Monte Santa Trega: 360º de paisajes naturales y un viaje a la Galicia más auténtica
Situado en el suroeste de Galicia, en el municipio de A Guarda, el Monte de Santa Trega es uno de los destinos más mágicos de las Rías Baixas. ¡Y no admito discusión!
Este monte no solo es conocido por sus impresionantes vistas panorámicas sobre el río Miño y el océano Atlántico, sino también por su rica historia y el misticismo que encierra. Es mágico.
En su cima, se encuentran restos de la antigua citania de Santa Trega, un castro celta para que viajes a otro tiempo en el que las civilizaciones castrexas florecían en esta parte del noroeste peninsular.
Además, el monte alberga monumentos religiosos, como la capilla de Santa Trega, y una serie de vestigios arqueológicos que te permitirán conocer mucho más de cerca cómo fue la vida de nuestros antepasados más feroces ¡y rudos!
Recorrer las antiguas calles del castro, entrar en alguna de las viviendas reconstruidas, o simplemente detenerse a contemplar el paisaje desde los miradores del monte, es una experiencia única que permite comprender mejor la historia y la cultura de uno de los pueblos más fascinantes de la Península.
Así que si te gustan la historia, la arqueología o simplemente te encanta dar paseos por la naturaleza mientras observas paisajes espectaculares, sigue leyendo. ¡Debería ser una visita obligada en Galicia!

Celtas en las alturas
Empecemos hablando de la citania de Santa Trega, en Pontevedra, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Galicia y un testimonio invaluable de la cultura castreña que habitó el noreste de la península ibérica hace más de dos mil años.
Este castro, cuya ocupación se remonta al siglo IV a.C., alcanzó su mayor esplendor entre los siglos I a.C. y I d.C., coincidiendo con la transición entre la Edad del Hierro y la época romana.
Se extiende por aproximadamente 20 hectáreas de superficie, de las cuales solo una pequeña parte ha sido excavada, lo que deja entrever el enorme potencial de este yacimiento. ¿Te imaginas algo mucho más grande aquí? Solo de pensarlo, se me ponen los pelos de punta.
Como puedes imaginar fácilmente por la altura a la que nos encontramos, este asentamiento se halla en un lugar estratégico, desde donde se podía controlar tanto el paso del río Miño como las rutas que conectaban el interior de Galicia con el resto de la Península.
En su apogeo, se estima que la población del castro podría haber alcanzado entre 3.000 y 5.000 habitantes, lo que lo convierte en una de las mayores citanias de Galicia.
Pero, ¿tú sabes lo que es un castro? ¡A ver si estoy hablando y hablando, y tú sin enterarte! Te doy una breve explicación para que sepas qué es lo que vas a ver aquí exactamente. Los castros eran asentamientos fortificados, generalmente situados en lugares elevados, lo que permitía a sus habitantes defenderse de posibles invasores. ¡Fácil!
Además, en el caso de Santa Trega, la posición privilegiada sobre el monte no solo ofrecía seguridad, sino también unas vistas panorámicas impresionantes que hoy, más de dos mil años después, siguen siendo una de las principales atracciones turísticas de la zona.



Un enlace entre culturas
Es evidente que en esta citania convivieron diversas influencias culturales, ya que en las excavaciones han aparecido elementos típicos de la cultura celta, como las estructuras de viviendas, y objetos de origen romano, como monedas y utensilios de metal.
Por ello, es un claro ejemplo de la interacción entre las culturas atlántica y mediterránea en el noroeste de la Península.
Durante su periodo de mayor esplendor, este asentamiento experimentó un proceso de romanización, que se refleja en las transformaciones tanto en las estructuras urbanísticas como en los objetos encontrados en el yacimiento. Sin embargo, a pesar de la presencia romana, los castrexos mantuvieron muchas de sus tradiciones y costumbres celtas, lo que hace aún más interesante su estudio.
Pero el castro no solo era un centro de residencia, sino también un núcleo comercial, donde se intercambiaban bienes con otras poblaciones cercanas y lejanas. El acceso al mar, junto con la proximidad a la ruta que conectaba Galicia con el resto de la península, permitió que Santa Trega tuviera un papel relevante en la economía de la región.
¡Ya ves lo relevante que es el sitio que estás pisando!
Por cierto, no te pierdas los petroglifos de la zona, unos grabados rupestres que podrás ver en varias de las rocas que hay en el entorno del castro. Es muy fácil pasarlos por alto, porque además están bastante desgastados, así que fíjate bien.
Al parecer, la mayoría se hicieron antes incluso de que la zona estuviese habitada, y eso se sabe porque algunos aparecieron debajo de las murallas y otras edificaciones del poblado. ¡Historia sobre historia! ¿No es emocionante?



¿Y cómo sé todo esto? Gracias al MASAT
Como seguro que ya te has hecho una idea, la citania de Santa Trega es un lugar de gran importancia tanto desde el punto de vista arqueológico como turístico.
Los restos del castro, junto con los hallazgos exhibidos en el Museo Arqueológico de Santa Trega (MASAT), permiten al visitante adentrarse en la historia de un pueblo que todavía sigue muy vivo en la memoria colectiva de Galicia.
Y ahora, hablemos de este museo: El MASAT.
Inaugurado en 1953, ocupa un edificio en el monte que originalmente fue diseñado como restaurante por el arquitecto porriñés Antonio Palacios. Si eres de Madrid como yo, te sonará un montón su nombre, porque suyos son los emblemáticos Palacio de Cibeles o el Círculo de Bellas Artes y los diseños de los interiores y la estética de las primeras líneas de Metro.
En su interior, se pueden admirar piezas únicas que dan testimonio de la vida en el castro de Santa Trega, así como de las culturas que coexistieron en la región. Su colección es muy variada y refleja la riqueza arqueológica de este yacimiento. Entre las piezas más destacadas se encuentran:
Labras y esvásticas: Curiosas piezas de piedra, representación artística de la cultura celta y otras influencias mediterráneas.
Monedas romanas: A lo largo de las excavaciones se han encontrado monedas que reflejan la interacción comercial y cultural entre los pueblos autóctonos y los romanos, así como el intercambio que tuvo lugar en la región durante la romanización.
Objetos cerámicos y de vidrio: Aquí se exponen diferentes tipos de cerámica y vidrio que eran utilizados en la vida cotidiana, lo que permite conocer los avances tecnológicos de la época y las costumbres de los habitantes de la citania.
Torque de filigranas: Los torques eran collares o adornos rituales, y el ejemplar que aquí se expone es una muestra del alto nivel de destreza de los artesanos de la época. Sin duda, una de las piezas más impresionantes del museo.
El Cabezón do Trega: Una cabeza labrada en piedra y otra de las piezas más emblemáticas y reconocidas de las excavaciones más recientes.
Además de las piezas físicas, el museo también ofrece un recorrido narrativo que detalla la historia de las excavaciones, desde las primeras intervenciones hasta los trabajos más recientes. ¡Aquí se aprende mucho!
A lo largo del año, se organizan visitas guiadas en las que expertos explican con detalle los hallazgos más importantes y el contexto histórico en el que se desarrollaron. Además, de vez en cuando podrás ver alguna que otra exposición temporal que complemente la permanente y que te permita descubrir todavía más aspectos de la historia de la región.
El MASAT abre de martes a domingo en los siguientes horarios:
Enero y febrero (hasta el 15): de 11:00 a 17:00
Marzo: de 10:00 a 19:00
Abril, mayo y junio: de 10:00 a 20:00
Julio y agosto: de 9:00 a 21:00
Octubre: de 10:00 a 19:00
Noviembre y diciembre: de 11:00 a 17:00
El museo permanece cerrado los lunes, y en Semana Santa y los puentes abre de 10:00 a 20:00.



Senderismo, buenas vistas y devoción
El Monte Santa Trega no solo es un referente arqueológico, sino que también es un lugar lleno de espiritualidad, belleza natural y rutas de senderismo que permiten disfrutar del entorno al máximo.
Además de ser conocido por su importante castro celta, en sus laderas y cumbres se encuentran elementos religiosos y culturales que enriquecen la experiencia de quienes lo visitan. La Capilla de Santa Trega, el Vía Crucis, el Cruceiro, los miradores y los caminos para hacer senderismo conforman una ruta única. ¡Aquí puedes hacer de todo!
Empecemos por el punto más bajo. En la base del Monte Santa Trega, se erige un cruceiro tradicional gallego, una de las manifestaciones más representativas del arte religioso popular en Galicia. Tiene una gran carga simbólica, ya que es habitual en los caminos gallegos y se coloca en lugares estratégicos para proteger a los viajeros y marcar rutas de importancia espiritual.
Un poco más arriba, en el recorrido hacia la cima, encontraremos un vía crucis, es decir, varias representaciones de las estaciones de la cruz, que narran los momentos más significativos de la Pasión de Cristo. Puedes dejar el coche en el parking que hay aquí cerca y hacer su recorrido andando, o conducir un poco más y aparcar cerca del MASAT (aunque aquí hay menos plazas, tenlo en cuenta).
Y si me preguntas acerca de la Capilla de Santa Trega — un pequeño templo de origen medieval que honra a la patrona de A Guarda, Santa Trega, en lo alto del monte — te diré que es un punto de encuentro importante para peregrinos y todos aquellos que buscan la tranquilidad de un lugar elevado.
De hecho, aquí se celebran dos eventos muy destacados de A Guarda: la Fiesta del Monte, durante la segunda semana de agosto, y la Romería de Santa Trega, el 23 de septiembre.
Si te gusta el senderismo — aunque se puede llegar a prácticamente todos los puntos más importantes en coche –, puedes recorrer varios senderos para acceder a todos los puntos: los caminos del Trega.
A lo largo de estos senderos, perfectamente señalizados, recorrerás frondosos bosques, amplias praderas y espectaculares formaciones rocosas. Pero lo mejor te espera al ascender: ¡las vistas son simplemente impresionantes! Desde lo alto, podrás contemplar el río Miño, la costa de A Guarda, las Islas Cíes en el horizonte e incluso la cercana Portugal.
Aunque no puedo decir que la mayoría de los caminos sean sencillos, vale la pena el esfuerzo.


Información práctica
A continuación, te dejo toda la información práctica para que disfrutes de tu visita al máximo. ¡Necesitas ir lo más preparado posible!
¿Cómo llegar?
La forma más cómoda de llegar al Monte Santa Trega es en coche. Desde A Guarda, sigue las indicaciones hacia el monte de la N-550, que está a unos pocos kilómetros del centro de la localidad. ¡En unos minutos habrás llegado!
Si viajas desde Vigo, toma la AP-9 en dirección a Portugal y sal de la autopista en la salida 22 hacia A Guarda (N-550). Desde allí, sigue las indicaciones hacia el monte. Tardarás como unos 45 minutos.
Aunque el transporte público no llega directamente hasta la cima del monte, es posible llegar en autobús desde Vigo (una hora). La compañía de autobuses Monbus concecta ambas ciudades.
Si vienes desde Portugal, es posible llegar en barco a A Guarda desde la ciudad de Caminha, situada al otro lado del río Miño. Existen embarcaciones regulares que cruzan el río y conectan ambas localidades. Desde el puerto de A Guarda, el monte está a unos 10 minutos en coche.
Eso sí, independientemente de la opción que elijas, una vez en A Guarda, tendrás que tomar un taxi o, si prefieres caminar, el monte está a unos cuatro kilómetros del centro. Pero ten en cuenta que el terreno es empinado en algunas partes. ¡Lleva calzado adecuado!
Tasas de acceso al monte
Pues sí, ¡hay que pagar!
Si accedes con tu coche, el precio es de 3€ para el vehículo y el conductor, y 1,50€ por cada pasajero adulto adicional. Sin embargo, los niños de 6 a 14 años, los titulares del carné joven y los miembros de familias numerosas solo pagan 1€.
Si viajas en autocaravana, la tarifa es de 4€, mientras que si lo haces en moto, el coste es de 2€, ambos precios incluyen también al conductor.
También es posible que vayas en autocar, como parte de alguna excursión. En este caso, solo los pasajeros deben abonar la tasa, mientras que el conductor y los guías tienen acceso gratuito.
Ah, y si vas a pie, no te libras tampoco. La tasa sigue siendo de 1,50€, o de 1€ si te acoges a la tarifa reducida que te comentaba antes.
¡Importante! Todas las tarifas incluyen la entrada al MASAT.
Sin embargo, si te viene bien o prefieres no pagar, el acceso es gratuito el primer sábado de cada mes, los festivos locales, así como los lunes y los días en que el MASAT esté cerrado.
Visitas guiadas
En lugares como este, contar con un guía experto que te ofrezca una explicación más detallada de todo lo que vas a ver es una excelente opción. Por eso, te dejo a continuación todas las opciones disponibles para que elijas la que mejor se adapte a ti:
Visitas guiadas para grupos: Están dirigidas a grupos de mínimo 12 personas. La tarifa es de 5€ por adulto y 3€ para personas con tarifa reducida. El precio incluye la entrada al monte y al MASAT. Para ver la disponibilidad u obtener más información, puedes ponerte en contacto con el MASAT en el 986 610 504 o escribiándo a masat@aguarda.es. En la oficina de turismo de A Guarda también te pueden orientar: 986 614 546 o turismo@aguarda.es
Visitas guiadas regulares: Son gratuitas y no requieren reserva previa. Las visitas varían en duración y horario según la época del año. Para más detalles, contacta con el MASAT. ¡Ellos te contarán mejor qué es lo que tienen preparado para ti!
¿Dónde comer y dormir?
En la cima de la montaña hay un restaurante, el Garfo e Coitelo Santa Trega (con menú del día por 15€), en el Hotel Alda Santa Trega (50-70€ para dos personas con desayuno). Porque sí, puedes comer y dormir «por todo lo alto». ¿No es fantástico?
Eso sí, desconozco si tienen opciones sin gluten y si es un restaurante seguro para celíacos y SGNC.
También puedes quedarte a dormir o cenar por A Guarda, Vigo u otros pueblitos de la zona. Pero me parecía curiosa la opción de poder comer y dormir en este sitio tan genial y quería dejártela por aquí.
Recomendaciones adicionales
El tiempo en el monte puede ser impredecible, por lo que es recomendable que lleves ropa y calzado adecuado para caminar y estés preparado para cualquier cambio en las condiciones meteorológicas. Ponte crema solar siempre y lleva agua siempre a mano.
Si viajas con tu peludito, no te preocupes, no hay problema en llevarlo, aunque no podrá acceder al MASAT. ¡Tenlo en cuenta! Y, por supuesto, recuerda llevar bien de agua para él también y dejar todo aún más limpio de lo que lo encontraste.
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4 Comments
Vir
¡Qué chulo! Me quedé con muchísimas ganas de visitarlo, hicimos un road trip por las Rías Baixas hace dos años pero tiene tantísimo que ver y hacer que esta se me quedó en el tintero, habrá que volver a la zona, con lo que me gusta a mí Galicia ❤️
Gran artículo amiga 😘
María
Es un lugar verdaderamente mágico, muy místico. A mí me encantó llegar a la cima y ver taaaaantas cosas desde allí. Me enamoró, amiga. ¡Espero que puedas volver pronto para comprobarlo por ti misma! Muchas gracias por tu buenas palabras siempre. ¡Eres genial!
Alfredo
Esas excursiones de la niñez visitando todo el Castro,poniendo una peseta en los catalejos para ver a lo lejos el océano,la desembocadura del Río Miño,Portugal,las islas,la costa abajo ( en verano,claro) y aun así,dependiendo de la hora parecía que estábamos por encima de las nubes.Màgico el lugar,de historia tan antigua como entrañable.Las viviendas del Castro,tan redondas,tan pequeñas,pero tan bonitas a la vez.Llegó a conocerse el lugar como » la cultura de los concheros»,por la de miles de conchas que dejaron los celtas después de comerse su precioso manjar de berberechos,almejas,y hasta ostras…( Había que alimentarse,y el océano en sus costas es rico en nutrientes de mariscos).
Yo también recomiendo ese lugar histórico,mágico, emblemático, peculiar,y especial a todo aquel que viaje por la zona de Vigo-Pontevedra…Rías Baixas.
Alfredo
María
¡Qué recuerdos! Me ha encantado el dato de lo de la «cultura de los concheros». Esos nombres «no oficiales» con tanta historia detrás son mis favoritos. Gracias por compartirlo, papá.