¿Existe la magia en la Comunidad de Madrid? Sí, y reside en estos 3 pueblos
A veces no hace falta irse muy lejos para que parezca que estás a kilómetros y kilómetros.
Basta con salir un poco de las grandes ciudades, dejar atrás el ruido y las aglomeraciones, y tomar una carretera secundaria para empezar a ver paisajes mucho menos urbanos.
Pues, querido lector, aunque pueda sorprenderte, eso también ocurre en la Comunidad de Madrid (sí, esa que solemos asociar únicamente con la ciudad).
Lo cierto es que esta región también alberga una faceta rural que muchos aún desconocen, pero que sorprende gratamente a quienes se animan a explorarla. Es allí donde encontramos tres pueblos que forman parte de la red de Pueblos Mágicos de España.
Y si están ahí, por algo será, ¿no?
Estos son: Loeches, San Martín de Valdeiglesias y San Lorenzo de El Escorial. Cada uno con su rollo y cada uno con su magia. ¿Los descubrimos juntos?



Pero… ¿hay magia en Madrid?
¡Totalmente! La respuesta rápida es esa, pero déjame que argumente mi respuesta.
Al pensar en Madrid, probablemente te venga a la cabeza el centro: la Gran Vía llena de gente, el ruido del tráfico, los turistas sacando fotos en la Puerta del Sol, los atascos en hora punta, y todo ese ritmo casi frenético que la caracteriza.
Pero si bajas un poco el volumen y levantas la vista más allá de esa zona, la ciudad y su Comunidad te regalan rincones donde todavía es posible encontrar calma, naturaleza y sorpresas muy agradables. Parece mentira, pero es tal cual.
Si das un salto pequeño en coche o en cercanías, en menos de una hora puedes estar en plena Sierra de Guadarrama, en Cercedilla, Manzanares El Real o Rascafría. Bosques, montañas, ríos… Paisajes que rápidamente lo cambian todo.
¡Pero hablemos de los pueblos!
Están El Pardo, con su monte y su río, donde a veces te cruzas con ciervos si vas temprano por la mañana; Aranjuez, una joya Patrimonio de la Humanidad; las vecinas Colmenar de Oreja y Chinchón, que se pelean por ver cuál tiene la Plaza Mayor más bonita; Patones de Arriba, un pueblo de pizarra colgado de la montaña… ¡Y sólo menciono unos pocos y los más conocidos!
Ahora me apetece llevarte a tres de sus pueblos más mágicos, cada uno con su propia personalidad, su historia y, lo mejor de todo, un encanto mágico que te hará ver la provincia con otros ojos. Te darás cuenta de que sí, la magia también está en Madrid.
No en la ciudad de prisas y metros abarrotados, sino en esa otra Madrid que muchos no ven, pero que siempre ha estado ahí. A veces escondida tras un parque. A veces en un pueblo que todavía no conoces. Y muchas veces, simplemente, a un par de paradas de metro o a unos cuantos minutos de coche.
¡Quién sabe!

Loeches: secreto barroco del este
Loeches está muy cerca de Madrid, pero mucha gente ni se lo plantea como escapada. ¡Error!
Es un pueblo pequeño, tranquilo, con ese ritmo pausado que se agradece, y con un patrimonio que (hazme caso) no esperarías encontrar tan cerca y en un espacio tan reducido.
Lo más llamativo es el Monasterio de la Inmaculada Concepción y su iglesia, construido en el siglo XVII por el Conde-Duque de Olivares. Dentro está el panteón de los Duques de Alba, una cripta impresionante que casi nadie conoce y que da mucha idea del peso histórico del lugar.



Muy cerca, las monjas carmelitas del convento de San Ignacio Mártir hacen mermeladas caseras que se han convertido en parte del encanto del pueblo. Son de las de verdad, hechas a mano, con fruta natural y sabores curiosos como naranja con chocolate, cerveza con limón o higos. ¡Deliciosas!
Además, Loeches tiene varias rutas señalizadas para andar o ir en bici por la campiña. No es alta montaña, pero sí paisaje abierto, con campos, caminos entre encinas y bastante silencio.
En fin, llegar a este pueblo es muy fácil, se puede ver en medio día y no está lleno de turistas. Tiene historia, muy buenos productos locales (se come que da gusto de bien) y calma. Así de sencillo.
¿Quieres saber más? ¡Pues aprovecha para leer este otro post en el que te lo enseño con más detalle!

San Martín de Valdeiglesias: historia, playa y vino
Este pueblo está a poco más de una hora de Madrid y tiene todo lo que se necesita para una buena escapada de fin de semana.
Primero, el Castillo de La Coracera, una fortaleza del siglo XV que es pequeñita pero matona. Esta sí o sí tiene que estar en tu planning de visita, junto con El Bosque Encantado, un jardín botánico, pero con un giro raro y divertido.
Y, por supuesto, tienes que hacer un pequeño tour por sus ermitas, en total seis. Que no por nada se llama este lugar «Valdeiglesias», o «el valle de las iglesias».



Pero, querido lector, aquí también hay playa. Sí, playa en Madrid. ¡Vaya, vaya!
El Pantano de San Juan, a un salto del pueblo, tiene la Playa Virgen de la Nueva, la única con Bandera Azul en toda la Comunidad de Madrid. Arena fina, pinos alrededor, chiringuitos y hasta kayaks para alquilar si te apetece algo más activo.
Perfecto para refrescarse en verano sin tener que salir de la región. Eso sí, cuidadito con adentrarse mucho nadando, ¿de acuerdo? Los pantanos pueden ser muy traicioneros.
Y para rematar, San Martín es tierra de buen vino. Hay bodegas locales que ofrecen catas en medio de viñedos, y sus garnachas y albillos están ganando premios y fama. Así que tu paso por aquí debe incluir una copa en la mano y disfrutar del paisaje y la calma que da el campo.

San Lorenzo de El Escorial: ¿necesita presentación?
Y lo pregunto, porque yo creo que de la Comunidad de Madrid es uno de los pueblos más visitados. Ya sea con el colegio, con el instituto, con la familia, con los amigos… De algún modo u otro, todos hemos pasado alguna vez por aquí. ¡Sobre todo los que vivimos más cerca!
Lo primero que impone es el Real Monasterio, claro. Una mole impresionante mandada construir por Felipe II en el siglo XVI y que da igual cuántas veces lo hayas visto: siempre sobrecoge.
Pero lo bueno es que El Escorial no se queda solo en el monumento.
Está enclavado en un entorno natural que pide darse paseos largos y tranquilo. Desde los jardines hasta las primeras sendas del monte Abantos, hay un montón de rutas que ofrecen muy buenas vistas, aire limpio y silencio (siempre y cuando no te encuentres con alguna excursión, claro).
Una de las joyas del sitio es el Arboreto Luis Ceballos, un espacio al aire libre donde se pueden ver más de 200 especies de árboles de toda la península ibérica y que no es muy conocido. ¡Otro día te lo enseño en otro post!
Y si te gusta comer bien, hay opciones para todos los gustos: desde los clásicos cocidos serranos hasta restaurantes con propuestas más modernas, algunos incluso con estrella Michelin.
¡Una maravilla para el paladar!



Y ahora dime, ¿te imaginabas que la Comunidad de Madrid escondía pueblos así? Si después de leer esto te han entrado ganas de escaparte a alguno, misión cumplida.
Por cierto, estoy preparando guías más detalladas de cada uno con planes, rutas y sitios donde comer, como el que ya hice sobre Loeches. ¿Cuál de los otros dos te gustaría que saliera primero?
¡Respóndeme a todo en los comentarios, que te leo!
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4 Comments
Ángela
San Martín… Por estar cerca, de Santa…. Y por fin visitarle como se debe 😜
María
¡Me lo apunto! Será el siguiente, jeje.
Vir
¡Madrid qué mágico es! Vaya joyas de pueblos tenemos, Loeches me fascinó, El Escorial he ido muchísimas veces colegio, instituto, universidad, familia jaja y volveré como pueblo mágico por supuesto 😂 pero al que tengo unas ganas locas es a San Martín ❤️ me acompañas? Porfi porfi porfi jaja qué mala soy 🥰
Alfredo
Todo es apetecible…sitios que esperan ser visitados…Colmenar de Oreja tengo ganas,para ver esa plaza que rivaliza con Chinchón…La rivalidad sana siempre produce curiosidad y la curiosidad no se apaga hasta ver las dos realidades.
Genial paseo por ese Madrid de los Pueblos…