París

Subir a la Torre Eiffel: ¿sí o no? Experiencia desde arriba y miradores alternativos en París

Cuando pensamos en París, lo primero que nos viene a la cabeza a todos es la Torre Eiffel.

Está en todas las postales, en las películas, en los sueños de los más románticos… Y una vez que estás ahí, frente a ella, surge la gran pregunta: ¿subo o no subo?

Porque verla desde abajo es impresionante — ya te digo yo que sí –, pero ¿vale la pena pagar la entrada, hacer cola, y compartir la experiencia con cientos de personas solo para decir que estuviste en la cima?

En este post te cuento mi experiencia personal subiendo a la Torre Eiffel, te doy toda la info que necesitas para conocerla a fondo y, sobre todo, te comparto algunas alternativas con vistas increíbles, donde (spoiler) sí podrá salir la torre en tus fotos.

¡Vamos que nos vamos!

Breve historia del monumento

La Torre Eiffel no siempre fue ese ícono romántico y elegante que hoy representa a París. De hecho, cuando se construyó, muchos la detestaban. ¡Pero vamos por partes!

Todo empezó en 1889, cuando París organizó la Exposición Universal para celebrar los 100 años de la Revolución Francesa. Querían mostrar al mundo los avances de la ingeniería francesa con una estructura espectacular en pleno corazón de la ciudad.

Entre más de 100 propuestas, ganó el proyecto del ingeniero Gustave Eiffel, aunque los verdaderos autores del diseño fueron dos de sus colaboradores: Maurice Koechlin y Émile Nouguier. Eiffel compró los derechos del proyecto y se convirtió en su cara visible.

¿A que eso no te lo esperabas? ¡Yo tampoco!

La obra comenzó en enero de 1887 y se terminó en un tiempo récord para la época: dos años, dos meses y cinco días.

Con sus 300 metros de altura — 324 con la antena que se añadió después –, se convirtió en la estructura más alta del mundo, un título que mantuvo hasta 1930, cuando se construyó el Chrysler Building en Nueva York.

Lo curioso es que la Torre no fue bien recibida por todo el mundo. Muchos artistas e intelectuales parisinos la consideraban una ofensa al buen gusto. La llamaban «el esqueleto de hierro» y firmaron cartas pidiendo que no se construyera.

A Gustave Eiffel le dio igual: estaba convencido de que la torre marcaría una nueva era. ¡Y tenía razón!

Aunque el plan original era desmontarla después de 20 años — se había concedido un permiso temporal para su localización –, se salvó por un motivo muy práctico: empezó a utilizarse como torre de comunicaciones, primero para señales de radio militar y luego para emisiones civiles.

Gracias a eso, ¡se quedó y ya no se fue más!

Durante el siglo XX, la Torre Eiffel pasó de ser una rareza de hierro a convertirse en el gran símbolo de París y de Francia. Ha sobrevivido a dos guerras mundiales, ha aparecido en decenas de películas y ha sido testigo de todo tipo de eventos históricos.

Uno de los monumentos más famosos del mundo, sin duda.

¿Vale la pena subir?

La gran pregunta: ¿subir o no subir? Y como muchas cosas en los viajes, la respuesta es: depende.

Subir a la Torre Eiffel no es barato, ni rápido, ni una experiencia íntima. Pero es única, y para muchas personas, un sueño cumplido. No todos los días estás en la cima de un monumento histórico, con París a tus pies y tachando uno de esos «imperdibles» de tu lista viajera.

Ahora bien, si lo que más te interesa es ver la Torre Eiffel en tus fotos, no necesitas subir para disfrutarla (básicamente, porque desde dentro no la vas a ver como tal).

De hecho, hay varios miradores desde donde las vistas de la ciudad son igual de impresionantes (y donde la torre sí aparece en la foto). ¡Luego hablo de unos cuantos!

Para ayudarte a decidir mejor, aquí tienes un pequeño resumen de pros y contras:

¿Cómo es subir? Mi experiencia personal

Subir a la Torre Eiffel es una de esas experiencias que generan emociones encontradas.

Por un lado, sabes de sobra que es «lo típico», lo turístico, lo que está lleno de gente. Pero por otro, ¿cómo puedes estar en París y no hacerlo al menos una vez?

Fui por la mañana temprano, a eso de las 9:00, y ya había movimiento. El primer paso es cruzar los controles de seguridad que están justo en la entrada del recinto, bajo la torre. No hace falta tener entrada para pasar esta primera barrera, pero es necesaria si quieres subir.

Consejo: no lleves mochilas grandes ni objetos metálicos innecesarios porque puede retrasar muchísimo tu entrada. Y créeme, aquí cada segundo cuenta.

Yo ya tenía mi entrada comprada online con horario fijo para evitar colas (casi un milagro conseguirla). Aun así, entre el control de seguridad, la espera para el ascensor y la cantidad de gente, pasó cerca de una hora desde que llegué hasta que empecé a subir.

Si vas sin entrada o en temporada alta, ese tiempo puede duplicarse fácilmente.

Subiendo: ¿escaleras o ascensor?

Aunque siempre he tenido curiosidad por probar las escaleras (la entrada es más barata y cuenta con una cola mucho menor), decidí que sería mejor hacerlo con calma, así que fui en ascensor hasta el segundo piso, y luego tomé otro para la cima.

Lo bueno es que los ascensores son panorámicos, y ver cómo se elevan entre la estructura de hierro es parte de la experiencia.

Si tienes tiempo, te gusta caminar y no te importa subir más de 600 escalones, subir por las escaleras es una opción muy válida. Te vas encontrando con plataformas intermedias, hay paneles informativos, y además puedes parar cuando quieras a sacar fotos o simplemente mirar.

En cuanto a las vistas de cada nivel, aquí te dejo lo que puedes encontrar:

  • Primer piso (a unos 57m). Mucha gente lo ignora, pero tiene su encanto. Hay un suelo de vidrio en algunas zonas que da un pelín de vértigo (aunque no mucho), y una cafetería con muy buenas vistas y, como de costumbre, unos precios bastante elevados.

  • Segundo piso (a unos 115m). Para mí, es el mejor nivel en cuanto a equilibrio entre altura, vistas y ambiente. Estás lo suficientemente alto como para ver todo París, pero todavía puedes distinguir los detalles de la ciudad: los puentes del Sena, los tejados, los jardines… Desde aquí se ven súper bien Los Inválidos y Montmartre.

  • La cima (a 276m). Es la parte más alta accesible al público. Se llega con otro ascensor más pequeño, y el trayecto es bastante vertical, así que si tienes vértigo… aviso. Una vez arriba, hay dos niveles: uno cerrado (como un mirador interior con ventanas) y uno al aire libre. Aquí el viento se nota más y la vista es más «lejana», pero impacta igual.

Desde la cima también puedes ver una recreación del despacho de Gustave Eiffel, con figuras de cera que lo muestran recibiendo a Thomas Edison. Es un detalle curioso.

¿Lo bueno y lo no tan bueno?

Para mí, lo mejor es el momento en el que dejas de hacer fotos y simplemente te quedas mirando la ciudad. Estar ahí arriba te da una perspectiva distinta, no solo geográfica, sino también emocional. Es un lugar al que miles de personas llegan cada día para cumplir un sueño.

Lo que menos me gustó fue la cantidad de gente en la cima. Cuesta encontrar un rincón tranquilo o un espacio para sacar fotos sin desconocidos por todas partes. Aun así, si eliges bien el horario, puedes evitar parte del caos.

Yo recomendaría ir a primera hora de la mañana o justo antes del atardecer (aunque entonces habrá mucha más gente, las vistas seguro lo compensan).

Por otro lado, sacar fotos es bastante más sencillo desde el segundo piso. Tienes mucho más espacio, barandillas bajas y una muy buena visibilidad.

Desde la cima, se convierte en algo un poquito más complicado: hay mallas de seguridad, mucha gente, poco sitio para maniobrar… Pero con paciencia y un buen móvil o cámara, algo sale.

La odisea de sacar entradas online

No sé tú, pero yo pensaba que comprar entradas para subir a la Torre Eiffel sería algo rápido, tipo «hacer click, pagar y listo». Spoiler: no. Para nada. Comprar entradas online se ha convertido en una mini aventura en sí misma.

Te cuento cómo fue mi experiencia y todo lo que aprendí en el proceso, para que no te pase lo mismo (o al menos te pille mejor preparado).

¿Dónde se compran y cuándo salen a la venta?

Hay un montón de webs que «venden entradas para la Torre Eiffel», pero la única oficial es esta de aquí. Tenlo en cuenta, para evitar sustos. ¡No te fíes de ninguna otra web que las venda!

Desde ahí puedes comprar entradas para:

  • Ascensor hasta la cima
  • Ascensor hasta el segundo piso
  • Escaleras hasta el segundo piso (y opción de añadir la cima)

Este es el primer lío, pero no es el único.

Las entradas no están disponibles con tanta antelación como uno pensaría. Por lo general, se abren con 60 días de antelación y se agotan rapidísimo en temporada alta.

Ejemplo: si quieres subir el día 9 de octubre, tendrás que asegurarte entrar en la página web a las 00:00 del día 10 de agosto (aunque yo empezaría a recargar la página a eso de las 23:45 del día 9, porque no serás el único haciéndolo).

En mi caso, aunque entré rápido a la hora, la página no cargaba y ya no quedaban entradas para subir a la cima en el día que quería. Solo quedaban horarios raros o escalera hasta el segundo piso. Así que revisa la web lo antes posible y ponte alarmas en el móvil.

¡Menos mal que sí conseguimos para el último día de nuestro viaje!

Por cierto, la web oficial es, digamos, un poco «trusquis». A veces no carga bien, otras te muestra horarios que luego desaparecen al pagar, y si intentas comprar varias entradas (más de 9), tienes que hacerlo en sesiones separadas.

Además, los tickets no se envían al instante a veces. En mi caso, el correo tardó casi una hora en llegar, y estuve sufriendo pensando que se había perdido.

¿Y si no hay entradas online?

Aquí es donde toca improvisar. Si no conseguiste entrada por la web:

  • Puedes hacer la fila en taquilla el mismo día, pero prepárate para esperar y madrugar, sobre todo si quieres subir a la cima. ¡Esto también me pasó! Lo ideal es llegar en cuanto abren, a las 9:00 o 9:30 (según la temporada) y hacer la cola para las entradas a la cima (fíjate bien, porque hay varias colas). El día que yo estuve, en agosto, las entradas a la cima ya se habían agotado a eso de las 10:30, así que ya sabes por qué es importante pegarte el madrugón.

  • Otra opción es comprar una entrada con visita guiada a través de agencias como GetYourGuide o Tiqets. Suelen tener cupos reservados, pero son muchísimo más caras.

  • Y si todo falla, sube al menos a otro mirador (te doy mis favoritos más abajo).

¡No está todo perdido! Y ojalá alguien me hubiera explicado todo esto antes a mí.

Información práctica

Si ya decidiste que sí vas a subir a la Torre Eiffel, esta es la parte que necesitas tener bien clara. Nada de improvisar si quieres evitar colas eternas o perder tiempo valioso en París.

¡Aquí te dejo toda la información actualizada y directa al grano!

¿Cómo llegar?

La Torre Eiffel está en pleno centro de París, en el distrito 7, así que llegar es muy fácil, sobre todo si usas el transporte público (que es lo más recomendable para evitar tráfico y problemas de aparcamiento).

Si vas en Metro, hay tres estaciones cercanas, todas bien conectadas con el resto de la ciudad:

  • Bir-Hakeim (línea 6). Es la más cercana: está a menos de 10 minutos a pie de la entrada n° 1 (Allée des Refuzniks).
  • Trocadéro (línea 9). A unos 15 minutos a pie, pero con una de las mejores vistas de la torre al llegar.
  • École Militaire (línea 8). También a 15 minutos caminando, ideal si vienes desde el otro lado del Campo de Marte.

Puedes llegar en RER (tren de cercanías), a la estación Champ de Mars – Tour Eiffel (RER línea C), que está a tan solo cinco minutos caminando de la entrada n° 1. Es una de las formas más rápidas si vienes desde zonas más alejadas o desde los aeropuertos.

En autobús, hay varias líneas paran muy cerca de las entradas oficiales:

  • Líneas 82, 30 y 42. Te dejan a solo cinco minutos a pie de la entrada n° 2 (Allée Jean Paulhan).
  • Líneas 69 y 86. Paran en el Campo de Marte, a unos 7 minutos de la entrada n° 1.
  • Línea 72. Para en Trocadéro, a unos 15 minutos caminando, como te decía antes.

Si decides ir en coche (no lo recomiendo si puedes evitarlo), hay parkings públicos de pago cerca, pero el más conveniente es el Parking Quai Branly – Tour Eiffel, a poco más de cinco minutos andando de la entrada n° 2.

¿Mi consejo? Evita el coche si puedes. El transporte público en París funciona muy bien y te ahorras tiempo, estrés y dinero.

Horarios y tarifas

La Torre Eiffel está abierta al público todos los días del año, excepto el 14 de julio (que es fiesta nacional). Los horarios pueden variar ligeramente según la temporada, pero generalmente abre a las 9:00 y cierra a las 23:45.

La última subida a la cima se permite hasta las 22:30, mientras que el acceso a la segunda planta está disponible hasta las 23:00.

¡Importantísimo! El acceso a la cima puede cerrarse temporalmente por condiciones climáticas (viento, tormenta, niebla) o mantenimiento. Si te pilla ya dentro, no hay reembolso.

En cuanto las entradas, hay cuatro tipos principales, según cómo subas y hasta dónde llegues.

  • Entrada en ascensor hasta la segunda planta. La entrada general de adulto cuesta 23,10€, la de joven (entre 12 y 24 años) cuesta 11,60€ y la de niño (entre 4 y 11 años) o personas con discapacidad cuesta 5,90€.

  • Entrada en ascensor hasta la cima. La entrada general de adulto cuesta 36,10€, la de joven (entre 12 y 24 años) cuesta 18,10€ y la de niño (entre 4 y 11 años) o personas con discapacidad cuesta 9,10€.

  • Escaleras hasta la segunda planta. La entrada general de adulto cuesta 14,50€, la de joven (entre 12 y 24 años) cuesta 7,30€ y la de niño (entre 4 y 11 años) o personas con discapacidad cuesta 3,70€.

  • Escaleras hasta la segunda planta y ascensor hasta la cima. La entrada general de adulto cuesta 27,50€, la de joven (entre 12 y 24 años) cuesta 13,80€ y la de niño (entre 4 y 11 años) o personas con discapacidad cuesta 6,90€.

Los menores de cuatro años entran gratis, pero deberán disponer de un billete gratuito (se selecciona al comprar online).

Miradores alternativos para ver la Torre Eiffel

Una de las mayores paradojas de subir a la Torre Eiffel es que, desde arriba, no puedes ver la Torre Eiffel. ¡Una obviedad!

Por eso, incluso si decides subir, ver la torre desde otros miradores de París es casi obligatorio. Aquí te dejo mis favoritos, con vistas espectaculares (y en algunos muchos menos turistas).

  • Trocadéro: el clásico que nunca falla. ¡Y el favorito de Samuel! Está al nivel del suelo, pero con una perspectiva frontal insuperable. Este punto es ideal para fotos simétricas y panorámicas. Al amanecer o al atardecer, la luz es mágica y, si me permites un consejito, llega antes de las 9 :00 si quieres sacar fotos sin multitudes ni vendedores ambulantes.

  • Torre Montparnasse: el mejor mirador 360°. Aunque te estoy preparando un post hablando solamente de este mirador, te diré que vale muchísimo la pena pagar la entrada para obtener una vista directa de la Torre Eiffel, con la ciudad a sus pies. Sube justo antes del atardecer y quédate hasta que se ilumina la torre. ¡Verla brillar desde aquí es brutal!

  • Arco del Triunfo: una vistas con historia. Desde aquí obtienes unas vistas increíbles del eje histórico de París, y sí, la Torre Eiffel se ve perfectamente. La entrada cuesta entre 16€ y 22€, según la época en la que lo visites. Si puedes elegir, elige la Torre Montparnasse.

  • Galerías Lafayette y Printemps (terrazas gratuitas). Desde las azoteas de estos dos centros comerciales, verás perfectamente los tejados parisinos con la Torre Eiffel al fondo. Ideal para una pausa con café o si te apetece ir de compras.

  • Parque de Belleville: el secreto de los locales. Se trata de un mirador muchísimo menos turístico, con ambiente local y una vista amplia de todo París. Me parece un sitio ideal para un picnic o ver atardecer.

  • Cúpula del Sagrado Corazón (en Montmartre). Vistas de postal, con París a tus pies. La Torre Eiffel se ve más lejana, ¡pero está! Eso sí, aunque no subas, solo estar en las escaleras del Sacré-Cœur ya merece la pena. Cuidado con las multitudes, que se masifica mucho.

  • Parc de Saint-Cloud: un mirador verde y tranquilo. Este parque histórico, antiguo jardín real, ofrece una de las vistas más amplias y abiertas de la ciudad, con la Torre Eiffel bien visible en la línea del horizonte. Ideal para escapar del bullicio de la ciudad.

  • Terrasse du Musée de l’Homme. Desde la terraza interior del museo tienes una de las vistas más fotogénicas y menos concurridas del Trocadéro.

  • ¡De crucero por el Sena! Otra forma maravillosa de cruzarte con la Torre Eiffel, es hacer un crucero por el río de la ciudad. Y si no te lo puedes permitir, o no te apetece, ve de puente en puente caminando.

Seguro que hay muchísimos más, como la vista desde Rue de l’Université, Avenue de Camoëns, Rue Saint-Dominique o Rue de Monttessuy. Si conoces algún otro punto desde el que ver la Torre Eiffel, déjamelo en comentarios. ¡Seguro que ayuda un montón a otros viajeros!

Y ahora dime, ¿has subido a la torre alguna vez? ¿Te lo estás planteando? ¡Te leo!

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