Mucho más que vino: viaja de la Prehistoria al siglo XX en el Museo de La Rioja de Logroño
Si piensas en Logroño, es fácil que tu mente viaje directa a una copa de vino o una calle llena de pinchos. Pero esta ciudad es otra cosa también: historia, mucha historia.
Por eso, si entre copas y pinchos te apetece hacer un viaje en el tiempo sin salir del casco histórico, solo tendrás que cruzar las puertas del Museo de La Rioja.
Se trata de una parada imprescindible para entender que esta tierra es mucho más que viñedos.
Aquí, la historia de la región se despliega desde la Prehistoria hasta el siglo XX, a través de piezas arqueológicas, obras de arte y objetos de la vida cotidiana. ¡Genial para ver cómo ha evolucionado la sociedad riojana a lo largo de los siglos!
El museo se encuentra en el Palacio de Espartero, un edificio barroco del siglo XVIII que ya por sí solo justifica la visita.
¿Cómo te va sonando el plan?



Breve historia del edificio y del museo
El Museo de La Rioja nació de la una necesidad urgente que había de proteger el patrimonio en un momento clave de la historia de España.
Su origen se remonta al siglo XIX, tras las desamortizaciones impulsadas por Mendizábal a partir de 1835.
Con la expropiación de bienes de la Iglesia y la expulsión de órdenes religiosas, una enorme cantidad de obras de arte, objetos litúrgicos y piezas históricas se encontraban al borde de la desaparición. ¿Y quién podría hacerse cargo?
Pues, querido lector, con el fin de preservar este patrimonio tan valioso, en 1844 se crearon las Comisiones Provinciales de Monumentos, que asumieron la responsabilidad de custodiarlo.
El primer intento de museo llegó en 1848, cuando se pensó en instalar uno en la iglesia de San Bartolomé, pero el plan no llegó a realizarse.
De hecho, hubo que esperar varias décadas hasta que, en 1889, se organizara una primera instalación en salas de la Beneficencia Provincial cedidas por la Diputación. Allí abrió finalmente al público en 1892 bajo el nombre de Museo de la Provincia.


Casi al mismo tiempo, en el Instituto General y Técnico — el actual Instituto Sagasta — se formaba otra colección conocida como Museo de Logroño, compuesta por esculturas y pinturas provenientes del Museo del Prado.
Muchas de estas obras llegaron a la ciudad entre 1902 y 1922 por medio de distintas Reales Órdenes.
Sin embargo, ni el Museo de la Provincia ni este Museo de Logroño funcionaron como verdaderas instituciones museísticas, ya que faltaba personal especializado, una buena organización y un proyecto estable que garantizara la conservación adecuada de ambas colecciones.
La situación cambió de manera definitiva el 11 de julio de 1963, cuando un decreto creó oficialmente el Museo de Logroño, que, tras el cambio de nombre de la provincia, pasaría a denominarse Museo de La Rioja.
Su apertura al público en la sede actual se produjo en diciembre de 1971.



¿Y el edificio, María? ¿Qué decías del edificio?
Efectivamente, el edificio que lo alberga es también parte esencial de la historia del museo.
El Palacio de Espartero, una construcción barroca del siglo XVIII, fue residencia del general Baldomero Espartero y de su esposa Jacinta Martínez de Sicilia, duquesa de la Victoria.
Tras la muerte del matrimonio, el palacio tuvo usos muy diversos: fue sede del Gobierno Militar desde 1881, se intentó adaptar como palacio episcopal — aunque ningún obispo llegó a instalarse nunca aquí — y más tarde albergó un asilo, una casa cuna — una antigua casa de acogida –, la Caja de Ahorros, la Cámara de Comercio y el Círculo Artístico, entre otras instituciones.
Finalmente, en 1962 fue declarado Monumento Histórico-Artístico, lo que garantizó su protección y facilitó su destino definitivo como sede del museo provincial. ¡Y el resto es historia!



Un recorrido por las colecciones
El itinerario de este museo tan especial está concebido como un recorrido cronológico por las principales culturas que han dejado huella en La Rioja.
Por ello, se divide en varias áreas temáticas que, juntas, permiten viajar desde los primeros asentamientos humanos hasta la vida cotidiana del siglo XIX y principios del XX.
¡Es súper completo!
Pero antes de emprender ese viaje, en la planta primera podrás familiarizarte con La Rioja a través de un audiovisual introductorio. Este espacio explica también la historia del propio museo, así que no te preocupes que si después de leerme te quedó alguna duda… ¡Te resolverá todas ellas!
A partir de ahí, el recorrido histórico se despliega en tres niveles, cada uno con una propuesta expositiva distinta pero vinculada por un criterio de evolución cronológica.
Siguiendo en la primera planta, viajarás a los tiempos más antiguos: la Prehistoria, con evidencias de los primeros pobladores, y la Romanización, con objetos que ilustran aspectos como las creencias, el culto y la economía del mundo romano en La Rioja.
En esta planta también verás las últimas adquisiciones y piezas procedentes de excavaciones arqueológicas recientes en la comunidad. Ideal para ver qué hay de nuevo aunque todo sea tan antiguo.



La exposición continúa en la segunda planta, donde la historia prosigue con la Edad Media y la Edad Moderna.
Aquí predominan las colecciones de bellas artes, aunque siguen presentes restos arqueológicos que ayudan a comprender la continuidad cultural de La Rioja.
Aquí encontrarás algunas de las piezas más emblemáticas del museo, como las tablas de San Millán, un tríptico del siglo XIV que narra la vida del santo, y el retablo de Torremuña. Ambos son ejemplos muy importantes del arte religioso medieval y renacentista en La Rioja.
Subir a la tercera planta del edificio es adentrarse en los siglos XIX y XX a través de las colecciones de pintura contemporánea, muchas de ellas procedentes de depósitos del Museo del Prado.
Este mismo nivel alberga un espacio dedicado a la etnografía, con una gran exposición de objetos vinculados a las labores agrarias, la ganadería, oficios tradicionales como la fragua, la alfarería, la artesanía textil, la carpintería o el comercio y también elementos del ámbito doméstico.
¿No te parece un museo súper completo?


Información práctica
Como ya te habrás dado cuenta de que visitar este lugar tiene que estar sí o sí en tu plan de viaje a Logroño, por aquí te dejo toda la información básica que necesitas saber para ir.
¡Lo vas a disfrutar mucho, créeme!
¿Cómo llegar?
El Museo de La Rioja se encuentra en la calle San Agustín (sin número) y es muy fácil de llegar a pie desde otros lugares de interés como la Calle Portales o la Concatedral de Santa María de la Redonda.
Por ello, seré breve: caminar es una de las formas más cómodas y agradables de llegar al museo y, para mí, la única existente. Sin embargo, si vienes de lejos, has de saber que las líneas de autobús con parada cerca son las 1, 2, 3, 5, 6, 9, 10 y 11.
Horarios y tarifas
El museo abre de martes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 21:00. Los domingos y festivos abre únicamente en horario de 10:00 a 14:00.
Los lunes permanece cerrado, igual que los días 1 y 6 de enero, 1 de mayo, 20 de septiembre (día del cohete de San Mateo) y los días 24, 25 y 31 de diciembre.
Estas franjas suelen mantenerse estables a lo largo del año, aunque en días festivos especiales o por eventos puntuales puede haber alguna modificación, por lo que yo te recomendaría consultar la página web oficial o llamar por teléfono antes de tu visita para confirmar esta info.
En cuanto al precio de la entrada, querido lector, te traigo una muy buena noticia: ¡es gratis!
¿Y a quién no le va a gustar un planazo sin gastarse un euro? Déjame en comentarios que otros planes se pueden hacer en Logroño sin sacar la cartera o si te gustaría que yo te lo dijese. ¡Te leo!
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