Pueblos Mágicos,  Álava,  Cantabria,  La Rioja,  Navarra,  Soria

Descubre la Ruta Mágica de los Valles del Norte, un viaje entre vegas y montes y un festín visual

Siempre he creído que el norte de España esconde miles de secretos, pero pocos recorridos podrían articular esa magia de forma tan coherente como la Ruta de los Valles del Norte.

Este itinerario de la red de Pueblos Mágicos de España nos propone un reto de los buenos: atravesar cinco provincias — Navarra, La Rioja, Álava, Cantabria y Soria — en una sola aventura.

¡Ahí es nada!

Y, querido lector, te aseguro que el titular no es un clickbait: verdaderamente es un festín visual que te va a obligar a vaciar la memoria de la cámara más de una vez.

En este post, te llevo a conocer siete municipios que son el ejemplo perfecto de lo mágica que es España.

Porque, reconozcámoslo, a veces pensamos que ya lo hemos visto todo, pero esta red tiene la capacidad de darte un bofetón de realidad.

¿Sabes la de maravillas que aún te quedan por ver en España?

Y entre ellas seguro que están Viana, Elciego, Cuzcurrita de Río Tirón, Valdegovía, Astillero, Castillejo de Robledo y Duruelo de la Sierra. ¡Descubrámoslas juntos!

El por qué de esta ruta

Y aquí te doy mi más humilde opinión. ¡Seré muy breve!

Vivimos en un tiempo en el que parece que si un destino no sale en 3.000 vídeos de TikTok, no existe. De hecho, parece que si no viajas a la ciudad de moda, no has viajado en absoluto.

Pues mira, he elegido hablar de esta ruta precisamente porque es todo lo contrario.

Lo que me flipa de este recorrido es que en un par de tardes pasas de estar entre los viñedos de Elciego a perderte por los montes de Soria, que parecen sacados de una película.

¿Y lo mejor? Que no hace falta que te vayas a la otra punta del mundo para sentir que has cambiado de país tres veces.

Así que ya sabes, si disfrutas del camino tanto como el destino… ¡Sigue leyendo!

Viana, Navarra: más de 800 años de historia

Viana no es solo la última parada del Camino de Santiago en Navarra antes de cruzar a La Rioja, aunque muchos igual lo conocéis por esto.

Es un municipio que se nota que ha sido importantísimo durante siglos. ¡Y por eso hay mucho, mucho que ver!

Lo primero que te golpea al llegar es su silueta defensiva.

Caminar por su casco antiguo es ir sorteando palacios y casas señoriales hasta llegar a la Iglesia de Santa María, una construcción gótica tan espectacular que por fuera parece más una catedral que una parroquia.

Pero lo que le da ese toque único — y un poco novelesco — es lo que hay justo en el suelo, frente a la portada: una lápida muy sencilla donde descansan los restos de César Borgia.

Resulta fascinante pensar que uno de los personajes más ambiciosos y turbulentos del Renacimiento italiano acabó enterrado aquí mismo, tras una emboscada en los campos de los alrededores.

Te recomiendo acercarte hasta los Jardines de Serrat para entender por qué me gusta llamar a este municipio «el balcón de la historia».

Desde ahí tienes una panorámica brutal de los valles, con los campos de cultivo extendiéndose hasta el horizonte riojano y, si tienes buen olfato, quizá reconozcas el olor de unas galletas muy famosas… ¡Las Oreo!

¿Sabías que desde hace casi 70 años se fabrican aquí?

Para mí, este también es el lugar perfecto para ver cómo cambia la luz al atardecer sobre las ruinas de la Iglesia de San Pedro, otro espacio realmente mágico.

Elciego: ¿te hace una copa de vino?

Cuando alguien dice Elciego, lo primero que te viene a la cabeza es el edificio de titanio de Marqués de Riscal.

Y sí, es una pasada y tienes que verlo. Frank Gehry — sí, el de Museo Guggenheim de Bilbao — tiró un montón de cintas de colores sobre los viñedos y se quedó tan ancho. ¡Es una obra de arte!

De hecho, si te apetece el postureo o darte un capricho en un spa de lujo, este es tu sitio.

Pero, sinceramente, para mí lo mejor de Elciego empieza cuando te adentras en el pueblo de verdad.

Lo que más disfruté de Elciego fue, sin duda, perderme por sus calles. Pasear sin rumbo y convertirlo en un juego con Samuel — a ver quién encontraba más escudos en las fachadas — hizo la experiencia aún más especial.

Es sorprendente la cantidad de casas antiguas que conserva el pueblo.

Ah, y si estás pensando en vino — que es lo más probable –, lo mejor que puedes hacer es dejarte llevar y buscar pequeñas bodegas familiares. Ahí es donde está la magia.

Y, por supuesto, no puedes dejar de entrar en la Iglesia de San Andrés.

Aunque suele estar cerrada, nosotros tuvimos la suerte de visitarla por dentro y merece muchísimo la pena. Te recomiendo que preguntes en la oficina de turismo por ella, porque es una de esas visitas que no decepcionan.

De hecho, en este otro post te la enseñé con todo lujo de detalles.

Cuzcurrita de Río Tirón:

Vamos con la tercera parada de esta súper ruta.

Cuzcurrita es, básicamente, un pueblo de piedra junto al agua. No tiene más vuelta de hoja, y ahí está su gracia.

Lo que te te va a llamar la atención nada más llegar es su castillo, pegadito al río Tirón.

Lo malo es que es privado y te tienes que conformar con verlo por fuera, pero aun así, darte un paseo por la orilla con esa preciosidad de fondo merece mucho la pena.

Cuzcurrita es un sitio para aparcar el coche y olvidarte de él.

El paseo que va junto al río es súper tranquilo, ideal para disfrutar un ratito del sonido del agua y nada más. A veces nos complicamos mucho haciendo turismo cuando estamos de vacaciones y nos olvidamos de descansar.

¡Este es un buen momento para hacerlo!

Si te metes por el casco antiguo, vas a ver un montón de casas con escudos enormes en la fachada y la iglesia de San Miguel en la Plaza Mayor, que tiene una fachada barroca muy curiosa. ¡Es completamente curva!

Y si te has quedado con ganas de ver más templos o conocer algo más acerca de su historia, las rutitas de senderismo que te llevan hasta las ermitas de Nuestra Señora de Sorejana y del Tironcillo son muy sencillas.

Te relajas y haces algo de deporte a la vez. ¿No te suena a planazo?

Valdegovía: más de 20 núcleos rurales

Pues sí, has leído bien.

Aquí el concepto de «pueblo» cambia un poco, porque Valdegovía — Gaubea, en euskera — es en realidad un valle con más de veinte núcleos rurales desparramados por el suroeste de Álava.

El ayuntamiento está en Villanueva de Valdegovía, pero lo suyo es ir saltando de uno a otro.

Si te gusta caminar, el punto clave es Lalastra. Es la entrada al Parque Natural de Valderejo y, te lo digo ya, vas a flipar con el paisaje aunque te pille un día de niebla.

Allí hay un centro de interpretación y varias rutas señalizadas que son una verdadera pasada. La más conocida es la que atraviesa el desfiladero del río Purón, un sendero bastante fácil que discurre entre cañones, bosques y pastizales, con muchas posibilidades de avistar aves como buitres leonados.

¡Pero no todo es monte, querido lector!

En Corro tienes la Torre-Palacio de los Varona, que es una construcción medieval increíble porque ha estado habitada por la misma familia desde hace siglos.

Se puede visitar — está muy, muy bien conservada — y merece la pena para entender que este valle, aunque ahora parezca muy tranquilo, fue tierra de frontera y tuvo mucha importancia histórica.

Por cierto, Valdegovía también es territorio de espeleología y geología. En sus alrededores hay formaciones kársticas, cuevas y barrancos que atraen a quienes les encanta este tipo de aventuras.

¡Ideal para un escapada más larga!

Astillero: un respiro marinero

Después de tantos kilómetros entre valles y piedras, encontrarte de frente con la Bahía de Santander te cambia el ánimo al momento. ¡Otro mood distinto!

A mí lo que más me gusta hacer aquí es ir directa al paseo marítimo. Es el lugar perfecto para estirar las piernas y disfrutar de las vistas de la bahía.

Y lo mismo ves a gente practicando el deporte por excelencia del pueblo: ¡el remo!

Acércate también a las Marismas de Astillero. Es increíble cómo han recuperado este espacio natural, que ahora es un refugio de aves donde puedes pasear tranquilamente y desconectar del todo.

Pero Astillero también tiene su punto histórico.

Merece la pena echar un ojo a la Iglesia de San José o simplemente fijarse en las casas de aire inglés que recuerdan el pasado industrial y naval del municipio.

Es una parada muy diferente al resto: más abierta y más azul.

Un sitio genial para recargar pilas antes de volver a meterse hacia el interior.

Ah, y si viajas con peques, este sitio les va a encantar. ¡Hay mogollón de parques preciosos donde jugar!

Castillejo de Robledo: el rincón del Cid

Aquí ya se nota que estás en Soria.

El paisaje se vuelve más duro, más seco, con ese color tierra tan característico de esta zona.

Lo que hace que este sitio sea diferente es su conexión con el Cid: se dice que en un robledal de por aquí fue donde maltrataron a sus hijas en el famoso episodio de la Afrenta de Corpes.

Y a mí esos detalles ya sabes que me encantan. ¡Por eso forma parte del Camino del Cid!

Nada más llegar te vas a fijar en la Iglesia de la Asunción.

Es románica y pequeñita, pero lo mejor está dentro. Si tienes suerte y la pillas abierta, fíjate en las pinturas que quedan en las paredes, que son una maravilla de hace siglos.

Arriba del todo, en lo alto de una colina, están las ruinas del castillo, del que solo se conserva parte de la muralla, el aljibe y dos torres.

Se ha dicho que fue de los templarios, aunque no hay pruebas. Lo que sí se sabe es que acabó en manos de la Orden de San Juan. Desde arriba se ve súper bien el paisaje, y el acceso es fácil desde la iglesia del pueblo.

Pero lo mejor de Castillejo es el silencio que hay.

Está rodeado de monte y encinas, y es un sitio con poquísima gente, así que es la parada perfecta para desconectar del ruido, del coche y de todo.

No hay lujos, pero sí una paz total. ¡La Soria más auténtica!

Duruelo de la Sierra: Canadá parece, pero no es

Si te has quedado con ganas de disfrutar de un poco de bosque, estás de suerte.

La última parada de esta ruta te ofrece eso y mucho más. Al estar justo a los pies de los Picos de Urbión, aquí el aire es otro: huele a pino y a montaña.

Es uno de esos pueblos que viven del monte y lo normal es cruzarte con camiones de madera a tu llegada al municipio o ver aserraderos por la zona.

De hecho, forma parte del mayor bosque de coníferas de toda España. Hay verde por todas partes, excepto en invierno, cuando la nieve cubre buena parte del paisaje.

Lo que no te puedes perder ni de broma son las Rocas de Castroviejo, una zona de grandes bloques de piedra esculpidos por la erosión. Tienen unas formas tan raras, que parece que alguien las ha esculpido a propósito.

Además, hay un mirador desde el que se ve todo el valle y, si te ves con fuerzas, puedes seguir subiendo hasta el nacimiento del río Duero. No es una caminata imposible y las vistas son de las que te hacen sentir muy pequeñito.

Pero si no te apetece andar mucho más, a muy poquitos minutos está la Cueva Serena, con una pequeña cascada que cae justo en la entrada. ¡Es un paseo muy agradable!

El pueblo en sí es muy auténtico, con casas de piedra preparadas para los inviernos (fríos, fríos) de antes.

Merece la pena dar una vuelta por la zona de la iglesia de San Miguel Arcángel para ver las tumbas medievales que hay excavadas en la roca, que son de lo más curioso.

Si después de leer este post estás pensando en hacer esta ruta, te voy a decir un par de cosillas.

Primero, no te agobies con los horarios, ni con el itinerario.

Estos pueblos son para pasear sin prisa y, sobre todo en sitios como Valdegovía o Castillejo, para disfrutar del silencio.

Llévate ropa de abrigo aunque vayas en primavera y verano — en Duruelo, por ejemplo, refresca siempre — y, sobre todo, deja hueco en el maletero, porque te aseguro que vas a querer volverte con algún vino, queso o embutido de la zona.

Espero que disfrutes de este recorrido tanto como lo hice yo. No dejes de compartir conmigo tus experiencias o hacerme llegar tus preguntas, si las tienes. ¡Te leo en comentarios!

¡Te ayudo a organizar tu viaje! 🚀

He seleccionado estas herramientas para ti porque son las que yo misma uso.
¡Y tienes descuentos exclusivos!

¡Deja un comentario!

error: ¡Este contenido está protegido!

Descubre más desde El viaje de Bubi

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo