El Ratón Pérez existe y tiene varias propiedades en pleno centro de Madrid
El Ratón Pérez ha sido, durante generaciones, ese entrañable personaje que nos visitaba de niños cuando se nos caían los dientes, dejando a cambio sorpresas bajo la almohada.
Sin embargo, lo que muchos seguramente no sabéis es que este roedor, famoso por su discreción en el trabajo, lleva una vida mucho más fascinante de lo que nos han contado. Y, por si fuera poco, le ha resultado mucho más fácil que a ti encontrar no uno, sino varios pisos en pleno centro de Madrid.
No sé cómo de rentable será el mercado de los dientes, pero si Pérez tiene varias propiedades por aquí… ¡Es que le está yendo de maravilla!
La realidad es que sus pequeñas huellas están por toda la ciudad, en calles conocidas y hasta en paradas del Metro. ¿Sabías que en Madrid hay varios puntos clave donde nuestro amiguito tiene propiedades, conexiones e incluso secretos ocultos?
En este post, te invito a acompañarme en un paseo por algunos lugares súper emblemáticos, donde el Ratón Pérez ha dejado su marca. Si te gustan la magia, la nostalgia y descubrir nuevos rincones de la ciudad, este recorrido te va a encantar.
Prepárate para ver Madrid con otros ojos y seguir la pista de este pequeño, pero gran personaje.



De cuento Real a tradición madrileña
Pero antes, creo que debería empezar por contarte su verdadera historia, que quizá no la conoces.
¡Tiene un origen muy especial!
Su origen está profundamente ligado a un episodio muy especial de la historia de España. Todo comenzó en 1894, cuando el pequeño rey Alfonso XIII, con solo 8 años, perdió uno de sus dientes de leche. Ante la tristeza del monarca, la Reina María Cristina le pidió al escritor Luis Coloma que le escribiera un cuento para animarlo. Y a quién no le animaría un cuento personalizado a esa edad, ¿verdad?
En su relato, el ratón vive en una caja de galletas de la famosa marca «Huntley & Partners» — la favorita de Alfonso –, que él mismo había transformado en un acogedor hogar, en el piso inferior de una confitería situada en el número ocho de la calle Arenal.
«Vivía Ratón Pérez en la calle del Arenal, núm. 8, en los sótanos de Carlos Prast, frente por frente de una gran pila de quesos de Gruyère, que ofrecían a la familia de Pérez próxima y abastada despensa.»
Desde allí, cada noche recorre las calles de Madrid, esquivando a los gatos — que no son pocos en la ciudad –, para visitar a todos los niños, sin importar su clase social, a quienes se les haya caído un diente, dejando a cambio una moneda bajo la almohada.
Un día, al rey Buby — mote cariñoso que su madre puso al rey Alfonso — se le cae su primer diente, y aquí comienza la aventura. Esa misma noche, conoce al Ratón Pérez, quien con su magia lo convierte en roedor y lo invita a viajar con él para ver cómo hace su trabajo.
Buby, curioso por conocer más sobre su pueblo, decidió acompañarlo en su labor. A lo largo del viaje, descubre un reino lleno de niños de todas las clases sociales, que aguardan con ansias la visita de Pérez. Juntos, recorren valles, montañas, aldeas y castillos, cruzan bosques y ríos, y el rey Buby pudo ver, por primera vez, cómo era la vida fuera de palacio.
A medida que se acercaba el final, Buby ya no veía a los demás como simples súbditos, sino como iguales unidos por el amor y la valentía. En ese momento, el rey aprendió una valiosísima lección: que la verdadera grandeza no se encuentra en la riqueza material, sino en los valores que se comparten y se practican todos los días.
Y así fue como Coloma, de manera totalmente inesperada, creó al Ratón Pérez, su mujer Katia — de origen ruso — y sus tres hijos, Adelaida, Elvira y Adolfo.
La vinculación de este personaje con un lugar tan real ha hecho que la historia trascienda más allá de un simple cuento infantil, convirtiéndose en una tradición que realmente se vive en Madrid.
Y eso es lo que vamos a hacer juntos en este post: ¡vivirla!
Como curiosidad te diré que en la biblioteca del Palacio Real está guardado el manuscrito de 1894 que Luis Coloma dedicó a Alfonso XIII. ¡Ojalá poder ver semejante tesoro en persona!
Madrid a la medida de Pérez
Me cuelo en los pisos del Ratón Pérez. Así, como lo lees. ¡Aunque le he pedido permiso! ¿Es eso colarse, entonces? Quizá no…
En fin, sea como fuere, te traigo un pequeño recorrido por Madrid para que conozcas los lugares donde nuestro amigo hace su vida la mayor parte del tiempo. ¡Ideal para peques y mayores!
Y ahora, respondamos a la siguiente pregunta: ¿dónde pasa el tiempo, antes de ir a trabajar?



Casa-Museo de Ratón Pérez
Como ya sabes, la calle Arenal es, sin duda, uno de los lugares más emblemáticos de la historia del Ratón Pérez. Esta calle, que conecta la Puerta del Sol con la plaza de Isabel II y el Teatro Real, es donde Pérez tiene su primera vivienda. ¡Una casa-museo!
Este lugar recrea su hogar, con una exposición que permite que nos adentremos en su historia, y aprender sobre las distintas versiones de este personaje que existen en el mundo. Porque tú sabías que fuera de España existen varias «sucursales-factoría» donde se analizan los dientes de leche, ¿verdad?
Ya en el vestíbulo, en una pequeña galería comercial, se conservan recuerdos del Ratón Pérez y varios paneles informativos que recorren la obra de Luis Coloma y el contexto de la época. En ellos, se reproduce la imagen del Ratón Pérez tal y como la describió el autor:
«Un ratón muy pequeño, con sombrero de paja, lentes de oro, zapatos de lienzo crudo y una cartera roja, terciada a la espalda.»
En sus inicios, este museo fue uno de los más pequeños del mundo, haciendo honor a lo que representa: “Pequeño como su dueño, grande como su ilusión”.
Aquí se encuentra el buzón del Ratón Pérez, por el que los niños pueden comunicarse con él, y una reproducción parcial de su despacho a tamaño humano, al que se accede a través de un pasadizo secreto dentro de una caja de galletas. ¿No es genial?
Entre los objetos más fascinantes, destaca un mapamundi que señala las ubicaciones aproximadas de todas las sucursales-factoría que existen alrededor del mundo, y dientes con Certificado de Origen, de personajes tan relevantes como Isaac Newton, Rosalía de Castro o Beethoven.
La Casa del Ratón Pérez también recrea escenas del relato de Coloma, así como la transformación de Buby en ratón, un proceso que el escritor describió en su momento como «un prodigio maravilloso, que nadie hasta el día de hoy ha podido explicarse».
Por cierto, aunque la visita está más dirigida para niños pequeños — te darás cuenta al llegar –, yo opino que vale muchísimo la pena pasarse por allí tengas la edad que tengas. Dura unos 40 minutos y es algo que hay que hacer una vez en la vida, si estás por Madrid.
La entrada cuesta 6€ por persona (los bebés menores de 2 años entran gratis) y sólo se puede acceder con cita previa. Aunque allí mismo puedes comprar la entrada, yo no te lo recomiendo, porque se agotan enseguida. Para hacerte con la tuya, tienes que reservar por WhatsApp (634 742 768) y pagar por transferencia bancaria.
Por cierto, en su interior está prohibido hacer fotografías, así que respetemos la magia, por favor. Y, por supuesto, no puedo no mencionar su tienda de recuerdos, donde encontrarás el merchandising más adorable que puedas imaginar, ¡perfecto para llevarte un pedacito del Ratón Pérez a casa!




Casa de campo en Velázquez
Si ya creías que el Ratón Pérez era afortunado por tener un piso a pocos pasos de la Puerta del Sol, espera a saber que, además, tiene una casa de campo justo al lado del Parque de El Retiro.
¡Me muero de la envidia! ¿Cuánto crees que me costaría alquilársela?
Y es que en la calle Velázquez nº 13, en pleno Barrio de Salamanca y a un tiro de piedra del parque más famoso de la capital, nuestro pequeño amigo tiene un piso de lo más mono, decorado siempre al más mínimo detalle. ¡No se pierde ni una sola celebración de todas las que ocurren durante el año!
Además está en el mejor sitio que podríamos imaginar para él. ¿Que no se te ocurre cuál podría ser? Pues en el bajo de una clínica dental, por supuesto. En concreto, la clínica ENIQ, que parece haberle cedido una parte de su sótano con vistas a la calle.
¡Genial para observar a todos los niños que se acerquen por allí!
Pero, llegados a este punto, yo me pregunto: ¿por dónde entra a su casita de campo cuando la clínica está cerrada? ¿Tendrá llave para entrar por la puerta de los humanos? No sé yo, porque a estas alturas pocos son los establecimientos que no tienen cámaras y alarmas conectadas de noche. Y el Ratón Pérez tendrá que salir y entrar sin problema para hacer su trabajo, ¡digo yo!
¿Será la pequeña puerta que hay en el exterior de la parada de Metro de Banco de España la entrada secreta que utiliza durante para ello?
Es de sobra conocido que bajo el suelo de Madrid existe una ciudad subterránea, así que no me extrañaría nada que Pérez tuviese en alguno de sus túneles, pasadizos o refugios la sucursal-factoría de la capital. ¡A qué lugar lleva esa puertecita todavía es todo un misterio!
Eso sí, cada cierto tiempo, el pobre ratón debe llamar a un carpintero. Esta diminuta entrada ha sido víctima varias veces de numerosos actos de vandalismo por parte de niños — ya no tan niños — que dejaron de creer en la magia. Por eso ha cambiado tanto en los últimos años.
En enero del año pasado, cuando la fotografié por primera vez, tenía otro aspecto, así que es posible que la próxima vez que la visites tú haya cambiado de nuevo. ¡Ojalá respetaran más la propiedad privada del pobre Pérez!



Estudio en Malasaña
Residir en el barrio de Universidad de Madrid — comúnmente conocido como Malasaña — es una experiencia que tampoco está al alcance de muchos. Los pisos cuestan una barbaridad y los alquileres están por la nubes. ¡Prohibitivo!
Sin embargo, en un pequeño rincón de la calle San Vicente Ferrer, concretamente en el número 48, nuestro querido Ratón Pérez ha conseguido hacerse con otra casita. Aunque, por su tamaño (es la más pequeña), casi es mejor que lo llamemos «estudio con encanto«.
En Madrid, la cosa está tan difícil que hasta los antiguos registros de gas empiezan a volverse opciones habitables para quienes intentamos permitirnos vivir aquí.
Menos mal que Pérez es mágico, porque si no, ni siquiera le alcanzaría para vivir en Entrevías… Y no es por decir, pero es de los tres barrios más baratos para comprar una casa en Madrid ahora mismo.
Por cierto, ¿no os parece que siempre tiene sus casitas ordenadas y súper bien decoradas? ¡Cada una más bonita que la anterior!
Esta, por ejemplo, tiene un rincón de lectura envidiable. Las horas que debe pasar aquí, investigando sobre los últimos avances en odontología, mientras disfruta de su desayuno antes de salir a tomar un vermú en Casa Camacho o en La Ardosa.
Antes no tenía ningún cristal, y los muebles podían moverse de sitio, pero para que todo dure muchos más años, Pérez decidió poner una barrera entre sus cosas y nuestros dedos. Mejor así, ¿no?



Pérez, embajador del turismo infantil
¡Pues sí! Madrid tiene un embajador para los más pequeños. Y, como no podía ser de otro modo, este embajador tan genial es el mismísimo Ratón Pérez.
Por una iniciativa del Ayuntamiento en 2022, nuestro amigo roeador es la imagen del turismo infantil y familiar de la capital. ¡Si hasta tiene despacho propio en el centro de turismo de la Plaza Mayor!
En este pequeño espacio tematizado en la Tienda Casa de la Panadería, los niños pueden acercarse más él y conocerlo bien de cerca. Además, aquí también se pueden adquirir productos exclusivos como peluches, libros y otros objetos inspirados en su historia.
Para hacer aún más emocionante la experiencia de descubrir Madrid para los niños, el Área Delegada de Turismo creó en su momento la guía El Madrid de Ratón Pérez.
Esta publicación ilustrada permite a los chiquitines recorrer la ciudad de la mano del Ratón Pérez, visitando lugares tan conocidos como la Plaza Mayor, el Palacio Real, Gran Vía y sus musicales, Madrid Río y la Casa de Campo con su Teleférico, sus muchos y muy variados museos…
La guía incluye también un juego de pistas con el que los niños podrán poner a prueba sus conocimientos sobre la ciudad y conseguir un diploma de «Gran Conocedor de Madrid». ¡Ya me gustaría a mí volver a ser niña para poder hacerme con el mío!
Si quieres conseguirla, podrás hacerlo de forma gratuita en el centro de turismo de Plaza Mayor o descargar su versión digital desde la web oficial de Turismo de Madrid.
Y ahora dime, si fueras el Ratón Pérez, ¿dónde te montarías tu próxima casita en Madrid? ¿Añadirías algún rincón más a esta ruta? ¡Te leo en los comentarios!
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2 Comments
Alfredo
Yo pondría la nueva casita en la base de la escultura del Oso y el Madroño…. sería un buen sitio especial para celebrar desde allí la fiesta de fin de año..Subido al Madroño estaría en un lugar privilegiado para ver el reloj de la Puerta del Sol y oír sus campanadas…
También un ático en Torre Picasso estaría genial.
María
Pues son unos lugares muy chulis, para tener una casita. Me ha encantado imaginar al Ratón Pérez comiéndose las uvas en la Puerta del Sol. ¡Qué tierno!