Castellón,  Pueblos Mágicos

‘Les casetes’ de Nules, un bien de gran relevancia local en peligro de extinción

Hoy te llevo de paseo por la playa de Nules, municipio costero de la provincia de Castellón, en la Comunidad Valenciana, y dentro de la red de Pueblos Mágicos de España.

No sé si ya conoces esta zona o si es la primera vez que oyes hablar de ella, pero quiero proponerte un pequeño ejercicio de imaginación. Cierra los ojos — o mejor aún, déjalos abiertos y sigue leyendo — e intenta dibujar esta imagen en tu mente:

Frente a ti, una hilera de casitas de colores, muy sencillas pero llenas de historia, se alinean mirando al Mediterráneo. En la zona no hay rascacielos, ni grandes hoteles. Solo «les casetes» de Nules.

Pero hay un problema: estas pequeñas joyas arquitectónicas centenarias, un ejemplo único del turismo popular valenciano de mediados del siglo XX, están en peligro de desaparecer para siempre si no se consiguen proteger.

Lo que un día fue símbolo de comunidad, sencillez y vida familiar, hoy se ve amenazado en silencio. Una Ley de Costas que no respeta el Convenio Europeo del Paisaje ni tiene en cuenta a la ciudadanía, junto con la construcción de puertos y embalses, están degradando poco a poco este pedazo de historia. ¡Y no queremos que eso suceda!

En este post te cuento por qué las «casetes» de Nules no solo merecen ser conocidas, sino también protegidas, con su desafección del Dominio Público Marítimo-Terrestre y así permitir el buen mantenimiento de esta herencia cultural.

Te hablo de su origen, de su belleza discreta, de su papel en la memoria colectiva y de cómo puedes vivir su magia cuando estés por el pueblo.

¿Te vienes conmigo a conocerlas?

Origen e historia de «les casetes»

Para comprender la esencia de «les casetes» de Nules, vamos a viajar un poco en el tiempo hasta comienzos del siglo XX.

En esta época, la vida en la región estaba íntimamente ligada a los ritmos de la agricultura de la zona, y en este contexto, estas casitas en primera línea de playa surgieron como una respuesta práctica y funcional a las necesidades de los trabajadores del campo.

¿Te imaginas como es trabajar como ellos, largas jornadas bajo el sol y sin parar?

Entonces comprenderás la importancia que tenía para ellos el poder darse un respiro de vez en cuando, mientras familiares y amigos colaboran en las tareas de labranza, recolecta o preparación de conservas para las temporadas de invierno.

Para esos trabajadores, contar con un refugio era vital: un lugar donde protegerse del clima adverso, guardar sus herramientas y, en más de una ocasión, pasar la noche cerca de los cultivos.

Las primeras que se construyeron fueron precisamente eso: construcciones sencillas, a menudo levantadas con materiales locales, que ofrecían un refugio básico pero vital.

Eran la sombra en medio de la faena, el lugar para compartir un almuerzo con sus compañeros y familiares y reponer fuerzas antes de volver al duro trabajo del campo.

Con el paso de las décadas, y a medida que la sociedad evolucionaba, algunas de estas construcciones comenzaron a evolucionar. Su ubicación frente al mar las convirtió en un destino que seguía la corriente higienista en la que los médicos recomendaban baños de sol y mar.

Así, muchas se fueron adaptando como pequeñas viviendas de veraneo, conservando su esencia humilde pero añadiendo elementos que las hacían más cómodas para estancias más largas. Este cambio reflejaba una nueva forma de entender el territorio y el ocio, donde el contacto con la naturaleza y el mar cobraba cada vez más importancia.

Sin embargo, la historia de estas «casetes» también está marcada por acontecimientos mucho más trascendentales y dolorosos. Durante la Guerra Civil Española, se convirtieron en refugio para los vecinos de Nules que huían de la violencia y los bombardeos.

Sus muros fueron testigos del miedo y la incertidumbre que marcaron aquellos años. Incluso una figura literaria de la talla de Rafael Alberti halló entre ellos, junto a su compañera María Teresa León, un respiro en medio del conflicto. Cuánto han vivido estas casas, ¿no te parece?

Tristemente, durante y aún acabada la guerra, algunas de estas construcciones fueron destinadas a un uso muy distinto: se convirtieron en improvisados campos de concentración, un capítulo oscuro que, por desgracia, también forma parte de su historia.

Además, su mimetización con el paisaje y cercanía al Mediterráneo las convierte en elementos muy importantes de la identidad paisajística de Nules. En definitiva, ¡son mucho más que simples edificaciones!

¿Verdad que merecen ser conocidas y preservadas?

Amenaza silenciosa: ¿por qué están en peligro?

Pero, querido lector, a pesar de su profundo valor histórico y sentimental para la comunidad de Nules, «les casetes» se enfrentan a una serie de desafíos que ponen en serio riesgo su supervivencia.

El factor más significativo que contribuye a su deterioro es una legislación nacional que no empatiza con su ciudadanía y su paisaje cultural autóctono. Esta es, desgraciadamente, la situación que vive el pueblo de Nules.

Tradicionalmente ligadas a la actividad agraria, muchas de estas construcciones han perdido su función original a medida que la agricultura ha evolucionado.

Los campos ya no requieren la misma presencia constante de trabajadores, y las nuevas técnicas agrícolas a menudo no necesitan de estas estructuras de apoyo. Como resultado, muchas «casetes» quedan desocupadas y sin el mantenimiento necesario.

Otro factor crucial es la falta de inversión en conservación y mantenimiento. Muchas de estas construcciones son de propiedad privada, y sus dueños, en muchos casos personas mayores o herederos que no residen en la zona, carecen de los recursos o la motivación para llevar a cabo las reparaciones que necesitan. ¡Y la política no lo pone fácil tampoco!

El desconocimiento del valor patrimonial por parte de las autoridades estatales también juega un papel importante. Si no se reconoce la importancia histórica, cultural y arquitectónica de las «casetes», es más difícil generar un interés y un apoyo generalizado para su protección.

También, particularmente relevante en el caso de estas edificaciones es la regresión de la playa y la erosión costera. El avance del mar y los fenómenos meteorológicos extremos a menudo son un peligro para su estabilidad. ¿Te has fijado que hay un muro de piedras frente a muchas de ellas?

Finalmente, la falta de una catalogación y protección legal específica hasta hace muy poco tiempo ha contribuido a su vulnerabilidad. Al no estar reconocidas oficialmente como patrimonio de relevancia, las «casetes» han carecido de un marco legal que las proteja de la demolición o de intervenciones que alteren su carácter original.

¡Pero, aunque todavía queda un largo camino por recorrer, aún hay esperanza!

Una propuesta reciente del Ayuntamiento de Nules para declararlas Bien de Relevancia Local (BRL) y Lugar de Memoria Democrática ha sido aceptada. El 7 de abril, la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana emitió un informe favorable para tramitar la figura de BRL.

Años de lucha que hoy por fin comienzan a traer resultados a este municipio mágico.

Consejos para descubrirlas

Si te has quedado con ganas de conocer de cerca estas singulares construcciones y sumergirte en la historia de Nules, aquí te dejo algunas ideas y consejos para planificar tu visita.

Según Platges de Nules, las «casetes» más bonitas se encuentran muy cerca de un parque de calistenia — lo puedes localizar fácilmente en Google Maps –, justo en la zona de la playa más próxima al Paraje Natural Municipal L’Estany de Nules, un lugar del que también te hablaré más adelante, lo prometo.

Un paseo tranquilo por la playa te permitirá observar muchas de ellas, algunas mejor conservadas que otras. Presta atención a los detalles arquitectónicos y a cómo se integran en el paisaje costero.

La mayoría de las «casetes» son propiedades privadas. ¡Por favor, admira su belleza desde el exterior, sin invadir la privacidad de sus posibles propietarios o intentar acceder al interior sin permiso!

respetuoso con el medio ambiente. No dejes basura, no dañes la vegetación y evita hacer ruido excesivo. Recuerda que hay una zona de playa acotada para estar con tu perrete — un tramo de la Playa de Rajadell — y que entrar a las áreas de playa fuera de ella está prohibido.

Y ahora, quiero preguntarte, ¿qué te ha parecido esta historia? ¿Conocías las «casetes» de Nules?

Me encantaría leer tus comentarios y abrir un espacio de diálogo para reflexionar juntos sobre la importancia de preservar este legado. ¿Qué crees que se podría hacer para asegurar su futuro? ¿Qué iniciativas te gustaría ver en marcha?

Tus ideas, tu experiencias y tu pasión por el patrimonio son fundamentales para mantener viva la llama de esta parte de la historia de Nules. ¡Te espero en los comentarios!

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7 Comments

  • Angela

    Holiiii.. No tenía ni idea, de ellas y su situación.Doble lucha la de mantenimiento y la lucha con la naturaleza… Creo q esta será más ardua. Preciosas fotos

    • María

      Sí… ¡La de cosas que no sabremos que están en peligro en nuestro país! Es una pena, la verdad, pero al menos en este caso se está empezando a ver la luz al final del túnel tras tanto años de lucha constante. ¡Esperemos que obtengan el reconocimiento que se merecen!

      • Olga

        ¡Felicidades por el artículo! En primer lugar, por cómo está escrito, con rigor, amenidad y buen gusto. Y en segundo lugar por poner en valor lugares como este, valiosos patrimonial y sentimentalmente, lugares que es nuestra obligación conservar.
        Particularmente me encantan este tipo de construcciones que nos trasladan a otra época, a otras realidades de nuestros antepasados no tan lejanos y de los que hemos aprendido muchas cosas. Un abrazo.

      • María

        ¡Hola, Olga! Muchísimas gracias por pasarte por aquí para leerme. Por desgracia, tenemos verdaderas joyas históricas y patrimoniales en peligro en España, y ojalá todas se pudiesen salvar. ¡O, al menos, ojalá tuviesen gente trabajando por ello con tanta pasión como pasa con Nules y sus «casetes»! Un abrazo grande.

  • Alfredo

    Obviamente,dado su pasado histórico y ya que todavía quedan en pié,deberían ser protegidas y respetadas.Como todo en esta vida ,están llenas de historias blancas y grises,pero no son las casetes las responsables de las irresponsabilidades humanas .
    Su nacimiento está claro que fue un refugio,un albergue de vida,un lugar de reposo y descanso y un lugar de encuentro comunitario.
    No deberían dejarse venir abajo.
    Aplaudo a las diferentes autoridades que luchan por mantenerlas en pie y conservarlas👏👏👏👏

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