Ciudad Real,  Pueblos Mágicos

Campo de Criptana y Viso del Marqués, los pueblos que encarnan la magia de Ciudad Real

Seamos completamente sinceros: Ciudad Real no suele estar en las primeras posiciones cuando la gente planea un viaje por España.

Y, sin embargo, tiene algo que cuesta encontrar en otros lugares: pueblos sin adulterar.

¿Que a qué me refiero con esto? A que Ciudad Real todavía conserva muchas localidades que siguen siendo ellas mismas, sin pretender parecer otra cosa. Autenticidad de la buena.

Entre todos esos pueblos, hay dos que han sido reconocidos como Pueblos Mágicos de España. ¡Solo dos en toda la provincia! Y esos son Campo de Criptana y Viso del Marqués.

Ambos conservan un patrimonio muy valioso y una identidad muy marcada, algo que va más allá de lo que se puede enseñar en un par de fotos o en una guía rápida como esta.

¡Por eso tienes que ir a conocerlos por ti mismo, querido lector!

Lo mejor de cada uno es que representan un tipo de encanto muy distinto: uno te lleva de golpe al mundo de El Quijote y el otro te sorprende con un palacio renacentista que no parece de este país.

Y los dos, de alguna manera, condensan la esencia poco turística de Ciudad Real. ¡Conozcámoslos!

Ciudad Real, una magia discreta

Ciudad Real es una provincia bastante desconocida para muchos de nosotros, incluso para los que viven en Castilla-La Mancha.

Está en el centro-sur de la región, es grande en extensión, poco poblada, y no tiene grandes núcleos urbanos aparte de su capital. Pero precisamente por eso es fácil encontrar pueblos tranquilos, paisajes abiertos, y una forma de vida que todavía va al ritmo del campo.

A nivel geográfico, lo que más llama la atención es la variedad. Puedes recorrer kilómetros de llanura sin apenas ver una curva, pero también perderte en bosques de encina, en sierras suaves como la de Alcudia, o en los bordes de antiguos volcanes que ahora apenas percibimos.

En esta provincia se encuentra el Campo de Calatrava, una comarca con suelo volcánico que ha marcado la agricultura, la arquitectura y hasta la cocina de la zona. ¿A que no te lo esperabas? ¡Suelo volcánico en Ciudad Real!

Si te interesa la geología, hay rutas poco conocidas por los volcanes de la provincia que son realmente curiosas: cráteres, lagunas volcánicas — como la Laguna de la Posadilla o el Maar de Hoya de Cervera — y hasta un centro de interpretación en Granátula de Calatrava.

Ciudad Real también es tierra de parques naturales. El más conocido es el de las Tablas de Daimiel, un humedal que se mantiene con bastante dificultad pero que sigue siendo uno de los mejores lugares para observar aves en España.

A nivel histórico, la provincia tiene un pasado ligado a las órdenes militares, especialmente la de Calatrava. El castillo de Calatrava la Nueva, cerca de Aldea del Rey, impresiona por su tamaño y su ubicación.

Luego están los palacios e iglesias renacentistas repartidos por pueblos como Almagro, que además es una parada obligatoria por su plaza mayor porticada y su famoso corral de comedias, el único original que queda en España.

Y por supuesto, también está lo relacionado con la literatura. Ciudad Real es tierra quijotesca. Y no en sentido figurado: muchos de los paisajes que inspiraron a Cervantes están aquí.

No es raro conducir entre pueblos y ver de repente molinos en una loma o ventas que parecen sacadas directamente de la novela. Un verdadero espectáculo, sobre todo si te gustan los viajes por carretera. ¡Vas a flipar!

Y todo ello forma parte del encanto único de Ciudad Real: la provincia en sí no se vende como algo mágico, pero lo es si sabes mirar.

Campo de Criptana: molinos y mucho más

Campo de Criptana es conocido sobre todo por sus molinos de viento, y no me extraña. Si es que son una maravilla, en lo alto de un cerro.

Algunos son originales del siglo XVI y se pueden visitar por dentro. Dos de ellos albergan espacios bastante peculiares: uno está dedicado a la Semana Santa del pueblo y otro a la figura de Sara Montiel, la actriz y cantante nacida aquí.

Pero más allá de los molinos — que, repito, son todo un espectáculo –, hay mucho que ver si te adentras en el pueblo. El barrio del Albaicín es probablemente la zona más interesante.

Calles estrechas, cuestas (no te libras, no), casas blancas con zócalos azules…

Desde arriba, las vistas de La Mancha son impresionantes. Si vas al atardecer y hace buen día, el cielo se tiñe de colores y los molinos proyectan sombras largas sobre la llanura. Es una de esas imágenes que tienes que inmortalizar aquí si tienes la oportunidad.

En el centro del pueblo también hay algunos puntos interesantes, como la Plaza Mayor, la Iglesia Parroquial de la Asunción (muy bonita por dentro) y varias casas señoriales.

También hay museos pequeños, como el Museo El Pósito o la Casa-Cueva Pastora Marcela, que te permite ver cómo vivían algunas familias del pueblo hasta hace no mucho tiempo.

A las afueras, están el Santuario de la Virgen de Criptana, que además es un mirador precioso, el Santuario del Santísimo Cristo de Villajos y un pozo de nieve, que es el único visitable de toda la región.

Y, como es obvio, Campo de Criptana es también un sitio genial para probar la cocina manchega. ¡Aquí probe por primera vez unas buenas gachas!

¿Cómo no iba a ser un lugar mágico?

Viso del Marqués: no te lo esperas

Si Campo de Criptana es un lugar para «sentir el pulso» de la Mancha, Viso del Marqués es todo lo contrario en cierto sentido: más pequeño, más tranquilo, y con un ritmo de vida que invita a bajar revoluciones. ¡Nada de bullicio!

Pero lo que verdaderamente hace único a Viso del Marqués, y lo que estoy segura que no esperas encontrar en un pueblo tan modesto, es el Palacio del Marqués de Santa Cruz. ¡Vaya construcción renacentista!

Pero el palacio no es lo único, así que ni se te ocurra marcharte todavía. Que no me entere yo, ¿eh?

Aquí encontrarás el Museo de Ciencias Naturales AVAN, un espacio que sorprende un montón, sobre todo a los más pequeños. Así que si vienes con niños, este lugar es ideal.

En cuanto al pueblo en sí, Viso del Marqués destaca por su gran la plaza Mayor, la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción — donde vive el legendario «Lagarto del Viso», un cocodrilo del Nilo que alimenta un montón de leyendas a día de hoy — y algunas casas tradicionales súper bien conservadas.

Además, el entorno natural también invita a salir a caminar. Cerca del pueblo hay varias rutas de senderismo que permiten conocer la sierra y disfrutar de vistas tranquilas, ideales para desconectar.

De hecho, una de las rutas más famosas es la Ruta de la Batalla de las Navas de Tolosa, que pasa por aquí y por los siguientes municipios: Santa Cruz de Mudela, Viso del Marqués, Calzada de Calatrava, Aldea del Rey y Almuradiel en Ciudad Real, y Santa Elena, en Jaén.

Por último, para comer tienes de todo (y de todo bueno): pisto manchego, migas con uvas, miel de Sierra Morena, cordero manchego… ¡Pues anda que no hay opciones!

¿No te ha entrado hambre de repente?

Así que ya ves, cada un de estos dos pueblos, a su manera, te muestra una cara distinta de Ciudad Real: una más conocida, otra más escondida. ¡Pero ambas son increíbles!

Si has estado en alguno de ellos, me encantaría saber qué te pareció. Y si no, dime: ¿te animarías a incluirlos en una ruta por la zona? Te leo en los comentarios, ¡y nos vemos en el próximo destino mágico!

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