol con una gorrita y bien de crema solar (aunque esté nublado) y no te olvides de llevar agua suficiente, porque en las islas no hay fuentes públicas y, aunque hay restaurantes, no siempre están abiertos o disponibles si hay mucha gente.
Lamentablemente, el acceso de nuestros peluditos no está permitido, sólo el de los perros lazarillos. ¡Hay que preservar la fauna y flora local!
Con todo esto en mente, solo queda disfrutar. Las Cíes son un regalo para los sentidos, y si las visitas con respeto y buena planificación, te aseguro que vas a querer volver.
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4 Comments
Ángela
Que pasada de reportaje!!!! Y q maravillas tenemos TAN CERCA… Deseando ir.. Tener un centro de viaje y visitar TODO en varios días, sería ideal. Gracias Maria por abrirnos un maravilloso mundo en cada uno de tus reportajes. Gracias
María
❤️ ¡Hay tanto por ver en España!
Vir
Las Cíes me dejaron enamorada amiga!!, creo que son uno de esos lugares a los que ir al menos una vez en la vida porque son alucinantes, y menudo pedazo reportaje, si es que lo haces de 10 ❤️
María
Yo ya tengo ganas de volver. ¡Ojalá pronto!