Madrid,  España

Muchísimo más que política: por qué el Congreso de los Diputados merece tu visita

Para muchos, el Congreso de los Diputados se asocia a lo que sale en la tele: rifirrafes políticos y discursos acalorados entre el jefe del Gobierno y la oposición.

¡Muchos piensan que es un circo!

Pero lo que muy pocos saben es que tras su fachada neoclásica se esconde uno de los espacios más interesantes — y visitables — del patrimonio histórico y cultural de la ciudad.

El Palacio de las Cortes, inaugurado en el siglo XIX, no es solo la sede del Congreso de los Diputados.

También es un edificio con más de siglo y medio de historia, repleto de arte y simbolismo y protagonista de muchos episodios que han marcado el rumbo de nuestro país.

Más allá de su función parlamentaria, el edificio alberga salones históricos, obras de arte y elementos arquitectónicos de gran interés. Y por eso hay que visitarlo.

Aunque — por razones obvias — no siempre está abierto al público, hay varias formas de acceder a él. En este post te las cuento todas y te animo a descubrir un Madrid menos conocido. ¿Te vienes?

Qué es y por qué es tan importante

El Congreso de los Diputados es la cámara baja de las Cortes Generales de España, la institución encargada de la legislación nacional y la representación de los ciudadanos.

Junto con el Senado, conforma el Parlamento español, el órgano que da forma al sistema democrático del país, supervisa al Gobierno y aprueba todas esas leyes que nos afectan a todos los ciudadanos españoles.

Por si no las conoces, estas son las funciones esenciales del Congreso:

  • Legislar y aprobar leyes. Toda norma que afecte al país debe pasar por esta cámara, lo que convierte en un espacio decisivo para la vida política española.

  • Controlar al Gobierno. El Congreso supervisa la actuación del Ejecutivo, asegurando transparencia y responsabilidad política. Esto se realiza mediante debates, preguntas parlamentarias y comisiones de investigación.

  • Ratificar decisiones clave. Desde la aprobación de presupuestos generales hasta la ratificación de tratados internacionales o reformas constitucionales, muchos de los hitos políticos del país se deciden aquí.

  • Representación ciudadana. Sus 350 diputados son elegidos cada cuatro años por sufragio universal, lo que convierte en el principal canal de participación directa de los ciudadanos.

Por otro lado, y como te adelantaba antes, la sede del Congreso es el Palacio de las Cortes, un edificio neoclásico construido entre 1843 y 1850, obra del arquitecto Narciso Pascual Colomer.

El interior es una preciosidad. ¡Te va a encantar!

Es por ello que el valor histórico y cultural del Palacio de las Cortes va mucho más allá de su función parlamentaria. El edificio ha sido testigo de algunos de los momentos más importantes de la historia contemporánea de España.

Sus estancias, el hemiciclo y los salones históricos conservan mobiliario, decoración y obras de arte de un valor incalculable.

Tanto si te interesa lo que sucede aquí dentro como si no, si tienes la oportunidad, ¡no puedes dejar de visitarlo! Porque, sin ninguna duda, este lugar es mucho más que política.

Historia del Palacio de las Cortes

Hoy cuesta un poquito imaginarlo, pero el lugar donde se levanta el Congreso de los Diputados no siempre estuvo destinado a la política.

Durante siglos, este espacio estuvo ocupado por el Convento del Espíritu Santo, fundado a finales del siglo XVI. Allí hubo una iglesia, un convento y un pequeño cementerio que durante mucho tiempo formaron parte del paisaje cotidiano del Madrid antiguo.

Con el paso de los años, aquel edificio fue envejeciendo (y, lamentablemente, envejeció muy mal). A comienzos del siglo XIX ya se encontraba en un estado muy delicado y un incendio en 1823 terminó por dejarlo prácticamente inutilizable.

Aun así, y en pleno contexto de cambios políticos, se decidió que se reutilizaría. En 1834, tras la promulgación del Estatuto Real por la regente María Cristina de Borbón, España estrenaba unas Cortes bicamerales y necesitaba una sede para la Cámara Baja.

La solución fue adaptar, casi de urgencia, la antigua iglesia del convento para celebrar allí las sesiones parlamentarias. ¡Este es el germen del Congreso de los Diputados que conocemos hoy!

Aquella decisión fue provisional desde el primer momento. El antiguo convento no ofrecía ni el espacio ni la solemnidad que requería una institución llamada a representar al pueblo español.

Además, su estado ruinoso obligaba a constantes reparaciones que suponían un gasto considerable para un Estado que, por aquel entonces, tenía gravísimos problemas económicos.

La idea de construir un palacio nuevo, diseñado exclusivamente para el Congreso de los Diputados, empezó entonces a tomar forma como una necesidad urgente, no como un lujo.

¡Aunque cualquiera diría que no fue un lujo, fijándose en su interior!

En 1842 se aprobó finalmente una ley que autorizaba la construcción de un nuevo edificio «digno de la representación nacional, aunque sencillo y de carácter severo». Para elegir el proyecto, se convocó un concurso público a través de la Academia de Nobles Artes de San Fernando.

Se presentaron 14 propuestas, y la elegida fue la del arquitecto Narciso Pascual y Colomer, cuyo diseño neoclásico combinaba sobriedad, monumentalidad y funcionalidad, con un presupuesto de 14.800.000 reales.

La construcción no fue sencilla. El Gobierno carecía de fondos suficientes y la obra avanzó con lentitud. Durante un tiempo, apenas se acopiaban materiales y todo parecía condenado a prolongarse indefinidamente.

El impulso definitivo llegó cuando el 10 de octubre de 1845, coincidiendo con el cumpleaños de Isabel II, se organizó una gran ceremonia para colocar la primera piedra del nuevo Palacio de las Cortes.

Aquel día fue especialmente simbólico. Isabel II, recién alcanzada la mayoría de edad, participó en su primer acto público como reina. Ante unas 4.000 personas y un ambiente de gran expectación, colocó con sus propias manos la primera piedra del edificio que debía albergar la soberanía nacional.

Durante los cinco años siguientes, el palacio fue tomando forma en el mismo solar que había ocupado el antiguo convento. Mientras tanto, los diputados celebraban sus sesiones en el Teatro Real, en una situación tan provisional como incómoda.

Pero como todo en la vida… ¡La incómoda situación terminó!

Y finalmente, el 31 de octubre de 1850, el Palacio de las Cortes fue inaugurado oficialmente. Madrid vivió aquel día como un acontecimiento histórico, cubierto incluso por la prensa internacional.

Años más tarde, en 1872, se añadirían los famosos leones de bronce, fundidos con el metal de cañones capturados en la Guerra de África y conocidos popularmente como Daoiz y Velarde.

Eso sí, con el paso del tiempo, el Palacio ha tenido que adaptarse a nuevas necesidades. A finales del siglo XX se llevaron a cabo varias ampliaciones para mejorar su funcionalidad, respetando siempre el edificio histórico.

Entre 1978 y 1980 se levantó un segundo cuerpo hacia la Carrera de San Jerónimo, y en 1994 se inauguró una ampliación más ambiciosa con un diseño más moderno, coincidiendo con el XVI aniversario de la Constitución.

¡Y todavía hoy sigue modernizándose! ¿Sabías que quieren añadir los retratos de ocho de las nueve diputadas que tuvieron escaño durante la Segunda República?

Ellas son Victoria Kent, Margarita Nelken, Veneranda García-Blanco, Matilde de la Torre, María Lejárraga, Francisca Bohigas Gavilanes, Julia Álvarez Resano y Dolores Ibárruri.

Ah, y por si te lo preguntas, el noveno retrato es el de Clara Campoamor, que ya se aprobó con anterioridad.

¿Qué se puede ver?

El recorrido oficial te permitirá acceder a algunos de los espacios más representativos del Palacio de las Cortes. ¡Lo más emblemático!

Y es que aunque las zonas visitables pueden variar ligeramente según la actividad parlamentaria, hay una serie de estancias que suelen formar parte habitual de las visitas. Son las siguientes:

  • El vestíbulo de Isabel II y la Escalinata de Honor. La visita comienza normalmente en el vestíbulo principal, el de Isabell II, donde encontrarás un ejemplar de la Constitución de 1812. Pero para llegar aquí, deberás acceder al interior por la Escalinata de Honor, una de las zonas más monumentales del Palacio. ¡Por aquí entra la monarquía!

  • Los Escritorios del Reloj y la Constitución. La primera la usan los diputados como zona de reunión y trabajo y recibe su nombre por un maravilloso reloj astronómico. La segunda es famosa por albergar un manuscrito de la Constitución de 1978 firmado por el rey emérito Juan Carlos I. ¡Pero no es el original!

  • El Salón de Sesiones (Hemiciclo). Este es, sin duda, el espacio más esperado de la visita. Es aquí donde se celebran las sesiones plenarias del Congreso y donde se reúnen los 350 diputados. Aquí aprenderás más sobre la distribución de los escaños, la ubicación de la Presidencia y el significado de los elementos que decoran la sala.

  • El Salón de los Pasos Perdidos. ¡Otro de los espacios más emblemáticos del recorrido! Se trata de una gran galería que debe su nombre al sonido de las pisadas que resuenan bajo su elevada bóveda. Este salón ha sido tradicionalmente un lugar de encuentro, conversación y espera para diputados y autoridades y es uno de los más elegantes del Palacio. ¡Vas a flipar!

  • La Galería de retratos de los presidentes del Congreso. Este es un espacio que funciona casi como una línea del tiempo visual. A través de todos los retratos de las personas que la han presidido, recorrerás la historia de la institución y los diferentes momentos políticos que ha vivido España.

  • La Sala Constitucional (antigua Sala Internacional). Esta sala está presidida por un políptico de los siete ponentes o «padres» de la Constitución — Gabriel Cisneros, Manuel Fraga, Miguel Herrero, Gregorio Peces-Barba, José Pedro Pérez-Llorca, Miquel Roca y Jordi Solé Tura –, quienes redactaron la Constitución de 1978.

  • La Sala Mariana Pineda. El espacio rinde homenaje a una mujer que fue ejecutada en 1831 por bordar una bandera con el lema «Ley, Libertad e Igualdad», convirtiéndose con el tiempo en un referente de la lucha por los derechos y las libertades. La sala se utiliza para reuniones, actos institucionales y encuentros de trabajo y está presidida por un cuadro de Mariana en vísperas de su ejecución.

  • La Sala Ernest Lluch o «Sala de columnas». En ella se celebran jornadas, actividades institucionales y culturales, conferencias y comisiones.

  • El vestíbulo de Cedaceros. Este es el final del recorrido y donde podrás disfrutar de varias exposiciones y de una maqueta de todos los edificios que conforman la Cámara Baja.

¿Mi consejo? Observa bien cada detalle y fíjate en cada rincón y pieza de mobiliario. ¡Que no se te pase nada!

10 (+1) curiosidades

Quien me conoce bien sabe que me encantan las curiosidades de los lugares con tanta historia, y que intento, siempre que puedo, recuperar al menos 10 de ellas. ¡Y yo te traigo siempre una más de regalito!

Aquí van algunas de las más interesantes sobre el Congreso de los Diputados:

  1. Conserva una biblioteca histórica de gran valor. La Biblioteca del Congreso de los Diputados es una de las más importantes de España en materia jurídica y parlamentaria. Alberga miles de volúmenes, algunos de ellos anteriores al siglo XIX, y actúa como centro de documentación para la actividad legislativa.

  2. El Palacio fue pensado para ser también un escaparate de la industria española. Desde su origen, se decidió que los materiales, textiles, muebles y elementos decorativos fueran fabricados en España. El propio Congreso lo consideró una forma de impulsar la industria nacional y mostrar su nivel técnico y artístico.

  3. La bandera que preside el hemiciclo no es decorativa. La bandera de España que preside el Salón de Sesiones cumple un papel institucional y protocolario. Su presencia responde a normas oficiales y su colocación está regulada por criterios de precedencia y simbología del Estado.

  4. El Congreso tiene su propio cuerpo de ujieres con tradición histórica. Los ujieres no solo cumplen funciones prácticas de organización y protocolo, sino que forman parte de una tradición histórica ligada al ceremonial parlamentario. Su presencia y vestimenta responden a normas internas muy precisas.

  5. En el techo todavía podrás ver las marcas de los disparos del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. A día de hoy se contabilizan 35. ¿Las podrás encontrar todas?

  6. El edificio está pensado para durar siglos. A diferencia de muchos edificios públicos del siglo XIX, concebidos con materiales mixtos, el Palacio se construyó principalmente en piedra, con una clara voluntad de permanencia y monumentalidad y como símbolo de estabilidad institucional.

  7. La decoración evita referencias a partidos o ideologías concretas. El programa iconográfico del Congreso se basa en valores universales — ley, justicia, equilibrio, progreso — y no en corrientes políticas específicas, algo intencionado para que el edificio pudiera sobrevivir a cambios de régimen.

  8. El Palacio ha sido más fotografiado desde fuera que visitado por dentro. Aunque es uno de los edificios más reconocibles de Madrid, solo una pequeña parte de la población ha accedido a su interior. Esto convierte la visita en una experiencia mucho más exclusiva de lo que parece. ¡Y por eso tienes que intentar entrar!

  9. El techo del Salón de los Pasos Perdidos un día «se perdió». ¡Literalmente! Este espacio era un lugar habitual de reunión y, aunque hoy la electricidad nos lo pone todo más fácil, durante años se iluminó únicamente con velas. El humo de estas, sumado al de los cigarrillos, fue oscureciendo el techo hasta cubrir por completo las pinturas y detalles que lo decoraban. Por suerte, unas exhaustivas labores de conservación permitieron recuperarlo en su totalidad. Y, sinceramente, ¡menos mal!

  10. El Congreso fue uno de los primeros edificios madrileños en atraer a la prensa internacional. Desde su inauguración en 1850, el Palacio despertó interés fuera de España. Medios como The Illustrated London News o L’Illustration publicaron grabados y crónicas, algo poco habitual para un edificio institucional español en esa época.

Y, como curiosidad extra, te diré que muchas de las decisiones arquitectónicas que tomaron sobre el edifictio fueron también decisiones políticas.

Elegir el neoclasicismo, la simetría y la sobriedad no fue solo una cuestión estética: era una forma de distanciarse del pasado absolutista y vincularse a ideas de orden constitucional y racionalidad.

Información práctica

Visitar el Congreso de los Diputados es una de las experiencias culturales más interesantes si viajas a Madrid. Y lo digo alto y claro.

El edificio tiene historia, arte y espacios institucionales únicos que puedes conocer a través de las visitas guiadas gratuitas que organiza la propia institución o sus jornadas de puertas abiertas, que tienen lugar dos fines de semana al año.

Pero no te preocupes, que en este último apartado te cuento todo lo que necesitas saber para poder visitarlo. ¡Sigue leyendo!

¿Cómo llegar?

La sede se encuentra en la Plaza de las Cortes, número 1, o en Carrera de San Jerónimo, s/n, entre la Puerta del Sol y el Paseo del Prado, y llegar a ella es muy sencillo.

La estación de metro más cercana es Banco de España (línea 2), aunque también se puede acceder desde la estación Sol, donde confluyen las líneas 1, 2 y 3, a solo unos minutos a pie.

Si tú eres de los que prefieren el autobús, varias líneas de la EMT pasan por la zona, incluyendo las líneas 3, 5, 15, 20, 51 y 150, con paradas próximas a la Plaza de las Cortes.

También es posible llegar en Cercanías Renfe, desde las estaciones Sol (líneas C3 y C4) o Recoletos (líneas C1, C2, C7, C8 y C10).

Por último, aunque ir en coche no es lo que yo más recomiendo, también puedes hacerlo. Eso sí, ten en cuenta que el Congreso se encuentra dentro de la Zona de Bajas Emisiones Madrid Central, lo que implica que solo pueden acceder libremente los vehículos autorizados según su distintivo ambiental.

Los coches con etiqueta CERO y ECO tienen más facilidades, mientras que los vehículos con etiqueta C o B están sujetos a restricciones y solo pueden entrar si van directamente a un aparcamiento autorizado, como el Parking Las Cortes.

¿Cómo se puede visitar?

Existen distintos tipos de visitas. Si todavía no lo conoces, tienes varias opciones.

Las visitas guiadas individuales se ofrecen los viernes a las 12:00 y los sábados a las 10:30, 11:15 y 12:00. Para estas visitas es obligatorio reservar online, y la inscripción suele abrirse a las 13:00 del sábado anterior a cada turno.

Las visitas guiadas para grupos, incluyendo centros educativos, asociaciones y excursiones culturales, están disponibles de lunes a jueves de 9:00 a 13:30 y de 16:00 a 18:00, y los viernes de 9:00 a 13:00, solicitándose previamente por e-mail, carta o por teléfono.

Además de las visitas al Palacio en sí, también se puede acceder a la exposición permanente titulada «Democracia, Parlamento, Constitución», situada en el sótano del edificio. Para acceder, es necesario reservar previamente, generalmente con un mínimo de 16 días de antelación.

Por otro lado, cada año, el Congreso organiza jornadas de puertas abiertas coincidiendo con el Día de la Constitución, alrededor del 6 de diciembre, y a mediados de junio.

Durante estas jornadas, el Palacio amplía los horarios de visita, permitiendo recorrer espacios que normalmente no se incluyen en las visitas habituales. Es una oportunidad excepcional para descubrir rincones del edificio que permanecen cerrados al público durante el resto del año.

La duración aproximada de las visitas guiadas es de entre 60 y 75 minutos, dependiendo del tamaño del grupo y de si se incluyen explicaciones adicionales.

Y ahora dime, ¿has visitado ya el Congreso de los Diputados? ¿Te ha sorprendido algo en especial o tienes dudas antes de hacerlo? Déjamelo en comentarios y, si te ha resultado útil esta guía, compártela con esa persona que siempre dice que «no le interesa la política».

¡Quizá este sea el plan que le haga cambiar de idea!

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