Conoce Tarazona y la historia de una bellísima catedral salvada de la ruina
Ubicada en el norte de la provincia de Zaragoza, y a los pies del Moncayo, Tarazona es una ciudad que sorprende a quienes la visitan por primera vez. ¡Que me lo digan a mí!
Con una historia que se remonta a la época romana y un patrimonio arquitectónico que combina influencias cristianas, judías y musulmanas, este rincón aragonés es una auténtica pasada.
Si lo que te apetece es hacer una escapadita que combine historia, arte y buena gastronomía en un entorno natural mágico, creo que este post te va a interesar, y mucho.
Entre sus múltiples tesoros, quiero destacar la Catedral de Santa María de la Huerta, una joya del patrimonio español que ha pasado por siglos de esplendor, decadencia y finalmente, un renacimiento que le ha devuelto su antiguo brillo.
Su historia es un reflejo de la propia evolución de la ciudad: un pasado glorioso, una etapa de declive y, finalmente, un resurgir gracias al esfuerzo de sus habitantes y los expertos en restauración y conservación del patrimonio.
¿Listos para descubrir una de las ciudades más bellas y desconocidas de Aragón? ¡Allá vamos!
¿Qué vas a encontrar aquí?
- Un vistazo a su historia
- La ciudad ideal para perderse
- La Catedral: un tesoro recuperado
- Otros imprescindibles de Tarazona
- El Cipotegato: ¡a tomatazos!
- Información práctica

Un vistazo a su historia
El legado cultural de Tarazona es uno de los más ricos y diversos de la región. La ciudad ha sido testigo de distintas civilizaciones, y eso se refleja muy claramente en su arquitectura y en sus tradiciones.
Tarazona, conocida en tiempos celtíberos como Triasu o Driasu y en época romana como Turiaso, su origen se remonta a las leyendas fundacionales que la vinculan con figuras como Tubalcaín — hijo de Caín, personaje bíblico, y experto en forjar herramientas de bronce y hierro — y Hércules.
«Tubalcain me aedificavit. Hercules me reaedificavit», o «Tubalcaín me edificó y Hércules me reedificó». Así está escrito en su escudo y así lo verás por la ciudad.
Aunque el urbanismo romano en Tarazona no está completamente documentado, se sabe que, a finales del siglo I a. C., la ciudad se asentaba principalmente en el margen izquierdo del río Queiles, pero también se extendía hacia la orilla derecha, como atestiguan algunos vestigios encontrados en importantes localizaciones como el Palacio de Eguarás y la Catedral.
Esta expansión puede estar relacionada con el trazado de una vía romana que conectaba Caesaragusta (Zaragoza) con Asturica Augusta (Astorga).
Tras el siglo III, Tarazona fue abandonada progresivamente debido a la inestabilidad del Imperio Romano, marcado por las invasiones bárbaras y las revueltas internas. A finales de la antigüedad, los visigodos ocuparon la ciudad, aunque los registros sobre su presencia son escasos.
Durante la invasión musulmana en 713, Tarazona pasó a formar parte del dominio islámico, y su urbanismo se adaptó a las costumbres de esta nueva cultura. En esta época, se construyó un palacio-fortaleza, la Zuda, sobre una roca a gran altura sobre el río Queiles.

La reconquista de Tarazona en 1119 por parte de Alfonso I el Batallador trajo consigo importantes cambios en la estructura social y política de la ciudad. La repoblación cristiana fue seguida por la convivencia de comunidades judías y musulmanas, que establecieron barrios separados, o aljamas, dentro de la ciudad medieval.
El barrio judío, aunque más pequeño que el de otras ciudades, conserva su estructura medieval, con callejuelas estrechas y edificios de una sola planta. Explorarlo es muy sencillo gracias a la multitud de paneles explicativos repartidos por los barrios de la Judería Vieja y de la Judería Nueva.
A lo largo de los siglos, la ciudad experimentó diversas etapas de esplendor y destrucción. En la Guerra de los Dos Pedros (1356-1369), Tarazona sufrió las consecuencias de las batallas entre Aragón y Castilla, lo que afectó gravemente su patrimonio y tejido urbano.
Tras el conflicto, el obispo Pedro Pérez Calvillo lideró la reconstrucción de la ciudad, con la restauración de importantes edificios, como la Zuda, transformada en Palacio Episcopal. ¡Que hoy podemos visitar!
El siglo XVI fue una época de gran prosperidad para Tarazona, con el auge del arte y la arquitectura, con la construcción de importantes obras religiosas y civiles. La familia Eguarás, una de las más adineradas de la época, edificó un palacio que sigue siendo uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura civil en la ciudad.
Finalmente, el siglo XIX, la ciudad experimentó la llegada de la industrialización, con la creación de diversas fábricas, como la de hilados y tejidos, y el establecimiento de la red ferroviaria, que conectó Tarazona con otras localidades cercanas.
De hecho, la actividad en la ciudad fue bastante intensa hasta eso de los años 50 del siglo XX.
Una historia muy completa, ¿no te parece?



La ciudad ideal para perderse
Tarazona es también un lugar donde se puede disfrutar de la tranquilidad y el placer de pasear sin ninguna prisa y sin rumbo fijo, perdiéndose en sus callejuelas serpenteantes.
A pesar de ser una ciudad con siglos de historia, su reducido tamaño hace que sea un destino ideal para recorrer a pie. Si el tiempo acompaña, puedes dar unos muy buenos paseos. ¡Magníficos, diría yo!
Uno de los mayores atractivos de Tarazona es su casco antiguo, que conserva ese ambiente medieval que tanto nos gusta encontrar. Otro de sus lugares más especiales es el mirador de la calle San Juan, donde verás prácticamente toda la ciudad con el Moncayo al fondo.
Un paseo por el barrio judío, con sus callejones estrechos y casas colgadas, es también una gran opción para darse una vuelta mientras te empapas de una parte tan importante de sus historia. De hecho, te dejo por aquí un mapa y un enlace a unas audioguías chulísimas.
Y recuerda que Tarazona forma parte de la Red de Juderías de España, y que en la oficina de turismo puedes hacerte con tu pasaporte y el sello de esta ciudad. ¡Yo no me podía ir sin él!
Si te gusta la naturaleza, Tarazona también tiene mucho que ofrecer en ese aspecto. A unos pocos kilómetros de la ciudad se encuentra el Parque Natural del Moncayo, genial para hacer senderismo.



La Catedral: un tesoro recuperado
Ha llegado el momento de hablar de una de las joyas más representativas de Aragón: la Catedral de Santa María de la Huerta. Una mezcla perfecta de arte gótico, renacentista, mudéjar y barroco. ¡Lo tiene todo y es preciosa!
Su construcción, que abarca varios siglos, fusiona todas estas influencias, lo que le confiere una singularidad arquitectónica única. A lo largo de los años, la catedral ha sufrido las inclemencias del tiempo, terremotos devastadores y el abandono, lo que la dejó en un estado de grave deterioro.
Sin embargo, gracias a los esfuerzos de restauración y conservación, este monumento ha resurgido de sus cenizas para recuperar su lugar en la ciudad y seguir siendo un símbolo de la historia y la cultura de Tarazona. En 2011 volvió a abrir tras casi 30 años cerrada y te lo quiero contar todo.



Su construcción comenzó en el siglo XII, en un contexto de profunda transformación en la Península Ibérica, marcado por la Reconquista y la consolidación del cristianismo en territorios recién recuperados de la dominación musulmana. La ubicación de la catedral, sobre una antigua iglesia de origen romano y visigodo, marca el inicio de un proceso constructivo que se extendería durante varios siglos.
En 1119, tras la conquista de la ciudad por Alfonso I el Batallador, Tarazona fue restaurada como sede episcopal, y se decidió la edificación de una nueva catedral. Aunque la localización precisa de la primera iglesia catedralicia es objeto de debate, se considera que, posiblemente, se eligió el solar donde ya existía una iglesia mozárabe, dedicada a la Virgen de la Hidria, en lugar de la iglesia de la Magdalena, que había sido convertida en mezquita durante la dominación musulmana.
A partir de 1235, bajo el patrocinio del rey Jaime I el Conquistador, comenzaron las obras de la nueva catedral en estilo gótico, siguiendo la tradición de las grandes catedrales francesas.
A diferencia de otras catedrales españolas, conserva una serie de elementos mudéjares que le otorgan una identidad única. Esta influencia se refleja especialmente en la torre campanario, el cimborrio y el claustro, resultado de las reformas llevadas a cabo entre los siglos XV y XVI.
Sin embargo, esta historia no termina aquí: las contribuciones continuaron, y a los estilos gótico y mudéjar les siguió una renovación del interior del templo, acorde con la estética renacentista. ¡Fíjate en las bóvedas o en la decoración del cimborrio!
Definitivamente, es una obra excepcional, y visitarla debería ser obligatorio. ¿No os sorprende la de edificios maravillosos que tenemos repartidos por España?



Ya sea en una visita guiada o de manera libre, tienes la oportunidad de explorar cada rincón de este monumento. ¡Y debes aprovecharla al máximo!
A continuación, te proporciono toda la información sobre los horarios de apertura, las tarifas de entrada, y las opciones de visitas guiadas disponibles, para que puedas planificar tu visita con antelación y aprovechar al máximo la experiencia.
¿Qué horario tiene?
La catedral abre de martes a viernes de 10:30 a 14:00 y de 16:00 a 18:00, los sábados de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00 y los domingos de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 18:00. Los lunes está cerrada, al igual que los días 27 y 28 de agosto, 24, 25 y 31 de diciembre y 1 y 6 de enero.
¡No olvides preguntar por los horarios especiales en festivos!
¿Cuánto cuesta acceder?
La entrada general cuesta 5€, la reducida — para mayores de 65, titulares del carné joven, desempleados, personas con discapacidad, familias numerosas y monoparentales y grupos sin visita guiada — cuesta 4€ y la infantil, entre 6 y 18 años, cuesta 2,5€.
Los menores de 6 años, sacerdotes y miembros del Club de Amigos Tarazona Monumental entran gratis.
¿Hay visitas guiadas programadas?
¡La respuesta es sí! Y hay varias opciones para ti, según lo que más te apetezca hacer:
Visita oficial y completa al templo y claustro. De martes a viernes, a las 11:30 y a las 17:00; los sábados a las 11:00, a las 16:30 y a las 18:00; y los domingos a las 11:00 y a las 17:00. Tiene una duración de 45 minutos y cuesta 2€ adicionales al precio de la entrada.
Experiencia «Kiborion». Visita guiada a las terrazas, bóvedas e interior del cimborrio. De martes a viernes a las 11:00 y a las 16:30 y los sábados y domingos a las 10:30, 13:15, 16:00 y 17:30. Tiene una duración de 30 minutos y cuesta 3€ adicionales al precio de la entrada. No es apta para menores de 6 años, personas con ciertas limitaciones físicas o embarazadas.
Experiencia «Hydria». Visita nocturna a la catedral, con videomapping y espectáculo de luces. Las visitas son habitualmente los viernes y los sábados, vísperas de festivos y festivos. Tiene una duración de 45 minutos y cuesta 15€ (la reducida, 13€). Para reservar, puedes hacerlo a través de este enlace, en la propia catedral o en la oficina de turismo.
Todas estas experiencias las podrás adquirir allí mismo, por correo (catedral@tarazonamonumental.es) o por teléfono (976 641 789 o 627 384 019). ¡Yo siempre recomiendo hacerlo con antelación para evitar quedarte sin entrada!


Otros imprescindibles de Tarazona
Tarazona es una ciudad que no solo brilla por su catedral, sino que también cuenta con otros monumentos y tradiciones que hacen de este destino un lugar fascinante para explorar.
¡Te dejo todos señalados en un mapa al final!
El Palacio Episcopal: vistazas panorámicas
El Palacio Episcopal es un gran ejemplo del esplendor de la nobleza local durante la Edad Media.
Su origen se remonta a 1386, cuando el obispo Pedro Pérez Calvillo, ante la destrucción de las casas episcopales durante la Guerra de los Dos Pedros, adquirió el antiguo Castillo de la Zuda, una fortaleza musulmana situada en lo alto de la peña.
Una de las características más destacadas del Palacio Episcopal es su impresionante terraza, que ofrece unas vistas panorámicas espectaculares de Tarazona y sus alrededores. Desde aquí, puedes admirar el caserío de la ciudad, la Catedral, y el Moncayo.
¡Y se puede visitar por dentro!
De martes a jueves, las visitas guiadas son a las 13:00; los viernes y sábados abre de 10:30 a 14:00 y de 16:00 a 17:30, con una visita guiada al palacio (30 minutos) a las 17:30 y una visita guiada al palacio y los calabozos (50 minutos) a las 13:00.; los domingos, abre de 10:30 a 14:00, con una visita guiada al palacio y los calabozos a las 13:00.
La entrada normal cuesta 3€ y la que incluye los calabozos, 4€. Hay una reducida para menores entre 6 y 18 años, de 2,50€ y los menores de 6 años entran gratis.


Iglesia de Santa María Magdalena: la primera
Muy próxima al Palacio Episcopal, la Iglesia de Santa María Magdalena también es visitable.
Además, es un edificio muy importante en la historia de Tarazona, pues debió ser la iglesia principal en época visigoda, mezquita durante la dominación árabe y la parroquia de la nobleza una vez fue reconquistada la ciudad. ¡Muy austera y uno de los ejemplos más claros de la Tarazona mudéjar!
Puedes conocerla gracias a una visita guiada de 2€, con subida a la torre incluida. De martes a jueves a las 13:00, y los viernes y sábados a las 18:00. Los menores de 6 años entran gratis.

La Plaza de Toros Vieja: arquitectura octogonal única
La Plaza de Toros Vieja de Tarazona es un lugar emblemático que se destaca por su singular arquitectura octogonal, algo poco común en las plazas de toros tradicionales. Tan poco común, que es la única de España. ¡Espectacular!
Esta plaza fue inaugurada en 1785 y, aunque ya no se utiliza para corridas de toros — ahora es una pequeña urbanización habitada –, sigue siendo un símbolo muy característico de la ciudad.


Palacio-jardín de Eguarás: refugio de nobleza
El Palacio de Eguarás es uno de los edificios que mejor representa el esplendor de la nobleza turiasonense del siglo XVI.
Durante este período, la ciudad experimentó una expansión hacia el margen derecho del río Queiles, especialmente alrededor de la Catedral. Fue en esta zona donde se establecieron algunas de las familias más adineradas y poderosas de la ciudad, entre las que destacó la familia Eguarás.
En su momento, este lugar estaba rodeado de huertas y jardines, lo que le confería un carácter único. Este contexto le otorga una tipología particular, que lo sitúa a medio camino entre un palacio urbano y una residencia suburbana.
Es decir, mientras que su ubicación frente a la catedral y en pleno núcleo urbano lo relaciona con el ámbito de la nobleza, sus jardines y huertas lo conectan con la tradición de las residencias rurales o suburbanas, donde la nobleza podía disfrutar de un poco más de tranquilidad.
Solo se puede acceder a él a través de visitas temáticas, como la de la «Noche de las Leyendas» que suele tener lugar en verano, o en otros eventos de la ciudad.
El Cipotegato: ¡a tomatazos!
Si hablamos ahora de tradiciones y festividades, una de las más peculiares de Tarazona es, sin duda, el Cipotegato, una fiesta popular que tiene lugar cada año el 27 de agosto.
A las 12:00, el bullicio llena las calles cuando, al son de los gritos «¡CIPOTE! ¡CIPOTE!», se abren las puertas del Ayuntamiento y el Cipotegato — un bufoncillo enmascarado — comienza su carrera por las estrechas calles de Tarazona. ¡Un recorrido que solo conoce él!
A medida que avanza, es recibido por una lluvia de tomates lanzados por la multitud. ¡Verlo tiene que ser todo un espectáculo!
El recorrido acaba cuando el Cipotegato llega a la estatua que lleva su nombre, en la Plaza de España, donde se detiene, se sube a ella y la multitud, en una muestra de admiración y entusiasmo, corea su nombre.
¡Uno de los eventos más esperados del verano!


Información práctica
Para aprovechar al máximo tu paso por Tarazona, es importante tener en cuenta algunos consejos prácticos que te ayudarán a moverte con facilidad, disfrutar de sus platos más representativos y encontrar el alojamiento perfecto para tu estancia. ¡Allá vamos!
¿Cómo llegar?
Si decides visitar Tarazona, es fácil llegar desde Zaragoza, que se encuentra a unos 85km al sur.
En coche, en una horita puedes plantarte desde Zaragoza por la CN-232, tomar el desvío hacia la CN-122 en dirección a Soria o bien optar por la AP-68 (salida Gallur-Soria). Desde Madrid, el trayecto es de casi 300km y tiene una duración de unas tres horas y cuarto.
Si viajas en transporte público, existe una estación de tren de alta velocidad que conecta Zaragoza con Tarazona, lo que te permitirá disfrutar del paisaje mientras llegas a tu destino en cómodos trayectos.
En autobús, puedes ir desde Zaragoza, Tudela, Pamplona, Soria, Valladolid, León, Salamanca y Barcelona. Encontrarás todas las conexiones aquí.
Una vez en Tarazona, la ciudad es lo suficientemente pequeña para recorrerla a pie, así que aparca donde encuentres un sitio. Te he dejado señalada en el mapa la calle donde aparqué yo.
¿Dónde comer y qué probar?
No nos engañemos. Es de lo primero que pensamos a veces cuando vamos a visitar algún sitio. ¿Qué podré comer aquí? Pues no te preocupes, que estás cubierto. Aquí te dejo los platos más representativos:
Borrajas: Este es un plato típico de la región de Tarazona y el Moncayo, un tipo de verdura similar a las acelgas que se puede preparar de muchas maneras. Las borrajas se pueden servir en ensalada o estofadas, a menudo acompañadas de patatas o guisos con carne.
Patatas del Moncayo.
Ternasco de Aragón: Este es uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía aragonesa. El ternasco es un cordero joven, tierno y sabroso, que se cocina de diversas formas: asado, a la brasa o guisado. En Tarazona, es muy común encontrarlo en los menús. ¡Pruébalo!
Migas: Un plato sencillo pero súper tradicional de la zona, que se prepara con pan, ajo, aceite de oliva y, en algunas versiones, chorizo o panceta.
«Rancho». Uno de los platos más populares hecho con carne de conejo, patatas y verduras de temporada, carne de cerdo adobado, carne de cordero y caracoles. ¡Ahí es nada!
Vinos de la zona: Tarazona está en la región de la D.O. Campo de Borja, conocida por sus excelentes vinos, especialmente los elaborados con la variedad Garnacha. ¡Tómate uno a mi salud!
Como recomendación, yo comí en el Restaurante Saboya 21, que tiene muchas opciones sin gluten — está certificado, así que es 100% seguro –, pero hay muchos otros por la zona como el Restaurante Mesón Asador Queiles o el Restaurante Seminario de Tarazona, a las afueras.
¿Dónde dormir?
Tarazona ofrece una gran variedad de opciones, desde hoteles con encanto hasta opciones rurales más alejadas del bullicio urbano.
Algunas de ellas son el B&B La Fonda (60-80€ dos personas, y admite mascotas gratis), Hotel La Merced de la Concordia (80-100€ dos personas) o el propio Seminario de Tarazona.
Y tú, ¿conoces ya este pueblo de Aragón? ¿Qué es lo que más te impresionó? ¡Te leo en comentarios!
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2 Comments
Ángela
Cuando volvemos??? Pasar la noche por el especial en la catedral de Hidra y visitas guiadas a TODO!!!!!! Me has puesto los dientes largos
María
¡Tenemos que volver! Hay muchas cosas que se nos quedaron en el tintero. ¡Deseando!