Cuzcurrita, tierra de bodegas: dónde probar un buen vino en este pueblo mágico de La Rioja
Si lo que te apetece es hacer una escapada donde disfrutar de buen vino y del encanto de un pueblo con mucha magia, el plan tiene que pasar por Cuzcurrita de Río Tirón.
¡Así que has llegado al post correcto!
Este rincón de La Rioja reúne lo que muchos amantes del vino esperamos encontrar al viajar: viñedos, bodegas visitables, una gastronomía deliciosa y patrimonio bien cuidado.
Y es que Cuzcurrita no es un simple «pueblo con bodegas», es un lugar en el que la vid, la tierra y su gente han ido de la mano durante generaciones. El vino no es solo una bebida, sino parte de su paisaje y de su historia. ¡Una maravilla!
Y lo mejor: aquí vas a encontrar una lista de bodegas bastante completa, muchas de las cuales se pueden visitar. ¿Preparado para crear tu propio recorrido? ¡Allá vamos!
¿Qué vas a encontrar aquí?



La tradición del vino en La Rioja y en Cuzcurrita
En La Rioja, el vino no es solo una industria más: es parte del paisaje y de cómo la gente vive y trabaja. De hecho, se estima que la vitivinicultura en esta comunidad genera alrededor de 578 millones de euros al año en valor añadido bruto, y más de 12.000 empleos directos.
¡Ahí es nada!
Esto significa que, cuando visitas bodegas o ves viñedos, estás viendo una tradición que tiene un peso real, no solo turístico.
Algunos factores concretos que la hacen especial en esta región:
El clima de La Rioja, que en muchos casos mezcla influencias atlánticas y continentales, lo cual permite uvas con buena acidez, buena maduración y carácter. ¡Un sabor único!
Los suelos: en muchas zonas aluviales, con cantos rodados, arcillo‑calcáreos, areniscas… todos estos matices del terreno influyen directamente en el sabor del vino.
La clasificación de la región: pertenecer a la Denominación de Origen Calificada Rioja (DOCa Rioja) supone un sello de calidad que también añade valor.
El enoturismo, que cada vez tiene más protagonismo como modo de acercarse al vino, conocer bodegas, viñedos, procesos… Y eso, sin ninguna duda, transforma el paisaje, la cultura y la forma de hacer turismo en esta comunidad autónoma.

¿Y qué pasa en Cuzcurrita de Río Tirón?
Aquí entra en juego un pueblo que resume muchas de esas claves pero con carácter propio.
Cuzcurrita de Río Tirón — en la zona de La Rioja Alta — está a unos 518 metros de altitud, lo cual ya marca que no estamos en una llanura baja y típica, sino en un terreno con mayor altitud, lo que aporta frescura al viñedo.
Es por ello que de sus viñedos y suelos se suelen decir cosas muy interesantes. En la bodega Castillo de Cuzcurrita, por ejemplo, señalan que trabajan en un viñedo de 25 hectáreas con edades entre 25 y 100 años, sobre suelos de aluvión con muchos cantos rodados y subsuelo arcillo‑calcáreo.
Esto implica que la vid está bien asentada, que los suelos tienen poca fertilidad — lo que favorece la calidad frente al volumen –, y que el entorno climático más frío de La Rioja Alta permite que la maduración sea algo más lenta, lo que favorece complejidad.
¿Y por qué importa eso?
Porque cuando entras en una bodega aquí, no solo «vas a beber Rioja». Estás entrando en un territorio muy concreto, donde la altitud, el suelo y el clima son muy importantes para entender las características de los vinos de la zona.
Así que, cuando visites Cuzcurrita de Río Tirón con tu planazo de «vino + pueblo» preparado, tienes que tener en cuenta al menos estas tres cosas:
Se trata de una región con tradición vitivinícola fuerte (La Rioja, D.O.Ca Rioja).
Es un pueblo que reúne viñas buenas, muchas y muy variadas bodegas visitables y un patrimonio patrimonial paisajístico muy específico, todo en uno.
Y que no es solo «visitar bodegas» sino «sentir el territorio»: la vid, el pueblo, el vino y el paisaje juntos. ¡Déjate llevar por la magia de este pueblo dentro de la red de Pueblos Mágicos de España!



Historia vitivinícola de Cuzcurrita
Por supuesto, en los posts de este blog no puede faltar un apartado histórico. ¡Y aquí está!
Aquí el vino ha estado desde siempre. Se tiene constancia de la existencia del pueblo desde al menos el año 1062, cuando aparece citado en un documento del rey navarro Sancho Garcés IV.
En aquella época, Cuzcurrita ya era un lugar estratégico, ligado a la nobleza, y en los siglos siguientes fue creciendo alrededor de un núcleo fortificado, con su castillo, su muralla y su iglesia.
Ese castillo, por cierto, sigue en pie, restaurado, y hoy es sede de una de las bodegas más singulares del pueblo. ¡La que te mencionaba antes con su mismo nombre!
Durante siglos, la vida aquí fue la típica de tantos pueblos agrícolas del norte peninsular: pequeñas comunidades organizadas alrededor de la tierra. Entre los cultivos más importantes, la vid tuvo un papel fundamental desde muy pronto.
En parte, por las condiciones naturales del entorno de las que ya hemos hablado — altitud media, clima templado, buena insolación, y un terreno con suelos de aluvión, llenos de cantos rodados en superficie y subsuelos de tipo arcillo-calcáreo.
Todo esto favorecía una vid resistente y con buen equilibrio entre acidez y madurez.


En el siglo XVI, ya bajo la Corona de Castilla, la villa pasó a formar parte del Señorío de los Velasco. Pedro Velasco, uno de sus señores, fundó un mayorazgo — una forma de organizar legalmente las tierras y bienes para que no se dividieran entre herederos — y eso consolidó un modelo de propiedad que en muchos casos ha llegado hasta hoy.
Algunas de las fincas y viñas actuales tienen su origen en aquellos repartos. Esto no solo forma parte de la historia escrita, sino que se nota un montón cuando hablas con la gente del pueblo, con viticultores o bodegueros que han seguido con lo que ya hacían sus padres o sus abuelos.
Con el paso del tiempo, la viticultura en La Rioja se fue modernizando. A finales del siglo XIX, la región sufrió el impacto de la filoxera, como tantas otras zonas vinícolas europeas, y se replantaron viñas con patrones más resistentes.
En el siglo XX llegaron los primeros pasos hacia lo que hoy conocemos como Rioja, y Cuzcurrita siguió ligada a esa evolución, aunque sin perder nunca su aspecto más familiar.
La mayoría de las bodegas del pueblo siguen siendo pequeñas, incluso de gestión familiar, y algunas conservan calados subterráneos que se han ido adaptando a los tiempos.
La particularidad de Cuzcurrita es que esa tradición se vive dentro del propio casco urbano. Las viñas rodean el pueblo, pero también hay bodegas que están literalmente a unos pasos de la plaza.
Otras están en los límites del término, pero muy cerca del centro. ¡Casi no hace falta coger coche ni perderse por los caminos! De hecho, se puede hacer una ruta a pie para visitar varias en un mismo día.
¿Te vienes a conocerlas?



Guía detallada de las bodegas
Las bodegas están muy accesibles, varias dentro o en los límites del casco histórico, lo que permite pasar de las calles antiguas del pueblo a las bodegas sin grandes desplazamientos.
Mi consejo es que comiences la experiencia con un paseo tranquilo por el pueblo: visita la iglesia de San Miguel, las casonas con escudos, cruza la ribera del Tirón por sus paseos y árboles y luego dirígete hacia la zona de las bodegas.
Muchas ofrecen visitas guiadas y catas, así que si quieres vivir la experiencia a tope, reserva con antelación, especialmente en fin de semana.
Como te decía, el coche no es necesario, ya que se puede ir a pie a la mayoría de bodegas. Eso sí, si estás pensando en visitar varias en un mismo día, quizá ir en coche o en bicicleta te resulte más cómodo. ¡Pero si bebes, no conduzcas!
Ahora sí, recorramos juntos algunas de las bodegas destacadas para visitar en Cuzcurrita.


Bodega Boutique Bohedal
Es un proyecto familiar, pequeñito pero con mucha alma, donde todo gira en torno a sus microparcelas de viñedo, algunas con más de 100 años, repartidas por pueblos míticos de La Rioja Alta como Ábalos, Briñas, Labastida y Haro.
En el campo, esta familia trabaja con una filosofía que llaman Lutte Raisonnée. Es una especie de equilibrio entre viticultura ecológica y sentido común, ya que usan tratamientos solo cuando son necesarios, no abusan de químicos y se centran en cuidar el suelo, la biodiversidad y del entorno.
Pero lo mejor de Bohedal es que tienes muchas experiencias a tu alcance, todas súper bien pensadas, fáciles de reservar y adaptadas a lo que te apetezca ese día: algo más rápido, algo más completo, o un plan de comida y vino para echar la mañana entera.
Si solo quieres conocer la bodega, puedes hacer la visita guiada con cata y aperitivo. Tú eliges el tipo de cata (desde 3 vinos hasta los más premium), y en todos los casos vas acompañado por un pequeño picoteo de productos locales. El precio varía según la opción, desde unos 10€ o 12 €.
¿Te apetece algo más completo? Entonces puedes apuntarte a alguno de sus planes con comida:
El menú tradicional riojano con maridaje (55 €/persona) es un planazo: visita completa, comida con platos típicos como patatas a la riojana, carrilleras al vino tinto y tarta casera, todo acompañado por sus vinos. Dura unas dos horas y media.
¿Prefieres comer al aire libre? También tienen un picnic + cata de vinos por 35 €, para disfrutar de menú riojano (copa en mano) en un entorno tranquilo.
O puedes probar su Flight Tasting (20€ o 25 €), una cata de cuatro vinos con guía y aperitivo. Es algo más informal, pero bien explicado y con muy buenos vinos (como el Hebabe, su tinto de tempranillo, o los reservas de Gran Bohedal).
Y si no te va lo de las visitas guiadas, puedes simplemente acercarte al winebar que tienen en la bodega. Está abierto cada día por la mañana (de 10:30 a 14:30), con una terraza muy agradable, vinos por copa o botella y una carta de pinchos, quesos y raciones pensada para todos los gustos.
Además, admiten mascotas en el patio y jardín, así que puedes venir con tu peludito si hace buen tiempo. ¡Reserva cualquiera de las experiencias aquí!



Bodega Castillo de Cuzcurrita
Esta bodega es casi un imán para quienes buscan una experiencia de enoturismo muy completa, porque combina patrimonio histórico y viñedos dentro de un entorno singular.
¡Está dentro del propio recinto de un castillo del siglo XIV!
Tienen varias modalidades de visita:
Visita clásica. Con una duración aproximada 90 minutos, se hace un recorrido por el viñedo, la bodega, la sala de barricas, y finalmente una cata de sus vinos «Señorío de Cuzcurrita» y «Blanca del Castillo» acompañada de un picoteo. La experiencia cuesta 35 € por persona en días laborables (40€ los fines de semana) para grupos de dos a cinco adultos, o 30-35€, respectivamente, si sois entre seis y 12 personas. Si sois más, tendréis que consultar el precio directamente con ellos en el momento de la reserva.
Visita premium. Mucho más exclusiva, con la máxima atención, que incluye cata de vinos de edición limitada y un aperitivo. Están dirigidas a grupos más reducidos (de máximo seis personas) y tienen una duración de alrededor de dos horas. El precio es de 50 € en días laborales y 55€ en fines de semana.
Lo que me gustaría destacar de esta bodega es el entorno. Vaya gustazo da poder pasear por el viñedo dentro del castillo, imaginar la continuidad histórica de la viticultura en ese recinto y luego catar vinos con ese «sentido del lugar».
Consejitos de viajera: ve por la tarde si puedes (mejor luz y un ambiente mucho más calmado) y llévate la cámara. ¡Vas a flipar! Y por supuesto, reserva con antelación por correo electrónico o por teléfono y asegúrate de confirmar el idioma de la visita si no es español.



Bodega Heredad Martínez Castillo
Heredad Martínez Castillo es una bodega de carácter familiar que nace en 2002 cuando tres hermanos — Miguel, Juanjo y Pedro Ángel — deciden dar un paso más allá del cultivo de viñas, que era la tradición de la casa, y empiezan a elaborar sus propios vinos en Cuzcurrita.
Lo interesante de esta visita es que no te recibe un guía cualquiera, sino los propios dueños, que te enseñan el viñedo, la bodega y te cuentan su historia de primerísima mano.
Además, han diseñado varias experiencias para que puedas elegir la que más te encaje:
Pruébanos. Un opción sencilla en su winebar que incluye la cata de cuatro vinos y un aperitivo por 10€. Está disponible desde Semana Santa hasta diciembre (en julio y agosto, todos los días, pero resto del año, solo los fines de semana).
Esencia. Consiste en una visita por la bodega y una cata básica de tres vinos y aperitivo. ¡Y te llevas una copa de regalo! Está disponible todo el año, tiene una duración de una hora y un precio de 17€ por persona para un mínimo de dos.
Esencia completa. Una visita por la bodega y pero con una cata algo más completa, con cuatro vinos y un aperitivo y de nuevo la copa de regalo. También está disponible todo el año, tiene una duración de entre una hora y una hora y media y un precio de 20€ por persona para un mínimo de dos.
4 Estaciones. Además de la visita, la cata de cuatro vinos con aperitivo y la copa de regalo, explican cómo trabajan en cada estación del año, tanto en el campo como en la bodega. También está disponible todo el año, tiene una duración de dos horas y un precio de 30€ por persona para un mínimo de dos.
Un mundo de sabores. Esta es una genial opción para los más curiosos y sibaritas. Se hace una visita al viñedo familiar y a la bodega, y se realiza una cata profesional de cuatro vinos con su aperitivo y su copa de regalo. De nuevo, disponible todo el año, tiene una duración de dos horas y un precio de 30€ por persona para un mínimo de dos.
Y si no te apetece hacer ninguna visita, puedes ir directamente a su winebar, un espacio tranquilo entre viñedos donde probar sus vinos a copas y picar algo. Está abierto todo el año los viernes y sábados de 12:00 a 15:30 y de 19:00 a 22:30 y los domingos por la mañana. En julio y agosto abre de martes a sábado en el mismo horario, y nuevamente los domingos por la mañana.
Puedes reservar cualquiera de las opciones en su página web.



Bodega Pretium
Este es uno de los proyectos vitivinícolas que a mí más me gustan de Cuzcurrita. ¡Una bodega pequeña y liderada por una gran mujer!
Dirigida y perteneciente a Berta Valgañón, quien procede de varias generaciones de viticultores, esta bodega ha reunido parte de su legado en un proyecto personal ubicado a los pies del monte «El Bolo».
Y digo parte porque sus viñedos están repartidos por Cuzcurrita, Villaseca, Fonzaleche… ¡Por muchas zonas de la región!
Si planeas visitarla, lo mejor es que contactes con ella por correo electrónico o teléfono para concertar una cita. Esta experiencia es mucho más íntima y personalizada (no apta para grupos muy grandes) e incluye la visita a un calado original de la Edad Media.
¡Una verdadera maravilla!


Bodegas Tarón
Esta bodega ofrece una experiencia diferente, a mayor escala. Genial si te apetece «ver la viticultura de escala» además del encanto de bodegas más pequeñas.
Y es que Bodegas Tarón agrupa más de 200 viticultores y aproximadamente 700 hectáreas de viñedo repartidas entre Cuzcurrita de Río Tirón, Sajazarra, Tirgo y Villaseca.
Trabajan con viñas muy envejecidas, muchas con más de 50 o 70 años, y en laderas. En cuanto a las variedades, utilizan Tempranillo principalmente para tintos y Viura para blancos (y algo de Tempranillo blanco también).
Tienen varias modalidades de visita, aunque la mayoría están disponibles solo de abril a octubre:
Visita Tarón, que incluye un recorrido por la bodega y la cata de tres vinos. Tiene lugar de martes a sábado por la mañana y requiere cita previa. La experiencia cuesta 20€ por persona y dura una hora.
Visita Territorio Tarón, de abril a octubre. Incluye un recorrido por las iglesias románicas de los pueblos, la visita a un viñedo centenario y una cata de tres vinos con aperitivo. Tiene lugar de martes a sábado por la mañana y también requiere cita previa. La experiencia cuesta 30€ por persona y dura unas dos horas y media.
Visita Viñedo Centenario, también de abril a octubre. Tiene lugar de martes a sábado por la mañana, un precio de 20€ por persona y una duración de una hora.
¡Pero es no es todo! También de martes a sábado en horario de 12:00 a 18:00 puedes acceder a su wine bar y probar sus vinos en una cata comentada. ¡Planazo!
Consejito de viajera: esta está en Tirgo, un municipio aledaño, así que sí o sí tendrás que acercarte en tu coche. Por cierto, un plan genial para mí sería reservar la visita Territorio Tarón, luego volver a comer a Cuzcurrita (a ser posible en el Asador Aker, hazme caso) y seguir con alguna otra bodega esa misma tarde.
¡Te acabo de organizar el día y no te has dado ni cuenta!


Bodega del Tesoro
Todo comenzó cuando José Ramón, amante del vino y de su tierra, descubrió una bodega centenaria cerrada desde hacía décadas. Aquella joya olvidada, construida en 1881, escondía un auténtico tesoro bajo tierra: un calado tradicional riojano que parecía una cápsula del tiempo.
Junto a su mujer, Josune, decidió restaurarlo con mimo y abrirlo al público.
¡Y así nace la Bodega del Tesoro! Un proyecto familiar que ofrece unas visitas geniales en un entorno súper íntimo, para grupos muy reducidos:
Look and Taste. Perfecta para quienes quieren conocer la bodega de forma rápida. Durante esta visita guiada de 45 minutos, se recorren las instalaciones y el calado del siglo XIX y se degustan dos vinos. El precio es de 20€ por persona, y los menores de 12 años pueden acompañar de forma gratuita.
Descubriendo Rioja. Aquí el recorrido se extiende a una hora y media, permitiendo no solo conocer la bodega en profundidad, sino también aprender sobre el origen del vino de La Rioja, sus secretos y la importancia de los tradicionales barrios de bodegas. Todo termina con una cata de tres vinos acompañada de un pequeño picoteo. Tiene un precio de 35€ por persona para un mínimo de dos.
Experiencia Gastro. Además de la visita guiada y la degustación de tres vinos con aperitivo, esta propuesta añade una comida o cena tradicional riojana. El precio es de 68€ por persona, también para un mínimo de dos.
Experiencia teatralizada en el Barrio de Bodegas. Tiene lugar los fines de semana y el paseo concluye en el calado de La Bodega del Tesoro, con una copa de vino y una tapa. Dura aproximadamente una hora y tiene un precio de 25 € para adultos, 15 € para jóvenes de 12 a 17 años, y es gratuita para menores de 12. La actividad se realiza con grupo mínimo de seis personas, aunque puedes reservar una plaza individual para unirte a otros grupos si los hay.
Además, esta bodega también cuenta con un winebar, perfecto para disfrutar de una copa al atardecer. En verano — julio, agosto y septiembre — abre todos los de 20:00 a 23:00, excepto los martes. Los fines de semana y festivos está disponible desde las 19:30.
¡Fuera de temporada, el acceso es solo con reserva previa! Tenlo en cuenta.



Bodegas Tobía
Bodegas Tobía es una parada bastante interesante en Cuzcurrita.
Detrás de esta bodega está Óscar Tobía, un enólogo riojano que empezó su proyecto en 1994 con la idea de hacer vinos diferentes y con carácter, pero sin perder el alma de Rioja.
De hecho, fue uno de los primeros en arriesgar con cosas nuevas y en 1996 elaboró el primer rosado fermentado en barrica en España, el Alma Tobía, que todavía sigue siendo uno de sus vinos estrella. ¡Pruébalo!
En 2010 se mudaron a su ubicación actual, en la entrada de Cuzcurrita, donde han montado unas instalaciones súper modernas y bien pensadas tanto para la producción como para el enoturismo.
¿La visita? Muy completa. Durante una hora recorres la bodega con un guía, ves todas las fases del proceso de elaboración y terminas con una cata comentada de tres vinos Tobía (blanco, rosado y tinto), acompañada de una degustación de ibéricos.
Esta experiencia cuesta 25 € por persona y hay que reservar antes de ir a través de su página web.



Bodegas Urbina
Si hay una palabra que define a Bodegas Urbina, esa es continuidad. Esta bodega familiar lleva más de 150 años dedicada al vino en Cuzcurrita de Río Tirón.
Su historia comienza hacia 1870, cuando Salvador Urbina se traslada a este rincón y empieza a elaborar vino en barricas de madera. Algunos de los viñedos que utilizó por aquel entonces entonces siguen activos hoy. ¿No es una pasada?
Además, la familia ha mantenido viva la tradición durante cuatro generaciones y hoy la dirigen Ángel, Pedro y Santiago con una filosofía súper clara: elaborar solo con uvas propias de sus viñedos en La Rioja Alta, incluyendo el paraje «Valle del Ángel», clasificado como Viñedo Singular.
Si todo esto ya te ha sonado requetebién, lo que viene ahora te va a sorprender un montón.
La visita a la bodega permite conocer todo el proceso de elaboración, desde el viñedo hasta la botella, e incluye una cata comentada de entre ocho y 10 vinos. ¿Y cuánto dirías que podría costar una experiencia así? Mínimo 25€, ¿verdad? ¡Pues agárrate a la silla porque vas a flipar!
La visita y la cata se pueden realizar de lunes a sábado de 11:00 a 14:00, requiere cita previa y cuesta… ¡10€ por persona! Si tienes que elegir, esta es la mejor opción sin ninguna duda.



¡Pues ya ves! La Rioja Alta es un territorio cargado de historias familiares, de pasión transmitida generación tras generación y de mucha innovación sin perder el respeto por lo tradicional.
Visitar sus bodegas es asomarse un poquito a la identidad de quienes viven y trabajan entre viñas y calados. Ya sea una pequeña bodega familiar o un proyecto más moderno, cada experiencia ofrece una forma distinta — y tremedamente deliciosa — de entender el vino y su cultura.
Y ahora dime, ¿cuál de estas experiencias te gustaría vivir primero? ¿Prefieres un paseo entre cepas antiguas, una cata con apertivo, una visita teatralizada o una comida maridada?
Déjame saber en los comentarios qué plan te tienta más o si ya has visitado alguna de estas bodegas. ¡Me encantará leerte y brindar contigo, aunque sea a distancia!
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3 Comments
Ángela
Peroooooo q pasada de reportaje…. Y yo ya.. Piripi solo de leerlo…. 😂😂😂😂😂😂Apetece conocer el lugar 😜❤️
María
Es un lugar precioso… 🥰 ¡Y hay que conocerlo con una copa de vino en la mano!
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