Rosenborg, el coqueto castillo de Dinamarca que oculta las joyas de la Corona bajo tierra
En pleno Copenhague, entre jardines verdes y bancos para hacer bien de picnics, se esconde uno de los lugares más bonitos y sorprendentes de la ciudad: el Castillo de Rosenborg.
A primera vista parece muy sencillo y pequeño, con sus torrecitas puntiagudas y su fachada de ladrillo rojo. Pero lo mejor está dentro… ¡y también debajo!
Este castillo fue mandado construir por el Christian IV, uno de los reyes más importantes de Dinamarca, allá por 1606 como su casa de verano.
Y oye, se lo montó bastante bien: salones llenos de tapices, retratos reales, tronos con leones de plata (¿y cuernos de unicornio?) y hasta una colección de objetos personales de la realeza danesa.
Pero lo más loco (y lo más guay) es que bajo tierra están guardadas las joyas de la Corona. Las de verdad. Las que aún se usan en actos oficiales. ¡Y tú puedes verlas!
Amante de los castillos, bienvenido a este post. Te va a encantar. Vamos, que la idea es que salgas de aquí pensando: «¡Qué bien que Google me trajo hasta aquí!».



Breve (muy breve) historia
Seguramente, si eres como yo, no sepas gran cosa sobre la historia más reciente de Dinamarca (y de su monarquía, ni hablemos). Tranqui, porque es lo más normal del mundo.
Pero antes de recorrer este castillo, creo que está bien saber un poquito del pasado de este sitio. Sin rollos densos, te lo cuento fácil y rapidito… Porque entender dónde estás le da otro sentido a las visitas, ¿no te parece?
Rodeado por los Jardines del Rey — Kongens Have –, se encuentra el Rosenborg Slot, comúnmente conocido como el Castillo de Rosenborg, una joya del Renacimiento neerlandés (que, por cierto, fue el estilo arquitectónico favorito de Dinamarca en el siglo XVII) testigo de más de 400 años de historia danesa.
Construido entre 1606 y 1633 por el rey Christian IV como su residencia de verano, este castillo refleja la opulencia y el gusto artístico de la época. Inicialmente, era una casita de campo modesta (claro que sí, guapi), pero con el tiempo se convirtió en un castillo de tres pisos. ¡Ahí es nada!
El castillo fue utilizado como residencia real hasta alrededor de 1710. Después de eso, solo se usó en dos ocasiones más: tras el incendio del Palacio de Christiansborg — que también te enseñaré en otro post — en 1794 y durante un ataque británico a Copenhague en 1801.
En 1838, Rosenborg se abrió al público como museo, y desde entonces alberga las Colecciones Reales Danesas, que incluyen las joyas de la Corona y otros tesoros de la monarquía de este país nórdico.
Y hoy en día, el castillo es una de las principales atracciones turísticas de Copenhague, así que sí o sí tienes que añadirlo a tu itinerario de viaje si estás haciendo planes de venir. ¡Visita obligada!



¿Qué ver en el castillo?
El castillo guarda muchas sorpresas curiosas. ¡Así que prepárate para descubrir lo que ofrece cada una de sus plantas!
Aquí hay tanto que ver, que no te aburrirás ni un segundo. ¡Vamos allá!
Planta baja: los aposentos de Christian IV. Aquí, podrás explorar su sala de escritura, el aseo, su cámara — donde falleció en 1648 — y la sala de invierno.
Primera planta: las salas de los reyes. Aquí encontrarás varias salas reales de diferentes monarcas, como Christian VI, Christian VII, Frederick VII, y Christian VIII, el último monarca absoluto de Dinamarca. Cada habitación tiene su propio estilo, y verás cómo se iban renovando las modas a lo largo del tiempo. ¡Un verdadero festín visual!
Segunda planta: el Gran Salón y el Gabinete de la Porcelana. ¡Es una de las más espectaculares del castillo! El Gran Salón, con sus tres leones de plata de 1670 y un trono de cuerno de narval (¡que no de unicornio, como se creía en el pasado!), es uno de los puntos más destacados. Pero lo que realmente te va a sorprender es el Gabinete de la Porcelana y su impresionante colección de porcelana de China, Japón y las tres principales fábricas europeas de porcelana: Meissen (en Alemania), Sévres (en Francia) y Royal Copenhagen (en Dinamarca).



Sótano: armas, vestimentas y el famoso Rosenborg Wine. ¿Sabías que este vino ha sido parte de las celebraciones de Año Nuevo en la corte danesa desde 1729? ¡Y se guarda aquí! Originalmente, Christian IV introdujo el vino en Dinamarca a partir de un vino de Rheingau (Alemania) que traía desde el puerto de Schloss Fürstenberg en Bacharach, uno de los pueblos más bonitos de Alemania.
Tesoro real: las joyas de la Corona. ¡Vaya colección impresionante! Desde la espada de Christian III (utilizada en ceremonias de estado hasta 1551) hasta las coronas de Christian IV, Christian V o Christian VIII. ¡Una maravilla!
El Jardín del Rey (Kongens Have). Aunque no forma parte del interior, tienes que darte una vuelta por aquí. Los jardines se construyeron en 1606, un año antes de que se iniciara la construcción del castillo, por lo que es común que se le llame el castillo de los jardines de Rosenborg.



Información práctica
Vale, ahora que ya sabes todo lo que te espera dentro (y alrededor) del Castillo de Rosenborg, vamos con la parte práctica: cómo organizar tu visita para que no te pierdas nada.
¿Cómo llegar?
El castillo está en pleno centro de Copenhague, dentro del parque Kongens Have, y está súper bien comunicado. De hecho, puedes llegar fácilmente caminando hasta él.
Por si acaso, su dirección exacta es: Øster Voldgade 4A.
Si estás algo más lejos, la estación de metro más cercana es Nørreport, que conecta con varias líneas de metro y trenes de cercanías. Desde ahí solo tienes que caminar unos 5 minutos.
También puedes llegar en autobús, siendo los siguientes los que paran más cerca: 14, 42, 43, 184, 185, 5A, 6A, 173E, 150S, 350S.
Horarios y tarifas
Los horarios pueden variar un pelín según la época del año, pero por lo general el castillo abre entre las 10:00 y las 17:00 (a veces entre las 11:00 y las 16:00).
Aun así, mi consejo es que le eches un ojo a su web oficial antes de ir, porque allí suelen actualizar los horarios semana a semana y así evitas sorpresas.
En cuanto a los precios, la entrada general cuesta DKK 140 (el equivalente a 18,75€). Los estudiantes acreditados pagarían solo DKK 90 (o 12€) y los niños y jóvenes hasta los 17 años (incluidos) entran gratis.
Si quieres, también puedes reservar visitas guiadas (tanto en grupo como privadas) por un extra. De nuevo, échale un ojo a la web para ver tus opciones (porque también varían).
Truquito: Si planeas visitar más sitios históricos, quizá te interese la Copenhagen Card, que incluye Rosenborg, transporte público y muchas otras atracciones. Te lo cuento en otro post, prometido.
Y tú, ¿eres de no dejarte ni un sólo monumento sin ver cuando viajas o haces una selección? ¡Te leo en comentarios!






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