País Vasco francés

San Juan de Luz y su pequeña vecina Ciboure: imprescindibles del País Vasco francés

Hay lugares que te abrazan nada más llegar.

No hacen falta grandes monumentos: basta con un par de calles con casitas bajas, el olor a salitre y el murmullo de las olas para sentir que has llegado justo donde tenías que llegar.

Eso fue lo que me pasó con San Juan de Luz.

Llegué sin grandes expectativas y me fui completamente encantada. Es un pueblo para pasear, mirar sus escaparates con aire retro, sentarse en una terraza frente al puerto con una copa de vino blanco (y un par de macarons) mientras dejas que el tiempo haga lo suyo.

Aquí la vida va sin prisas, y eso, a veces, es justo lo que uno necesita cuando está de vacaciones.

Pero la cosa no acaba en San Juan de Luz. Al otro lado de un puente, como si se escondiera a propósito del bullicio, está Ciboure. Más tranquila, más local, pero con el mismo encanto marinero.

Ambas forman una pareja de vecinas perfecta para una escapada por el País Vasco francés: mar, arquitectura vasca, buena comida y una ambiente súper relajado.

En este post te cuento qué ver, dónde comer, cómo moverte y por qué estos dos rincones merecen estar en tu lista de próximos destinos. ¡Allá voy!

¿Qué vas a encontrar aquí?

¿Qué ver en San Juan de Luz?

Empecemos el recorrido por San Juan de Luz, Saint-Jean-de-Luz en francés.

Basta con poner un pie en su paseo marítimo y escuchar el ir y venir de las olas en su bahía para sentir que estás en un sitio donde puedes relajarte un poquito. ¡Aunque sea una de las localidades más visitadas del País Vasco francés!

Corsarios y bodas reales

Ya sabes que yo no sé escribir un post sin contarte un poco de la historia de los lugares que visito. ¡Es inevitable! Y además, me parece súper importante.

Aunque hoy te reciba con ese ambiente relajado del que ya te vengo hablando, San Juan de Luz fue durante siglos un auténtico centro de acción. Al principio, aquí se vivía de la pesca, especialmente de la caza de ballenas, pero lo que realmente marcó un antes y un después fue la época en la que los corsarios tomaron el protagonismo.

¿Corsarios? Sí, como piratas… pero con permiso del rey. Eran marineros a los que se les daba carta blanca para atacar barcos enemigos y quedarse con lo que encontraran. Y aquí en San Juan de Luz había verdaderos expertos en eso.

Uno de los más famosos fue Johannès de Suhigaraychipi, más conocido como Coursic, que llegó a capturar más de cien barcos. ¡Menudo terror de los mares!

Pero eso sí, gracias a ellos, la ciudad vivió un boom económico enorme. Muchas de las casas señoriales que hoy ves en el centro fueron construidas con esas riquezas del mar.

Y si esto no te parece suficiente, espera que viene la parte más «royal»: en junio de 1660, nada menos que Luis XIV, el Rey Sol, vino aquí a casarse con la infanta María Teresa de Austria, hija del rey de España.

Una boda real de esas que cambian la historia, porque además de unir dos monarquías, también selló la paz entre Francia y España después de años y años de guerras.

La ceremonia fue en la iglesia de Saint-Jean-Baptiste, y todavía puedes entrar y ver el mismo altar de madera tallada donde se dio aquel «sí, quiero» tan importante.

De hecho, la historia cuenta que después de la boda, el acceso lateral por donde entró el rey fue tapiado — lo vas a ver — como símbolo de que nadie más debía pasar por ahí.

Por cierto, en aquel momento, tanto Luis XIV como María Teresa se alojaron en casas que hoy siguen en pie y que se pueden visitar. Hablo de la Maison Louis XIV, que está frente a la plaza principal (la Plaza de Luis XIV), y la Maison de l’Infante, justo al otro lado del puerto.

Guía de imprescindibles

San Juan de Luz se recorre súper fácil a pie y no te va a hacer ninguna falta un mapa enorme para disfrutar de la localidad. Aun así, si quieres sacarle todo el jugo, aquí te dejo una pequeña ruta por sus rincones más bonitos y los planes que sí o sí tienes que incluir.

El casco antiguo: callejear es obligatorio

Empieza por el centro histórico, donde la calles más conocidas es la Rue Gambetta.

Aquí encontrarás tiendas de productos vascos, los famosos macarons — que luego te cuento mejor qué es lo que son — y fachadas con ese estilo tan típico de la zona: madera pintada en rojo o verde y balcones con flores. ¡Precioso!

La iglesia de Saint-Jean-Baptiste

Ya lo sabes: esta iglesia no es una más. Aquí se casó el mismísimo Luis XIV, y eso ya le da un toque histórico y una relevancia en comparación con otras de la zona.

Pero más allá del dato curioso, el interior sorprende un montón: tres niveles de galerías de madera que parecen flotar, un altar barroco impresionante y una luz tenue que lo hace todo muy misterioso.

Algunas de las partes más antiguas de la iglesia, como el campanario del pórtico y varias ventanas que dan a la calle Gambetta, se remontan nada menos que al siglo XV. Y si ya en el interior levantas un poco la vista, verás algo curioso: un pequeño barco votivo de madera colgando del techo.

Al parecer, fue una donación de una familia noble a la reina consorte María Teresa.

La Grand Plage, el puerto y el paseo marítimo

Lo bueno de San Juan de Luz es que la playa está justo en el centro. Solo tienes que caminar unos pasos desde la plaza para llegar a su bahía protegida por diques (construidos por Napoleón III), lo que la hace perfecta para nadar sin preocuparse por las olas.

El paseo marítimo es plano, agradable y con vistas al mar abierto y a las casas señoriales que dan directamente a la playa. Ideal para pasear con un heladito y sentarte a mirar el atardecer.

¡Y no olvides continuar tu caminata por el puerto pesquero! Su barquitos de colores amarrados son un fondo de fotografías ideal, si lo que quieres es hacerte un buen selfie. Si vas tempranito, lo mismo hasta tienes la oportunidad de ver alguno de ellos descargando la pesca del día.

Maison Louis XIV y Maison de l’Infante

Seguro que estas casas ya te suenan, porque te las mencioné cuando hablábamos de la famosa boda entre Luis XIV y María Teresa de Austria. Pues bien, la buena noticia es que ambas se pueden visitar, y si tienes un rato, de verdad que merece la pena.

La Maison Louis XIV, donde se alojó el rey antes del gran día, está justo en el corazón del pueblo, en la plaza principal. La visita es guiada, corta y muy entretenida. Paseas por salas con muebles originales del siglo XVII y te van contando anécdotas de la época.

Abre al público de principios de abril a principios de noviembre, pero sólo los fines de semana y los días festivos. La entrada general cuesta 7€. Hay entradas a precio reducido como la jóvenes de entre 10 y 18 años y estudiantes acreditados (4€) o la de grupos de más de 10 personas (6€ por persona).

Las visitas guiadas sólo se ofrecen a las 11:30, a las 15:00 y a las 16:00. En julio y agosto, tienen lugar de 10:30 a 12:30. Puedes comprar tus entradas y reservar tu hueco en las visitas aquí.

Por otro lado, la Maison de l’Infante, al otro lado del puerto, pasa un poco más desapercibida, pero no por eso es menos especial. El edificio es elegante, tiene mucho encanto, y las vistas a la bahía desde allí son espectaculares.

Esta se puede visitar de junio a noviembre, aunque desconozco si la entrada es gratuita o no, y cuáles son sus horarios. Cuando yo estuve en San Juan de Luz, estaba cerrada.

Mercado Les Halles y Maison Adam: ¡a comer!

Si eres de los que disfrutan los sabores locales, pasa por el mercado municipal, abierto casi todos los días. Hay quesos de los Pirineos, embutidos vascos, productos ecológicos… y todo lo que necesitas para un picnic perfecto frente al mar o una cena improvisada si te alojas cerca.

Truquito de viajera: si puedes, ve temprano por la mañana. El ambiente es genial y ves cómo se mueve la vida local de verdad. A veces, en el exterior montan mercadillos, y puede ser una oportunidad genial para llevarte un souvenir original de algún puesto artesanal.

Ahora sí, la siguiente parada debería ser obligatoria para todos los que vengan hasta San Juan de Luz: Maison Adam. Hay sabores que viajan en el tiempo, y el macaron de esta casa es uno de ellos.

No hablo del típico macaron parisino de colores, sino de una receta mucho más antigua, sencilla y delicada, que lleva más de 350 años endulzando a quienes pasan por San Juan de Luz.

¿Mi consejo? Que te pases por la tienda original, justo al lado de la plaza, y compres una cajita (o varias) para llevar. Si puedes resistirte y no comértelos todos de camino a tu alojamiento… ¡Tienes mucha fuerza de voluntad!

Colina de Sainte-Barbe: ¡vistazas!

El paseo hasta la colina de Sainte-Barbe, al este de la bahía, es fácil, corto y súper bonito. Desde arriba tienes unas vistas espectaculares del pueblo, el Fuerte de Socoa — del que te hablo más adelante — el mar y los Pirineos al fondo. ¡Ideal!

También, por esa zona, tienes la Pointe Sainte-Barbe y uno de los diques, así que puede ser una oportunidad

¡Más playas salvajes!

Si buscas escapar del bullicio y conectar con la naturaleza: estas son dos de las playas más salvajes de San Juan de Luz. ¡Elige la que más rabia te dé!

  • Lafiténia. Una de las más emblemáticas de la costa vasco-francesa. Normalmente frecuentada por surfistas locales y visitantes experimentados, está rodeada de rocas y vegetación. ¡Muy auténtica!

  • Erromardie. A solo un kilómetro y medio del centro, tienes esta playita ideal si buscas disfrutar del mar sin las aglomeraciones de las playas más céntricas.

Jardín Botánico de San Juan de Luz

Está un poquito alejado del centro (a unos 10-15 minutos en coche), y es uno de esos rincones que sorprenden precisamente por no estar en las guías de País Vasco francés. ¡Así que apúntalo!

Este jardín fue creado en los años 90 por Anne-Elizabeth Wolf, una arquitecta paisajista apasionada por las plantas y por el paisaje del País Vasco. Y se nota. Todo aquí está pensado para conectar con el entorno y entender mejor la riqueza natural de esta zona del Atlántico.

El recorrido es un paseo entre los distintos ecosistemas del litoral vasco: un pinar costero, un pequeño robledal atlántico, humedales, dunas, acantilados y hasta páramos marinos. Todo bien cuidado y con una gestión respetuosa con el medio ambiente.

Pero lo más curioso es que, además de las plantas locales, también hay especies de los cinco continentes. Te cruzas con una planta tropical, das la vuelta y, de repente, estás entre helechos autóctonos. ¡Casi mágico!

El jardín abre en abril, mayo, junio, septiembre y octubre los miércoles, sábado, domingos y festivos de 10:00 a 18:00, y en julio y agosto todos los días en ese mismo horario.

La entrada general cuesta 4€, y la reducida — jóvenes de entre 12 y 15 años, personas en situación de desempleo y estudiantes con acreditación — cuesta 2€. Los niños menores de 11 años entran gratis.

¿Qué ver en Ciboure?

La vecina localidad de Ciboure — Zuburu, en euskera — es más local y más secreta, pero una vez la descubres, no puedes dejar de recomendarla. Situada justo al otro lado del río Nivelle, comparte con San Juan de Luz la bahía, pero con un ambiente bastante más relajado.

¡Y tienes que conocerla!

Un poquito de historia: ¡no me enrollo!

Su historia se remonta al siglo XVII, cuando el comerciante Esteban d’Etcheto construyó la Maison Estebania, una elegante mansión de estilo flamenco donde nació el compositor Maurice Ravel, el famoso compositor de Bolero, en 1875.

La casa, también conocida como Maison Ravel, es ahora sede de la oficina de turismo y la Academia Internacional Maurice Ravel.

Durante las Guerras Napoleónicas, Ciboure fue escenario de enfrentamientos, y en 1813, otra casa muy relevante de la localidad, la Maison Neria, sirvió como hospital para las tropas de Wellington.

Además, la localidad fue testigo de eventos históricos como la firma del Tratado de los Pirineos en 1659 y, como es obvio, la boda de Luis XIV con la infanta María Teresa de España en 1660.

¿Verdad que te dije que no me iba enrrollar mucho?

Guia de imprescindibles

Ciboure es ese tipo de lugar que te atrapa sin pretenderlo. Como ya conoces un poco acerca de su historia, ahora toca disfrutar de todo lo que ofrece. ¡Te lo cuento!

Puerto, playa y Fort de Socoa

El puerto de Ciboure es el alma del pueblo.

Lo mejor que puedes hacer aquí es pasear por el muelle, ver los barcos pesqueros y, si te acercas a la dársena, observar cómo se fabrican los bloques de hormigón para proteger el puerto.

La playa de Socoa, con su arenita fina y aguas tranquilas, es ideal para un baño relajante o simplemente para disfrutar de una mañana al solete. ¿No te suena ya a planazo?

Además, desde aquí se puede llegar fácilmente al Fort de Socoa, una fortaleza histórica construida en 1627 que, lamentablemente, no se puede visitar. Eso sí, no pienses que por eso te lo puedes saltar… ¡No! Desde aquí, además, se puede ver el otro dique que tiene la bahía.

Bien de arquitectura vasca

Ciboure es un auténtico museo al aire libre.

Las casas tradicionales con entramados de madera y fachadas coloridas se alinean en calles como la Rue de la Fontaine. No te pierdas la fuente de piedra de 1676, un emblema local, ni la Iglesia de San Vicente, construida entre 1551 y 1572, que destaca por su monumentalidad y detalles barrocos.

Esta última, catalogada como Monumento Histórico, tiene un campanario octogonal único en el País Vasco. Aquí fue bautizado Maurice Ravel, tal y como lo cuenta una inscripción en la pila bautismal.

En esta zona también encontrarás las casas que te he mencionado antes, Maison Estebania — también conocida como Maison Ravel — y Maison Neria.

¡Ah, y que no se me olvide! Por supuesto, estando donde estamos, no puede no haber uno: el frontón de Ciboure. Por si te gusta este deporte, debes saber que cada 15 de agosto se celebra aquí la final del Laxoa, uno de los eventos más antiguos de este deporte.

Además, el frontón es escenario de otras festividades locales, como el Sorgin Gaua y el Carnaval, que llenan las calles de música y color. ¡Cualquier excusa es buena para celebrar!

También, cada domingo por la mañana, la calle que va hacia el frontón se llena de puestecitos de mercadillo, con todo tipo de productos, entre las 8:30 y las 12:30.

Un poquito de gastronomía local

Ciboure es un paraíso para los amantes del pescado y el marisco.

Puedes comprar directamente a los pescadores en el puerto — una fantasía, si quiere algo fresquito de ese mismo día — o disfrutar de platos tradicionales como el Ttoro, una sopa de pescado típica de la región.

Los jueves por la noche, el pueblo se llena de vida con el «pintxo pote», una tradición local donde bares y restaurantes ofrecen «pintxos» y bebidas a muy buen precio. ¿Ahorrar comiendo? ¡Sí, por favor!

La Corniche Basque: ¡vistazas desde los acantilados!

Si te gusta caminar con vistas increíbles, tienes que darte una vuelta por la Corniche Basque.

Es un tramo de costa súper salvaje que va desde Ciboure hasta Hendaya, pasando por Urrugne. Son unos 10 kilómetros de acantilados que caen directos al mar, con un caminito que los recorre de arriba a abajo y que es una pasada.

Lo más guay es que vas todo el rato junto al mar, con el sonido de las olas de fondo y un paisaje que cambia a cada paso. Estás caminando sobre flysch, unas capas de roca súper antiguas que forman dibujos rarísimos y muy fotogénicos.

Y si tienes suerte (y el mar se pone bravo), igual pillas la famosa ola Belharra: una ola gigante que solo aparece a veces y que es todo un espectáculo. ¡Algún día tendré que volver a ver si la pillo!

Además, el sitio está lleno de plantas y bichos autóctonos, así que si te va el rollo naturaleza, vas a disfrutar como un niño. Y si no, ¡pues al menos te llevas unas vistas al mar que son de otro planeta!

Información práctica

Ahora que ya te he contado todo lo que no te puedes perder en San Juan de Luz y Ciboure, toca lo importante: cómo llegar, dónde comer rico y dónde dormir a gusto.

Porque sí, estos dos pueblitos del País Vasco francés son súper accesibles y tienen un montón de rincones donde saborear la buena vida. Aquí va todo lo que necesitas saber para organizar tu escapada sin ningún tipo de complicaciones.

¿Cómo llegar?

Llegar a San Juan de Luz y Ciboure es bastante sencillo, tanto si vienes desde España como desde alguna ciudad francesa cercana.

Si vas en coche desde Madrid, calcula unas cinco horas y media de trayecto (unos 500 km), tomando la A-1 hasta Irun y cruzando luego a Francia por la autopista A-63. Es una ruta bastante directa, aunque en temporada alta puede haber algo de tráfico en la frontera. ¡Cuenta con ello!

Si prefieres el tren, puedes ir en AVE hasta Hendaya — unas cinco horas desde Madrid — y desde allí coger un tren regional TER que en apenas 10 minutos te deja en San Juan de Luz.

También hay opciones en autobús: varias compañías hacen el recorrido Madrid–San Sebastián, y desde allí puedes combinar bus o tren para cruzar a Francia. ¡Échale un ojo a todas tus opciones!

Desde San Sebastián, la escapada es perfecta para un día o fin de semana, ya que en coche estás allí en unos 30-40 minutos. También puedes ir desde allí en tren, tomando un Euskotren hasta Hendaya y luego un TER francés. Es algo más lento — unas dos horas y media –, pero muy pintoresco.

Otra opción es el autobús, directo y cómodo, en unos 40 minutos.

Si viajas desde Biarritz — que, por cierto, es otra ciudad del País Vasco francés que te recomiendo –, estás a tiro de piedra. En coche se tarda unos 20 minutos, y hay autobuses frecuentes que hacen el trayecto en media hora.

¿Dónde comer?

San Juan de Luz tiene una oferta gastronómica estupenda, perfecta para todos los gustos.

Si te apetece comer con los pies en la arena y un ambiente relajado, La Guinguette, en la playa de Erromardie, es un acierto: ceviches, chipirones, pescadito y un ambiente muy surfero.

Para un brunch con rollo moderno, Akeita Coffee, en Rue Tourasse, es ideal: tienen opciones veganas, platos frescos y buen café.

Y no te vayas sin visitar Pierre Oteiza, un templo gourmet con jamones vascos, quesos pirenaicos y mil delicias más para llevarte a casa.

Si cruzas a Ciboure, justo al otro lado del puerto, también hay joyitas. Uno de los clásicos es Chez Margot, donde probar el típico Ttoro, pero también tienes Le Comptoir du Pêcheur, todo un paraíso de conservas artesanas.

Si buscas opciones sin gluten, tengo que decirte que no hay ningún restaurante que te garantice que no va a haber contaminación cruzada. ¿La mejor opción? Picnic en la playita.

¿Dónde dormir?

En ambas localidades, encontrarás muchas opciones. Vamos a ir de las más caras a las más baratas, así puedes elegir lo que más te convenga (¡a ti y a tu bolsillo!).

En San Juan de Luz, Hôtel Parc Victoria es una opción elegante y tranquila, rodeado de jardines y muy cerca del centro, aunque en temporada baja la noche cuesta unos 240€ por habitación doble.

Si prefieres vistas al océano, el Hôtel La Réserve y el Hôtel de la Plage lo tiene todo: ubicación top y ambiente relajado. ¡Pero también son caretes! 177€ y 146€ la noche, respectivamente, por una habitación doble.

En Ciboure, la cosa va más de rincones tranquilos y acogedores. Hôtel Les Almadies (158€) ofrece vistas al puerto y un ambiente muy agradable, mientras que Hôtel Restaurant Les Genêts (60€), cerca de la playa, es ideal si no buscas grandes comodidades: ¡dormir y ya!

¿Dónde me quedé yo? Pues en ninguno de los anteriores, querido lector.

No muy lejos del centro histórico de San Juan de Luz, aunque a las afueras y a un paseito muy agradable de unos 15-20 minutos, encontré Résidence Pierre & Vacances Eguzki. Apartamentos bastante apañados, ideales para familias con niños y parejas, por unos 100€ la noche.

ATENCIÓN: En temporada alta, los precios pueden hasta triplicarse, así que míralo todo bien, porque yo aquí sólo te estoy dando el precio mínimo.

Consejitos de viajera

Y antes de cerrar, te dejo algunos consejos prácticos que siempre vienen bien. ¡Esos que no parecen importantes hasta que lo son!

Desde qué llevar en la mochila hasta qué hacer si necesitas un médico o cómo moverte con tranquilidad, estoy aquí para contarte qué hacer para que tu viaje sea bonito y sin sobresaltos.

  • Lleva calzado cómodo, porque lo vas a agradecer caminando por el casco antiguo, los paseos marítimos o subiendo hasta los miradores. Todo es bastante accesible, pero hay cuestas y adoquines que mejor con buenas zapatillas.

  • No te olvides del bañador, incluso aunque no sea verano. Hay playas preciosas y, si tienes suerte con el sol, un baño en la costa vasco-francesa sienta de maravilla. ¡Aunque la mar está «fresquibiris»!

  • Reserva todo con antelación, sobre todo si vas en julio o agosto. Estos pueblos se llenan de vida (y de visitantes), así que tanto hoteles como restaurantes suelen estar a tope.

  • Aprende un par de palabras en francés. No es imprescindible, pero créeme, en Francia siempre suma y la gente local lo agradece. Un «bonjour» o un «merci» abren muchas puertas (¡y sacan muchas sonrisas!).

  • Haz hueco en la maleta para productos locales. El mercado de San Juan de Luz y las tienditas de Ciboure están llenas de tentaciones: quesos, conservas, galletas de mantequilla, vino de Irouléguy… ¡Y te vas a querer llevar todo!

  • Seguro de viaje. Aunque estés dentro de la Unión Europea, es muy recomendable llevar la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) si eres ciudadano español. Cubre la atención médica básica en Francia, pero no todo (por ejemplo, repatriaciones o ciertos tratamientos privados), así que un seguro de viaje adicional no está de más si no te quieres arriesgar de más.

  • Asistencia médica. San Juan de Luz cuenta con varios centros de salud, médicos generales y farmacias. Para urgencias más serias, el hospital más cercano está en Bayona (a unos 30 minutos en coche). También puedes acudir al centro hospitalario de Saint-Jean-de-Luz (Centre Hospitalier de la Côte Basque). Si necesitas atención urgente, el número de emergencias en Francia es el 15.

  • Lleva tus documentos médicos traducidos. La mayoría de profesionales sanitarios hablan algo de inglés (y algunos, incluso español, dada la cercanía con la frontera), pero lleva por si acaso escrita la información médica importante en francés: alergias, medicación, grupo sanguíneo…

¡Y eso es todo lo importante! Si tienes alguna duda más o hay algo que se me haya pasado, este post ha acabado siendo bastante largo y puede que me haya dejado cosas. ¡Te leo en comentarios!

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