‘Tría Áurea’: una ruta cultural para descubrir el barroco más desconocido de Madrid
El barroco es uno de los grandes capítulos del patrimonio histórico de Madrid, aunque muchas de sus joyas siguen siendo poco conocidas incluso para quienes vivimos aquí.
¡Triste, pero cierto!
Más allá de los museos y de los recorridos culturales más comunes, la capital conserva iglesias y monasterios que atesoran algunos de los ejemplos más singulares del barroco español, tanto por la calidad de sus conjuntos artísticos como por su valor histórico y simbólico.
Y, querido lector, pasarías por delante de todos ellos y no te darías ni cuenta.
En este contexto — y para evitar que te los pierdas — nace «Tría Áurea», un programa cultural que propone la visita conjunta a tres hitos fundamentales del barroco madrileño: la Iglesia de San Antonio de los Alemanes, el Monasterio de las Comendadoras de Santiago y la Iglesia de San Plácido.
Genial para conocer mucho más de cerca este periodo clave en la historia artística de Madrid, comprendido principalmente entre los siglos XVII y XVIII. Y todo sin salir de Malasaña.
¡Un Madrid menos visible que no te puedes perder!



El barroco madrileño: claves para entender la ruta
Seré breve, porque las audioguías te lo van a explicar todo muchísimo mejor que yo y no quiero «sobreinformarte». ¡Pero algo de contexto histórico te tengo que dar o este no sería uno de mis posts!
Como capital de la Monarquía Hispánica desde 1561, la ciudad se convirtió en un centro político, religioso y cultural de primer orden, donde el arte fue utilizado como instrumento de representación y pedagogía visual.
Sí, siglos atrás gran parte de la población no sabía leer ni escribir, así que había que contarles las cosas a través de la escultura, la pintura, la arquitectura, la música… En definitiva, a través del arte.
En este contexto, el barroco madrileño adquirió rasgos propios, especialmente visibles en la arquitectura y la decoración de iglesias y monasterios.
A diferencia de otros focos barrocos europeos caracterizados por grandes fachadas monumentales, en Madrid el barroco se manifestó con frecuencia de manera más contenida en el exterior y mucho más expresiva en los interiores.
Esta dualidad es una de sus señas de identidad: tras fachadas sobrias se esconden espacios ricamente decorados, concebidos para envolver al espectador a través de la pintura, la arquitectura y el uso simbólico de la luz.
Por eso estoy segura al 99,99% de que has pasado por delante de muchos de estos edificios sin saber qué es lo que esconden en su interior.



Por otro lado, el papel de las órdenes religiosas y de los conventos fue fundamental en este desarrollo.
Y por eso las iglesias conventuales que se visitan en esta ruta — y muchas otras, claro que sí — se convirtieron en auténticos escenarios del barroco, donde el arte cumplía una función espiritual, pero también social y política.
La pintura mural, muy presente en Madrid durante este periodo, buscaba provocar una experiencia sensorial y emocional que reforzara los mensajes religiosos, siguiendo los principios estéticos promovidos tras el Concilio de Trento.
Otro rasgo característico del barroco madrileño es su estrecha relación con el Siglo de Oro español.
En la misma ciudad donde trabajaron escritores como Lope de Vega o Calderón de la Barca, el arte barroco compartió un gusto por la teatralidad, el simbolismo y el impacto visual.
Y sí, saber esto antes de hacer el recorrido ayuda un montón a disfrutar plenamente del mismo.
Lejos de ser una simple sucesión de visitas aisladas, aquí verás cómo el barroco madrileño se adaptó perfectamente a distintos espacios y comunidades religiosas.
¡Pero todos manteniendo un lenguaje artístico común!
Los tres puntos: ¡allá vamos!
La ruta «Tría Áurea» conecta tres espacios singulares del patrimonio madrileño que permiten comprender en bastante profundidad (me atrevería a decir) la riqueza y diversidad del barroco en Madrid.
Aunque comparten un mismo contexto histórico y artístico, visitar cada uno de estos monumentos es una experiencia distinta. ¡Por eso no deberías saltarte ninguno!

Iglesia de San Antonio de los Alemanes
La Iglesia de San Antonio de los Alemanes es uno de los ejemplos más extraordinarios del barroco en Madrid y su interior es uno de los más impactantes del panorama artístico europeo del siglo XVII.
Fundada en 1606 como hospital e iglesia para portugueses — y posteriormente vinculada a la comunidad alemana, de ahí su nombre actual –, la iglesia adquirió su actual configuración barroca a lo largo del siglo XVII.



Si la conoces — y si no, te lo cuento yo — su principal atractivo es, sin ninguna duda, la decoración pictórica integral del interior. Muros, bóvedas y cúpula están completamente cubiertos por pinturas murales que crean un efecto súper envolvente.
¡Una preciosidad!
Este concepto de «obra total» es una de las expresiones más claras del barroco madrileño, donde la pintura se convierte en arquitectura y la arquitectura en escenario (uf, qué maravilla).

Monasterio de las Comendadoras de Santiago
El Monasterio de las Comendadoras de Santiago es uno de los conjuntos conventuales barrocos más relevantes de Madrid y, al mismo tiempo, uno de los menos conocidos.
Su fundación tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XVII, en un momento en el que Madrid experimentaba una intensa actividad constructiva ligada a órdenes religiosas y fundaciones conventuales, impulsadas tanto por la nobleza como por instituciones vinculadas a la Corona.
Seguro que ya lo has adivinado por su nombre, pero el monasterio está estrechamente ligado a la Orden de Santiago, una de las órdenes militares más importantes de la España moderna.



Me parece importante añadir también que se trata del único convento de Madrid que se conservar íntegro. ¡No le falta absolutamente nada de su diseño original!
Y hay quien dice que este es el menos impresionante de los tres, pero no te dejes engañar: todos son un verdadero espectáculo y un regalo para quienes vamos buscando historia por cada rincón.

Iglesia de San Plácido
La Iglesia de San Plácido, vinculada al antiguo Monasterio de las Benedictinas, es otro de los menos conocidos ya que ha estado cerrado «a cal y canto» durante décadas debido a su carácter de clausura.
La construcción de este templo comenzó en 1640 y está asociada a la figura de Fray Lorenzo de San Nicolás, uno de los arquitectos más relevantes del barroco español. Si no lo sabías, ya te lo digo yo.



Desde el punto de vista artístico, San Plácido destaca por sus muchas pinturas y frescos realizados por algunos de los principales artistas del barroco madrileño, como Claudio Coello y Francisco Ricci.
Visitarla te permitirá comprender cómo este estilo se expresó en espacios conventuales femeninos, donde el arte no buscaba tanto la espectacularidad sino la creación de un espacio con un ambiente propicio para la contemplación y la espiritualidad.


Información práctica
Ya sea porque te interesa el arte, la historia o porque estás buscando un plan diferente en el centro, esta ruta ofrece una experiencia muy poco conocida. Y seguro que te ha llamado la atención, ¿verdad?
Pues aquí mismito te dejo toda la información que necesitas saber para poder planear una tarde diferente. ¡De nada!
¿Cómo llegar?
Los tres hitos de la ruta se encuentran en el centro de Madrid, concretamente en el barrio de Universidad, más conocido como Malasaña.
Eso facilita mucho planificar la visita combinada dando un paseíto súper agradable.
Si empiezas por la Iglesia de San Antonio de los Alemanes (calle de la Puebla, 22) esta se encuentra a poca distancia de paradas de metro como Callao (líneas 3 y 5), Gran Vía (líneas 1 y 5), Noviciado (líneas 2, 3 y 10) y Tribunal (líneas 1 y 10).
También hay numerosas líneas de autobús urbano que pasan por la zona, como la 001, 002, 1, 2, 44, 46, 74, 75 o 133. ¡Llegar es facilísimo!
Desde aquí puedes llegar tranquilamente a pie al Monasterio de las Comendadoras de Santiago (Plaza de Las Comendadoras, 10) y a la Iglesia de San Plácido (calle de San Roque, 9), ya que ambos están en el entorno histórico cercano.
Aunque no te lo recomiendo, si quieres puedes venir hasta aquí en coche — se encuentra dentro del límite de Madrid Central — y aparcar en algún parking público de los alrededores, como el Parking Malasaña, Parking Saba Plaza de los Mostenses o el Parking Barco 1.
Horarios y tarifas
Una de las ventajas de «Tría Áurea» es que existe una entrada combinada con audioguía incluida para los tres espacios que cuesta 19,50€.
Los niños de hasta 11 años y las personas con una discapacidad igual o superior al 65% entran gratis.
¡Y tienes 48 horas para visitarlos! Así que puedes tomártelo con calma.
Si sólo quieres entrar en la Iglesia de San Placido y en el Monasterio de las Comendadoras de Santiago — es más fácil que ya conozcas la Iglesia de San Antonio de los Alemanes — hay una entrada combinada para ambos espacios por 12€.



En cuanto a los horarios, cada espacio tiene el suyo propio y es muy importante que los conozcas porque este no es un plan para hacer de tarde. ¡Te cuento por qué!
La Iglesia de San Antonio de los Alemanes abre de martes a sábado de 10:00 a 18:00 y los domingos de 13:00 a 16:00.
La Iglesia de San Plácido, sin embargo, hace una pausa a medio día y abre los mismos días entre las 10:30 y las 14:00 y entre las 15:00 y las 17:30 (también los domingos en el mismo horario).
El Convento de las Comendadoras de Santiago abre de martes a viernes de 10:30 a 14:00 y de 15:00 a 18:00 y los sábados de 12:30 a 18:00.
Como ves, el horario de tarde es muy reducido, así que si planeas hacerlo después de comer… Que sea justo después de comer. ¡No querrás ir corriendo de un sitio a otro!
Y ahora dime, ¿te animarías a hacer esta ruta? ¿Cuál de los tres espacios te despierta más curiosidad? Cuéntamelo en los comentarios y si tienes algún rincón barroco favorito en Madrid, compártelo también. ¡Me encantará leerte!
¡Te ayudo a organizar tu viaje! 🚀
He seleccionado estas herramientas para ti porque son las que yo misma uso.
¡Y tienes descuentos exclusivos!



2 Comments
Ángela
Que tarde más maravillosa pasamos visitando estas preciosidades tan cercanas y tan desconocidas. Que ciudad tan bonita tenemos y q país más maravilloso es el nuestro. Gracias por descubrirme este mundo tan maravilloso ❤️
Pingback: