El calendario de adviento viajero definitivo: 24 sorpresas para quienes sueñan con viajar
Hay viajes que no necesitan maleta.
En mi casa, uno de ellos empieza el 1 de diciembre, cuando Samuel, Shawn y yo estrenamos nuestro calendario de adviento casero. ¡Lo esperamos con ganas cada año!
Cada día abrimos una sorpresa que nos recuerda lo que más nos gusta: descubrir el mundo, pasar tiempo juntos, aprender, reír y vivir con ilusión. Y este año hemos decidido que esa magia no podía quedarse dentro de nuestras cuatro paredes.
Por eso quiero compartir contigo 24 ideas para que puedas crear tu propio calendario de adviento.
Y no uno cualquiera: uno que convierta cada día en una mini-aventura y te haga soñar con nuevos destinos, aunque sea desde el sofá.
¿Qué tal te suena el plan?

Cómo crear tu calendario de adviento viajero
Crear un calendario de adviento viajero no es solo preparar 24 sorpresas y ya está.
Crear un calendario de adviento es diseñar una experiencia, una cuenta atrás que mezcla creatividad, emoción y ese espíritu explorador que nos acompaña todo el año.
Y lo mejor es que puedes adaptarlo totalmente a tu estilo, a tu pareja, a tus niños o a ti mismo.
Aquí te dejo algunas pautas a seguir:
Elige el formato: físico, digital o mixto.
Físico: este es el formato que nunca falla. Puedes usar cajitas, bolsitas de tela, sobres kraft, un mapamundi con numeritos… ¡Lo que se te ocurra!
Digital: ideal si quieres enviar las sorpresas por WhatsApp, email o redes. Genial también para compartirlo con tu comunidad, si eres creador de contenido como yo.
Mixto: ¡lo mejor de ambos mundos!
Define el estilo de tu calendario. ¿Quieres algo más romántico? ¿Más viajero? ¿Más divertido? ¿Más familiar? ¿Más casero?
Piensa en la experiencia, no en el precio. Querido lector, un calendario de adviento no tiene por qué ser caro. De hecho, suele ser más mágico cuando combina detallitos low-cost, experiencias caseras, momentos compartidos y algún regalito especial.
Prepara las 24 sorpresas con una intención clara. No se trata solo de rellenar. Se trata de contar una historia. Puedes organizar las ideas para que haya un ritmo: días de inspiración, días de regalos, días de actividad, días de conexión, días emocionantes…
Añade tu toque personal. Aquí es donde tu calendario se vuelve inolvidable: ¡hazlo tuyo!
Al final, crear un calendario de adviento viajero es como preparar un pequeño gran viaje: eliges el destino (la emoción), trazas una ruta (las 24 sorpresas) y pones en él una parte de ti.
No importa si lo haces con materiales sencillos o con ideas más elaboradas, ¿vale? Lo que realmente cuenta es la ilusión que encierras en cada cajita de cada día.
Una vez tengas listo el formato y el estilo, llega la parte más chuli: dar vida a las 24 sorpresas. Pequeños instantes que harán que diciembre se convierta en un mes para saborear despacio, descubrir y recordar lo bonito que es viajar, ¡incluso sin salir de casa!
¿Listo para inspirarte? Aquí tienes mis mejores propuestas para llenar tu calendario de magia viajera.



¡Tus 24 días de magia!
Ahora que ya tienes el formato y el estilo de tu calendario claros, llega la parte más divertida: ¡llenarlo de magia viajera!
Recuerda que no necesitas grandes presupuestos ni regalos muy rebuscados. Lo más importante de este plan tan navideño es la intención y prepararlo con el corazón.
¡Pues vayamos al lío!
Día 1: un mapamundi o pasaporte
¡Empezamos diciembre con un regalito!
Lo abres y encuentras un mapamundi (comprado o impreso, como tú quieras) donde poder marcar los destinos que ya has visitado y tus destinos soñados.
Es una forma preciosa de visualizar aventuras futuras y recordar las que ya has vivido.
Otra forma chuli de hacerlo es con un pasaporte. ¡Pero no uno cualquiera! Si tienes algo de presupuesto, te recomendamos los de My Travel Passport, para los que tienes un descuento extra del 15% usando el código BUBI15.
Si no, yo correría a alguna de las oficinas de turismo de los pueblos que forman parte de la asociación de Pueblos Mágicos de España o de la Red de Juderías de España, por ejemplo, para hacerte con los suyos, que son gratuitos.
También puedes pedir online (¡gratis!) el salvoconducto del Camino del Cid y tener así una excusa más para recorrer el país de una forma distinta. ¿No te parece un planazo?

Dia 2: cocinar un plato del mundo
Todos tenemos que desayunar, comer, merendar y cenar en algún momento, así que este plan nos viene muy bien para salir de nuestra zona de confort también en la cocina.
Este plan debe incluir la receta de un plato típico de otro país — unas crêpes francesas, un ramen sencillo, unas fajitas mexicanas — y los ingredientes necesarios para llevarla a cabo.
Cocinar convierte la sorpresa del día en una experiencia muy divertida, que te transportará por un ratito al rincón del mundo que hayas elegido.


Dia 3: hacer un tour por tu ciudad
Hoy sales a explorar tu ciudad como si fueras un turista más. En este día, lo que te recomiendo es salir a caminar por un barrio que no conozcas mucho.
Observa cada detalle como lo harías estando de viaje: fachadas, cafeterías, arte urbano, tiendas locales, olores, sonidos… ¡Verás cómo mola!
Si te animas, también podrías hacer un free tour o pasarte por la oficina de turismo más cercana a que te propongan algún plan.
Y si quieres añadir un poco más de diversión al plan, llévate la cámara y haz fotos como las que harías al viajar a cualquier otro lugar del mundo. Tendrás un recuerdo precioso.
¡Se trata de ver lo cotidiano con nuevos ojos!



Día 4: escribir una carta a tu «yo» del futuro
Para este plan no tienes ni que salir de casa. ¡Súper low-cost!
Escribe una carta que solo podrás abrir cuando estés sentado en el coche, en un avión, en un tren o ya en el destino de tu próximo viaje.
Puedes escribir deseos, reflexiones, listas de sueños, cosas que quieres recordar o simplemente un mensaje que te gustaría leer cuando estés a punto de vivir una nueva aventura.
Es un gesto bastante íntimo que convertirá ese futuro viaje en algo aún más especial.

Día 5: crear un «mini kit» viajero
Este plan consiste en preparar un pequeño kit viajero para tus próximas aventuras.
En él puedes incluir una mini libreta de viaje, un portadocumentos, una etiqueta para la maleta o incluso una funda para el pasaporte.
La idea es que el regalo sea también un recordatorio físico de que aún quedan muchos viajes por venir. Y, por qué no, una excusa para renovar lo que ya tienes. ¡Es hora de salir de compras!


Día 6: visitar un mercadillo navideño local
Efectivamente, querido lector, no hace falta irse hasta Alemania o Viena para disfrutar del ambiente de un buen mercadillo navideño. Cada vez más ciudades tienen el suyo y visitarlo como parte del calendario es un plan precioso.
Pasea entre los puestos, prueba algún dulce típico, busca adornos bonitos o artesanía local e intenta encontrar «el souvenir» del día, aunque sea algo pequeñito (o que se coma).
El objetivo es sentir el ambiente de los mercados europeos, pero cerca de casa.
Día 7: la noche de los documentales
Hay días de diciembre en los que apetece viajar sin moverse del sofá, ¿no crees? Pues este plan es perfecto para eso.
La idea es sencilla: elegir un documental de viajes, naturaleza o cultura — desde los glaciares de Islandia hasta los templos de Japón, hay infinidad de opciones — y convertir la noche en una experiencia sensorial.
Prepara unas palomitas, baja las luces y pon alguna vela aromática. Otro plan barato, íntimo y tremendamente inspirador.
Si te apetece ver algo de España, te recomiendo ver cualquier capítulo de «Esto es España» o «Los pilares del tiempo» en RTVE Play. ¡Te van a encantar!

Día 8: hacer una escapada cercana
¿Te acuerdas del pasaporte del primer día? ¡Pues este es el mejor momento para estrenarlo!
Hay algo profundamente mágico en las escapadas que no requieren avión, maletas gigantes ni grandes planificaciones. Una simple mañana de diciembre puede transformarse en una aventura.
Esta idea del calendario consiste precisamente en eso: elegir un pueblo, un mirador o un rincón natural que esté a menos de una hora de casa y regalarte una mini escapada que rompa la rutina.
Prepara la cámara o el móvil cargado, una botella de agua, algo calentito para el camino y una playlist que te acompañe durante el trayecto. Elige el destino y sal de casa sin ninguna prisa.
Cuando llegues allí, camina con calma, entra en esa cafetería con tan buena pinta, prueba algo típico, busca un mirador o un rincón fotogénico y permítete improvisar. Ese es el corazón de las escapadas cortas.
¿Quieres una idea? ¡Escríbeme en comentarios tu ubicación y yo te mando una!



Día 9: un álbum viajero
¡Otro regalito!
Este plan es pura nostalgia bonita. Solo necesitas hacerte con un cuaderno o mini álbum y media horita para pegar fotos, entradas, billetes, tickets… Todo lo que guardes de tus viajes que quepa entre las hojas.
Eso sí, no se trata de crear el álbum perfecto. ¡Sé creativo!
Además, es una actividad que provoca risas — incluso contigo mismo, si estás haciendo el calendario tu solo — y te obliga a revivir momentos que quizá ya habías olvidado. Un regalazo, en mi opinión.
Si tienes algo más de presupuesto, siempre puedes crear un álbum digital y mandarlo a imprimir.



Día 10: un viaje literario
La literatura tiene la magia de transportarte a cualquier parte sin ningún esfuerzo.
Para este plan, tendrás que hacerte otro regalito (una pena, ¿verdad?): una novela japonesa, un relato africano, un libro de cuentos y leyendas… ¡Cualquier libro que te haga viajar!
Léelo con un café o un té entre las manos y ya verás como en muy pocos minutos estarás viajando con la imaginación. Es un plan sencillo y perfecto para un día de mucho frío o de poco tiempo.
Ah, y para este plan lo mejor que puedes hacer es ir a una librería de segunda mano. Le darás una segunda vida a un libro y ahorrarás algo de dinerito para comprarte ese café o ese té que tanto te gusta. ¡De nada!

Dia 11: paseo nocturno entre luces navideñas
Este plan consiste en recorrer las luces de Navidad de tu ciudad. ¡Así de sencillo!
Puedes empezar el paseo con unos churros con chocolate caliente o unas castañas recién hechas, y caminar tranquilamente, admirando todas las decoraciones, sacando fotos y dejando que el espíritu navideño haga su trabajo.
Es un plan que siempre funciona, la verdad. Contagia alegría y convierte la noche en un pequeño viaje mágico.
Si estás en Madrid (aunque imagino que en otras ciudades grandes también existirán los equivalentes) y no te apetece andar mucho (o pasar frifri), existen los autobuses Navibus o Naviluz. ¡A mí esta experiencia me encantó!
Día 12: Foto-misión viajera
Este plan saca a pasear tu creatividad y activa esa mirada viajera que todos tenemos.
La idea es elegir algo que fotografiar — puertas, luces, sombras, personas… — y dedicar el día a encontrar la imagen perfecta.
Puede ser en tu ciudad, en el trabajo o incluso en casa. Y si lo haces en pareja o en familia, por la noche os podríais juntar a comparar las fotos y comentar cuál os gusta más y por qué.
Es una forma divertida de observar el mundo con más detenimiento. ¡Y de encontrar rincones nuevos!



Dia 13: cenar en otro país
¡Pero no literalmente!
Excepto que tengas el presupuesto de un millonario o vivas cerca de una frontera, la idea de este día es que elijas un restaurante que te transporte a otro país: tailandés, peruano, italiano, etíope, griego, coreano, vietnamita…
Antes de ir, lee tres curiosidades culinarias del país para entrar en ambiente. ¡La experiencia cambia!
Ya en el restaurante, pide un plato típico recomendado por el chef y haz el reto de probar algo que nunca hayas comido. Así, salir a cenar se transforma en una pequeña expedición cultural.


Día 14: hacer una actividad de astroturismo
Como las noches son más llevaderas en verano, tenemos la tendencia de hacer actividades de este tipo solo en esa época del año. ¡Pero el cielo de invierno es precioso!
Si tienes la oportunidad de hacer una observación del cielo nocturno cerca de donde vives, este es el día. Si no, no te preocupes. ¡Hay muchas otras cosas que puedes hacer!
Seguro que no muy lejos hay algún planetario o algún observatorio (en Madrid, te recomiendo el Real Observatorio) donde poder aprender más del universo en el que habitamos. Es una actividad bonita y curiosa a partes iguales.


Dia 15: recrear una tradición de otro país
Este plan del calendario consiste en elegir una tradición internacional y vivirla desde casa.
Puedes empezar investigando: ¿hay festivales, rituales, celebraciones o costumbres interesantes que os llamen la atención? Aquí te dejo algunos ejemplos:
Hanami japonés: inspírate en la tradición de admirar las flores de cerezo. Puedes poner flores — reales o de papel, eso ya lo dejo a tu elección –, música japonesa y preparar té o dulces japoneses para celebrar la belleza de la naturaleza.
Día de los Muertos mexicano: con calaveritas de chocolate, flores, velas y un pequeño altar simbólico, donde rendir homenaje a recuerdos y seres queridos mientras aprendéis acerca de esta tradición.
La hora del té en Inglaterra: monta una mesa elegante con tazas bonitas, té, sandwiches, pastas y scones con mermelada. Y si te vistes como la realeza británica, ganas un punto extra en diversión.
¡Puede ser un plan chulísimo!

Día 16: ir a un museo o a ver una expo
Cuando entras en un museo, entras en un país nuevo, en una época distinta, en la mente de un artista o en la vida de alguien que vivió siglos atrás. ¿Qué mejor viaje que este?
Además este plan puede ser presencial — ir a un museo cercano, una galería de arte, una exposición temporal… — o virtual — muchos museos internacionales ofrecen visitas online, desde el Louvre en París hasta el Museo Nacional de Antropología en Ciudad de México, por darte un par de ejemplos.
Para hacerlo aún más especial, puedes convertirlo en un mini juego o reto. ¿Cómo? Pues eligiendo un tema y buscando obras relacionadas con él o intentar recrear una obra en casa con lo que tengas a mano.



Día 17: noche gourmet
Viajar también se hace con el paladar.
Se trata de convertir una comida o una cena normal en una experiencia gourmet, recorriendo distintas regiones del país que queráis a través de sus sabores, aromas y tradiciones culinarias.
¡Yo te recomiendo hacerlo de España!
Selecciona algunos productos representativos de diferentes regiones de España, como un buen jamón ibérico o un aceite de oliva virgen extra de Andalucía, un queso Idiazábal de Navarra, unos pintxos del País Vasco, un pulpo a feira de Galicia… ¡Y a disfrutar!
La experiencia se enriquece si antes de probar cada producto buscas alguna curiosidad sobre ellos. Así no te irás a la cama sin haber descubierto algo nuevo.


Dia 18: ir a ver un espectáculo
Viajar también se hace con los sentidos y pocas experiencias lo logran tan intensamente como asistir a un espectáculo en vivo.
Elige el tipo de espectáculo que más te atraiga — un concierto de música internacional, una obra de teatro contemporánea, un ballet, un musical, un espectáculo de flamenco o incluso un show de magia o circo (sin animales siempre, por favor) — y pasa un ratito súper agradable.
Ah, y busca bien. Los buenos espectáculos no tienen por qué tener unos precios prohibitivos. Seguro que encuentras algo que se adapte fácilmente a tu bolsillo.



Día 19: sesión de música del mundo
La idea es crear una playlist temática de viaje, seleccionando canciones de distintos países o continentes.
Puedes empezar con África y dejarte llevar por los tambores y ritmos tribales; pasar por América Latina con salsa, cumbia o samba; continuar por Asia con música tradicional china, por ejemplo; y terminar en Europa con flamenco o fado.
Por cierto, el viaje se hace más divertido si le añades algo de dificultad: ¿qué tal si pruebas a darlo todo aprendiendo un baile típico de algún país? ¡Seguro que hay un montón de tutoriales en YouTube!
Día 20: ruta de senderismo
Elige una ruta cercana que aún no hayas explorado: un parque natural, un sendero en las afueras de la ciudad o una colina con vistas panorámicas.
Antes de embarcarte en esta aventura, investiga curiosidades sobre el lugar, la fauna, la flora…
Y durante la caminata, dedica algo de tiempo a observar los detalles: la textura de la corteza de los árboles, el sonido del canto de los pájaros o los colores de las hojas. ¡Aprovecha para desconectar!
Día 21: ¡plan al azar!
Viajar también significa dejarse llevar, perderse un poco y descubrir lo inesperado.
Este plan convierte la espontaneidad en una pequeña aventura diaria, ya que en lugar de planificar cada detalle, tendrás que dejar que el azar decida tu destino o actividad.
Para organizarlo, escribe varias ideas de actividades en papeles individuales: desde visitar un museo, probar un plato nuevo, hacer un picnic en un parque…
Lo que se te ocurra (y te apetezca hacer).
Coloca todos los papeles en un recipiente y, sin mirar, elige uno al azar. Lo que salga será tu mini aventura del día, sin presiones y sin planificación previa. ¡Verás que divertido!



Dia 22: descubrir una cafetería nueva
O mejor: ¿por qué no en lugar de visitar solo una cafetería, planeas una mini ruta por varias cafeterías de la ciudad?
Elige tres o cuatro locales nuevos, cada uno con su estilo y — a ser posible — con una propuesta gastronómica diferente. Entre cafés y otras bebidas calentitas, camina por calles desconocidas, explorando escaparates, plazas y otros rincones curiosos que te vayas encontrando.
Al final del recorrido, habrás tenido otro día completo de exploración urbana, casi sin darte cuenta.

Día 23: hacer una cata
Puedes elegir entre organizar la cata en casa o acudir a una actividad guiada en algún lugar especializado.
Si decides hacerla en casa, prepara una selección de productos: unos vinos o cervezas de diferentes regiones, quesos de distintos tipos, aceites de oliva de varias provincias…
Preséntalos en pequeñas porciones y anota su aroma, sabor, textura y color. ¡Aunque no tengas ni idea!
Si optas por una cata guiada en algún sitio, la ventaja es que un experto te explicará secretos y técnicas de degustación que no solo agudizarán tus sentidos, sino que también te dará herramientas para apreciar mejor cada viaje gastronómico que hagas en el futuro.


Dia 24: una guía de viaje
El último día del calendario de adviento viajero merece un regalo que capture toda la ilusión acumulada durante diciembre: un destino nuevo por explorar.
Y, ¿qué mejor que una guía de viaje para hacerlo tangible? No se trata solo de un regalo material, sino también de una promesa de futuras aventuras.
No hace falta reservar nada todavía, pero oye… ¿y si te animas? De aquí podría salir tu primer viaje para el 2026, piénsalo.



Y así concluye este calendario de adviento viajero, un proyecto lleno de sorpresas y sueños de viajes futuros que puedes disfrutar desde casa o explorando tu ciudad.
Ahora me encantaría saber de ti: ¿qué plan te ha gustado más? ¿Cuál te animarías a probar este año? ¿Tienes alguna idea propia para añadir a tu calendario?
¡Comparte conmigo tus experiencias en los comentarios o etiquétame en redes sociales con tus fotos y momentos viajeros! Me encantará ver cómo tú también haces de diciembre un mes lleno de aventuras.
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2 Comments
Ángela
Guauuuuuu me he movido rápidamente por 24 sesiones.. Sin levantarme de la, silla… Todo me gusta… Y ya te digo yo… Que algo o varias cosas aremos este diciembre, sola o en buena, buenísima compañía. Gracias pir tus muchas ideas aportadas . Disfruta de tu Calendario de Adviento este diciembre 25
María
¡Qué alegría! 🥰❤️