La magia pontevedresa tiene dos nombres y una rima asonante: Cambados y Combarro
Galicia está llena de rincones que enamoran, pero no todos tienen el honor de ser reconocidos oficialmente como Pueblos Mágicos de España.
En la provincia de Pontevedra, por ahora solo dos han recibido este distintivo, y hoy vengo a hablarte un poquito de ellos. ¡A ver si te pongo los dientes largos y te animas a visitarlos!
Cambados es conocido por su vino albariño y su precioso casco histórico. Combarro, por otro lado, es un pueblo marinero con esos hórreos tan típicos de Galicia, justo al borde de la ría.
Son pueblos pequeños, pero llenos de cosas para ver y hacer, créeme.
Eso sí, si te gusta viajar para conocer sitios auténticos, comer bien y dar paseos agradables, son perfectos para una visita de un día o de fin de semana.
En este post te voy a contar qué los hace tan especiales para que los tengas en cuenta en tu próxima escapada a la provincia. ¡Allá voy!


¿Qué magia esconde Pontevedra?
Pontevedra es una provincia que sorprende por la gran variedad y belleza de sus paisajes, pues tiene mucha playa y mucha montaña. ¡Lo mejor de ambos mundos!
La costa, parte fundamental de las famosas Rías Baixas, es un auténtico paraíso. Playas como Silgar en Sanxenxo, con su ambiente animado, o las calas más tranquilas de la Isla de Arousa, conectada al continente por un puente… Hay opciones para todos los gustos.
Y uno de los grandes tesoros de la provincia es el Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, con sus playas de arena blanca y aguas transparentes. Ya te conté cómo puedes visitar las Islas Cíes, parte de este archipiélago tan maravilloso, en este otro post.
Pero Pontevedra no es solo eso.
En el interior, los paisajes cambian, pero no pierden ni una pizca de magia. Los bosques de castaños, robles y abedules crean un paisaje verde y tranquilo donde respirar aire puro y relajarse.
Lugares como el Lago de Castiñeiras en el monte de Cotorredondo, el Castillo de Soutomayor, o la Isla de las Esculturas en la ciudad de Pontevedra, son ejemplos claros de qué otros atractivos tiene la zona.
Y no nos olvidemos de Vigo, la ciudad más grande de Galicia. Aunque es urbana y moderna, tiene muchos rincones con muchísimo encanto: el casco vello, el monte do Castro con sus vistas a la ría…
¡Pues anda que no tiene magia la provincia!

Cambados: la casa del albariño
Si te gusta el vino, Cambados es un nombre que seguro has escuchado más de una vez.
Esta villa marinera es la capital del albariño, uno de los blancos más famosos de España (y del mundo). Aquí puedes visitar bodegas, caminar entre viñedos o dejarte caer por alguna de sus tabernas para probarlo con un buen plato de marisco fresco. ¡Qué bien sabe todo aquí!
Pero Cambados no sólo enamora por el paladar, también por la vista. Su casco histórico está declarado Bien de Interés Cultural y es uno de los conjuntos urbanos más bonitos de Galicia.
Casonas nobles, pazos señoriales, plazas tranquilas… Quien lo conoce, sabe por qué.



Para mí, uno de sus rincones más impresionantes son las Ruinas de Santa Mariña Dozo, una antigua iglesia gótica sin techo en lo alto del pueblo, rodeada de viñas. Un plus si la visitas cuando llueve o hay algo de neblina. ¡Es otro rollo!
Este pueblo mágico es ideal para una escapada de un día, pero si puedes, quédate a dormir. El ambiente cambia totalmente por la noche, con mucha menos gente y más calma, ideal para pasear junto al puerto o cenar con vistas a la ría de Arousa.
Por cierto, si vas en verano, además puedes coincidir con la Festa do Albariño, todo un clásico en Galicia.

Combarro: hórreos frente al mar
Y esa es su imagen más icónica, y una de las más fotografiadas de Galicia.
Todos esos hórreos, alineados junto al mar, justo al borde de la ría de Pontevedra, perfectamente integrados en el paisaje… ¡Una postal preciosa!
Pero no solo son bonitos: son parte de la historia y cultura gallega. ¿Sabías que se usaban para guardar maíz, patatas y otros productos, protegidos de la humedad y los animales?
Verlos así, casi tocando el agua cuando la marea está alta, es algo que solo pasa aquí.
Igual que pasa con Cambados, el centro histórico de Combarro es otra auténtica delicia. Las callecitas de piedra, las casas de piedra con balcones de madera y flores por todas partes, las tiendas de artesanía y los pequeños bares con terrazas frente a la ría… ¡Ambientazo!
Es el típico lugar donde apetece tomarse un albariño al atardecer y quedarse mirando el mar.
Si te interesa la vida local, es fácil ver mariscadoras trabajando en la ría cuando la marea lo permite, algo que forma parte de la economía y la identidad del pueblo.
Además, en los alrededores hay varios miradores, como el de A Granxa, que ofrecen unas panorámicas espectaculares del pueblo y la ría. ¿Serías capaz de encontrar las mejores?
Ah, y si me permites un consejo, yo evitaría ir por allí a la hora de comer entre julio y agosto. ¡Se llena un montón! Visitar el pueblo en temporada baja, es una idea maravillosa en este caso.



Seguro que tras leer este pequeño post, te habrás dado cuenta de que Cambados y Combarro merecen más que esta breve mirada que le hemos echado juntos. ¡Y estoy totalmente de acuerdo!
Muy pronto te contaré con más detalle qué ver, qué comer y cómo vivir la experiencia completa en cada uno.Mientras tanto, dime: ¿los conoces? ¡Te leo en comentarios!
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