Tour Montparnasse: ¿por qué deberías visitar el rascacielos más polémico de París?
Cuando piensas en París, lo primero que aparece en tu cabeza son la Torre Eiffel, Notre-Dame, Montmartre… Pero desde luego no un rascacielos de oficinas moderno.
Eso hace que la Tour Montparnasse destaque aún más, porque rompe de golpe con la idea clásica que muchos tenemos de la ciudad. La hace interesante. ¡Y muy odiada también!
Se construyó en los años 70 para mostrar una cara moderna de París, pero acabó generando tanto rechazo que desde entonces no se ha vuelto a permitir levantar nada parecido dentro del centro.
Entonces, ¿por qué visitarla? Porque desde su terraza tienes probablemente la mejor vista de la ciudad… Sí, incluso mejor que desde la Torre Eiffel, si te soy sincera.
En este post te cuento por qué y qué tiene de especial. Así, querido lector, podrás decidir tú mismo si vale la pena acercarse y subir o es mejor pasar de largo. ¡Allá voy!

De un sueño moderno al horror estético
Aquí va un poquito de historia, que sé que a ti y a mí nos encanta. ¡Pongámonos en situación!
A finales de los años 60 París estaba en un momento de cambio. La posguerra había dejado una ciudad con barrios muy densos, tráfico creciente, construcciones antiguas que ya no estaban preparadas para ciertas funciones modernas y una presión por actualizar infraestructuras, oficinas y servicios.
Fue en ese contexto que se decidió demoler la antigua Gare Montparnasse, que ya no daba abasto para el cada vez mayor tráfico ferroviario y de personas, para liberar espacio para un nuevo proyecto que simbolizara la modernidad.
De ese modo, salió a la luz el primer diseño de lo que sería la Tour Maine‑Montparnasse (más conocida como Tour Montparnasse).
La obra arrancó oficialmente en 1969 con unos trabajos de cimentación, que no fueron simples: la torre descansa sobre cincuenta y seis pilares de hormigón armado que llegan a hundirse en el suelo a una gran profundidad, para garantizar estabilidad en un terreno repleto de infraestructuras ya existentes (líneas de metro, estaciones, túneles…).


La construcción continuó entre 1969 y 1972, y finalmente la torre fue inaugurada en junio de 1973. En ese momento la Tour Montparnasse adquirió un papel protagonista en la ciudad.
Y es que con alrededor de 210 metros de altura y sus 59 plantas (incluyendo su característica terraza), se convirtió en uno de los edificios más altos no solo de París, sino de toda Francia.
¡Pero no todo iba a ser «coser y cantar»!
Desde su inauguración, la torre ha sido percibida por muchos como un choque visual. París tiene una identidad arquitectónica muy fuerte, con edificios bajos, fachadas con estilos bastante clásicos, tejados inclinados, piedra tallada…
Una estética que se rompió enseguida con la presencia de esta torre moderna, oscura y de líneas rectas muy marcadas. Se la criticó muy duramente como un error visual, una anomalía, algo que no encajaba para nada en el París que la gente imagina.


Esa polémica tuvo consecuencias muy concretas. No mucho después de terminarla, se impusieron regulaciones urbanísticas en París que limitaban la altura de nuevos edificios en el centro de la ciudad.
En 1977, por ejemplo, se estipuló que los edificios dentro de ciertos sectores del París intra-muros no superaran los siete pisos, lo cual prácticamente cerró la puerta a nuevas torres de gran altura en el corazón de la ciudad. ¡Por eso no verás más!
Eso sí, esta opinión no es unánime. Pese a que para bastantes parisinos la torre sigue siendo una anomalía visual, muchos visitantes la valoran justamente por lo que otros critican: su contraste.
Desde lo alto, su terraza ofrece algo difícil de conseguir en otros miradores: una perspectiva completa de París que incluye la Torre Eiffel, los bulevares clásicos, los tejados grises, los parques… Y todo en una panorámica prácticamente sin obstáculos.
Esa vista compensa para varios lo que exteriormente la torre “estropea”. ¡Y no está para nada masificada!


Paralelamente, ha surgido la conciencia de que si la torre se va a mantener como parte del paisaje de París, debe adaptarse a las exigencias del presente: eficiencia energética, confort y una integración más amable con su entorno.
En 2017 ganó un concurso el estudio Nouvelle AOM para encargarse de una gran renovación de la fachada, que planea hacerla más luminosa, usar materiales más modernos, incorporar jardines verticales en su fachada y mejorar su rendimiento térmico.
¡Una pequeña (pero importante) actualización!
Finalmente, en 2023, la ciudad de París aprobó un nuevo Plan Local de Urbanismo Bioclimático en cuyo marco se ratificó que ningún nuevo edificio en muchas zonas de París intra-muros podrá exceder los 37m.
Eso significa que, muy probablemente, la Tour Montparnasse seguirá siendo durante mucho tiempo un caso único de torre alta dentro del centro de la capital.
Y ya solo por eso merece una visita, ¿no crees?


El gran atractivo: las mejores vistas de París
Cuando estás en lo alto de la Tour Montparnasse, todo en París se vuelve especial.
No es solo altura, es la panorámica completa que obtienes, lo que ves, cómo lo ves y cómo cambia la ciudad cuando la miras desde tan arriba.
Desde el piso 56, en un observatorio cerrado rodeado de ventanas de suelo a techo, puedes contemplar muchos de los monumentos más emblemáticos de París. Lo primero que verás es la Torre Eiffel al frente, Les Invalides, el Louvre, Notre‑Dame, el Sacré‑Coeur y al fondo el distrito de La Défense.
En días claros la visibilidad puede alcanzar hasta 40 kilómetros en todas las direcciones.
Después, si subes al rooftop (a la terraza del piso 59) la experiencia se vuelve distinta: el aire en la cara, el cielo abierto… ¡Estás literalmente sobre París!


Ventajas frente a otros miradores
Una de las cosas que destacaría de la visita a la Tour Montparnasse es que al subir allí ves la Torre Eiffel desde lejos, pero al completo. No estás encima de ella ni la eclipsan otros edificios.
Eso le da una ventaja fotográfica muy clara frente a la Eiffel misma (a la que ya subimos en este otro post) u otros miradores populares de la ciudad, como los de la terraza de las Galerías Lafayette Haussmann.
Además, desde Montparnasse tienes una vista muy clara del atardecer sobre París (una de las mejores, en mi opinión), y de noche las luces de los monumentos, las calles, los jardines, los puentes, todo se enciende poco a poco y a la vez.
Ver París brillar desde allí es diferente: la iluminación de la Torre Eiffel cada hora, los edificios históricos iluminados, la silueta de la ciudad visible contra el cielo oscureciéndose… ¡Un regalo!


¿No es suficiente? ¡Más atractivos!
Si todo lo anterior todavía no te ha convencido para que vivas la experiencia por ti mismo (y no dejar que te la cuente yo, solamente), el mirador tiene algunos detalles que la hacen mucho más completa.
Primero, está la app Magnicity, que funciona con realidad aumentada. Apuntas tu móvil hacia el horizonte y enseguida recibes info de más de 60 puntos de interés. Genial para hacer un tour virtual por toda la ciudad.
También hay varias estaciones de realidad virtual donde te cuentan la historia de la ciudad desde su fundación hasta la actualidad. ¡Un paseo muy interesante!
Y, por último, a veces puedes encontrar exposiciones temporales que transforman parte del observatorio en un espacio artístico, con murales en las ventanas.


Información práctica
¿Vale la pena subir de día o de noche? ¿Cómo llego? ¿Se puede comprar la entrada allí o es mejor hacerlo antes? Hacerse todas estas preguntas es de lo más normal si estás planteándote visitar la Tour Montparnasse.
Así que aquí va todo lo que necesitas saber para que nada te pille por sorpresa. ¡Sin más dilación!
¿Cómo llegar?
La Tour Montparnasse está en el distrito XV de París, en la 33 Avenue du Maine.
Para subir al observatorio ve por la Rue de l’Arrivée, donde se encuentra la entrada para los visitantes. ¡Recuerda que también es un espacio de oficinas!
Si viajas en metro, la estación más cercana es Montparnasse‑Bienvenüe (líneas 4, 6 12 y 13). Desde esa estación solo tienes que seguir los carteles que indican «Tour Montparnasse» para llegar al edificio.
Si vienes en tren (RER o TGV) desde otra ciudad o de zonas periféricas, la Gare Montparnasse está justo enfrente de la torre.
También hay varias líneas de autobuses que paran cerca del edificio: 28, 58, 82, 88, 89, 91, 92, 94, 95 y 96. Útil si vienes de alguna zona donde no tengas una parada de metro cerca.
Por último, si vienes en coche, hay aparcamiento de pago bajo la torre, pero como en París el tráfico es muy loco, especialmente en horas punta, yo siempre te recomendaré usar el transporte público.


Horarios y tarifas
La Torre abre todos los días desde las 9:30 de la mañana. El cierre, sin embargo, varía según el momento del año en el que vengas.
En primavera/verano — de abril a septiembre — cierra a las 23:30. En los meses de octubre a marzo, de domingo a jueves cierra a las 22:30, pero los viernes, sábados y vísperas de festivos permanece abierta hasta las 23:00.
El último ascensor que sube al observatorio sale unos 30 minutos antes del cierre, así que tenlo en cuenta para no llevarte un disgusto.
Sobre los precios, le entrada general cuesta 21€. Hay tarifas reducidas para jóvenes de 12 a 17 años y para estudiantes (15€) y para niños entre cuatro y 11 años y personas con movilidad reducida (10,50€). Los menores de cero a tres años entran gratis.
También están a la venta algunas entradas combinadas con otros atractivos de la ciudad (paseos en barco por el Sena, la subida al Arco de Triunfo o la visita a la Opéra Garnier) que igual te parecen interesantes.
¡Por cierto! Comprar online suele salir más barato que hacerlo en taquilla, así que métete en su página web y si ya sabes cuándo quieres ir y cómo, ¡no te lo pienses mucho!
Consejitos de viajera
Para terminar, te dejo algunos apuntes interesantes que te ayudarán a decidir cómo y cuándo ir.
Si quieres ver París con buena luz, no hace falta que tengas mucha prisa. Con que llegues 45 minutos antes del atardecer te basta y te sobra. Eso te permite subir, explorar el observatorio interior y que poco a poco vaya cayendo el sol. ¡No hay mucha gente!
Ver París de noche desde arriba también tiene su magia. Si puedes, quédate hasta cerrar, o al menos hasta que haya oscurecido para ver las luces de la ciudad y la Torre Eiffel iluminada.
Aunque haga buen tiempo, lleva algo de abrigo si vas a la terraza abierta (la del piso 59). Hace bien de viento arriba cuando se pone el sol. Las vistas lo valen, pero puede refrescar. ¡No te vayas a constipar!
Revisa el pronóstico del tiempo antes de ir. Si hay niebla, lluvia fuerte o cielo muy cubierto, la visibilidad baja y quizá no valga la pena subir.
¡Y eso es to-to-todo amigos!
¿Te queda alguna duda? ¿Hay algo que te gustaría saber antes de organizar tu visita? Puedes dejarme tu pregunta en los comentarios y te responderé lo antes posible.
Y si ya subiste, ¿cuál fue tu momento favorito? ¡Te leo!
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