Nueva York

Cruzar el East River volando: todo lo que no sabías del Roosevelt Island Tramway

Estás en pleno Manhattan, rodeado de rascacielos, taxis amarillos y ruido urbano.

Caminas unas cuantas manzanas y, de pronto, sin alejarte demasiado de todo ese bullicio, te subes a una cabina de cristal que comienza a elevarse sobre el East River.

En cuestión de segundos, te encuentras flotando por el cielo de Nueva York, mientras el sonido del tráfico deja de escucharse y la ciudad se despliega ante tus ojos cada vez más pequeñita.

¿Ya te lo has imaginado?

Pues no, querido lector, no estás soñando, ni has tenido que dejarte el sueldo en alguna actividad cara de Nueva York. Estás en el Roosevelt Island Tramway.

Sí, la ciudad que nunca duerme tiene un teleférico. Y no, no muchos lo saben.

Además, este medio de transporte no solo te lleva a Roosevelt Island — una pequeña joya escondida entre Manhattan y Queens –, sino que te regala una de las vistas más únicas de la ciudad por el precio de un billete del subway.

Y es que desde la cabina, justo al pasar el río, puedes disfrutar una vista única y directa de dos iconos neoyorquinos: el Empire State Building y el One World Trade Center en el mismo encuadre. ¡Algo que muy pocos puntos turísticos permiten simultáneamente!

Una paradita súper original y low cost, ¿verdad?

¿Qué es y por qué es especial?

El Roosevelt Island Tramway es un secreto de Nueva York que la mayoría pasa por alto.

Como ya te adelantaba antes, se trata de un teleférico urbano que conecta Manhattan con Roosevelt Island, cruzando el East River a casi 70 metros de altura.

Y sí, es parte del sistema de transporte público, lo que significa que puedes subirte con la misma MetroCard (o tu móvil si usas OMNY), como si fuera una línea más del subway, ¡pero con vistas infinitamente mejores!

Lo curioso es que este «viaje por el aire» es bastante breve, ya que dura poco más de tres minutos.

Eso sí, durante el trayecto te prometo que tendrás una perspectiva completamente nueva de Nueva York. Desde las alturas, ves el Upper East Side desplegarse a un lado, el puente de Queensboro cortando el río a lo lejos, y el skyline haciéndose muy pequeñito. ¡Impresiona!

Pero lo que hace único a este teleférico no es solo su recorrido, sino su historia. Se inauguró en 1976 como una solución provisional para conectar la isla con Manhattan, mientras se terminaba la línea del metro F.

Aunque ya sabéis cómo son estas cosas… Lo que comenzó como algo temporal terminó siendo parte del ADN de la ciudad. Tanto, que hoy transporta a más de dos millones de personas al año y ha sobrevivido a rediseños, renovaciones y hasta apariciones en películas como Spider-Man.

Ya decías tú que te sonaba de algo, ¿verdad?

En 2010, el sistema fue completamente modernizado por una empresa francesa especializada en teleféricos de montaña, y desde entonces opera con dos cabinas independientes, lo que permite mayor eficiencia y seguridad.

Lo impresionante es que puede operar incluso con vientos fuertes, y su mantenimiento es tan puntual que rara vez se detiene. Y si te estás preocupado por el vértigo, déjame decirte que en los tres minutos que dura el trayecto no lo vas a notar nada.

¿Que todavía no te he convencido para añadir esta parada a tu lista de viaje de Nueva York? Mira que me parece raro, pero tranquilo que aquí viene mucha más info. ¡Sigue leyendo!

La isla, el teleférico y una visión utópica

Un poquito más de historia, que nos encanta. ¡Hablemos de la isla!

Antes de que el Tramway se alzara como todo un icono urbano, Roosevelt Island llevaba siglos acumulando historias. Desde los tiempos coloniales era conocida como Minnahanonck para los nativos, luego pasó a ser Blackwell’s Island, hogar de granjas y ganado, y más tarde refugio de hasta 26 instituciones: hospitales, asilos, psiquitátricos, penitenciarías…

A principios del siglo XX se la conocía como la Welfare Island (la isla del bienestar) por ese motivo.

En los años 60, sin embargo, la ciudad pensó que había llegado el momento de darle otro aire, y convertir ese «cementerio de edificios» en un enclave residencial moderno.

En 1969, el estado de Nueva York arrendó la isla por 99 años para transformarla en una comunidad planeada, y en 1973, le cambió el nombre a Roosevelt Island, en homenaje a Franklin D. Roosevelt.

Fue en este momento cuando arrancaron los primeros proyectos habitacionales, comenzando con Island House en 1975. Pero había un problema… ¿Cómo se podía llegar hasta allí?

El subway se retrasaba (de hecho, la estación no abriría hasta 1989), y el puente de Queens no estaba pensado para peatones. La solución llegó en 1976 con este teleférico.

Desde ese momento, una cabina empezó a cruzar el East River cada pocos minutos, recorriendo cerca de un kilómetro en unos tres minutos y medio, surcando alturas de hasta 76 metros y con capacidad para más de 120 personas. ¡Increíble y muy adelantado para la época!

Durante las décadas siguientes, Roosevelt Island floreció, y proliferaron viviendas (las llamadas WIRE buildings), parques y espacios culturales como el Farol de Blackwell, el asombroso Smallpox Hospital en ruinas y el Four Freedoms Park.

¿Qué ver en la isla?

Cuando la cabina toca tierra en East Main Street, en Roosevelt Island, el viaje acaba, pero la experiencia ¡sólo está comenzando!

Esta pequeña isla, de unos 3km de largo, esconde una mezcla fascinante de historia, naturaleza, arte y arquitectura… Y lo mejor es que todo está a un paso caminando o en el autobús rojo gratuito de la isla. ¡Descubrirla es súper cómodo y un plan baratísimo!

Te dejo una lista de algunos de los lugares que no te puedes perder aquí si tienes tiempo:

  • Franklin D. Roosevelt Four Freedoms Park. Este parque-memorial en la punta sur honra las “cuatro libertades” de Roosevelt: libertad de expresión, de culto, frente a la necesidad (o la miseria) y frente al miedo. Abrió al público en 2012. Si quieres unas vistazas del skyline y del edificio de la ONU, ¡este es tu sitio!

  • Smallpox Hospital. Está en ruinas, pero es impresionante. Se inauguró en 1856 como primer hospital de viruela de Nueva York, así que fíjate tú si tiene bien de historia. Aunque cerró hace más de un siglo, fue declarado monumento histórico en 1975 y estabilizado para evitar su colapso.

  • Southpoint Park. Es un paseo verde y tranquilo, inaugurado en 2011 en el sitio del antiguo City Hospital. Un lugar de asilos y prisiones transformado en un remanso de paz junto al agua. ¡Suena tan bonito!

  • The Octagon y el Blackwell Asylum. Ubicado al norte de Main Street, es un inconfundible edificio octagonal de 1839 que fue el acceso central al lunatic asylum de la isla. Hoy es un complejo residencial.

  • Lighthouse Park y un poquito de arte público. Ya rumbo al extremo norte, encontrarás el Blackwell Island Light, el faro original de 1872 construido por presos. Hoy sus alrededores — el Lighthouse Park — ofrecen espacios verdes geniales para un buen picnic con vistas a Manhattan y Queens. También hay piezas de arte público, como «The Girl Puzzle», que rinde homenaje a la periodista Nellie Bly, la primera reportera de periodismo de investigación.

  • Cornell Tech y RIVAA. En el extremo norte se alza el campus de Cornell Tech, un espacio moderno cuyos edificios reflejan ideas arquitectónicas de futuro. Cerca se encuentra RIVAA (Roosevelt Island Visual Arts Association), una galería que suele programar exhibiciones de artistas emergentes. ¡Para los más culturetas!

  • El paseito de los cerezos. Si visitas la isla en primavera, no puedes perderte el encantador sendero que recorre la orilla este. Durante esta estación, los cerezos estallan en flor y transforman el paisaje con su color rosa.

  • Chapel of the Good Shepherd, o Capilla del Buen Pastor. Aunque es pequeñita, esta capilla de ladrillo rojo es uno de los rincones más fotogénicos de la isla. Es curioso el efecto que hace la luz sobre sus vidrieras y paredes de ladrillo: ¡parece multicolor!

  • Panorama Room. Para parar, tomarte algo, y disfrutar de un momento de relax. ¡Vas a flipar con la vista de Manhattan desde aquí!

Y ahora, para que puedas encontrarlo todo muy bien, aquí tienes un mapita con todos sus atractivos principales. ¡De nada!

10 (+1) curiosidades

Quien me conoce bien sabe que me encantan las curiosidades de los lugares con tanta historia, y que intento, siempre que puedo, recuperar al menos 10 de ellas. ¡Y yo te traigo siempre una más de regalito!

Aquí van algunas de las más interesantes sobre el Roosevelt Island Tramway.

  1. Para empezar, te cuento uno de los pocos fallos memorables: en abril de 2006, una avería dejó paradas dos cabinas sobre el East River durante 11 horas. Los pasajeros fueron rescatados con jaulas especiales, y se incorporaron generadores de emergencia y provisiones en las cabinas después del incidente. ¡Pero tranqui que a ti no te va a pasar!

  2. Más que un cameo, el tramway ha sido casi coestrella de varias pelis: Spider‑Man, City Slickers, Nighthawks, Dark Water… Incluso inspiró un paseo en Universal Studios sobre King Kong.

  3. Fue el último medio de transporte público de Nueva York en aceptar MetroCard. No fue hasta marzo de 2004 que dejó de usar tokens especiales.

  4. Aunque hoy existen otros teleféricos urbanos, el Tramway sigue siendo el único superviviente de los diseños de los 70 en Estados Unidos, con un sistema totalmente integrado al transporte local.

  5. Cada cabina puede llevar hasta 109 pasajeros (más un asistente), pesa casi 10.000 kilos vacía — alrededor de 19.000kg cuando va cargada de gente — y está diseñada para resistir lluvia, nieve, tormentas y vientos de hasta 80 km/h. Sólo cierra si hay rayos o rachas extremas.

  6. El teleférico realiza aproximadamente 115 trayectos por día, a un ritmo bastante intenso que mueve entre 2.200 y 2.500 pasajeros diarios.

  7. De hecho, en estos últimos dos años, residentes han estado firmado peticiones para implementar un «fast pass» prioritario para isleños, debido a tiempos de espera de hasta 45 minutos en temporada alta. ¡Y eso que no es muy conocido!
  8. ¿Sabías que Roosevelt Island tiene un sistema de recogida de basura por aspiración neumática? Construido en 1975, lleva los residuos a través de tuberías subterráneas a una planta central, a una velocidad de hasta 97 km/h. Solo existe otro igual en Estados Unidos, en Disney World.

  9. Antes de 1957 existía un tranvía que cruzaba el puente de Queensboro con su propia caseta de taquillas. Ese pequeño kiosco sobrevivió y hoy funciona como centro de visitantes de la Roosevelt Island Historical Society.

  10. Este año 2025 se plantó en la isla el «Manhattan Healing Forest», un micro-bosque con 1.500 árboles de 47 especies nativas bajo método Miyawaki (que permite madurar un bosque urbano sostenible en menos de una década), para mejorar la biodiversidad de la isla.

de regalo te diré que debajo de Roosevelt Island existe un túnel subterráneo que conecta varios edificios de la isla y que se usó inicialmente para servicios médicos en el antiguo hospital.

Actualmente, algunos tramos se mantienen cerrados al público pero otros forman parte de la red de infraestructura oculta de la isla. ¡Misterio, misterioso!

Información práctica

Si estás planeando subirte al Roosevelt Island Tramway, tienes que leer sí o sí este apartado.

Aquí te cuento todo lo que necesitas saber para que tu experiencia sea cómoda, segura y, sobre todo, ¡inolvidable!

¿Dónde subo?

En Manhattan, el Tramway parte desde la estación de Tramway Plaza, en la esquina de la 59 St con 2nd  Ave, y es súper fácil llegar: puedes ir en subway en las líneas N, Q o R y bajarte en Lexington Av/59 St, o en la 4, 5 o 6 y bajarte en la 59 St.

Desde ambas estaciones, tendrás que caminar muy poquitos minutos hasta llegar a ella. ¡Se ve muy bien de lejos!

Horarios y frecuencia

Abre todos los días en horario de 6:00 a 2:00 de domingo a jueves y de 6:00 a 3:30 los viernes y los sábados. Un servicio casi 24 horas.

Las cabinas salen cada 7,5 minutos en horas pico (mañanas y tardes) y cada 15 minutos en horarios valle, fines de semana incluidos. En días festivos, suelen regir los horarios de «rush hour».

¿Cuánto cuesta y cómo pago?

El precio por viaje es de $2.90, el mismo que un billete normal de subway. Se acepta MetroCard, OMNY (contactless) y otros pases ilimitados. Si tienes un pase OMNY, después de 12 viajes en la semana, el resto es gratis (con un tope de $34).

Ah, y ten en cuenta que al llegar al otro lado debes volver a pagar (o picar con tu tarjeta) para regresar. Los niños menores de 44 pulgadas (más o menos 112 cm) viajan gratis si van con un adulto que paga.

Consejitos de viajera

En esta caso, te voy a dar solo tres consejos (para mí, los más importantes).

En primer lugar, evita las horas punta. Si tomas el teleférico entre las 7:00 y las 10:00 o las 15:00 y las 20:00, te toparás con un mini éxodo de neoyorquinos que lo usan para ir al trabajo o volver a casa, y las cabinas se llenan a reventar.

En segundo lugar, yo planearía una escapada entre semana, al mediodía (de 11:00 a 15:00), ya que tendrás más espacio dentro de la cabina, mejor aceceso a las vistas y e irás con muchas menos prisas.

Un planazo perfecto también sería el combo atardecer + vuelta nocturna (que es el que yo hice).

Y en tercer y último lugar, llega 5-10 minutos antes de la salida: así estarás entre los primeros y podrás elegir una posición cerca de la ventana. Ah, y dentro de la cabina, me pondría a la derecha — a la izquierda, si estás volviendo de la isla a Manhattan –, porque es ahí donde obtendrás las mejores vistas al cruzar el Queensboro Bridge.

Y ahora que sabes todo lo que hay detrás — y debajo — de este teleférico, ¿a que dan más ganas de subir? Pues nos vemos en el andén. O mejor dicho… ¡en el aire!

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