Ciudad Real,  Pueblos Mágicos

Italia en Ciudad Real: el palacio que un marqués hizo «porque pudo y porque quiso»

El Marqués de Santa Cruz construyó un palacio en el Viso «porque pudo y porque quiso».

Ese es el dicho con el que los habitantes de Viso del Marqués, en Ciudad Real, resumen la historia del Palacio del Marqués de Santa Cruz, una joya renacentista única en España.

El responsable de este caprichazo fue Álvaro de Bazán, un almirante que no solo fue un gran marino, sino que también tenía un gusto exquisito.

Después de recorrerse los océanos y tener dinero y poder para aburrir, decidió levantar su propio palacio renacentista en un lugar lejos del mar. ¡Porque podía, y porque le dio la gana!

Y oye, gracias a eso hoy tenemos una joyita bastante poco conocida y absolutamente espectacular.

Hoy, además de ser una visita muy interesante, el palacio es la sede del Archivo de la Marina Española. Así que no solo es una preciosidad, sino que también guarda miles de documentos históricos que cuentan parte importante de la historia naval de España.

En este post te cuento por qué este sitio merece la pena, qué puedes ver, cómo organizar tu visita y algunos consejos prácticos para que la experiencia sea redonda.

Si buscas una escapada sorprendente y con mucha historia, ¡sigue leyendo!

¿Quién fue Álvaro de Bazán y por qué este palacio?

Álvaro de Bazán y Guzmán nació en Granada el 12 de diciembre de 1526, en la calle Reyes, cerca de la Plaza Isabel la Católica. Su padre, Álvaro de Bazán el Viejo, era capitán general de las Galeras de España, y su madre, Ana de Guzmán, descendía de la nobleza.

Desde joven, Álvaro mostró una gran aptitud para la vida militar y naval, participando en su primera batalla a los 18 años.

A lo largo de su carrera, Álvaro de Bazán destacó por su valentía y habilidades estratégicas. Fue clave en la victoria de la Batalla de Lepanto en 1571 y participó en otras importantes campañas navales, como la defensa de Malta o las incursiones en las Islas Azores.

¡No perdió ninguna de las 13 batallas en las que peleó!

Su prestigio creció tanto que Felipe II no tardó en recompensarlo: en 1569 le otorgó el título de Marqués de Santa Cruz, un nombre que eligió por ser señor de la villa de Santa Cruz de Múdela, muy cerca de donde luego dejaría su huella más visible.

Con ese título, y ya con un montón de influencia y recursos, decidió dejar su legado en Castilla-La Mancha. Compró incluso el señorío de la villa de Valdepeñas directamente al rey, ampliando sus dominios en la zona.

Y como quien no quiere la cosa, se construyó dos palacios: uno en la plaza mayor de Valdepeñas (que, lamentablemente, ya no se conserva) y otro justo al lado de la iglesia parroquial del entonces conocido entonces como El Viso del Puerto.

Ese segundo palacio — que sí ha llegado hasta nuestros días y que visitamos hoy — es el que conocemos como el Palacio del Marqués de Santa Cruz, y está en lo que ahora se llama Viso del Marqués. ¡El pueblo cambió su nombre precisamente por él!

Lo más llamativo de este palacio es que no sigue el estilo típico castellano, sino que está claramente inspirado en la arquitectura renacentista italiana.

Álvaro de Bazán quiso traer un pedazo del arte que había conocido en sus campañas por el Mediterráneo, y para ello contrató a arquitectos y artistas italianos, que dejaron su huella en la estructura y la decoración interior del edificio. ¡Vas a flipar con sus frescos!

Hoy, el palacio no solo es un lugar para visitar y admirar, sino que además tiene una función muy importante: es la sede del Archivo General de la Marina “Álvaro de Bazán”, gestionado por la Armada Española.

Allí se conservan más de 80.000 documentos relacionados con la historia naval de España desde finales del siglo XVIII, incluyendo mapas, órdenes, correspondencia oficial y otros documentos históricos que ayudan a entender mejor el pasado marítimo de nuestro país.

Un interior que quita el hipo

Lo que más sorprende del Palacio del Marqués de Santa Cruz no es solo que esté en un pueblo pequeño como Viso del Marqués, sino que parezca sacado directamente de Italia.

Álvaro de Bazán, que recorrió el Mediterráneo como almirante, decidió que su casa tenía que parecerse a los palacios que había visto en ciudades como Génova o Nápoles.

Para ello, qué mejor que traer arquitectos y pintores italianos, y montarse un palacio renacentista en mitad del campo manchego, ¿verdad? Porque sí. ¡Porque pudo y porque quiso!

Aunque por fuera el palacio es bastante sobrio, por dentro es otra historia. ¡Y al entrar, alucinas en colores!

La mezcla entre lo castellano y lo italiano funciona muy bien: tiene la solidez de los edificios españoles de la época, pero con la elegancia decorativa de los palacios del norte de Italia.

El edificio tiene forma cuadrada y en el centro hay un gran patio con columnas en dos alturas. Es prácticamente lo primero que ves al entrar, y ya ahí te das cuenta de que no estás en un palacio como los que puedes encontrar por la zona.

Eso, y al mirar hacia arriba. Avisado estás: volverás a casa con tortícolis. ¡Palabrita!

Uno de los elementos más chulos del palacio es la escalera principal. Es grande, amplia, con varios tramos, y fue pensada para impresionar. ¡Y vaya que si lo consigue!

Además, ya desde aquí podrás observar bien de cerca los frescos que te comentaba antes.

Y hablando de frescos: ¡no hay un sólo rincón sin decorar! Las paredes y techos están llenos de pinturas que mezclan escenas mitológicas, figuras religiosas y batallas navales.

Verás además que la mayoría están en un muy buen grado de conservación que se debe gracias a las constantes restauraciones que se llevan a cabo. Pero no te quiero desvelar mucho, porque en la visita guiada te contarán muchas más cosas impresionantes sobre ello.

Siguiendo el recorrido de la visita, en la planta superior se encuentran los salones principales del palacio.

Estas salas, igual que el resto del edificio, están completamente cubiertas de frescos, aunque con una particularidad: no siguen un único hilo temático. Algunas ilustran escenas de la mitología clásica, otras relatan batallas navales o momentos destacados en la vida de Álvaro de Bazán.

Además de las pinturas, estas estancias conservan numerosos objetos vinculados al mundo naval, como maquetas de barcos, instrumentos de navegación y piezas de buques de guerra que dan cuenta de la pasión marinera del marqués.

Otro de los espacios que forma parte del recorrido es la capilla del palacio, un lugar reservado antaño al uso exclusivo del marqués y su familia.

Aún conserva parte de su decoración original, y tiene hoy un valor especial: tras haber estado enterrado durante años en la iglesia parroquial del pueblo, los restos de don Álvaro descansan por fin aquí, en su querido palacio.

Y no te preocupes por perder detalle: la visita suele hacerse con guía, y es de esas que realmente merece la pena. No se limitan a dar datos, sino que se comparten anécdotas, curiosidades sobre el marqués y te enseñan a ver los frescos con otros ojos.

¡Un verdadera maravilla!

Información práctica

¿Te ha picado la curiosidad tras conocer la historia de Álvaro de Bazán y su palacio traído de Italia? Perfecto, aquí tienes toda la información para organizar tu visita.

Porque sí, este lugar no solo es bonito de ver en fotos, sino que vale mucho la pena recorrerlo por dentro, escuchar sus historias y perderse entre frescos y columnas que, aunque parezca mentira, llevan siglos plantadas en pleno Viso del Marqués.

¿Cómo llegar?

El Palacio del Marqués de Santa Cruz se encuentra en el centro del pueblo de Viso del Marqués, al sur de la provincia de Ciudad Real.

Llegar hasta aquí es bastante fácil, especialmente si vas en coche.

Desde Madrid se tarda algo más de dos horas y media por la A-4, la autovía que conecta la capital con Andalucía. Lo bueno es que el trayecto es directo y tranquilo, y puedes aprovechar para hacer una parada en Valdepeñas si te apetece un vino o algo de picoteo típico.

Desde Ciudad Real capital se llega en poco más de una hora, también por carretera (CM-411). Si vienes desde Andalucía, el acceso más directo suele ser desde Córdoba o Jaén, y en ambos casos el viaje ronda entre las dos y dos horas y media.

Si lo que quieres es venir en transporte público, puedes hacerlo en tren desde Atocha, en Madrid. Hay tres opciones diarias, una por la mañana sobre las 9:00, otra sobre las 16:00 y otra cerca de las 20:00, y el trayecto dura unas dos horas y media. ¡Lo mismo que en coche!

En autobús, se tarda algo más de cuatro horas desde la Estación Sur de Madrid, en Méndez Álvaro, y se realiza un cambio en Manzanares.

Horarios y tarifas

Este apartado va a ser muy corto, ¡porque acceder al palacio es gratis! Al entrar te ofrecen una entrada por 3€ para colaborar con su conservación, pero no es obligatorio.

En cuanto a los horarios, el palacio abre de martes a viernes de 9:00 a 13:00 y de 16:00 a 18:00, los sábados entre las 10:00 y las 13:00 y entre las 16:00 y las 18:00, y los domingos de 9:30 a 14:00. Los lunes permanece cerrado.

La visita dura unos 50 minutos aproximadamente, aunque a veces se alarga un poco si hay muchas preguntas o el grupo está especialmente entregado (los guías lo agradecen, créeme).

Y al terminar, puedes dar una vuelta por el pueblo, tomarte algo en alguna terraza cercana o incluso acercarte a conocer otros puntos de interés de la zona.

¿Quieres que te cuente más acerca de Viso del Marqués? ¡Te leo en comentarios!

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2 Comments

  • Ángela

    Queeeee pasada…. Me deja con ganas de ir y visitarlo… Parece increíble las joyas escondidas q tenemos y ni sabemos… Tenemos, q ir… Sí o sí

  • Vir

    Como buena amante del arte y el patrimonio que soy me ha dejado sin palabras, menuda joya 😍❤️ qué ganas de conocerlo, gracias por mostrarlo y contarlo tan bien amiga 🥰

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