Castellón,  Pueblos Mágicos

Conoce Mascarell, la única villa completamente amurallada de la Comunidad Valenciana

Muy cerca del Mediterráneo, escondida entre campos y naranjos, hay una villa medieval que ha logrado conservar algo que casi ninguna otra tiene. ¿Qué será?

Hablamos de Mascarell, una pequeña pedanía del municipio de Nules, en la provincia de Castellón, que tiene una particularidad bastante excepcional: es la única villa completamente amurallada que se conserva en toda la Comunidad Valenciana, y que no ha crecido extramuros.

Su reducido tamaño hace que sea fácil de explorar, pero es su encanto y la historia que la envuelve lo que realmente la hace especial. Sin el bullicio de las grandes ciudades, este lugar ofrece un ambiente súper relajado. ¡Aquí desconectas de verdad!

¿Te imaginas cruzar una puerta de muralla del siglo XIV y encontrarte dentro de un recinto que no ha cambiado apenas en siglos? Pues eso es exactamente lo que te espera aquí.

En este post te quiero contar todo lo que necesitas saber para visitar Mascarell: un repaso por su historia, una ruta con los puntos más destacados, consejos prácticos para organizar tu escapada…

¡Allá vamos!

Mascarell en el tiempo

El origen de Mascarell se remonta al siglo XIII, cuando, tras la conquista de la región por parte del rey Jaime I, los musulmanes fueron expulsados de la vecina Burriana.

Muchos de ellos se establecieron en una zona entre Nules y Burriana, creando lo que más tarde sería el pequeño pueblo de Mascarell. El nombre «Mascarell» proviene del árabe Mu’askarum, que significa «campamento», haciendo referencia al origen de la villa como un asentamiento temporal.

La primera referencia escrita sobre el lugar data de 1310.

Sin embargo, no fue hasta el siglo XVI cuando Mascarell comenzó a tomar su forma actual. En 1553, la señora de la baronía de Nules, María de Cardona, decidió repoblar la villa y ordenó construir una muralla para proteger el poblado de los frecuentes ataques de piratas berberiscos que asolaban la costa mediterránea.

Esta muralla, que rodea todo el núcleo urbano, se construyó utilizando materiales como cal, tierra y ladrillo, y contaba con cuatro torres estratégicamente ubicadas en los puntos cardinales de la villa. Además, tenía un foso que en la actualidad es una acequia de riego.

Durante siglos, la villa estuvo casi deshabitada, especialmente después de la expulsión definitiva de los moriscos en 1609, lo que provocó su despoblación temporal. Sin embargo, Mascarell comenzó a repoblarse a partir del siglo XVIII, aunque siempre dentro de los muros que la protegían.

Pese a su buen estado de conservación, Mascarell ha sido testigo de numerosos episodios de guerra a lo largo de su historia.

En 1706, en plena Guerra de Sucesión, las tropas del duque de la Torre tomaron la localidad. Años después, durante la Guerra de la Independencia, los franceses lograron conquistarla.

No sería la última vez que Mascarell cambiara de manos, ya que durante la Primera Guerra Carlista fue ocupada por las tropas de Cabrera. Aun así, el pueblo conservó su ayuntamiento propio hasta finales del siglo XIX, cuando se anexó a Nules (en 1872).

En 1995, fue declarada Bien de Interés Cultural, lo que garantiza la protección de su singular patrimonio histórico. Y, aunque hoy en día tiene una población de unas 200 personas, cada año atrae a numerosos visitantes, especialmente durante sus fiestas patronales — en el último fin de semana de agosto — y la Gran Feria Medieval — a principios de noviembre.

Un paseo por la villa: ¿qué ver?

Dentro de sus murallas, que son su sello de identidad, Mascarell esconde algunos lugares interesantes para visitar. A continuación, te doy una pequeña guía para que no te pierdas lo más destacado:

La Iglesia Parroquial: ¡pequeña pero matona!

La Iglesia Parroquial de San Agustín es uno de los puntos clave de la villa. Situada en la plaza central, su sencilla fachada y su interior austero son una verdadera joya del siglo XVII, construida en estilo barroco valenciano.

Si te gustan los detalles arquitectónicos, te sorprenderán los esgrafiados que decoran las paredes de la iglesia, muy similares a los que puedes encontrar en la Capilla de la Sangre en Nules.

Y qué me dices de su capilla lateral, la capilla de la Comunión, y cómo contrasta con el resto del templo. ¡Una preciosidad!

Casa Consistorial

Otro edificio importante es la Casa Consistorial, que data de finales del siglo XVIII.

Aunque es de dimensiones bastante reducidas, su estructura refleja la arquitectura tradicional de la época y ha sido el centro administrativo del pueblo durante siglos. Muy sencillita.

Hoy en día, en su planta baja se encuentra la oficina de turismo, donde podrás obtener información sobre Mascarell y sus alrededores. ¡Y donde podrás pedir que te sellen tu pasaporte de Pueblos Mágicos de España o el salvoconducto del Camino del Cid!

Las puertas medievales y la muralla

Las dos puertas que dan acceso a Mascarell — la Puerta de Levante, también conocida como Portal de la Huerta, y la Puerta de Poniente o Portal de Nules — son uno de los elementos más emblemáticos de la localidad.

Ambas están custodiadas por torres de planta cuadrada, que en su día desempeñaron un papel defensivo clave.

Aunque han sido objeto de restauración, las puertas mantienen en gran medida su estructura original, al igual que las murallas que rodean el recinto. Durante la Guerra Civil Española, tanto las puertas como el sistema defensivo sufrieron importantes daños, que no fueron reparados hasta 1942.

Jardines, huertos y mucha naturaleza

Aunque Mascarell es conocido por su muralla, también es un lugar rodeado de naturaleza.

Puedes disfrutar de un paseo por sus jardines, situados cerca del portal principal, y admirar los huertos de naranjos que rodean el pueblo. El antiguo foso defensivo, que originalmente servía para proteger el pueblo, hoy se ha transformado en una acequia de riego, pero sigue siendo un testigo vivo de la historia medieval de Mascarell.

Este entorno natural es perfecto para dar un paseo y disfrutar del aire fresco.

Las calles de Mascarell

Una de las mejores formas de conocer Mascarell es caminar por sus callejuelillas medievales y pequeñas plazas. Vamos, perderse un poco.

En total, Mascarell cuenta con siete calles y cuatro nombres, y encontrarás varios paneles informativos para hacer una pequeña rutita por todas ellas.

Y, por supuesto, no olvides echarle un ojo a sus casitas: bajas, de piedra y con balcones de hierro forjado. A mí me parecen una preciosidad.

Si te gusta la fotografía, no olvides tu cámara: Mascarell está tan lleno de detalles, que tendrás ganas de inmortalizarlos todos. ¡El que avisa no es traidor!

Las «capelletes»

A lo largo de las murallas de Mascarell, encontrarás pequeñas capillas conocidas como “capelletes”.

Mascarell conserva cuatro en forma de hornacina, cada una con su respectiva imagen devocional: San Roque, San Miguel Arcángel, la Virgen de la Cueva Santa y la Virgen del Carmen.

Tres de ellas se sitúan sobre la muralla de poniente y miran hacia las calles a las que dan nombre. Aunque las imágenes actuales parecen recientes, las hornacinas tienen una larga tradición y forman parte del paisaje patrimonial del pueblo.

Como curiosidad extra, contarte también que Mascarell tuvo una representación cerámica del Cristo del Gran Poder, hoy desaparecida. Estaba situada en una de las casas demolidas en los años 60 para ampliar la plaza Mayor.

Consejos prácticos para tu visita

Aunque Mascarell es un lugar pequeño, se merece una visita bien planificada.

Al tratarse de un espacio único — una auténtica joya amurallada en pleno corazón de Castellón –, hay ciertos detalles que deberías tener en cuenta para aprovechar al máximo tu paso por aquí.

A continuación, te comparto una serie de consejos prácticos que te ayudarán a organizar tu escapada de la mejor forma posible.

¿Cuándo es mejor ir?

La visita a Mascarell puede disfrutarse en cualquier época del año, pero hay momentos especialmente recomendables:

  • Primavera y otoño son ideales: las temperaturas son suaves, los días más largos, y la afluencia de visitantes moderada.
  • En verano, ten en cuenta que el interior del recinto es caluroso y con escasa sombra. Si visitas en estos meses, lo mejor es ir a primera hora de la mañana o al final de la tarde.
  • Si tienes flexibilidad, trata de coincidir con alguna fiesta local, como la Gran Feria Medieval que te comentaba antes, cuando el pueblo se transforma por completo.

¿Cómo llegar?

Mascarell está muy bien comunicado, lo que facilita incluirlo en una ruta por la provincia de Castellón.

Si vienes en coche desde Madrid, hay unos 400 kilómetros y unas cuatro horas y cuarto de trayecto. Desde Castellón de la Plana, se llega en unos 20 minutos y desde Valencia en unos 40 minutos.

Puedes aparcar fácilmente en los alrededores, ya que no está permitido el acceso de vehículos al interior del recinto amurallado.

También es posible llegar en tren hasta la estación de Nules (desde Atocha, si vas desde Madrid, tardas unas cuatro horas) y caminar (unos 25-30 minutos) o tomar un taxi hasta Mascarell.

¿Dónde comer y dormir?

Una buena opción para comer o tomar algo en Mascarell es el Bar Saló Social Mascarell, que está situado en el Carrer Cova Santa. Ahora mismo es el único negocio hostelero abierto en la villa, así que si te apetece otra cosa, tendrás que irte hasta el propio Nules.

Para dormir, tendrás que irte a las afueras, tanto de Mascarell como de Nules. Cerca están el Sercotel Plana Parc o el Benavente B&B.

En la Playa de Nules, se oferta algún que otro apartamento turístico, que encontrarás en plataformas como Booking o AirBnB.

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