España

Del destierro a la conquista de Valencia: así puedes recorrer el mítico Camino del Cid

A pesar de que la historia de Rodrigo Díaz de Vivar, el legendario Cid Campeador, es conocida por muchos de nosotros, recorrer sus pasos es descubrir algo nuevo sobre esta gran figura de la historia de España. ¡Y eso es lo que vamos a hacer!

Hoy te propongo un itinerario turístico cultural diferente para que, siguiendo las huellas de este personaje de leyenda, atravieses el país de noroeste a sureste: el Camino del Cid. Un viaje súper emocionante a través de los paisajes que inspiraron esta gran gesta de la Edad Media.

¿Y lo mejor de todo? Tu guía personal será nada menos que El Cantar del Mio Cid. Así que si aún no tienes una copia de este poema épico en casa, ¡hazte con una cuanto antes! Porque no hay mejor manera de adentrarte en esta aventura que con el alma de esta historia en tu bolsa de viaje.

En total, son 1.500 kilómetros de senderos y 2.000 kilómetros de carreteras, ¡pero no te preocupes! No tienes que hacer el recorrido del tirón — aunque si quisieras, podrías, y yo estaría encantada de leer acerca de tus experiencias.

Dividido en varias rutas de entre 50 y 350 kilómetros, este recorrido es el sueño de cualquier viajero al que también le gusten la literatura y la historia. ¿Qué tal te suena la idea hasta ahora? ¿Quieres saber más? ¡Pues sigue leyendo, que te doy todos los detalles!

¿Qué vas a encontrar aquí?

¿Qué es y cómo puedo realizarlo?

Este recorrido histórico-cultural atraviesa ocho Patrimonios de la Humanidad, más de doscientos castillos y atalayas medievales, y se extiende por 39 localidades declaradas Conjunto Histórico-Artístico. Así que la respuesta a la pregunta «¿qué es este recorrido?» es simple: una maravilla.

Desde los primeros días del destierro del Cid en Burgos hasta su llegada a la costa de la Comunidad Valenciana, el Camino del Cid recorre territorios que, en la Edad Media, fueron considerados tierras de frontera, testigos de las luchas entre reinos cristianos y musulmanes. Una gran clase de Historia en vivo.

Además, este camino también nos lleva por más de setenta espacios naturales bellísimos, convirtiéndolo en un recorrido único. ¡Tiene de todo! Y, como ya te adelantaba antes, no se trata de una única ruta, sino de un conjunto de once itinerarios en cinco etapas. ¿Pero cuáles?

Primer tramo: El destierro

Con una distancia de 340km, en esta primera etapa seguimos los pasos del Cid desde Vivar de Burgos (su lugar de nacimiento) hasta Atienza en Guadalajara, pasando también por varios pueblos de la provincia de Soria.

Durante el recorrido, rememoramos el destierro de este caballero medieval en 1088, tras ser destituido por el rey Alfonso VI. Para sumergirte aún más en la historia, te dejo por aquí un fragmento (modernizado) del propio Cantar del Mío Cid, que ilustra el dramático inicio de este viaje:

Allí piensan aguijar, allí sueltan las riendas. 
A la salida de Vivar, tuvieron la corneja diestra,
Y, entrando en Burgos, tuviéronla siniestra.

Meció mío Cid los hombros y movió la cabeza
:

– ¡Albricias, Álvar Fáñez, que echados somos de tierra!

Y ahora… ¡Un poquito más de historia!

Tras ser desterrado de Vivar por el rey, el Cid tiene solo nueve días para abandonar Castilla, tiempo que utiliza para asegurar la protección de su familia, dejando a sus hijas y esposa en el Monasterio de San Pedro de Cardeña y reforzando su reducido grupo de caballeros.

A medida que avanza, el Cid cruza Alcubilla del Marqués, el último bastión de la Castilla colonizada, y continúa su marcha hacia el río Duero, en la provincia de Soria, cerca de Navapalos. Este lugar, marca el inicio de su travesía por tierras fronterizas, un vasto territorio bajo control castellano, pero cada vez más cerquita de los dominios musulmanes.

Con la difícil misión de no ser detectado por los vigías musulmanes, el Cid decide cruzar la frontera de Castilla hacia la taifa de Toledo en la Sierra de Pela, durante la noche del noveno día. Un movimiento estratégico que le permite continuar su viaje sin ser visto.

El itinerario también incluye la Afrenta de Corpes, el famosísimo episodio en el que las hijas del Cid, secuestradas y humilladas por sus enemigos, se convierten en el centro de la venganza y el honor de nuestro protagonista. ¡Y que podrás vivir muy de cerca en Castillejo de Robledo!

El periplo culmina en Atienza, ya en territorio musulmán, un lugar con unas vistas preciosas desde lo alto de su castillo. Genial para terminar esta etapa, ¿no crees?

Bonus track: Esta parte del recorrido atraviesa también el espacio al que están ligados otros dos grandes poemas épicos castellanos: los Siete Infantes de Lara y el Poema de Fernán González. ¿No resulta emocionante, poder vivir de esta forma la literatura?

Segundo tramo: Tierras de frontera

En este tramo, nos dirigimos a las tierras que durante siglos fueron la frontera entre los dominios musulmanes y cristianos. Aquí, el Cid Campeador empezó a forjar su leyenda, enfrentándose a desafíos en un territorio lleno de castillos, fortalezas y pueblos con un gran patrimonio, fruto de la mezcla de las culturas que coexistieron en el tiempo. ¡Arte románico, mudéjar e islámico por doquier!

Comenzamos en Atienza y llegamos hasta Ateca (Zaragoza), recorriendo un total de 267km. Además, si te animas a explorar el ramal de la Algarada de Álvar Fáñez, del que también hablo a continuación, puedes añadir 80km más desde Villaseca de Henares hasta Guadalajara.

¡Sigamos con la historia!

Tras evitar la fortaleza de Atienza, el Cid y sus hombres, necesitados de víveres, tomaron por la fuerza Castejón de Henares o Jadraque. Mientras tanto, su lugarteniente, Álvar Fáñez (también conocido como Minaya), con doscientos caballeros, saqueaba el valle del Henares, pasando por Hita y Guadalajara. Es decir, aquí el camino se divide en dos. ¡Y de aquí viene el ramal!

Vos con los doscientos, id vos en algara; 
Allá vaya Álvar Álvarez y Álvar Salvadórez sin falla,
Y, Gallín García una valiente lanza.

Osadamente corred, que por miedo no dejéis nada
,
Hita abajo y por Guadalajara; 

Hasta Alcalá lleguen las algaras;
Y bien cojan todas las ganancias;
Que por miedo de los moros no dejen nada;

Y yo con los cien aquí quedaré en la zaga;
Tendré yo Castejón donde tendremos gran guarda. 

Si peligro os viniere alguno en la algara,
Mandadme aviso muy presto a la zaga;
De este socorro, hablará toda España.

Más adelante en la historia, el Cid y su hueste cruzaron tierras desoladas hasta llegar al valle del Jalón, donde las aldeas musulmanas se vieron obligadas a abastecer a sus tropas. En la jornada 16 del destierro, acamparon frente a la villa fortificada de Alcocer, cerca de Ateca, y tras más de tres meses de asedio, la conquistaron.

¡Por cierto! Esta ruta también recoge algunos de los caminos seguidos por Jimena, la esposa del Cid, y sus hijas, quienes, mientras su esposo luchaba en el frente, viajaban entre Castilla y Valencia. Su epicentro, al igual que el del Cid, fue la fortaleza de Medinaceli, un lugar clave en esta historia.

Tercer tramo: Las tres taifas

Estamos a punto de llegar al ecuador de este viaje.

Ahora seguimos los pasos del Cid en su campaña por tierras de las taifas, los antiguos reinos árabes de Toledo, Zaragoza y Albarracín. El camino que cubrimos, de 322km, se extiende desde Ateca hasta Cella (Teruel), atravesando algunas de las zonas históricas más emblemáticas de la península. ¡Se pone emocionante!

Las noticias del éxito del Cid no tardaron en llegar a Valencia, donde un ejército musulmán se reunió para enfrentarlo. La batalla que siguió, en Alcocer, se convirtió en una de las más sangrientas narradas en el cantar.

¡Veríais tantas lanzas, bajar y alzar;
Tanta adarga horadar y traspasar;
Tanta loriga romper y desmallar;
Tantos pendones blancos salir bermejos de sangre;
Tantos buenos caballos sin sus dueños andar!

Los moros llaman: ¡Mahoma!
Y los cristianos: ¡Santi Yague!

Caían en un poco de lugar moros muertos mil trescientos ya.

El Cid logró derrotar a las fuerzas enemigas, persiguiendo a sus generales derrotados hasta Terrer y Calatayud. Esta victoria, según el cantar, le permitió imponer su ley por los caminos de las taifas y avanzar hacia nuevas conquistas.

El recorrido por este tramo incluye cuatro puntos importantes. Primero, El Poyo del Cid, en Teruel, donde nuestro protagonista reforzó una antigua fortificación romana y la convirtió en su centro de operaciones mientras recorría las tierras de Zaragoza y Teruel.

Después, Molina de Aragón, en Guadalajara, un señorío musulmán gobernado por Avengalbón, un aliado del Cid. Albarracín, en Teruel, fue otro de los lugares clave: un reino bereber que servía como paso entre Castilla y Valencia.

Y, finalmente, Cella, también en Teruel, que fue donde el Cid reunió a todos aquellos hombres que estuvieran dispuestos a acompañarlo en su objetivo final: la conquista de Valencia. ¿No escuchas música épica de fondo al leer esto?

Bonus track: Si eres amante de la naturaleza, puedes optar por hacer también dos recorridos circulares alternativos: el anillo de Gallocanta, que parte de Daroca y te lleva a descubrir la Laguna de Gallocanta, y el anillo de Montalbán, que parte de Luco de Jiloca.

Cuarto tramo: La conquista de Valencia

Quien quiera ir conmigo a cercar a Valencia,
Todos vengan de grado, ninguno a la fuerza;
Tres días le esperaré en el canal de Celfa.

Fue en Cella — recogida en el cantar como la antigua Celfa musulmana –, donde el Cid reunió a su ejército para iniciar una de sus gestas más épicas: la conquista de la ciudad de Valencia.

Así que no es ninguna sorpresa que este tramo, de 248km a pie, recree esa aventura, comenzando en Cella y terminando en Valencia, ¿verdad? ¡Pues allá vamos!

Este recorrido recrea tanto la conquista «literaria» como la «histórica» de Valencia. La conquista literaria, inspirada en el cantar, comienza en Cella, como ya te he dicho, donde el Cid reunió a su ejército para iniciar esta aventura.

Desde allí, el recorrido pasa por Teruel y atraviesa la comarca de Gúdar-Javalambre, un entorno natural preciosísimo y lleno de historia con pueblos como Mora de Rubielos y Rubielos de Mora. ¡Otro día te cuento una leyenda acerca de sus nombres!

La conquista histórica, sin embargo, tiene sus raíces más al norte, en el Maestrazgo, donde el Cid comenzó a forjar su dominio. Ya en 1083, nuestro protagonista se establece en la región, fortificando el castillo de Alolala — posiblemente Olocau del Rey — y logrando victorias clave, como la de Tévar, en 1090.

El anillo del Maestrazgo y el de Morella — dos rutas alternativas — recorren los paisajes montañosos de la región, donde los pueblos medievales, construidos en piedra en seco, y las iglesias mudéjares todavía destacan hoy. Ejemplos muy claros de estas construcciones se pueden ver en La Iglesuela del Cid, por ejemplo.

A medida que avanzamos hacia el sur, el viaje sigue el curso del río Palancia, cruzando localidades como Jérica, Segorbe o Sagunto. Desde Sagunto, parte el ramal de Castellón, una línea costera clave en la defensa de Valencia durante la Edad Media y la tercera ruta alternativa dentro de este tramo.

Antes de llegar a Valencia, hacemos una última parada en El Puig, donde el Cid tomó su castillo en 1092, un paso fundamental para la toma de la ciudad.

Desde allí, un pequeño sendero conecta El Puig con los castillos de Serra y Olocau, ambos tomados por el Cid. Este trayecto forma la cuarta y última ruta alternativa de la etapa: el ramal de Olocau.

Finalmente, llegamos a Valencia, ciudad que el Cid conquistó el 15 de junio de 1094, tras un largo y difícil asedio. La leyenda dice que tras la victoria, subió a la torre del alcázar para admirar sus nuevas tierras.

Si yo fuera tú, aprovecharía este momento para ascender al Miquelet, la torre campanario de la Catedral de Valencia y uno de los símbolos de esta ciudad que fue suya hasta su muerte en 1099. ¡Observa Valencia como el Cid lo hizo!

Quinto tramo: La defensa del sur

Es oficial: hemos llegado al final de esta historia. ¡Pero queda mucho por hacer y por ver! Aquí vas a conocer la Valencia menos estereotipada, así que prepárate para flipar.

El recorrido comienza en Valencia y termina en Orihuela, lugar clave que marcaba el límite sur del territorio que el Cid controlaba. Así que imagínate, durante los años 1088 a 1092, este territorio fue un lugar de tensiones entre los cristianos y musulmanes.

El primer episodio importante en esta ruta ocurre en Ontinyent, Villena y Elche, cuando en 1088 el rey Alfonso VI ordenó al Cid reunirse con él para socorrer a una guarnición cristiana en Aledo, que estaba siendo sitiada por una coalición musulmana.

La historia cuenta que en noviembre de 1088 Alfonso VI convocó al Cid en los alrededores de Villena — Belliana según la Estoria Roderici — para unirse al ejército real y levantar el cerco almorávide sobre Aledo.

El Cid no acude, lo que provoca que el rey lo declare traidor y lo condene a un segundo destierro. Sin propiedades ni recursos, El Cid pasó uno de los momentos más difíciles de su vida en Elche, donde, según cuenta la historia, pasó una Navidad muy complicada. ¡Sin comida ni gente a su servicio!

A ti, soldado del rey que quieras luchar conmigo,yo, Rodrigo, te juro por Dios y sus santos, que desde el día en que lo recibí como señor en Toledo, hasta aquel en que supe que cruelmente y tan sin razón prendió a mi mujer y me quitó todo el honor que tenía en su reino, nada malo dije de él, ni pensé mal alguno, ni hice nada contra él, por lo que deba tener mala reputación o valer menos mi persona.

Sin merecerlo, sin razón y sin ninguna culpa, me quitó mi honor y encarceló a mi mujer ¡tan grande y tan cruel afrenta me hizo!

Este es, pues, el juicio que yo, Rodrigo, resueltamente pronuncio y firmemente asevero: si el rey quisiese recibir uno de estos cuatro juramentos, que escribí más arriba, elija el que le agrade de ellos y yo lo cumpliré gustoso.

Pero el rey no quiso aceptar los juicios hechos personalmente por Rodrigo, ni su defensa y excusación.

Bonus track: el Anillo de la taifa de Valencia, una ruta alternativa. Otro capítulo importante de su viaje fue la expedición en 1097 que organizó junto a Pedro I para reforzar el castillo de Peña Cadiella, un punto estratégico en el territorio almorávide. Durante el regreso de la expedición, El Cid y su ejército se enfrentaron a los almorávides cerca de Gandía, en Bairén, y salieron victoriosos.

Esta ruta, que todavía está en fase de proyecto y sin señalizar, empieza y acaba en Valencia, pero pasa por otras 32 localidades de belleza totalmente inesperada. Algunas de ellas ya las habrás visitado durante el resto de la ruta y otras serán completamente nuevas, como las míticas Gandía y Cullera o las más desconocidas Llutxent o Llaurí.

¡No olvides tu salvoconducto!

Como buenos viajeros de esta ruta épica, necesitamos un salvoconducto, un documento oficial firmado por el mismísimo Cid Campeador para que podamos transitar sin riesgo por su territorio.

Tras esta breve presentación, te habrás dado cuenta de que no se trata solo un pedazo de papel, es la llave que te conecta con 224 de las poblaciones que forman parte del Camino del Cid. ¡Clave para cualquier peregrino que se aventure a recorrer la ruta!

Cada vez que llegues a una nueva localidad, tendrás la oportunidad de sellar tu salvoconducto en más de 570 puntos de sellado distribuidos entre oficinas de turismo, ayuntamientos y alojamientos.

También hay dos puntos de sellado fuera de ruta: la Oficina de Promoción Turística de Castilla y León en Madrid en la Calle Alcalá, 105, y el Castillo de Torija, en la Plaza de la Villa de Torija, en Guadalajara.

¿Por qué tantos sellos? Porque cada uno de ellos tiene una historia que contar. Cada sello representa la relación única de la localidad con la figura del Cid, con alguna de las numerosas leyendas medievales que surgen a lo largo de la ruta, o con algún hito patrimonial o paisajístico importante.

Desde el Cid histórico hasta la mitología popular, estos sellos son como pequeños recuerdos tangibles de cada etapa de tu viaje. ¡Todos son diferentes! Mi consejo es que preguntes siempre por su significado. Te vas a sorprender muchísimo.

Pero no todo es historia y nostalgia: el salvoconducto también tiene sus ventajas prácticas.

Si planeas pernoctar en algún sitio durante tu ruta, el salvoconducto te da acceso a descuentos de hasta un 10% en más de 250 alojamientos que forman parte de la Red de Sellado. Una forma estupenda de hacer que tu aventura se abarate un poco sin renunciar a la comodidad.

Además, el Consorcio del Camino del Cid organiza promociones puntuales para los portadores del salvoconducto, lo que te permitirá acceder a ofertas especiales durante el recorrido.

¿Y cómo lo consigo?

Si estás pensando emprender la ruta, conseguir tu salvoconducto es muy sencillo. Puedes solicitarlo de manera gratuita en la sede del Consorcio del Camino del Cid, o en cualquiera de las más de 110 oficinas de turismo que encuentras a lo largo de todo el itinerario.

En Vivar del Cid por ser inicio de ruta, te lo podrán hacer en los alojamientos rurales, cantina y Museo en la Legua 0.

Si prefieres tenerlo a mano antes de salir, puedes solicitarlo por correo electrónico (info@caminodelcid.org) dando tus datos para que te lo manden a casa por correo postal. Así lo hice yo y llegó estupendo. Hasta me mandaron uno especial para Shawn. ¡Es genial!

Por supuesto, no olvides consultar su página web oficial o descargar la app del Camino del Cid para obtener toda la información necesaria sobre los puntos de sellado, entre otras cosas útiles.

Ah, y una novedad muy reciente es que, además de los sellos, el consorcio ha lanzado una colección de chapas que representan a cada una de las localidades en las que puede sellarse el salvoconducto. ¡Una edición limitada de 50.000 unidades, eso sí!

Información práctica a tener en cuenta

A pie, en bici, en coche… ¡Como quieras!

Existen múltiples maneras de recorrer el camino, adaptadas a los gustos y necesidades de cada uno:

  • A pie: Por caminos y senderos rurales, una experiencia muy auténtica donde sumergirte en el paisaje, similar a lo que se vive en el Camino de Santiago.
  • En bicicleta de montaña: Para los más aventureros, algunos tramos permiten recorrer la ruta en bicicleta, con caminos diseñados tanto para senderistas como para ciclistas.
  • En bicicleta de carretera: Si prefieres el asfalto, hay itinerarios especialmente pensados para cicloturistas. ¡Pero ten cuidado!
  • En coche/moto: Si buscas una mayor comodidad o prefieres hacer las rutas en tu vehículo, también es posible, pero ten en cuenta que en su mayoría serán todo carreteras secundarias. Prepara bien tu vehículo antes del viaje.

¿Cuál es la mejor época?

Decir que hay algo parecido a «una mejor época» para adentrarse en esta aventura, sería mentir. Es verdad, que las temperaturas y la climatología suelen acompañar mejor en primavera y otoño, pero depende mucho de la zona.

De abril a junio y de septiembre a noviembre, parecen buenas épocas, pero hay rutas que en invierno son un verdadero espectáculo, como la del Anillo de Gallocanta o La defensa del sur.

En invierno te encontrarás con mucha menos gente, pero hay menos horas de luz. Y en verano encontrarás más lugares abiertos, pero las temperaturas pueden ser muy altas, así que lo mejor sería caminar muy temprano y evitar las horas centrales de sol. ¡Todo tiene sus pros y sus contras!

¿Podré sellar mi salvoconducto siempre?

Aunque la idea de sellar el salvoconducto puede sonar como algo sencillo, en realidad, no siempre es tan fácil como parece. Con tantísimos puntos de sellado a lo largo del camino, el reto no está en la cantidad, sino en la diversidad y las peculiaridades de estos puntos.

Algunos se encuentran en ciudades grandes, en lugares bien establecidos como oficinas de turismo, hoteles o centros de interpretación, pero en pueblos pequeños los puntos pueden ser mucho más flexibles… y, a veces, impredecibles.

Si te encuentras con un punto cerrado, no te enfades ni te frustres, porque la razón puede ser tan simple como que la persona encargada del sello no esté disponible en ese momento. En estos casos, te tocará esperar o regresar más tarde. ¡O irte sin el sello!

Además, algunos lugares solo abren durante temporadas específicas o en horarios limitados, lo que puede añadir un poquito más de incertidumbre a la planificación de tu ruta. No es raro llegar a una oficina de turismo cerrada o que, en vez de recibir el sello del camino, el único que puedas conseguir sea el de una tienda de recuerdos o el de un local improvisado.

¿Hay algún premio?

Como tal, no lo hay, pero sí que puedes conseguir un documento acreditativo del Camino del Cid.

Si consigues cuatro sellos de cada una de las ocho provincias de la ruta, lo obtendrás de manera gratuita. Un recuerdo genial de tu viaje por las tierras del Cid Campeador, ¿no crees?

Y, sabiendo todo esto, ahora te toca a ti. ¡Atrévete a seguir los pasos del Cid!

Mi deseo para ti en este camino es que te acompañe el vuelo de muchas cornejas, símbolo de buena suerte para los que caminan. ¡Que su presencia te dé fuerza y te haga disfrutar de cada paso del viaje!

¡Te ayudo a organizar tu viaje! 🚀

He seleccionado estas herramientas para ti porque son las que yo misma uso.
¡Y tienes descuentos exclusivos!

error: ¡Este contenido está protegido!

Descubre más desde El viaje de Bubi

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo