Ávila,  Pueblos Mágicos

El Tiemblo revive 1468 con la conmemoración del Tratado de los Toros de Guisando

El 18 de septiembre de 1468, en una explanada junto a unas misteriosas esculturas de piedra que ya llevaban allí más de mil quinientos años, dos personas firmaron un documento que cambió la historia de España.

A un lado, Enrique IV; al otro, su medio hermana Isabel.

Con una sola firma, la futura Reina Católica se convertía en heredera de la Corona de Castilla.

Hoy, ese mismo espíritu vuelve a tomar las calles de El Tiemblo en una conmemoración histórica que cuida cada detalle, desde el vestuario hasta el rigor del guion.

Una excusa perfecta para descubrir la magia de la comarca del Alberche con otros ojos.

¿Qué tal te suena el plan?

Un pacto que cambió un reino

Para entender por qué lo que pasó en El Tiemblo fue tan gordo, hay que ponerse en contexto.

Castilla estaba inmersa en una tensión política insostenible.

Al mando estaba Enrique IV, un rey acorralado por una nobleza rebelde que no le ponía las cosas nada fáciles y salpicado por continuas dudas sobre la legitimidad de su única hija, Juana, a la que sus enemigos apodaban «la Beltraneja».

La guerra civil amenazaba con devorarlo todo tras la muerte repentina del joven infante Alfonso.

Ahí es donde entra en juego Isabel.

Con apenas 17 años, demostró una astucia increíble. ¡Alucinante, lo de esta joven!

La nobleza rebelde quiso proclamarla reina de inmediato para derrocar a su hermano, pero ella se negó en rotundo a tomar la corona por la fuerza de las armas.

Sabía perfectamente que la vía legal era la única forma de garantizar un reinado estable, así que prefirió sentarse a negociar frente a frente.

El 18 de septiembre de 1468, en ese enclave místico que todavía son las esculturas vettonas de Guisando, hermano y hermana llegaron a un pacto definitivo.

Enrique IV reconoció a su hermana como la legítima heredera y le otorgó el título de Princesa de Asturias, lo que dejaba a su propia hija Juana apartada de la línea de sucesión directa.

Además, Isabel se comprometió a no casarse sin el visto bueno de su hermano, aunque incluyó una condición indispensable: el rey tampoco podía obligarla casarse con alguien que ella rechazara.

Esa firma no solo frenó en seco una sangría en Castilla, sino que dejó la puerta abierta de par en par a la boda de Isabel con Fernando de Aragón y a la posterior unificación de los reinos.

Sin lo que ocurrió a las afueras de El Tiemblo, la historia sencillamente habría sido otra.

La recreación histórica: ¡volvamos al siglo XV!

Un sábado por la mañana de septiembre (en 2026, el día 12), la acción empieza fuera del pueblo, exactamente donde pasó todo hace más de quinientos años: en el paraje de los Toros de Guisando y la finca que hay justo enfrente.

Poner un pie allí ese día te llevará de vuelta a los tiempos de Isabel.

De hecho, si no vas vestido con ropa medieval, solo te dejarán disfrutar del espectáculo desde detrás de un muro. ¡Quedas avisado!

Y es que, querido lector, no estás en un decorado montado para la ocasión, sino en la Venta de Guisando, junto a los verracos de piedra que llevan allí desde la Edad del Hierro.

Allí se escenifica la llegada de la comitiva de Enrique IV y su hermana Isabel.

El guion se ciñe a las crónicas de la época para recrear el momento del pacto, la lectura de las condiciones y la firma que declaró a Isabel heredera de Castilla.

Una vez rematado el acto, la fiesta se desplaza al centro urbano de El Tiemblo.

Es en ese momento cuando el pueblo coge el relevo y arranca el mercado medieval por las calles principales.

Encontrarás puestos de artesanos locales, demostraciones de oficios como la talla de madera o la forja y puestos con comida de la zona.

Yo no sé a ti, pero a mí me parece un planazo para despedir el verano por todo lo alto.

Apoyar y descubrir la zona

Si vas a acercarte a El Tiemblo para vivir la recreación, merece mucho la pena aprovechar el viaje para dedicarle un par de días a la comarca del Alberche.

Esta zona de Ávila lo tiene todo: naturaleza bruta, agua y pueblos con muchísima personalidad.

Si bien es cierto que tras el incendio forestal de Burgohondo, la zona está bastante tocada, es importante que sigamos disfrutando de este municipio — y de otros por la zona — con normalidad.

El turismo local es una de las mejores formas de ayudar a la recuperación de una comarca golpeada por ese grave incendio.

Aunque la naturaleza necesitará su tiempo para regenerarse y hay accesos o senderos que pueden tener restricciones temporales de paso por seguridad, el Alberche sigue teniendo muchísima vida que ofrecer.

Además tengo una noticia maravillosa que darte: los vecinos y voluntarios de El Tiemblo consiguieron salvar su mítico castañar, así que ya tienes un motivo más que suficiente para ir.

Y ya sabes, más allá de las rutas por el monte, la mejor manera de echar una mano a los vecinos de la comarca tras el fuego es hacer vida en sus pueblos: comprar pan de masa madre en sus tahonas, llevarte miel, pedirte unas patatas revolconas en sus restaurantes o comprar carne de Ávila de sus carnicerías…

Información práctica

Esta vez seré muy, muy breve, porque la fecha del evento de 2026 ya la conoces (el fin de semana del 11 al 13 de septiembre) y creo que solo hay un dato importante que has de saber.

¡Lo demás es disfrutar!

¿Cómo llegar y dónde aparcar?

El Tiemblo se encuentra a unos 45 minutos de Ávila capital y a una hora aproximadamente de Madrid.

Durante el fin de semana de la recreación, lo ideal es dejar el coche en las zonas de aparcamiento habilitadas en la entrada del municipio o en los alrededores de la Plaza de Toros y el Paseo de las Recintas, e ir caminando desde allí.

¡ATENCIÓN! La recreación como tal tiene lugar en los Toros de Guisando, a cinco kilómetros de centro urbano. Tendrás que aparcar en la zona, pero no te preocupes que el aparcamiento siempre está muy bien organizado.

Si no vas en tu propio vehículo, el Ayuntamiento suele habilitar unos autobuses lanzadera desde el pueblo para evitar colapsar la zona.

Ah y si quieres ver los Toros en otro momento del año, el recinto cuenta con un horario de apertura gestionado y una entrada de 2,50€ por persona (los menores de 14 años entran gratis).

Y ahora dime tú, ¿con quién vas a venir a vivir esta aventura histórica? ¡Mándale este post!

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